Nº 464
4/06/2001

Tras el revés vasco

Un tipo único



Política Económica del PSOE se ha hecho con las portadas y las columnas de opinión del panorama políticomediático. Con una propuesta revolucionaria para reformar el Impuesto sobre la Renta de la economía española, el PSOE de Rodríguez Zapatero comienza desde ya a hacer campaña para derrotar al Gobierno A que, por cierto, han cogido desprevenido con la pretendida revolución fiscal. Pero no todos los socialistas miran con buenos ojos este proyecto.


A. P. V. /V. C.
La frase, histórica ya, del secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, asegurando e la bajada de impuestoluno sólo es actuación de la derecha, fue la introducción perfecta para hacer pública, tal vez no de la forma adecuada ni en el momento conveniente, según fuentes de Ferraz, la reforma fiscal que pretende el socialismo si recupera el Gobierno en 2004. Sin embargo, la medida elaborada básicamente por Jordi Sevilla, responsable económico del PSOE, y cuya producción fue dada a conocer a la prensa por el propio Rodriguez Zapatero, que después corroboró Sevilla en otra reunión con los medios de forma más detallada, y que propició el despliegue informativo del contenido de la llamada "revolución fiscal", no es asumida con el mismo entusiasmo por todo el partido.
Así, especialmente criticos con la propuesta fiscal de Jordi Sevilla, sin precedente en la Unión Europea, son los socialistas del,antiguo sector guerrista, que sostienen que, de ejecutarse la medida estrella de la reforma fiscal, la supresión de los seis tramos actuales por un tipo impositivo único en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF), se pondrá en peligro la progresividad de éste, que será entonces de muy difícil mantenimiento. Una de las más duras
de este ala socialista con la propuesta del responsable económico de su partido fue Matilde Fernández, que incluso aseguraba que este modelo fiscal se salía de la lógica democrática" del PSOE y que Sevilla había actuado con gran "torpeza política". También el ex ministro de Obras Públicas y Transportes y ex secretario de Estado de Hacienda, Josep Borrell, fue muy crítico con la medida de Sevilla. En su discurso durante la reunión de¡ Grupo Parlamentario Socialista de la semana pasada, Borre¡¡ afirmó que la propuesta le parecía "una sandez y una estupidez", ya que "un solo tipo no garantiza la progresividad y tampoco resulta más sencilla ni para la Administración ni para el ciudadano".
Precipitación. El embrión de la reforma fiscal existía ya anteriormente al 35º Congreso Socialista, ya que los miembros de lo que sería la alternativa Nueva Vía del PSOE comentaban constantemente la necesidad de una "revolución" en el terreno impositivo. Fue obtener la victoria que le dio la Secretaría General a José Luis Rodríguez Zapatero y empezar a abordarse esta posibilidad en las primeras reuniones de la joven Ejecutiva. Alentado con entusiasmo por el nuevo líder socialista, el recién designado responsable de asuntos económicos en el partido empezó a trabajar en términos concretos para una futura reforma fiscal y los resultados son los que se conocen hoy, que, aunque están por concretar y debatir por la totalidad del PSOE, cuentan ya con el aplauso de José Luis Rodríguez Zapatero y de su Ejecutiva, además de la opinión favorable de la CEOE, que ha expresado el propio José María Cuevas. Sin embargo, los modos en que se han dado a conocer los términos de la reforma -mediante una filtración a la prensa, 1nevitable", según el propio Sevi¡la- han sembrado el malestar entre los socialistas, pues muchos de ellos no la consideraban lo suficientemente madurada ni, mucho menos, debatida. Fruto de esta precipitación fue, asimismo, la elaboración por parte dejordi Sevilla de los Apuntes argumentales sobre la alternativa del PSOE a la reforma de¡ IRPF -ver La "chuleta" de la Ejecutiva-, un documento que, en vista de la repercusión que estaban teniendo las informaciones sobre la reforma fiscal y del limitado conocimiento que de ella tenían algunos de sus compañeros de partido, se repartió internamente.
La reforma ha sido acogida con cautela generalizada entre los expertos económicos, que, como Gregorio Izquierdo, uno de los responsables del Instituto de Estudios Económicos, creen que "una valoración última de esta reforma se podrá realizar cuando se hable de la misma en términos concretos". Sin embargo, en principio ya no ve positivo el hecho planteado de igualar la renta del trabajo con la renta del capital, contrario a las previsiones de la economia internacional. "Esto supondría -argumenta Izquierdo- que los contribuyentes españoles que obtienen renta de capital se verían más gravados que los de¡ resto de Europa, lo que resultaria peligroso porque llevaría consigo, entre otras cosas, una pérdida de competitividad". Por otro lado, según los cálculos realizados por una de las más importantes entidades financieras de¡ pais, para que
la recaudación no se resienta, habría que aplicar un tipo del 22,8% y un mínimo exento de dos millones. Ton estas condiciones -calculan- se beneficiarían 11,5 millones de contribuyentes de rentas bajas, pagarían muchísimo menos los 350.000 más ricos y unos tres millones de clase media abonarian un poco más".
Para los expertos del grupo de Analistas Financieros Internacionales (AFI), la reforma M IRPF es ambiciosa, pero "con sus ventajas y sus inconvenientes importantes', aunque coinciden en señalas que precisa una "mayor definición para poder ser valorada adecuadamente'. Las consecuencias directas de ¡levarse a cabo la medida de lord¡ Sevilla serían, para AFI, entre otras, una creciente 1riseguridad jurídica" al quedarse el inversor sin plenas garantías o la 1ritegración de todas las rentas en la base" sin tener en cuenta cuestiones clave como si éstas proceden de una "venta de acciones, de la obtención de dividendos o de la relación laboral del sujeto". Por su parte, Carmen Contreras, responsable del Servicio de Estudios de Caja Madrid, señala que la del PSOE es una "propuesta bastante abierta, porque cualquier iniciativa destinada a simplificar el impuesto es bienvenida", además de considerar positiva la reducción de tramos del IRPF.
No obstante, Contreras cree, coincidiendo con la mayor parte de las autoridades económicas consultadas por esta revista, que, de momento, no se puede juzgar si compromete o no la recaudación, que dependerá de cómo la reforma se lleve a cabo".


