Nº 474 - 10 de septiembre 2001

La “Padre Arrupe” podría perjudicar al vicepresidente


La misteriosa fundación de los Rato





La familia Rato y la familia Salazar-Simpson, emparentadas por matrimonios, controlan una fundación dedicada a dar educación de calidad en El Salvador como ayuda a su desarrollo, la Padre Arrupe, que, en pleno proceso de expansión de su proyecto, está alimentando cierta inquietud en algunos sectores por el daño que podría hacer a la imagen del vicepresidente, caso de conocerse detalles de su actividad. El uso del nombre del emblemático jesuita sin el permiso de la Compañía de Jesús, el tipo de proyecto que desarrolla, más cercano a los colegios de élite del Opus Dei que al tradicional compromiso de la orden en El Salvador, y, sobre todo, la aportación, como socios colaboradores, de empresas en las que participan tanto los Rato como los Salazar-Simpson, podrían levantar una polvareda contra el ministro de Economía en un momento especialmente delicado para él derivado del escándalo Gescartera.

 

Inmaculada SÁNCHEZ

La presidenta es extremadamente cuidadosa. Procura no salir en prensa porque sabe que, al ser cuñada del ministro, ello puede levantar suspicacias”, explica Patricia Romeu, responsable de eventos y promociones de la Fundación Padre Arrupe. De quien habla es de Felicidad Salazar-Simpson, presidenta de la fundación y esposa de Ramón Rato, hermano del vicepresidente económico además de tesorero de la misma. “Poca gente sabe de quién es la fundación, pero eso no importa, lo importante es la labor que estamos haciendo”, añade ante la evidencia de que ni en la página web de la organización aparecen los nombres de sus promotores. Esta entusiasta colaboradora es una de las recientes incorporaciones al proyecto que, en breve, va a cambiar de nombre y ampliar sus objetivos.

Las cuatro cabezas visibles de la Fundación son la citada Felicidad Salazar-Simpson, su hermano Luis Alberto, el presidente de Auna y de Endesa Diversificación, que ejerce de vicepresidente primero, su otro hermano, Francisco Manuel, que es el vicepresidente segundo, y Ramón Rato, que figura como tesorero.

Entre el resto de miembros del patronato figuran dos jesuitas, el padre Ramón Fresneda del Pino y el padre Isidro González Madroño, provincial de España de la orden, como único resto de los supuestos orígenes religiosos de la fundación, a los que acompañan varios nombres de la familia del vicepresidente, como Aurora Rato Salazar-Simpson, Javier Figaredo Alvargonzález o Ignacio Salazar-Simpson (Ver listado Un patronato poco conocido). También se encuentran entre sus miembros otros nombres menos apegados a la familia como el empresario de comunicación asturiano, Blas Herrero, o el ex ministro del PSOE Jerónimo Saavedra.

Sin poner en duda las bondades de la labor realizada por la fundación Arrupe, algunos de quienes conocen su historia la señalan como un elemento que podría perturbar la situación política de Rodrigo Rato debido a determinadas polémicas que arrastra y a la excesiva implicación de su familia.

Pelea con los jesuitas. La primera es el enfrentamiento con la Compañía de Jesús, referencia inequívoca al usar como denominación el nombre del Superior General de la Orden entre 1965 y 1983, el conocido Padre Arrupe. “Nada tiene que ver con nosotros. Se trata de una fundación creada por particulares”, explica un portavoz de la Compañía, quien tampoco oculta el malestar que les produce la utilización de uno de sus principales emblemas.“Es un nombre que nosotros ya usamos en colegios, institutos o centros culturales, para uso interno, digamos, pero, desde que lo tomaron nos lo han bloqueado para hacer de él un uso externo y, si estuviese libre es claro que lo usaríamos”, añade.

La fundación se defiende aclarando que ellos hablaron con la familia del fallecido padre Arrupe y, con su acuerdo, compraron los derechos del nombre. La vinculación de la actual fundación con los jesuitas está en su mismo origen, truncado hace dos años por el repentino fallecimiento de su promotor, el sacerdote jesuita Juan Ricardo Salazar-Simpson, hermano de la actual presidenta.

