Nº 510 - 27 de mayo 2002

Arnaldo Otegi, portavoz de Batasuna en el Parlamento Vasco

“Seguiremos en nuestros escaños”

 


Convencido de que la inminente ilegalización de Batasuna no va a alterar ni la representación ni la tarea política de Batasuna en el País Vasco, seguro de que su formación litigará hasta conseguir que los tribunales europeos le den la razón y anulen la futura ley de partidos políticos, Arnaldo Otegi advierte que todos los cargos electos de Batasuna se van a mantener en sus puestos tras la ilegalización de la formación bajo cuyas siglas se presentaron a las elecciones. No sólo no se van a ir “a casa” –apunta Otegi–, sino que van a hacer todo lo posible por volver a presentarse (aunque no aclara bajo qué siglas o formato) a las elecciones municipales. El líder de Batasuna en el Parlamento Vasco considera que Aznar ha optado por una estrategia de “guerra de los 100 años” y se sorprende de que el PSOE siga “al dedillo” la estrategia popular. Su estrategia pasa por conseguir un referéndum en el que los vascos decidan si quieren estar o no integrados en España, aunque no considera prioritario el cese de la violencia para facilitar ese escenario. Según Otegi, el diálogo discreto con ETA y su entorno es necesario, aunque ETA siga cometiendo atentados.

 

Por Esther JAÉN

_Su partido va a ser ilegalizado de forma inminente…  

—Eso tiene dos vertientes: la jurídica y la política. Pero para entenderlo hay que retrotraerse a la Transición democrática. Se buscaron tres objetivos: homologar un nuevo sistema democrático, incorporar la economía del Estado español a los circuitos internacionales y derrotar a la izquierda independentista. Los dos primeros objetivos están conseguidos. Pero les faltaba alcanzar el tercero y acabar con un proceso de cambio político en Euskal Herria. Para eso, la derecha mantiene su estrategia global en la que, la ilegalización de Batasuna es la guinda. El PP pretende neutralizar al músculo de un movimiento que busca el cambio político, la democracia y la autodeterminación del País Vasco. Y contemplamos con cierta desazón que el PSOE comete el mismo error que cometió durante la Transición: ceder a las presiones de una derecha que es incapaz de entender, en pleno siglo XXI, que no se puede mantener a ningún pueblo unido a la estructura de un Estado si no es desde la libre voluntad de las naciones sin Estado que se incluyen en el Estado español.

—¿Qué van a hacer los cargos electos de Batasuna cuando esté definitivamente ilegalizada?

—Los cargos electos no son de la formación política, sino personales e intransferibles. Mi escaño es mío y podrán impedirme que hable en nombre de Batasuna, pero no que siga ocupándolo. Evidentemente, yo voy a seguir en mi escaño y los concejales de Batasuna   seguirán en los ayuntamientos. No nos vamos a ir a casa. Ni nos pasamos a otro grupo, ni nos vamos al grupo mixto.  Pero le puedo asegurar que vamos a hacer todo lo posible por estar presentes en esas elecciones.

—Se ha llegado a hablar hasta de “tanquetas” para obligar a Batasuna a acatar la eventual ilegalización. ¿Serán necesarias?

—Pues es un debate falso, porque nosotros seguimos siendo cargos electos. La condición de diputado nos la han dado los ciudadanos. Lo que pueden intentar impedir es que Arnaldo Otegi hable en nombre de Batasuna.

—¿Y Arnaldo Otegi intentará hablar en nombre de Batasuna?

—No lo sé. La palabra batasuna es bastante utilizada en euskera, porque significa unidad… Va a ser bastante chistoso que intenten dilucidar si hablo en nombre de Batasuna o si estoy pidiendo la unidad. Pero yo voy a seguir hablando, desde el Parlamento, y diciendo las mismas cosas que digo, pese a la ilegalización.

—El PNV ya ha anunciado que denunciará esa ley ante un tribunal europeo. ¿Ustedes piensan litigar contra la futura ley?

—Para llegar hasta un tribunal europeo, el PNV tendrá que plantearlo primero ante las instancias correspondientes españolas. Nosotros no tenemos ninguna duda de que tardaremos unos cuantos años, pero ganaremos también en un tribunal europeo. Porque, jurídicamente, no se sostienen esas causas de disolución de un partido. Por otra parte, me parece un sarcasmo que Aznar ilegalice Batasuna, una formación política que la UE no ha querido incluir en su lista de organizaciones terroristas, y acoja en España tres milicianos palestinos, que Israel califica como  miembros de grupos terroristas,  y les ofrezca plena libertad de movimientos y la condición de refugiados… Espero, en cualquier caso, que se les trate bien.

