Nº 458
23/4/2001


Las claves del desencuentro Aznar-Rouco


La Iglesia no se somete


Las tensiones entre la Conferencia Episcopal Española y el Ejecutivo delPP ensombrecen el plenario de los obispos que se celebra esta semana. A mayores, la politica y las formas del presidente del Gobierno no encajan con el talante conservador de monseñor Rouco Varela. La sumisión institucional plena que pretende Aznar, según fuentes eclesiásticas, no hará mella en el arzobispo de Madrid.

Ana PARDO DE VERA

El disgusto y la desolación, por ellos mismos expresados, de los miembros de la Conferencia Episcopal Española (CEE) después de publicarse la información que le achacaba al cardenal Rouco Varela la intención de excomulgar a los etarras -rotundamente falseada, según portavoces de los obispos-, han condicionado las relaciones de la Iglesia con el Ejecutivo, que a partir de ahora "irán lentas", asegura un representante de la CEE. Pero, al parecer, ésta sólo es la gota que ha colmado el vaso, ya que, aunque "humanamente cordial', el trato entre el presidente del Gobierno y el del máximo órgano de los prelados en nuestro país se reduce a mínimos, con dos reuniones desde 1997, una oficial y otra privada. Además entre muchos de los miembros de la CEE circula la conviccion de que la noticia de la hipotética excomunión a ETA salió de La Moncloa, del entorno de la reunión entre Aznar y Rouco. "¿De dónde si no?", argumentan fuentes cercanas al cardenal.
"Desconfianza" es la palabra que define, según las mismas fuentes, la actual relación entre el jefe del Ejecutivo y el arzobispo de Madríd. "Rouco es un hombre de ideas profundamente conservadoras, de derechas, siempre lo ha sido, pero consciente de que la iglesia aloja diferencias abismales de ideología entre sus miembros', sostiene una persona muy cercana al cardenal, y, consecuente con ello, ha de desempeñar el importantisimo papel que se le ha encomendado en la Iglesia española. "Es conservador, pero, ante todo, es un demócrata", por lo que pretender que la CEE, y en consecuencia su presidente, se pongan sumisamente de parte del Gobierno", es un absurdo y una muestra más del "autoritarismo de Aznar, Rouco lo sabe", asegura un miembro de su entorno.
La política antiterrorista y el miedo de la sociedad a ETA son las bazas que, según fuentes eclesiales, emplea el Gobierno para tratar de poner a la Iglesia "a su vera", cuando lo que en realidad intenta el Partido Popular es "machacar el nacionalismo, y especialmente el vasco". Primero se pretendió que la Conferencia Episcopal firmase el Pacto Antiterrorista de PP y PSOE, acusando de "tibieza" con el terrorismo a la Iglesia por negarse a suscribirlo, lo que provocó duras críticas de la opinión pública a la Iglesia católica. El Gobierno templó posteriormente su posición hacía los obispos y Aznar recibió a Rouco en privado en La Moncloa. Según un portavoz eclesiástico era lo lógico, porque la Iglesia, que siempre ha manifestado su rechazo absoluto a la violencia, no iba a rubricar un acuerdo puramente político", aunque lo apoyase al cien por cien. Sin embargo, tras el encuentro, la situación empeoró. Quienes conocen bien a Rouco Vare
la, afirman que para el cardenal gallego, "totalmente en desacuerdo con los nacionalismos, pero consciente de su existencia y respetuoso con sus principios ideológicos", el presidente del Gobierno no es más que "un nacionalista español". "Y Rouco nunca apoyará el nacionalismo, ni el vasco, ni, más allá, el español de AznaC.
Esta vena anti nacionalista le viene a Rouco de su época universitaria, cuya etapa final pasó en Alemania "muy metido en círculos demócrata-cristianos". El actual presidente de la Conferencia Episcopal no dudaba en aconsejar a sus amistades locales más cercanas que no hablasen en gallego, "que es muy paleto` e, incluso, durante su estancia en Alemania, manifestó en una ocasión que se sentía "más cómodo hablando alemán que gallego". Y ahora, el prelado se encuentra, como presidente de la Conferencia Episcopal, un rechazo al nacionalismo por parte del Gobierno del PP mucho mayor que el que él pudiera haber sentido alguna vez, "un deseo firme de aniquilarlo", disfrazado, según fuentes muy próximas a Rouco, de "falsa firmeza, pero sin que el cardenal deje de percibir el autorita~ rismo subyacente". A pesar de su talante conservador, el arzobispo de Madrid no puede negar la evidencia que supone el arraigado sentimiento nacionalista de una parte importante de la Iglesia, "y no digamos en la del País Vasco, en donde los curas nacionalistas tienen una fuerza moral impresionante". Así que Rouco Varela -'un hombre de mundo y de amplias miras"-los respeta y actúa con coherencia ante esa "descentralización de la Iglesia, mucho mayor de lo que la opinión pública cree". Gente que trata al arzobispo de Madrid con asiduidad asegura que la derecha de Rouco "sí tiende al centro en algunos aspectos, y no la derecha autoritaria de Aznar" y un ejemplo claro de esa inclinación del prelado, para estas fuentes próximas, es "la poca simpatía que le tiene al Opus Dei".
Las relaciones del actual arzobispo de Madrid con el Partido Popular empezaron a ser una constante cuando Manuel Fraga accedió a la Presidencia de la Xunta y Rouco Varela era ya arzobispo de Santiago de Compostela. Sin embargo, y aunque los dos son naturales de Vilalba, Lugo, y ocupaban simultáneamente cargos de mucha responsabilidad en Galicia, su relación ha estado marcada por las reuniones estrictamente necesarias y una cordialidad que nunca dio pie a efusividades personales. "Es más -asegura una persona cercana al cardenal-, cuando era cura, Rouco no simpatizaba con la politica de Fraga de la Transición. Aunque hoy sí tengo la certeza de que le votará".

