Nº 460
14/05/2001

EL PRESIDENTE RELEGA A SUS FIELES

AUTISTA



Aznar está cada día más reconcentrado en sí mismo. Las famosas reuniones de los lunes instituidas por el presidente con un reducido grupo de leales para debatir sobre estrategia política, los conocidos maffines, pierden gas en esta segunda legislatura. La creciente distancia de¡ presidente con sus ministros, la marcha de Mayor Oreja a la campaña vasca, el traslado de Rajoy a Interior, la pérdida de peso de Rato, la llegada de¡ amígo Lucas y la desconfianza que cunde entre los fieles debido a la incógnita sucesoria están rebajando el nivel de decisión del cónclave. En el PP ya no hay círculo de poder. Todo lo acapara Aznar.

Inmaculada SANCHEZ

Es que ahora la figura de Aznar es muy fuerte y ensombrece a todos los ministros". Así intenta explicar una fuente informativa habitual de La Moncioa la distancia cada vez más nítida que en el PP se percibe de las relaciones del presidente con sus más cercanos.
No sólo Rato ha perdido buena parte de la capacidad de influencia que antaño tuviera sobre el presidente -la sintonía personal no ha fallado pero la política ya no es lo que era", aseguran quienes conocen su trato-. También Mariano Rajoy, ascendido en esta legislatura a la primera vicepresidencia y hasta ahora mismo considerado el más cercano al presidente, está viéndose desplazado de La Moncloa debido a su obligada dedicación a la lucha antiterrorista como ministro de Interior.
Precisamente, ha sido el traslado de Rajoy a la cartera dejada vacante por Mayor Oreja para acudir como candidato del PP a las elecciones vascas el que ha dejado en evidencia el silencio que acompaña a muchas estancias del complejo presidenciaL El vicepresidente mantiene su despacho en La Moncloa pero apenas tiene tiempo ahora para ocuparlo.
Nadie lleva ya la cuenta de la asiduidad de los maitínes -aquella reunión creada por Fraga con el nombre de la oración monacal antes del amanecer y que su ahijado Aznar copió con singular éxito en Génova primero y en La Moncloa después- aunque todas las fuentes consultadas confirman que el nivel de sus decisiones ha bajado considerablemente. Si en sus primeros tiempos era el sanedrín formado por el secretario general, el portavoz en el Congreso, los vicepresidentes y el antaño poderoso secretario de Estado de Comunicación quienes comentaban con el presidente cada comienzo de semana por dónde debía ir la estrategia gubernamental y de partido, ahora, aunque los cargos se mantienen el peso político del grupo ha caído vertiginosamente.
Así, junto a Rajoy y Rato, con las ya citadas mermas en sus respectivas capacidades de maniobra frente a Aznar, ocupan sitio en la reunión de los lunes Javier Arenas, quien, a pesar de su creciente asentamiento en la Secretaría General del partido, no logra ocupar el espacio que en tiempos tuvo Cascos, y Pío Cabanillas, el ministro portavoz que, en opinión de la mayor parte de los consultados, apenas ha conseguido ejercer de mero acompañante de Aznar en viajes y ruedas de prensa.
El recién llegado, Juan José Lucas, sí ha conseguido "cambiar la liturgia de La Moncloa", en palabras de una fuente bien informada, debido básicamente a su amistad personal con el presidente, pero aún está por ver el calibre de su influencia. Más bien, según quienes conocen cómo transcurre la vida en el palacio monciovita, Lucas ha empezado a ocupar una plaza de "asistente de Aznar" ya que, a falta de Rajoy, que era en quien el líder delegaba todo tipo de asuntos de calado político, ahora es el ministro de Presidencia quien suele mantener informado al presidente de todo lo que éste requiera.
"Pero, claro, Lucas no es vicepresidente, el vicepresidente sigue siendo
Rajoy", explican en el PP, evidencia que mantiene rebajado de nivel el peso del ministro más novato.
¿Dónde se encuentra, entonces, el círculo de confianza del presidente? Discurre por todos pero no se cierra en ninguno. Los años de Gobierno y, sobre todo, la relativa cercania de su sustitución -la "cuestión sucesoria"- esán dejando a Aznar a merced de ese aislamiento del poder al que siempre afirmó se resistiría con ese cliché de ".hombre corriente' que tanto cultivó durante sus campañas. Sin embargo, la realidad de su liderazgo se está mostrando bien distinta.