Fue él quien, tras más de una década en El Salvador y consciente de la mala preparación con que los alumnos llegaban a la universidad, donde daba clases, ideó un proyecto para crear un colegio donde formar a los bachilleres que culminaría con la creación de una universidad española en el país centroamericano.

También en la inscripción oficial en el Ministerio de Educación y Cultura de la fundación, registrada en julio del 92, se  señala como su objeto “contribuir, ayudar e impulsar la obra social y educadora de la Compañía de Jesús en Centroamérica, siendo su objeto predominante docente”. Es lógico que a la Compañía fundada por San Ignacio de Loyola no le agrade que una organización que no controla pretenda tales fines.

Desgraciadamente, una embolia cerebral inesperada conduce a la muerte al padre Juan Ricardo en diciembre de 1999 y deja huérfano el proyecto iniciado en 1992 y en el que había enrolado a parte de su familia, especialmente a su hermana Felicidad, casada con Ramón Rato, que presidía la fundación en Madrid.

Tras un paréntesis forzado por la desaparición del principal fundador la Padre Arrupe, impulsada por la presidenta, se reorganiza y nombra un director general en Madrid, José Luis Sanz, además de un nuevo presidente en El Salvador, José Panadés, y define todo un salto adelante en el proyecto que le desvinculará, nominalmente, de sus orígenes religiosos, que incluye la creación de una nueva marca para identificar su actividad (Ver recuadro Algo más que un colegio), además de un cambio de objetivos en los que no figurará alusión alguna a los jesuitas. “Nosotros somos laicos. La figura de Pedro Arrupe nos interesa como persona, no como jesuita”, explica José Luis Sanz, promotor de los cambios.

Polémica con el padre Ángel. Pero no sólo con los continuadores de la labor de San Ignacio de Loyola mantienen tensión los de la Padre Arrupe. También de sus relaciones con otra conocida ONG, la Mensajeros de la Paz que preside el también popular padre Ángel, han salido chispas recientemente.

La historia comenzó en las navidades pasadas cuando Antena 3 dedicó su tradicional tele-maratón solidario a Mensajeros de la Paz. Tras este programa tuvo lugar el primer terremoto en El Salvador y la cadena televisiva decidió realizar un nuevo programa dedicado en exclusiva a recaudar fondos para el país centroamericano que entregaría a la fundación Padre Arrupe, dado que toda su actividad se desarrolla allí.

Es entonces cuando el padre Ángel decide, y así lo comunica en antena, donar 100 millones de los recaudados para Mensajeros de la Paz a la Padre Arrupe. “Cuando vi el desastre del terremoto pensé, no me voy a complicar, ellos llevan tiempo en El Salvador, se lo doy a ellos y que lo utilicen”, explica el padre Ángel.

Sin embargo, un viaje del sacerdote poco tiempo después al país devastado por los desastres naturales le hizo cambiar de opinión. “Al ver lo que hacían allí los de la Padre Arrupe, que es un colegio…, bueno, yo quería que el dinero fuera para ayudar a los niños y pensé que sería mejor que lo utilizáramos nosotros”, añade a El Siglo.

Aunque discreto, el padre Ángel no niega que no le entusiasmó el proyecto educativo de la Arrupe. “Sí, teóricamente el colegio es para pobres pero si tú pides un nivel intelectual para entrar, no creo que los más humildes, quien no tiene para comer, pueda llegar a él”, añade.

Así, el sacerdote pidió que le fuera devuelto el dinero, cosa que la fundación de los Rato ya ha hecho –“han sido generosos”, reconoce el padre Ángel– y con él ha inaugurado una casa de Mensajeros de la Paz en El Salvador para niños con parálisis cerebral y con sida abriendo una nueva delegación de su organización fuera de España.

Aunque en la Fundación Arrupe también son discretos y no quieren remover la polémica no ocultan su disgusto por la publicidad que consiguió el padre Ángel haciendo la donación frente a las cámaras para luego reclamarla en privado. Respecto a la opinión que pueda tener de su proyecto educativo se reclaman formadores “de pescadores” y no caritativos “repartidores de peces”, algo no siempre entendido por todas las organizaciones humanitarias.