—También se lamentan desde el PNV de que a ustedes se les haya convertido en “mártires” con esta ilegalización y que esto les saque del declive electoral en el que cayeron en las pasadas elecciones…

—Eso no tiene ni pies ni cabeza. Esta contraofensiva se plantea precisamente porque el PP sabe que Batasuna no es una fuerza en declive. Y si creen que con ella nos van a obligar a irnos al monte, se van a equivocar. Es el mismo escenario al que nos llevaron en 1997, con el cierre de Egin, el encarcelamiento de la Mesa Nacional de HB… Nosotros les respondimos con más iniciativa política. Volveremos a hacer lo mismo. ¿Y qué hará entonces el Estado? El PNV acaricia el sueño de hacerse con nuestro espacio electoral, radicalizando su discurso. Pero eso lo acabarán pagando: si se radicalizan, tendrán que confirmar con hechos su discurso.

—Con la reforma de la ley de partidos se persigue una actitud que persiste en no condenar o amparar la violencia…

—Es curioso: el PP pretende ilegalizar una formación política porque no condena la actividad de ETA, pero se niega a condenar el alzamiento fascista del 36. El problema no es la condena o no de la violencia de ETA, sino que nosotros hacemos propuestas concretas de superación de todas las violencias de nuestro país. Hemos aprendido de la experiencia irlandesa que, cuanto más sensatas sean nuestras propuestas, más atacadas van a ser.

—Hay una seria diferencia entre condenar el terrorismo de ETA y el franquismo: Franco está muerto, mientras que ETA sigue matando…

—Franco murió físicamente, pero no sé si sus herederos mantienen algunos de sus tics… Si el conflicto político se resolviese con que Batasuna condenase las acciones de ETA, no habría ningún inconveniente. Pero todo el mundo sabe que, durante un periodo de dos años sin actividad de ETA, el Gobierno y, lamentablemente, también el PSOE se mantuvieron en el más puro inmovilismo. El PP incluso llegó a decir eso de que no todas las reivindicaciones son posibles en democracia. Nosotros mantenemos nuestra oferta (no ya al PP, porque no hay nada que hacer, pero sí al PSOE y a la izquierda española): ante el conflicto armado existente, estamos dispuestos a someter nuestra línea política a un abandono de ese escenario, para entrar en otro distinto, que es muy simple: si quieren mantener Euskal Herria dentro del Estado español, convenzan a la mayoría de los vascos de que eso es lo mejor para ellos. Nosotros vamos a tratar de convencerlos de lo contrario. Eso ocurre en un tablero de juego democrático y admitiendo que somos los vascos los que decidimos. La única posibilidad de regeneración de la izquierda española es aceptar el derecho a la libre determinación de las naciones sin Estado, porque eso le permite fijar posición clara con respecto al modelo de Estado y un distanciamiento claro de la derecha española. Me imagino que no lo hacen porque tienen muchas dificultades para ello. Pero, al final, el único camino posible es ese. Con la ilegalización sólo conseguirán crispar todavía más el ambiente. Y no impedirán que sigamos organizados en Euskal Herria. Porque la izquierda independentista no somos una sigla, somos miles de militantes. Estamos en las universidades, en las escuelas… Nuestra gente va a seguir haciendo trabajo político… Ya veremos de qué manera. El PP busca, además del golpe de efecto, agotar definitivamente un intento de cambio político en el País Vasco, generar una estrategia de guerra y no permitir al PSOE el distanciamiento de esta estrategia política. Tenemos claros sus objetivos y, pese a lo que digan, en Batasuna no estamos nerviosos. Una vez ilegalizada… ¿Qué? ¿Qué más van a hacer? En todo caso es el Estado quien está nervioso, porque están agotando todas las vías y la realidad es tozuda: los vascos queremos el cambio. Y lo conseguiremos, más tarde o más temprano, con más o menos sufrimiento. ¿Por qué no somos capaces de hacer un ejercicio racional dentro del juego democrático, que no es la Constitución Española…?

—Pues menos lo son las armas…

—Evidentemente. Pero las armas en ninguno de los dos bandos. Hoy, la Constitución recoge en su artículo 8º que el Ejército español es el garante de la unidad de la Patria. Me imagino que eso habrá que cambiarlo algún día… Hay una oferta clara, tangible, de cambio de un conflicto armado a un conflicto político. La izquierda abertzale lleva haciéndola muchos años. ¿Por qué no plantear dinámicas en esa dirección? ¿Cuándo la izquierda española va a plantear soluciones en clave de autodeterminación? Eso se lo escuché decir a Miguel Herrero de Miñón y pensé para mis adentros: “si este hombre fuese el presidente de España, se acabaría la lucha armada. Para siempre”.