"Aznar seguirá convocando los maitines y mantendrá a los cuatro o cinco fieles cerca de él. Precisamente, hasta que no tenga resuelta la sucesión, necesita controlar a los que pueden aspirar a ella para que nadie se salga del guion", añade un conocedor de los despachos monciovitas que ya tiene detectado el ambiente de pugna, adulación y desconcierto en que se mueven su otrora equipo de confianza.
Es en este circuito en el que sitúan distintas fuentes de] PP los movimientos que ya se están produciendo acerca de los futuros candidatos a las próximas elecciones municipales y autonómicas, previstas para 2003. El aparato de Génova está impulsando, con su capitán, Javier Arenas a la cabeza, la candidatura de las figuras más señeras del partido a los carteles electorales de las plazas que el nuevo PSOE de Rodríguez Zapatero podría poner en peligro con sus nuevos candidatos.
Esta lógica estrategia, sin embargo, se interpreta en algunos círculos aspirantes a la sucesión de Aznar como un regalo envenenado y que habrá que calibrar en su justo momento -"hoy por hoy todo está en movimiento y nadie sabe lo que pasará dentro de un año", intentan explicar en un cada vez más confuso PP-.
Así, como interesados pasos en clave sucesoria, se están interpretando en el PP las informaciones procedentes de Génova asegurando el interés del partido en presionar a los presidentes de las autonomías de Madrid y Valencia, Alberto Ruiz-Gallardón y Eduardo Zaplana, para que repitan como candidatos a pesar de haber hecho pública su intención de no estar más de ocho años en su puesto al igual que Aznar.
Hace escasamente un mes una información en el mismo sentido publicada en El Mundo incluía a todos los actuales presidentes autonómicos del PP y excluía a Ruiz-Gallardón, el único que hasta ahora ha hecho explícito su interés por optar a la sucesión de Aznar con lo que se ha ganado enemistad eterna con Génova y La Moncloa. Ahora, la inclusión del presidente madrileño en la arremetida de Génova está siendo explicada por distintas fuentes como el resultado de las encuestas que el partido está realizando en las autonomías sensibles y que recomiendan no cambiar de candidato.
Este "reconocimiento" al tirón electoral de Ruiz-Gallardón podría hacer recapacitar al presidente madrileño, quien ya ha dicho que se planteará su futuro "con el partido". Con Eduardo Zaplana, otro aspirante no confeso al delfinato la rumorología es abundante, pero todo apunta a que su "ciclo valenciano" pretende concluir en 2003.
Otros ministros parecen también "destinados" a nutrir los carteles electorales de las municipales y autonómicas de dentro de un par de años. Con Rato ya hay apuestas de si será el sucesor de Álvarez del Manzano en la capital del reino o preferirá la candidatura a presidente de la autonomía si Gallardón, finalmente, se retira como prometió, aunque también una parte significativa del partido continúa contando con él de cara a la sucesión de Aznar a pesar de su autoexclusión pública de hace unos meses. El titular de Medio Ambiente, Jaume Matas, será convocado, con toda probabilidad, a ocupar la candidatura del PP a la presidencia balear y fuentes cercanas a La Moncloa aseguran que "habrá más ministros" en los carteles electorales de 2003.
A nadie le extrañaría, ya que las municipales y autonómicas han sido utilizadas tanto por el PP como por el PSOE como el escalón básico para entrar en La Moncloa y, hace ahora seis años, en las del 95, Aznar forzó a algunos de sus diputados estrella y ministrables a sacrificarse por el partido y alejarse de Madrid para conquistar alcaldías. Tanto Luisa Fernanda Rudí, que llegó a ser alcaldesa de Zaragoza, como Celia Villalobos, anterior alcaldesa de Málaga, tuvieron su recompensa en esta legislatura. La primera preside el Congreso de los Diputados y la segunda es ministra de Sanidad. Pero todo es distinto si en 2004 lo que se juega es el mismísimo candidato a La Moncloa.
No es de extrañar que en este laberinto de posibilidades la cercanía a Aznar sea tan cotizada. Y que el presidente, consciente de su situación, se haga, cada día, más autista.


