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Nº 667 - 24 de octubre de 2005

Su decisión de remodelar el Gobierno le deja solo frente al tripartito

MARAGALL, EN LA CUERDA FLOJA

 

El presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, ha vuelto a sorprender a propios y extraños al tomar la decisión de efectuar cambios en el actual Gobierno catalán sin consultar a los socios del tripartito y en un momento especialmente delicado y marcado por la reciente aprobación del nuevo proyecto de Estatuto por el 90% de la Cámara autonómica. De momento, Maragall ha tenido que retroceder y aplazar la remodelación, pero su decisión, que tomó en solitario, ha causado un profundo malestar en el seno de su propio partido, el PSC-CpC, y de los otros dos componentes del Ejecutivo, ERC e ICV-EUiA, mientras que la oposición, CiU y PPC, piden su cabeza. Esta nueva crisis añade un mayor grado de crispación e incertidumbre a la convulsa situación política e institucional catalana.

Por Paco Soto (Barcelona)

Pasqual Maragall anunció su decisión a través de un comunicado de Presidencia, el domingo 16 de octubre, la víspera de que se iniciara en el Parlamento de Cataluña el debate de Política General y cuando el proyecto de nuevo Estatuto está causando un revuelo de gran calado político en gran parte de España. Su intención era, al parecer, cambiar cuatro o cinco consejerías –y nombrar a su hermano, Ernest Maragall, como titular de Universidades- para “dar un nuevo impulso a la acción de gobierno”. En una situación política normalizada esta decisión no hubiera provocado problema alguno, pero Cataluña vive una etapa delicada, el nuevo marco de autogobierno que ha adoptado el Parlamento todavía no ha sido ratificado por las Cortes Generales y el Gobierno del tripartito suele dar demasiadas veces una sensación de desunión en sus filas y desaliento, y su estilo raya en ciertos casos en la chapuza política, mientras que la oposición nacionalista intenta sacar partido de los numerosos errores acumulados por los actuales gobernantes y el PPC parece haber echado definitivamente por la borda el centrismo y sigue a pies juntilla la estrategia de los ‘halcones’ de la dirección de la calle Génova. Según fuentes de la Generalitat, Maragall intentó “zanjar en un par de días la minicrisis que se había abierto en el Gobierno, debido al largo y complicado proceso de debate estatutario, y lo quiso hacer para conformar un Gobierno más sólido y cohesionado y salvar la cara antes de que empezara el debate de Política General en el Parlamento”. Esta versión de los hechos tiene su lógica, pero el problema es que el ‘president’ optó por remodelar el Ejecutivo catalán sin consultar previamente a las direcciones del PSC-CpC, ERC e ICV-EUiA. En cuanto los dirigentes de estas tres fuerzas políticas se enteraron de la decisión del inquilino del Palau de la Generalitat, le expresaron su rotunda oposición . “Fue casi una conjura del tripartito en contra de cualquier cambio de gobierno en estos momentos”, señalan fuentes de ERC. Según diversas informaciones periodísticas, Maragall mantuvo una reunión muy tensa con José Montilla, el sábado 15 de octubre por la tarde, y con el líder de Iniciativa, Joan Saura, al día siguiente. Este mismo día,  según fuentes bien informadas del PSC-CpC, diversos dirigentes socialistas hicieron saber al ‘president’ que no puede haber cambio en el Ejecutivo autonómico si el visto bueno de la cúpula del partido. 

Tensión al rojo vivo. La crispación y las peleas entre el aparato del PSC- CpC, capitaneado por José Montilla, y Pasqual Maragall está “al rojo vivo”, según dice un dirigente de este partido. Califica al actual presidente de la Generalitat de “príncipe que siempre ha hecho lo que le ha dado la gana, porque el partido se lo ha consentido”. Afirma que  “Maragall va por libre en el PSC, toma iniciativas y lanza propuestas sin contar para nada con el partido. Maragall se representa a sí mismo, es muy personalista, y por eso choca tantas veces con la dirección”. Nadie sabe a ciencia cierta por qué Maragall decidió en un momento tan delicado remodelar su Gobierno. Las especualaciones se han disparado en todos los sentidos y hay gustos para todos, desde los que aseguran que todo esto es “una maniobra” perfectamente planificada por el tripartito para desoncertar a la oposición, hasta los que sostienen que “Maragall se cree que es Dios, o su abuelo el poeta Joan Margall, y no se da cuenta que es mortal y es un político que también se equivoca”.  Cualesquieran sean las motivaciones de Maragall, el hecho es que su propósito de remodelación del Gobierno provocó, el lunes 17 de octubre, una pequeña rebelión en las filas del tripartito. La Ejecutiva del PSC-CpC, por boca del portavoz del partido, Miquel Iceta, emitió una comunicado en el que confirma su negativa a que se lleven a cabo en estos momentos cambios en el Gobierno, aunque se declara favorable a que prosigan las consultas  con el tripartito para “acordar” una decisión definitiva. Para los dirigentes del PSC-CpC, plantear un cambio gubernamental ahora “puede dar argumentos a la oposición” y ha creado “desconcierto” en el partido. Por su parte, el presidente de ERC, Josep Lluís Carod-Rovira, calificó la remodelación de “inoportuna y políticamente contraproducente”, porque en estos momentos “la prioridad central del Gobierno de Cataluña es la defensa unitaria del Estatuto”, mientras que Joan Saura, en nombre de ICV, lamentó la “deslealtad política” de Maragall. Desde la oposición, el líder de CiU, Artur Mas, dijo sentirse “avergonzado” por una situación propia de “una república bananera” y porque el Ejecutivo catalán “hace el ridículo”, y destacó que “lo lógico” sería que CiU presente una moción de censura contra el ‘president’.

