|
|
Nº
446
|
29/1/2001
|
|
Zapatero le quiere cómplice, pero en la sombra Felipe busca sitio El mes que viene cumple 59 años, 13 de los cuales ha sido presidente del Gobierno y 24 secretario general del Partido Socialista Obrero Español. Para muchos está en plena madurez política. Para otros, su autoridad continúa siendo un obstáculo para la recuperación de su partido. A seis meses de la asunción del poder de José Luis Rodríguez Zapatero y su joven equipo, el flamante líder quiere hacerle un hueco en su nuevo PSOE, pero sin que su presencia acapare los focos. Felipe González, consciente de la crucial tarea que tiene entre manos su sucesor, camina tranquilo, pero quiere más escenario. Sus recientes incursiones en la vida política de¡ país, en forma de artículos en prensa y conferencias, podrían continuar en los próximos meses, en los que, además, presentará un libro en el que ahora trabaja.
|
|
Inmaculada SÁNCHEZ La sensación que tenemos es que está a disposición de la Ejecutiva", señala un miembro de la misma preguntado sobre qué impresión les produce la figura de Felipe González. "Ahora está muy tranquilo", añade otro de los que más le conoce. La mayor parte de la nueva Ejecutiva socialista profesa una especial admiración por la figura del ex presidente del Gobierno al que el propio Rodríguez Zapatero mencionó específicamente en sus intervenciones ante el Congreso que lo eligió secretario general. “No tenemos por qué ocultarte", le dijo mirándole sentado en la primera fila cuando se presentaba ante los delegados como aspirante. Tras conseguir la victoria, las dos últimas frases de su discurso también fueron para el carismático líder. “Nuestra gran nostalgia, Felipe, es el 82. Una apasionante nostalgia. Os convoco a una nueva esperanza. La esperanza de 2004", dijo. Y se puso a ello. González, al que la mayoría trata todavía en el partido con una extraña veneración trufada de cierta aprensión a faltarle al respeto por criticarlo, ha esperado un tiempo prudencial antes de intentar ubicarse en esta nueva etapa. Quienes le tratan saben de su incomodidad durante los tiempos de la bicefalia y el imperio de los barones. Sus inoportunas recomendaciones públicas a Joaquín Almunia dejaron ver en su día parte de este malestar. Ahora, tras unos meses de gracia", ha sido el propio Felipe quien ha pedido a Zapatero un poco más de aire, esto es, que le deje relanzar su única plataforma pública desde que dejó la secretaria general de[ partido al margen de su condición de diputado: la fundación Progreso Global. Rubalcaba: puente. El joven sucesor le atendió y le "ha cedido" a Alfredo Pérez Rubalcaba, uno de los dirigentes en los que más se está apoyando Zapatero en estos primeros pasos de su mandato, para sacar brillo a su fundación. El ex ministro ha sido nombrado director general de Progreso Global hace un par de semanas con unos objetivos aún por definir. “Lo primero será sistematizar todo el trabajo realizado por Felipe en estos años -la fundación se creó a iniciativa del congreso socialista del 98 en el que González abandonó la secretaría general- y aprovecharlo", señala el propio Pérez Rubalcaba, quien tampoco sabe, de momento, el tiempo que deberá dedicar a la nueva tarea. Su elección no ha albergado dudas. Se trata del indiscutible hombre-puente entre el antes y el después. Su cercanía personal a González y su creciente confianza con el tándem Zapatero-Caldera lo sitúan en un lugar de privilegio para administrar tareas de calado político. Dentro de la Ejecutiva nadie discute el nombramiento de Rubalcaba, pero existen distintas versiones sobre el alcance de su reubicación. Mientras algunas fuentes afirman que "habrá que organizar un equipo nuevo y dotar a la fundación de más gente" para aprovechar el momento 'especialmente creativo" de González, otras señalan que , aún están por ver las funciones de Progreso Global en la nueva etapa". Los menos entusiastas con el posible crecimiento de la fundación de Felipe apuntan al encargo directo de Rodríguez Zapatero que tiene el secretario de organización, José Blanco, para redefinir el espacio público de las distintas fundaciones del partido, una tarea que le está resultando más complicada de lo pensado en un principio -la Pablo Iglesias y la Sistema están presididas por Alfonso Guerra- y sobre la que mantiene un mutismo absoluto. La fundación del partido, por historia y contenido es la Pablo Iglesias. Las demás son posteriores, especificas y todas podrían ser objeto de análisis", señala una de las fuentes consultadas, cercana a la