El debate


No, todo el mundo ha aplaudido de la misma manera la propuesta de Jordi Sevilla. Hemos querido recabar diversas opiniones que sobre la reforma del IRPF tienen anteriores cargos del Gobierno socialista.

Julián Garcia Vargas, ex ministro de Defensa:
"Se trata de una propuesta atractiva, digna de ser estudiada y que tendrá éxito. El actual IRPF es injusto y técnicamente deficiente. Es oportuno intentar corregir el desequilibrio entre tributación de rentas del trabajo y rentas del capital. Como la tributación del capital está influida por fuertes factores externos es una tarea difícil, pero propia de un partido de izquierdas.
Lo más probable es que se opte por dos o tres tramos de tarifa. Y lo más difícil de conseguir es que, además de beneficiar a los que tienen menos ingresos, no termine por beneficiar también a los que declaran más.
La propuesta está aún poco detallada y hay muchos aspectos técnicos pendientes. La presentación, antes a la CEOE y a la prensa que a los órganos y expertos del PSOE, no facilita una acogida tranquila".

Claudio Aranzadi, ex ministro de Industria:
"Me parece una propuesta innovadora sobre la que vale la pena profundizar y debatir. Va en el sentido de aumentar la simplicidad siguiendo una tendencia generalizada y, además, permite mantener la progresividad a través del establecimiento de un mínimo exento.
Por otro lado, me parece muy positiva la racionalización de¡ gasto fiscal que una reforma de estas características conllevaría".

Joaquín Leguina, diputado y ex presidente de la Comunidad de Madrid:
'Se ha empezado por el impuesto sobre la renta porque es lo más relevante, pero era necesaria esta propuesta de reforma fiscal. El Partido Socialista ha abierto el debate en una buena hora, porque, como en el cuento, el Rey estaba desnudo. Es un hecho el que casi el 90% del IRPF lo pagan los asalariados y lo que teóricamente es un impuesto progresivo y justo, en la práctica no lo es en absoluto. Hay que readaptar todo el sistema fiscal y empezar por los impuestos directos, que son los más básicos. Parece buena idea abrir el debate".