Así las cosas, Pasqual Maragall ha perdido esta vez la batalla y se ha visto en la obligaicón de retroceder en su empeño por remodelar el Gobierno. Con motivo de la apertura del debate de Política General en la Cámara catalana, el inquilino del Palau de la Generalitat anunció  que aplazaba los cambios por “responsabilidad” y porque  “no se dan las circunstancias adecuadas”, pero no descartó que se vayan a producir en “días o semanas”, porque la remodelación sigue siendo “necesaria”. Informó que abrirá consultas  para evaluar “las condiciones” de la superación de la crisis, y recordó que “nadie tiene tantos elementos como yo para poder evaluar la oportunidad” de un cambio. Hasta fue crítico con CiU y autocrítico en el caso del PSC-CpC cuando dijo que la crisis gubernamental pudo ser provocada por “la patrimonialización excesiva” del proyecto de Estatuto por parte de los socialistas y los nacionalistas de Mas.  Maragall tuvo que convencer antes a los miembros más destacados  de su Ejecutivo y a la dirección del PSC-CpC que aplazaba la remodelación por los motivos que expuso en el inicio del debate de Política General. Los ánimos de los socios del tripartito parecen, de momento, más calmados, pero la preocupación por el futuro político del Gobierno catalán no ha desaparecido en las filas de las tres formaciones. “Ya veremos lo que ocurre los próximos días. Hemos conseguido reconducir la situación, pero nadie puede afirmar que no va haber un nuevo pulso entre Maragall y los dirigentes de su propio partido y del conjunto del tripartito”, indican fuentes de Esquerra Republicana. No es casualidad que el discruso de Maragall en el Parlamento no fuera aplaudido por los diputados de ERC y que algunos parlamentarios y dirigentes socialistas a malas penas pudieran disimular su enfado con el ‘president’. Mientras, Artur Mas sostiene que Maragall “está solo y derrotado” y Josep Piqué  le pide que dimita “si le queda algo de dignidad política”.

“Maragall es así”. Pasqual Maragall ha perdido el pulso con el tripartito y está cada vez más acosado por la oposición. Además, provoca descontento y desconcierto en su partido y entre muchos votantes socialistas y tampoco goza de muy buena prensa en algunos sectores del PSOE. De momento, se han vuelto a restablecer los puentes entre el primer mandatario catalán y sus socios de Gobierno. La pregunta es saber hasta cuándo durarará esta situación. Algunos comentariastas políticos califican el acuerdo entre Maragall y el tripartito de “tregua política”. Si se rompe la tregua, todo indica que el gran perdedor no va a ser sólo el Gobierno de la Generalitat sino también el Estatuto. El nuevo proyecto estatutario necesita de una imagen de unidad política e institucional en Cataluña para ser defendido  con comodidad en Madrid. Fue lo que consiguió el Parlamento al aprobar el texto. Las  contínuas peleas entre los socios del tripartito y las meteduras de pata de Maragall generan todo lo contrario: crean desconfianza y una imagen de Cataluña y de sus políticos negativa en el conjunto de España. En Cataluña, muchos ciudadanos tiene la sensación de que la política y las instituciones varían mueven entre el esperpento y el vaudeville. El director de Publicaciones del ‘Diari de Tarragona’, Antoni Coll i Gilabert, recordaba hace unos días en un artículo de opinión públicado en este rotativo que “a finales de junio de 1998, Pasqual Maragall convocó a los periodistas en lo alto de la torre de comunicaciones de Barcelona y anunció que sería candidato a la presidencia de la Generalitat”. “Aquest home no toca de peus a terra” (Este hombre no tiene los pies en el suelo), recuerda Coll i Gilabert que “dijeron entonces sus críticos, aprovechando que el anuncio fue hecho a 115 metros de altura”.  Sigue escribiendo Coll i Gilabert: “Y es que Maragall hay que aceptarlo como es”. Titula su artículo el periodista, gran conocedor de la vida política catalana: “Maragall es así”.


Fin del primer acto, por Enric Sopena
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