actual Ejecutiva. Quien así habla conoce las fricciones que, aunque sin trascendencia, provocó en su día la definición de campos para la Progreso Global. En algún momento se la quiso dotar de funciones sobre la formación de cuadros, con lo que chocaría con la Jaime Vera, que dirige Vicente Palacios, y también hay quien señala que un posible crecimiento de su presencia en España podría chocar con otras organizaciones, como la Fundación Europa‑América, que conducen dirigentes socialistas tan significativos como Carlos Solchaga o Joaquín Almunia. El equipo de Zapatero tiene muy claro que para seguir su tarea necesita a Felipe González al lado ‑"en el fondo, una fundación de Felipe le viene muy bien al partido", señala un miembro de la Ejecutiva federal‑ pero también que un exceso de cercanía les podría perjudicar ‑"aunque es importante contar con su complicidad también es necesario mantener nuestra independencia", añade la misma fuente-. Es por eso que nadie sabe a ciencia cierta aún cuándo abandonará el ex presidente la sede socialista de Gobelas, donde se ubica Progreso Global desde su creación, para asentarse en un despacho más definitivo dentro de] nuevo reparto de poder que administra ahora Zapatero (Ver recuadro Baile de sedes). Mientras se dirime este debate interno Felipe González ha decidido dar un paso ‑aunque cauto‑ adelante. Así se interpreta dentro del partido la reciente publicación de un amplio artículo suyo en el diario El País, Llueve sobre mojado, opinando sobre un asunto de la política nacional tan caliente como la fusión Endesa‑Iberdrola, alrededor del cual vertía conocidas críticas suyas al Gobierno de Aznar y su "falsa liberalización". Tomo en España privatizar no es liberalizar, sino lo contrario, no está de más advertir a la opinión de la gravedad del camino recorrido en esta operación estratégica del Gobierno", señalaba en el texto erigiéndose, una vez más, en revelador de los siniestros caminos de la etapa Aznar. "A él le preocupan mucho los cambios que estamos viviendo con la globalización y las nuevas tecnologías y el distinto esquema de relaciones de poder que emanan. Y, sobre todo, le preocupa que nos demos cuenta de ello", resume un cercano colaborador suyo que no ve ningún peligro en dotarle de una mejor plataforma que la actual, reducida a ocho personas y el despacho de Gobelas donde realiza la mayor parte de su actividad actual. "Ya no tiene que haber recelos", abunda un cargo socialista andaluz, federación en la que el ex presidente goza de especial autoridad. “Felipe ahora está como el padre que deja al hijo la empresa que ha fundado y ve cómo la dirige y son todavía útiles sus contactos", añade. Es en ese ambiente de "relaciones fluidas", tal como las califican todas las fuentes consultadas, en el que González ha vuelto a aparecer públicamente después de la victoria de Zapatero. El mes pasado recordaba la labor de los gobiernos socialistas en una conferencia en la Academia de la Historia que contó con la presencia de¡ secretario general del PSOE y destacados miembros de su Ejecutiva. Días después apoyaba al nuevo barón gallego de su partido, Emilio Pérez Touriño, presentando su libro, A Galicia emprendedora, en Madrid. En los próximos meses será un libro propio el que presentará al público. Se trata de un "encargo editorial”, como lo definen sus colaboradores, en el que dará un repaso a distintas personalidades mundiales a las que conoció a lo largo de su trayectoria política. Aún no le han entrado ganas de escribir sus memorias ‑algo que, por ejemplo, sí ha querido hacer Joaquín Almunia, quien en marzo próximo presentará la obra ya terminada‑ porque se encuentra "con ganas" y "en un momento de gran curiosidad intelectual”, según sus más cercanos. Aún nadie se atreve a aventurar si el equipo de Zapatero habrá de frenarle esas "ganas" o podrán coexistir sin roces los caminos del viejo y el joven líder. los primeros pasos se están dando en estos días. Dependerá de la habilidad y de la generosidad de ambos. |