—¿Por qué critican entonces la propuesta del lehendakari Ibarretxe de realizar una consulta popular en esa dirección?

—Hacemos una crítica política e ideológica. Primero, porque circunscribe la consulta a tres provincias, mientras que en el derecho internacional, el derecho de autodeterminación le corresponde a los pueblos, no a las Comunidades Autónomas. Por tanto, le corresponde opinar al común del pueblo vasco (incluido el País Vasco francés y Navarra). Pero estamos dispuestos a hablar con el lehendakari y con el resto de partidos. Hemos hecho una propuesta a todos, no sólo a los abertzales. Y estamos dispuestos a consensuar con todos los ritmos, las preguntas que se harían en la consulta… ¿A qué viene entonces esa cerrazón? Ante esto, no entiendo qué hace el PSOE pegado al PP. Nosotros entendemos que hay personas tan vascas como nosotros, que están en el PP o en el PSOE, que tienen miedo a ese escenario porque creen que podría conculcar sus derechos, su lengua.... Y nosotros no queremos sólo un acuerdo sobre el euskera, sino sobre los derechos del español y el francés. No tenemos inconveniente en plantear una dinámica garantista para todos los ciudadanos, cualquiera que sea el modelo de relación con el Estado español que plantee. Pero esas propuestas pasan absolutamente inadvertidas. El caso es que no podemos pasarnos 50 años más así. Éste es un país que tiene todos los consensos rotos.

—Ya que ha mencionado el modelo irlandés, ¿no deberían ustedes seguir el ejemplo de Gerry Adams y el Sinn Fein, que rechazó de plano la violencia y puso más carne en el asador en todo el proceso?

—También ETA decretó una tregua…

—Y la rompió…

—Pero también el IRA declaró una tregua y la rompió. Y finalmente llegó otra tregua y se abrió un escenario diferente…

—Pero siempre fue, por delante de cualquier diálogo, el cese de la violencia…

—Creo que, por mucho que me empeñe, la opinión pública española no va a comprender que, aunque haya violencia, tiene que haber diálogo por debajo, discreto… Se hace en todos los conflictos y se ha hecho en este también. Pero no con el PP. Si queremos resolver el conflicto en su vertiente armada y política, hay que hablar. El IRA no se levantó un buen día diciendo que decretaba una tregua sin más. Llevaba tres años hablando con el Gobierno británico. Si en el Estado español hubiera alguien con capacidad de liderazgo real que se comprometiese a hacer una declaración política al llegar al gobierno como la que hizo en su día Tony Blair, las cosas serían bien distintas. Para el PP, la unidad de España la garantiza la Guardia Civil. El PSOE, en cambio,  tiene una importante implantación en todos los territorios vascos. Si admitiera eso, sólo tendría que defender en las urnas su visión de España y el País Vasco. Y convencer a los ciudadanos con sus argumentos.

—¿Y si los convenciera, aceptarían ustedes la voluntad del pueblo vasco de seguir integrados en España?

—Sí. Sin matices. Para nosotros, que como decía Herrero de Miñón, no sabemos hacer pedagogía, lo importante es poder decidir. Una vez alcanzado el derecho de la libre determinación, para nosotros se ha alcanzado un escenario democrático. Intentaríamos que decidieran ser independientes. Pero si los vascos deciden permanecer dentro de España, hay que acatarlo. A día de hoy, tal como está la correlación de fuerzas, un referéndum por la independencia en Euskal Herria no ganaría, probablemente. Seguramente dividiría el país en prácticamente la mitad. Y ese no es un escenario conveniente: habilitar un referéndum independentista al 50% tampoco es muy rentable políticamente. Si los vascos decidiesen libremente permanecer en España, con más autonomía, lo aceptaríamos con total naturalidad. Nosotros no contemplamos la independencia de Euskal Herria si los vascos no lo deciden. No se nos pasa por la cabeza que la persuasión armada pueda forzar un escenario independentista por encima de la voluntad de los vascos.

—Pero mientras ETA siga matando, no todos los vascos pueden decidir en libertad…

—Yo creo que la mayoría del pueblo vasco está a favor del derecho de autodeterminación. Y las fuerzas constitucionalistas, como saben que ese debate lo tienen perdido, lo que hacen es plantear qué pasa con ETA. Es que en un escenario de reconocimiento del derecho de autodeterminación ETA ya no existiría. Se acabó.