José Víctor Sevilla, ex secretario de Estado de Hacienda:
"La propuesta me parece interesante y, en mi opinión, debería ser objeto de un estudio detenido y una discusión calmada. Sin apriorismos ni anatemas. Da la impresión de que algunos han entendido que lo que se propone es que el IRPF deje de ser un tributo progresivo y pase a ser proporcionaL Y, desde luego, no es eso lo que se ha propuesto. En todas las declaraciones del PSOE que he podido leer sobre la materia, se insiste en el propósito de lograr un impuesto más sencillo y más progresivo. Y es evidente que un determinado grado de progresividad -que es una decisión política- puede alcanzarse con diversas soluciones técnicas si consideramos no sólo lo que ocurra en la tarifa del IRPF, sino también en la configuración de su base y, lo que no es menos importante, en las otras piezas del sistema, especialmente en la imposición patrimonial y en el impuesto sobre sociedades. En definitiva, pues, desde un punto de vista técnico -que es de lo que formalmente se está discutiendo- no cabe duda de que es posible simplificar el sistema, utilizar un tipo (o dos, como máximo) en el impuesto sobre la renta y, además, reforzar la progresividad de¡ conjunto huyendo de algunas aberraciones que hoy se generan. Y son tales posibilidades las que, en mi opinión, deberían indagarse y discutirse, así como la otra sugerencia planteada, de gran calado, consistente en introducir al mismo tiempo una renta mínima generalizada que permitiría enlazar, por primera vez, la imposición personal sobre la renta con el esquema de las prestaciones sociales.
Creo que es bueno analizar y discutir este tipo de cuestiones abriendolas a los ciudadanos. Y, no cabe duda, de que la propuesta del Partido Socialista, cuanto menos, está incitando tal reflexión".

Enrique Martínez Robles, ex secretario de Estado de Hacienda:
"Me parece que el establecimiento de un tipo único en el impuesto sobre la renta y la fijación de un nivel mínimo de renta exento no podrán solucionar los diversos problemas del impuesto del IRPF y, al mismo tiempo, aumentar su progresividad y mantener su suficiencia financiera.
Creo que es difícil encontrar ayuda en la literatura científica o en la práctica fiscal de otros paises para sostener esa idea. En cualquier caso, espero que esta polémica sea una discusión sobre aspectos instrumentales de técnica tributaria, y que no surja una ideología de¡ tipo único. Por ello, es necesario que cualquier propuesta que se presente tenga el suficiente aval técnico y práctico que permita ver con claridad que se camina en el sentido deseado y no en el contrario".


Jordi Sevilla, secretario de política económica del PSOE

"Ser de izquierdas no es sólo bajar impuestos"

 

Se siente orgulloso de que la izquierda sea capaz de abanderar el debate sobre la reforma fiscal, una propuesta cuya paternidad asume completamente Sevilla y que ha desencadenado ciertos enfrentamientos internos a los que el responsable de política económica del PSOE resta importancia. El tipo único, puede que se convierta en dos y adelanta que su idea puede pasar por modificar también el impuesto de sociedades.

Vera CASTELLÓ

Un único tipo suena espectacular, pero ¿realmente va a ser uno?
-He defendido que no soy fundamentalista en nada y que si como resultado del debate, llegábamos todos al convencimiento de que para garantizar mejor el principio de suficiencia financiera, incluso para mejor garantizar la posibilidad de equiparar este tipo al de sociedades hacían falta dos tipos, no veía ningún problema.

-¿En qué se diferencia la renta ciudadana del mínimo vital y personal?
-Hay una diferencia de concepción de sociedad. Creemos que la izquierda tiene que defender la libertad para que la gente pueda llevar adelante el proyecto de vida que estime oportuno y que eso es muy difícil de conseguir si uno está dominado, o bien por la necesidad o bien por poderes económicos. En el caso de que los ciudadanos obtengan esas rentas a través de su trabajo y a través del mercado esto estaría exento de tributación, y en el caso de que haya ciudadanos que no logran alcanzar ese nivel de renta, el Estado es el que se compromete a hacer las transferencias.
Por lo tanto, significa poner en conexión la política fiscal y la social para evitar situaciones como las que ahora se están produciendo. Hoy el Estado reconoce en el IRPF que hay un mínimo vital por debajo del cual se considera que no se puede vivir, pero ese mismo Estado está pagando pensiones no contributivas por debajo de ese mínimo vital. Aunque la técnica nos lleve a que sea un mínimo exento en el IRPF, es una manera distinta de entender la libertad y por lo tanto deriva de un principio ideológico que la izquierda tiene que defender.

-¿En qué punto quedan los intentos para evitar que ciertas rentas en vez de tributar en el IRPF lo hagan en el Impuesto de Sociedades?
-En la medida en que evitar eso es uno de los objetivos que mejora la equidad de este impuesto parece razonable suponer que, o bien el tipo único o bien en el caso de los dos tipos, el tipo superior, tendrá que estar próximo a lo que decidamos que es el tipo efectivo de sociedades...