Este encontronazo con el padre Ángel podría no tener más consecuencias que el malestar mutuo entre los protagonistas del episodio, a no ser por las relaciones del promotor de Mensajeros de la Paz con el Gobierno. El Siglo ya informó en su día de la estrecha relación del sacerdote con el matrimonio Aznar y es conocido que Ana Botella es presidenta de honor de Mensajeros de la Paz, organización con la que colabora estrechamente. La mala imagen que la fundación ha dejado en el sacerdote amigo de los Aznar no beneficia en nada al vicepresidente, ya atacado en determinadas ocasiones, incluso desde medios afines al PP, por las supuestas “amistades peligrosas” de él y su familia entre el empresariado.

Empresas colaboradoras, y propias. “Vivimos de lo que nos aportan las instituciones y nuestros colaboradores”, explican en la fundación como único detalle de su memoria económica que se resisten a desmenuzar. Aunque algunas fuentes cifran en bastante más de 1.000 millones de pesetas el presupuesto anual de la Padre Arrupe, su actual director general señala que la inversión que, hoy por hoy, tienen en El Salvador  no supera esos 1.000 millones. El proyecto que aspiran a desarrollar de aquí a 2004 (más datos en “Algo más que un colegio”) necesitará, sin embargo, bastante más dinero.

Las instituciones que, hasta ahora, han aportado sus millones a la construcción del colegio Padre Arrupe de San Salvador van desde la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI) hasta el Ayuntamiento de Bilbao, pasando por la Unión Europea, la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid y la Secretaría de Estado de Comercio, Turismo y Pymes, según reconoce la propia fundación.

A nadie se le escapa que, al margen del ayuntamiento bilbaíno y las obvias aportación de la AECI y la UE, el resto de instituciones involucradas rozan de cerca el círculo de poder del vicepresidente económico, con amplio control en el PP de Madrid.

Pero lo más llamativo y comentado en determinados círculos, aunque aún de manera especialmente restringida, es la participación de algunas empresas. En el amplio listado de colaboradoras que reconoce la fundación (Ver la lista completa en recuadro aparte) se encuentran varias de las que ocupan la responsabilidad de Luis Alberto Salazar-Simpson como Retevisión, empresa de Auna, la compañía que preside, o Endesa, matriz de otra de sus presidencias, la de Endesa Diversificación, además del BSCH, banco donde ocupa puesto de consejero independiente, adonde llegó desde el Consejo de Administración del Santander antes de la fusión. También el Bankinter, entidad controlada por los Botín, aporta su grano de arena a la Padre Arrupe.

Pero más llamativo que las aportaciones de estas grandes empresas, la mayoría de las cuales tienen fundaciones o partidas dedicadas a causas solidarias o mecenazgos varios, resulta la ayuda de empresas mucho más pequeñas y que, según ha podido confirmar El Siglo en el Registro mercantil, se hayan bajo el control de los Rato o los Salazar-Simpson.

Así, Viajes Ibermar, fue fundada por Ramón Rato, como presidente, y Luis Alberto Salazar-Simpson entre otros en 1992, el mismo año de creación de la fundación Padre Arrupe, y actualmente mantiene entre sus consejeros a José de la Rosa Alemany, marido de otra de las hermanas del ministro –cuñado suyo, por tanto– y, según distintas fuentes, familiar que habría desempeñado el papel de representante oficioso del vicepresidente en varias de las empresas en las que mantenía acciones hasta poco antes de llegar el PP al poder (Ver El Siglo de 25 de marzo de 1996: Rato Sociedad Anónima. El entramado empresarial del hombre fuerte del PP).

La red empresarial de los Rato. Tanto esta empresa como otras varias (Construcciones Riesgo, Edificaciones Padilla, Aurosur o Grupo Alimentario de Exclusivas), todas ellas parte de la red empresarial de la familia Rato, tenían su sede hasta 1996 en el número 21 de la calle Jorge Juan, en Madrid, la misma sede declarada como domicilio oficial de la fundación Padre Arrupe desde su creación hasta que se trasladara a otra oficina mucho más amplia en la calle General Oraa, también en Madrid.

Otra de las empresas declaradas como colaboradoras es Simpson, una sociedad anónima con un objeto declarado de venta de vehículos industriales presidida por Francisco Manuel Salazar-Simpson y que cuenta entre sus consejeros con Ramón Rato y Gonzalo e Ignacio Salazar-Simpson de la Iglesia, primos de los fundadores de la Padre Arrupe.