Baile de sedesLa reordenación del patrimonio inmobiliario madrileño que la nueva Ejecutiva quiere abordar se encuentra, por el momento, paralizada debido al cambio de planes respecto a los proyectos previstos por la anterior dirección del partido. El equipo de Almunia pretendía vender la sede Gobelas v el céntrico edificio, de la calle Santa Engracia donde se ubica la sede de la Federación Socialista Madrileña, y resituar a los socialistas madrileños en Ferraz junto con todas las fundaciones, con sedes dispersas por la capital, mientras que la propia Ejecutiva federal iría a una nueva sede más céntrica y moderna que habría que comprar con el dinero conseguido con las ventas. Los nuevos planes de Zapatero no difieren en lo que hay que vende ‑también quiere deshacerse de Gobelas y de Santa Engracia pero sí del destino de los desalojados. El proyecto, aún en embrión qque quiere dotar al partido de una sede central, nueva y única en la que se concentren todos sus servicios, incluidas las fundaciones, para lo que se baraja, incluso, la compra de terrenos y la construcción de un edificio propio. Con este plan, la FSM, que no tiene patrimonio inmobiliario, se ha quedado fuera de juego y negocia en estas semanas un acuerdo con la Ejecutiva federal para que ésta la ayude económicamente en la compra de un nuevo local. La idea de construir una nueva sede podría conllevar también la venta de Feraz, un edificio al que la nueva dirección tampoco ve operativo. para un partido moderno. Él problema de éstos planes es que no son realizables en el corto plazo, y podrían ser necesarias soluciones puente., Es en este sentido en el que han circulado versiones distintas sobre los des tinos de Felipe‑González y Alfonso Guerra, ambos con sendas fundaciones a su cargo. “La movilidad de Felipe estaría únicamente relacionada con esta sede única", sentencia un miembro de la actual Ejecutiva, que tampoco descarta una sede transitoria hasta que ésta se construya pero, en cualquier caso "financiada por el partido", añade. |
La otra transición de Felipe GonzálezReleía hace bien poco un ejemplar de la revista Hora de España (mavo de 1937) y en un texto de don José Bergamín aparecía una cita de Calderón, que me pareció oportuna cuando se reflexiona sobre la realidad y el futuro de Felipe González: "¿A quién quedarán recelos viendo verdades tan claras?”. Pasa el tiempo, nada menos que todo un lustro, y el nombre de Felipe, sigue siendo objeto de todo tipo de manipulación por parte de sus enemigos, que en buena parte coinciden con los enemigos del socialismo español, Todavía hov le tienen pánico. Hay quién cree que llegará el Armagedón, y que Felipe pasará cruel factura a quienes conspiraron contra él.. Es cierto que los, mejor informados saben, que Felipe no tiene tiempo para venganzas; pequeñas contra enemigos mezquinos, pero, en cualquier caso, siempre se le puede utilizar contra el nuevo poder socialista. Así se hizo en la breve etapa Borrell, en el azaroso tránsito del socialismo por Joaquín Almunia y los interregnos sembrados de minas. La verdad bien clara, es muy sencilla: se acabó la primera transición de Felipe González. El presidente González terminó su etapa de liderazgo en el socialismo español. El ciudadano Felipe González será un líder socialista, lo quiera o no, mientras viva. A lo largo dé estos últimos años, Felipe González ha sido un ciudadano del mundo. Sus contactos con la práctica totalidad de los líderes mundiales han sido constantes, personales e intensos. Ha vivido de cerca muchas de las crisis internacionales mas significativas y que de forma más evidente han marcado nuestro tiempo. Ha dado su opinión de forma privada a muchos gobernantes y de forma pública en todo tipo de foros mundiales. Algunas de las mejores universidades de los Estados Unidos, y de medio mundo, le han invitado a formular su opinion, a expresar su criterio sobre los acontecimientos más significativos de nuestra época. América Latina ha contado con su presencia continua. Algunos presidentes han querido empujarle a asumir responsabilidades de primer rango en organismos internacionales clave. En algunos casos; los ecos llegaron a las portadas de los medios de comunicación, en los más la información circuló por canales restringidos. A través de su Fundación “Progreso Global” se canalizaron algunos de los estudios y análisis más profundos sobre ese fenómeno que llamamos “globalización” y muy en especial sobre el efecto de la “nueva economía” en los países del segundo y del tercer mundo. Felipe González debe ser una de las personas mejor informadas sobre cuestiones estratégicas en el área de los Balcanes, sobre la incidencia del Consenso de Washington en el día a día, en la vida real, de cientos de millones de ciudadanos en el continente americano y en otras áreas sometidas a culturas de crisis. Pocos líderes ha dedicado su tiempo como él a analizar las claves del futuro inmediato en la era de la mundialización, sus análisis –convertidos en informes de circulación restringida- sobre la realidad y el futuro de la Unión Europea han sido útiles