-¿Por qué no modificar el actual impuesto de sociedades?
-... que no tiene porque ser el actual.

-Que tributen igual las rentas del trabajo que las del capital ¿pone en peligro el ahorro?
-Nunca he creído que la fiscalidad tenga una influencia decisiva sobre el ahorro, creo que viene mucho más condicionado por el nivel de renta efectiva de las familias. La mejor prueba es la última reforma del IRPF del PP hecha a bombo y platillo para fomentar el ahorro y que lo que ha fomentado es el consumo y la inflación.

¿Cómo se ha contemplado el cambio de ciclo económico?
-No tengo tan claro que el ciclo económico cambie. Pero sin lugar a dudas, ningún gobierno, ni el socialista que salga de las elecciones de 2004, va a ser tan irresponsable de, en caso de encontrarnos en una situación de crisis económica, llevar adelante a las locas un proyecto como éste.

-Bajar impuestos es de izquierdas, según José Luis Rodríguez Zapatero, pero ¿no lo es más otras cosas?
-Sin duda. Es evidente que uno no es de izquierdas si sólo baja impuestos a las rentas del trabajo, hacen falta otras muchas cosas de las que también estamos hablando: hemos propuesto una reforma del mercado laboral, un nuevo plan hidrológico, etc.

-¿Por qué lanzar la propuesta tan pronto?
-Hubiera sido muy difícil lanzar un debate antes de la elecciones porque se nos hubiera acusado de electoralismo y posiblemente nuestra voluntad de elaborar una propuesta progresista e innovadora tendría menos credibilidad, aunque nuestra aspiración es que acabe formando parte de la oferta electoral, sin

descartar que, si al final el Gobierno lleva adelante su segunda reforma fiscal, podamos presentarlo como un texto alternativo como hemos hecho en otras leyes importantes.

-¿No era mejor consensuar esta reforma internamente?
-Si lanzamos un debate interno hubiera tardado, ¿cuánto? ¿un día? ¿dos días? en salir a los medios de comunicación. He preferido evitar esa ficción de que primero lo discutimos dentro y luego lo sacamos fuera. En la medida en que no hemos hecho una oferta cerrada, concreta con números y con todos los detalles, nos ha parecido que si además queríamos involucrar a otra mucha gente que está deseando colaborar con el PSOE, está era una manera como otra cualquiera de lanzar el debate. Sé que ha habido compañeros que no les ha gustado. Bueno. No es la primera vez que el Partido Socialista o el Partido Popular lanzan debates a través de los medios de comunicación.

-Pero el debate interno está siendo muy duro
-Hasta ahora lo hemos tratado en la Comisión Ejecutiva, donde entendí que recibía un apoyo prácticamente unánime, más allá de que algunos compañeros manifestaron que les hubiera gustado enterarse antes y ante eso yo me disculpé. Y en la reunión del grupo parlamentario, sobre un total de 200 miembros, hubo 14 intervenciones y siete fueron a favor y siete en contra. El que afloren posiciones distintas y el que las discutamos, es lo que creo que diferencia a la democracia de los totalitarismos, y diferencia al Partido Socialista de otros partidos.

Un osado economista

No le gusta que le encasillen como técnico. Él se siente político desde que en su tierna juventud, a los 15 años, comenzó a militar en las juventudes comunistas. Este valenciano, técnico comercial y economista del Estado desde 1983, aprovechó su trabajo al fente del gabinete del hoy comisario europeo, Pedro Solbes, y su posterior colaboración con el Grupo Parlamentario Socialista para dar el salto a la política activa y concurrir como número uno de las listas por Castellón. Su apoyo incondicional a las tesis de la Nueva Vía de José Luis Rodríguez Zapatero, han conseguido que este valenciano, casado y padre adoptivo de tres hijos, se haya ganado un puesto clave en la actual ajecutiva socialista al frente de la secretaría de política económica. Al poco de estrenarse como secretario de política económica, se metió en el bolsillo a los sectores más progresistas al cogerse una baja por paternidad en pleno proceso de debate de los Presupuestos Generales del Estado. Ahora, ha sido su meditada reflexión sobre un cambio del sistema fiscal que su hermano José Victor Sevilla, como secretario de Estado de Hacienda del primer Gobierno socialista, ayudó a elaborar, lo que le ha granjeado las más sinceras alabanzas y las más contundentes reprobaciones.



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