—Pues las propias organizaciones próximas a Batasuna, en Iparralde, Aralar, etc., plantean que sea ETA quien deje las armas en primer lugar. Cuando lo hizo, EH se convirtió en la tercera fuerza política de Euskal Herria. ¿Por qué no volver a esa fórmula, que prefieren los ciudadanos?

—No depende de nosotros. Depende de ETA. Y ETA no hace cálculos electorales.

—¿Y Batasuna no tiene capacidad para convencer a ETA?

—Todo el mundo cree que Batasuna tiene más o menos influencia en ETA. Pero, por hacer un ejercicio teórico, si yo mañana tuviese que interceder ante ETA (convencida de que su estrategia es acertada), ¿con qué razones podría convencerla, ahora que ilegalizan la opción política independentista? ¡Si hasta el PSOE está por ilegalizarnos! Para conseguir la paz hay que dialogar mucho. Y yo creo que hoy la izquierda abertzale está mucho más madura para afrontar un escenario de diálogo para la paz.

—¿Lanzar vivas a ETA aporta algo a ese escenario de paz?

—Yo no dije “Viva ETA”. Y quienes quieren jalear a ETA lo que dicen es “gora ETA militarra”. Y eso es lo que ha deducido el fiscal de Bayona.

—¿Y acudir a un pleno disfrazados de payasos?

—Debo decir que no me gustan mucho los efectos especiales en política. Pero esa fue una forma de protesta ante la decisión del alcalde de Bilbao de prohibir la actuación de un grupo de payasos porque son miembros de Batasuna. Eso es una persecución intolerable.

—En el pleno del ayuntamiento de Donosti, las concejalas de Batasuna protagonizaban, no hace mucho, otro incidente…

—A mí me pareció más escandaloso lo que les dijeron las representantes del PP: “putas”, “guarras”, “asquerosas”...

—¿Están inmersos en una campaña de provocación previa a la ilegalización?

—Creo que eso hay que entenderlo dentro de un contexto de crispación. No se puede seguir haciendo política como si no hubiese pasado nada. Se quiere ilegalizar a la que fue segunda fuerza política en las pasadas municipales. Es como si ilegalizasen al PSOE en España. No nos podemos quedar como si nada. Porque el problema no es sólo de Batasuna, sino de todo el país. Los vascos necesitamos seguridad jurídica.

 


“BATASUNA NO ES NINGUNA CANTERA DE ETA”

Los últimos presuntos miembros de ETA detenidos, ¿no dan la razón a quienes dicen que, si no son la misma cosa, Batasuna y ETA se parecen mucho?

—Eso no prueba nada. Los militantes de Batasuna son miles. Y no pertenecen a ETA

—En todo caso, Batasuna aparece como la cantera de ETA…

—Eso no se puede entender en ningún caso así. Si se disuelve Batasuna, la gente se va a seguir integrándose en ETA. Batasuna no es ninguna cantera de ETA. Es un argumento falaz. Hay muchísima más gente de la izquierda abertzale que no se integra en ETA ni se integrará. Porque no quieren y porque están en contra, incluso. La cantera es el pueblo vasco.

—El juez Garzón apunta en una de sus investigaciones que las Herrikotabernas son un elemento de financiación y frecuentes lugares de captación y operaciones de ETA…

—Garzón tiene las conclusiones escritas de antemano. La UCI escribe el guión y él pone el sello. De todos modos, lo que dice de las Herrikotabernas es absurdo.


“HOY ES JOSU TERNERA, MAÑANA SERÉ YO”

E l fiscal del Tribunal Supremo pide la imputación de su compañero de escaño, Josu Urruticoetxea, alias Josu Ternera, por inducción al atentado contra la casa cuartel de Zaragoza…

—Es evidente que hay una persecución absoluta sobre él.

—En este caso parece que ha impulsado las diligencias la declaración del arrepentido, ex miembro de  ETA, Soares Gamboa…

—Sí. Pero es evidente que Soares Gamboa tiene hechos los pactos que tiene hechos con el Estado. A mí me da que pensar que sobre eso se sustente una imputación judicial. Se está haciendo continuas campañas contra personas determinadas. Hoy es Josu Urruticoetxea, mañana seré yo. Lo de menos es si hay sustento jurídico. La razón de esta iniciativa es llamar a declarar a Josu. Y si pueden encarcelarlo, lo harán. Probablemente dirán que este es otro dato que prueba la conexión entre Batasuna y ETA, cosa que no han probado jamás


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