MINISTROS DESAPARECIDOS


El creciente autismo del presidente mantiene rebajado hasta niveles desconocidos la estatura política de ciertos miembros de su Consejo de Ministros. Algunos, incluso, son considerados dentro del mismo PP "desaparecidos" en sus respectivas responsabilidades. Desde Pio Cabanillas, el ministro portavoz, tarea por la que resulta más clamorosa su ausencia del espectro político nacíonal, hasta el propio Piqué, ensombrecído totalmente por la presencia internacional del presidente, pasando por el titular de Administraciones Públicas, Jesús Posada, al. que no se le conoce iniciativa o declaración pública de calado desde que ocupa el cargo, para seguir con Pilar del Castillo, no son pocos los miembros del Gobierno que viven como seres transparentes, lo cual no hace más que comprometer la imagen del Ejecutivo. Un ejemplo claro es el de la citada titular de Educación y Cultura.
Si en Educación, con las nuevas propuestas para regir la enseñanza, dan la impresión de que Pilar del Castillo se mueve -para mal o para bien es otro asunto- en ese departamento, el de Cultura, que tiene, delegado prácticamente en Luis Alberto de Cuenca, se le ha convertido en una caja de sorpresas y granadas que estallan un día si y otro no en las mismísimas narices de la señora ministra. Porque la situación es bastante más grave de lo que Juan Goytisolo ve desde Marruecos: no venimos a menos, estamos en el menos, y no se puede ir a donde ya se está.
Empezando por el embolado más reciente: de Cultura dependía el discurso de Juan Carlos I en la entrega del premio Cervantes; y el redactor, despreciando la situación límbica en que la Constitución coloca al Rey en la lucha, partidaria, echó su cuarto a espadas y, mediante una falsedad que atenta contra la Historia a uno y otro lado del Atlántico, metió al Monarca en la campaña e lectora[ vasca, malqpÍstó,.a catalanes y provocó protestas de escritores latinoamericanos.
Dejando a un lado la Ley del Cine, en lo que Otero -nombrado por el equipo anterior de Cortés- han hecho aquello que Vicente Andrés Gómez recomendó a éste: "eso, dejádnoslo a nosotros", es decir contar con los productores y distribuidores cinematográficos y consensuar la ley, los restantes negociados de Cultura son sobresalto diario: cosa que tocan, cosa que levanta ampollas; en primer lugar, porque De Cuenca, de quien La Razón dice que "no ha sido un, apagafuegos veloz", llega tarde a todo; se entera por la prensa del enredo de Guadalajara que pretendía moverle la silla, de la dación discutiblemente fraudulenta de un Juan Gris hecha por un miembro del Patronato del Reina Sofia -¿continúa siendo Lalo Azcona miembro del Patronato?-, de los desastres del Ballet Nacional, de la huelga de trabajadores del INAEM, de la falta de transparencia en situaciones como la de la Compañía de Teatro Clásico, del enjambre en que se ha convertido el INAEM en toda su extensión, desde el nombramiento de Amorós hasta el día de hoy: estamos a mayo y Amorós tiene rechazadas por antíconstitucionales las subvenciones de teatro; en estas, condiciones, ¿cómo pueden programar su temporada los cómicos?

IS/MA


ZAPATERO NO TIENE "MAITINES"


En contra de algunas interesadas informaciones que se han venido publicando el secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, no está imitando a Aznar en cuanto a la elección de un reducido grupo de cercanos con los que departe sobre estrategia política cada comienzo de semana. El nuevo líder socialista es consciente de que su entorno aún está por formar y no ha querido levantar suspicacias antes de tiempo sobre quiénes son sus hombres de confianza al margen de los elegidos en congreso.
Así, la reunión que hasta ahora ha sido llamada desde algunos sectores como maítines, se produce los lunes en Ferraz y asisten a ella Jesús Caldera y José Blanco como máximos responsables políticos pero el propio Zapatero sólo ha estado presente en la primera.
Según alguno de los presentes, se trata básicamente de hacer un seguimiento informativo de la actualidad política y avanzar por dónde puede desarrollarse la semana. "Pero de ahí a que sea una reunión de estrategia política va un abismo", afirma la misma fuente.
En el encuentro están, además del secretario de organización y el portavoz parlamentario, el secretario federal de comunicación interna, Enrique Martínez, el portavoz adjunto a Caldera en el Congreso, Antonio Cuevas, el jefe de Gabinete de Zapatero, José Andrés Torres, el director de Comunicación, Julián Lacalle, y la responsable de un nuevo departamento dependiente de la Secretaria General, llamado "de Análisis", Ángeles Puerta, quien ya fuera su día jefe de Prensa de Ferraz. También acuden de vez en cuando otros miembros de la Ejecutiva, como Álvaro Cuesta, secretario de Política Municipal, Jordi Sevilla, de Economía, o Trinidad Jiménez, de Política Internacional.
Estos nombres podrían considerarse miembros de un "núcleo duro" de asesoramiento de Zapatero, pero la escasa cohesión entre ellos y la prácticamente nula presencia del líder en sus reuniones rebaja enormemente )a calidad de sus encuentros.
El nuevo estilo que Rodríguez Zapatero quiere implantar en Ferraz pretende no crear estructuras paralelas y, de hecho, hasta ahora no ha reunido ni una sola vez a la permanente de la comisión ejecutiva -la formada por los miembros "con cartera"y es la totalidad de sus miembros la que es convocada cada 15 días para tomar decisiones. "El, que fue vocal de la anterior ejecutiva, se encontraba muchas veces con que sólo iba a refrendar lo que ya se había decidido en la permanente y no quiere .que esto ocurra con él", señala una fuente cercana a Ferraz.
No obstante, esta obsesión por la legalidad congresual podria estar dejando sin capacidad de reacción al PSOE en determinados temas, según otras opiniones, ya que una comision ejecutiva con más de 20 miembros, algunos de los cuales son presidentes de sus respectivas autonomías, no tiene la agilidad suficiente para decidir el día a día de la estrategia política. El problema, para Zapatero, estaria en que aún no tiene aglutinado a su alrededor un número de dirigentes con el peso político necesario y que, para su construcción, se estaría encontrando con la distorsión de la que ya lleva tiempo disfrutando el presidente Aznar: sus cercanías son ya tan cotizadas que empiezan a provocar problemas entre los aspirantes.


Hemeroteca Inicio