Contra la manipulación mediática. Por otra parte, un aspecto que sí trae de cabeza al presidente de la Conferencia Episcopal es, según fuentes de su entorno, la política de utilización de los medios, sin precedentes, que está ejerciendo este Gobiemo". El ejemplo más evidente de esta manipulación, según las mismas fuentes, es la supuesta excomunión que, publicó El Mundo, el cardenal Rouco Varela iba a llevar a cabo con los miembros de ETA. "Un diario pro Gobierno, para una información pro Gobierno y, encima, falsa", que la Conferencia Episcopal se ha encargado de desmentir de forma inmediata en un comunicado y en posteriores declaraciones de varios de sus portavoces.
Representantes de la Conferencia Episcopal han asegurado a esta revista que todavía no se explican de dónde ha podido salir esta información que, ni siquiera, a pesar de que así se anuncia en su contenido, "está contemplada en ningún orden del día de la asamblea plenaria" de esta semana. "Por supuesto -sostiene el mismo portavoz-, existe un apartado en el transcurso del plenario, que se llama "Asuntos de Seguirmento", en el que se abordan los temas de actualidad. Entre ellos, obviamente está la situación en Euskadi, como no podía ser de otra forma". El máximo órgano de los prelados no se explica, dicen sus representantes, a qué ha venido esta noticia, "ya que la excomunión no nos compete y, además, francamente, creemos que a ETA semejante actuación le haría mucha gracia, pero no le afectaría en lo más mínirno'. La procedencia de la información se desconoce, aunque la Conferencia Episcopal ni confirma ni desmiente que venga del entorno del último encuentro privado entre Rouco y Aznar en la Moncioa, el pasado mes de marzo. Fuentes no oficiales vinculadas a la CEE, en cambio, sí están convencidas de que la noticia provino de ahí, "porque no hay otra vía".
El plenario de los obispos que tiene lugar esta semana se enfrenta a la crisis más grave entre Iglesia y Ejecutivo desde que el PP alcanzó el poder en el 96. La diferencias entre el Gobierno y la CEE se han ido acrecentando desde que los populares alcanzaron la mayoria absoluta, tal y como demostró en su día la negativa de la Iglesia a rubricar el pacto antiterrorista de PP y PSOE y las duras criticas que esta determinación le trajo por parte de Gobierno y oposición, especialmente en boca del vicepresidente Rajoy. A pesar de todo, Javier Arenas, inquirido por las relaciones de su partido con la Iglesia las califica de "normales", aunque reconoce "cierta confusión" por el rechazo de la Iglesia a firmar el citado pacto contra el terrorismo, pero que ya está superada. El Gobierno en ningún momento quiso pronunciarse sobre la información de la supuesta excomunión a ETA, pero sí lo hizo el PNV. Anasagasti, su portavoz en el Congreso, asegura que hay quien "busca siete patas al gato buscando excomuniones donde no las hay".