Quienes critican una participación tan directa y personal de la familia del ministro de Economía en una fundación para cuyos objetivos solidarios precisa  de la recaudación de cantidades importantes, no dejan de señalar el peligro añadido de que con ella colaboren –hasta el punto de haber compartido sede– empresas propiedad de los Rato o los Salazar-Simpson cuyo tamaño y actividad no encaja en el perfil de las típicas donantes para este tipo de causas.   

Con información de Fermín Núñez


UN PATRONATO POCO CONOCIDO

PRESIDENTE
Dª Felicidad Salazar-Simpson Bos

VICEPRESIDENTE 1º
D. Luis Alberto Salazar-Simpson Bos

VICEPRESIDENTE 2º
D. Francisco Manuel Salazar-Simpson Bos

TESORERO
D. Ramón de Rato Figaredo

VOCALES     
D. Javier Nájera Alecón Sela

D. Germán Sela Cremades

D. Alberto Terol Esteban

Provincial de España Rvdo. Padre Isidoro González Modroño

S.J.Rvdo. Padre Ramón Fresneda del Pino

D. Javier Figaredo Alvargonzález

D. Juan Soto SerranoD. Inocencio Arias Llamas

D. Blas Herrero Fernández

D. Jerónimo Saavedra Acevedo

D. Gregorio Alonso Sánchez

D. Enrique Rodríguez Martín

Dª. Aurora de Rato Salazar-Simpson

D. Ignacio Salazar-Simpson

D. Ignacio Salafranca Sánchez-Neyra


ALGO MÁS QUE UN COLEGIO

La fundación Padre Arrupe se encuentra en pleno proceso de transformación y, en breve, pasará a denominarse “Activa El Salvador”, un nombre “más moderno, menos religioso, y que responde más a nuestra actividad”, según explican sus responsables, aunque mantendrá como razón social “Fundación Arrupe” –sin “padre”, porque “nos interesa más el espíritu de lo que significa para la educación Pedro Arrupe que el hecho de que fuera sacerdote”, explica José Luis Sanz–

Su magno proyecto, el colegio Padre Arrupe, fue inaugurado en 1997, con asistencia del presidente del Gobierno, José María Aznar, y a finales de 1999 graduó a su primera promoción de alumnos de bachiller, el periodo educativo al que, en principio, iba a estar dedicado.

Sin embargo, tras la muerte de su fundador e inspirador, el padre Juan Ricardo Salazar-Simpson, sus promotores quisieron ampliar su proyecto. Así, el actual equipo acaba de diseñar un “plan maestro” en el que centra en salud y educación sus prioridades y en la construcción de un amplio y moderno campus educativo sus objetivos más concreto.

Durante el curso pasado el centro consiguió del Ministerio de Educación la consideración de “Colegio de España” lo que homologa sus estudios de bachillerato al título español que consiguen sus alumnos al terminar sus estudios.

La idea de los actuales gestores es cubrir todo el periodo educativo del alumno, desde la educación maternal hasta la universidad incluida. Ya en este curso, que acabará a finales de 2001, se han incluido los tres últimos cursos del ciclo básico y el año próximo se añadirán el resto. Para 2003 quedará incorporar a los más pequeños. Y, en un futuro, la universidad, que se ubicará al lado del actual complejo en el que se quiere construir un campo de fútbol, un auditorio, una escuela de enfermería y una capilla. Cuando el proyecto esté finalizado se espera atender a unos 1.000 alumnos –ahora son unos 400–.

A las críticas que señalan a su centro como un colegio “de élite” el director general de la fundación responde tajante: “estamos ubicados en una zona marginal de la capital, Soyapango, y el 65% de los alumnos están subvencionados. Si les damos, además de la formación estrictamente académica música, poesía o deportes es porque buscamos una formación integral y humana de los alumnos. Queremos que sean los mejores en conocimientos y como personas”.

Pero además, la Arrupe pretende en un futuro dar educación a adultos a distancia, a través de la radio y llegar a 40.000 salvadoreños.  Además, la fundación, aunque no se define como una organización de ayuda humanitaria, también ha enviado 21 contenedores con leche, camas y medicinas cuando el país fue sacudido por un terremoto a comienzos de este año.


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