Por qué a Rouco no le gusta Aznar


Representa una derecha autoritaria. Aunque el presidente de la Conferencia Episcopal Española es un conservador convencido, dicen sus allegados que también es un gran demócrata, respetuoso y consecuente con la pluralidad ideológica de la Iglesia. Reprueba, en ese sentido, el intento del presidente del Gobierno de "poner a todas las instituciones de su parte" y de no asumir la pluralidad ideológica, especialmente en el País vasco.

No te puedes fiar de él. Después de la información sobre una supuesta excomunión a los miembros de ETA, que según miembros de la CEE sólo pudo proceder de La Moncloa tras el último encuentro Aznar-Rouco, fuentes cercanas al arzobispo de Madrid aseguran que éste ya no puede confiar en el jefe del Ejecutivo.

Es un "nacionalista español". Rouco Varela, contrario a los nacionalismos pero consciente de su peso actual en la comunidad--eclesiástica y respetuoso con su ídeología, ve en la política del PP, según personas cercanas, otro nacionalismo no asumido, "el español", que, a mayores, intenta anular a los periféricos.
Ejerce una manipulación mediática sin precedentes. Según fuentes cercanas al cardenal Rouco Varela, éste observa en la política del Gobierno una manipulación mediática "sin precedentes en otros gobiernos".


Apoyo incondicional a los obispos vascos


La posición de los obispos del País Vasco frente al problema del terrorismo siempre ha contado con el respeto y el apoyo del presidente de la Conferencia Episcopal, Antonio María Rouco Varela. El arzobispo de Madrid es consciente de que un 15% de la población en Euskadi apoya a ETA, "Rouco lo ve", dice una persona de su entorno y, además, asume el pesado peso y la influencia de los curas nacionalistas en la sociedad vasca. Por otro lado, sus relaciones personales con el ex obispo de San Sebastián, el polémico José María Setién, siempre han sido de un profundo "respeto intelectual", sobre todo, y de apoyo por cuanto el cardenal gallego conoce la situación en Euskadi y saque 1as razones de Setién en su día eran muy fuertes, como lo son ahora las Uriarte", el sucesor de Setién, cuando éste dimitió en enero de 2000. José María Setién y Rouco Varela fueron compañeros en la Universidad de Salamanca cuando el gallego era vicerrector. El presidente de la Conferencia Episcopal conoce, dicen quienes lo tratan con frecuencia, "el carácter dificil y seco del ex obispo, pero también su buen fondo y su enorme capacidad intelectual, así como poderosos argumentos sobre la situación vasca".

Juan María Uriarte, actual obispo de San Sebastián, despierta mayores simpatías que su antecesor, "que carecía de esa untuosidad eclesiástica propia del clero", según miembros del clero. Sin embargo, el sector más conservador del PP no acaba de aceptarlo por sus posturas nacionalistas, argumentan, que no difieren en nada de las de Setién en el fondo, aunque sean de formas más suaves. Incluso, en alguna ocasión se han valido del parentesco del obispo con un miembro de Euskal Herritarrok para atacarlo. Por otro lado, Uriarte es el primer obispo que se enfrenta a las criticas de la banda terrorista, que en su boletín interno Zubate le acusaba de ponerse del lado "de una de las partes del conflicto" en la manifestación sin precedentes celebrada el 13 de mayo en Vitoria y convocada por los obíspos. Asimismo, ETA advertía a la Iglesia, por primera vez, que no perdiese la neutralidad ante el conflicto".
Personas muy próximas a Rouco señalan que éste asume el comportamiento de los obispos vascos "porque es el que corresponde". Un argumento de peso, sostienen las mismas fuentes, es el caso de¡ obispo de Bilbao. Monseñor Blázquez, natural de Ávila, también compartió estancia en Salamanca con Rouco Varela, "de hecho, fue obispo auxiliar en Galicia", pero llegó al País Vasco, conoció la situación y asumió las premisas de sus homólogos vascos, es decir, "hizo suyas ciertas actitudes nacionalistas, porque no le quedaba más remedio para poder ejercer consecuentemente en su diócesis". Rouco Varela, "se ponga el PP como se ponga", conoce, analiza, profundiza en la pluralidad vasca y, "que comparta el nacionalismo o no, esto no le condiciona a la hora de actuar por el bien de sus fieles". "Simplemente asume una realidad, el sentimiento de los vascos, lo cual no implica una actitud tibia, ni mucho menos. La Iglesia condena rotundamente la violencia en todas sus vertientes, Siempre.", asegura un miembro del clero.


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