a muchos gobernantes de nuestra área y han inquietado a otros tantos. Mientras todo eso pasaba, la vieja Hermandad, la derecha más o menos disfrazada, de los que le odian, y le temen, no dejaba de atribuirle todo tipo de perversos designios sobre el devenir de la política española. A buenas horas mangas verdes. Mal que les pese, Felipe González no pensó en ellos más tiempo del que le dedicó al estudio de la procreación de las chinches en ambientes tropicales. Esos cinco años transcurridos desde el triunfo del Partido Popular en las elecciones generales han sido un buen periodo para que Felipe pasase su propia transición personal. También es cierto que, en mi opinión, ese periodo toca su fin. Felipe González estudia ahora su otra transición. Y, hasta donde yo se, la afronta desde la certeza de que el socialismo español tiene un claro proyecto de futuro, una cultura política definida y un nuevo liderazgo bien asentado. Felipe, como cualquier otro socialista ilustrado, tiene sus propias opiniones sobre los temas clave de la política en España. En un alto porcentaje de casos coincide con la dirección de su partido, en algunos temas, como les pasa a tantos, no. Lo curioso es que se reconoce a cualquier personalidad del PSOE la posibilidad de contrastar sus puntos de vista con a Ejecutiva, pero si el que lo hace es Felipe González se disparan todas las alarmas. Felipe González, o al menos así lo entiendo yo, se hace una pregunta razonable: ¿cómo puedo ser útil a mi partido y a la cultura progresista de este país? La reorganización del espacio de las fundaciones en el área socialista –que está desarrollando José Blanco- el estudio de enfoque de futuro para la Fundación “Progreso Global” y la reflexión sobre el mejor escenario posible de utilidad son el campo de reflexión actual de Felipe. No dejará su implicación en los grandes temas internacionales, mantendrá viva una cartera de contactos humanos que no puede ofrecer ningún político en activo, seguirá explorando el escenario de la nueva economía desde la cultura de la globalización... y, además, intentará ser útil a su partido aportando todo aquello que pueda contribuir a que el año 2004 sea el del regreso de una cultura socialista al palacio de La Moncloa y a la gobernación del Estado. Para los sembradores e vientos quiero dejar claro que todo eso se hará en la medida y desde la cultura que crea más conveniente la Ejecutiva que preside José Luis Rodríguez Zapatero. “¿A quién quedarán recelos viendo verdades tan claras?”. Santiago BELLOCH |
| Pozuelo,
Cádiz y amigos
“A Felipe nunca le ha importado el dinero”, afirma una buena amiga que da fe de que su vida actual transcurre en un nivel modesto para su edad y trayectoria política. A la casa de Pozuelo, municipio cercano a Madrid donde reside actualmente desde que dejó La Moncloa, y de la que se ha escrito hasta la saciedad, el matrimonio González acaba de añadir hace poco una segunda residencia que intenta mantener en la intimidad. Se trata de una pequeña casa en un pueblo de la provincia de Cádiz, circunscripción por la que es diputada Carmen Romero, que está rehabilitando”. Ahora, que “selecciona más a donde va” y está “más relajado y con más tiempo que antes”, según sus cercanos, vive de Pozuelo a Gobelas o al Congreso de los Diputados cuando hay sesiones parlamentarias y donde, sólo desde esta legislatura, apenas hace unos meses, cuenta con un despacho algo más grande que el resto de los diputados para recibir visitas en su condición de ex presidente del Gobierno. Pero también baja a su tierra más que nunca. Casi todas las semanas se acerca a Andalucía. A Sevilla, su ciudad natal, circunscripción por la que es diputado y donde vive parte de su familia, acude muy a menudo, residiendo en casa de su hermana Dolores. Desde allí organiza su actividad pública en la autonomía, donde le requieren para multitud de actos y, muy habitualmente, se queda el fin de semana para irse a la citada casa de Cádiz. Éste es su último refugio, donde sigue cultivando bonsáis y dando largos paseos por el campo. Al extranjero suele marchar una vez al mes, como media, a pronunciar conferencias, participar en seminarios o mantener encuentros con dirigentes políticos, universitarios o económicos que le requieren. Las importantes cantidades de dinero que esta actividad le reporta y que ya han dado que hablar a sus críticos no está siendo empleadas en ningún tren de vida desaforado, según sus allegados. “Sus viajes al extranjero los paga la fundación o la organización que lo invita y no ha comprado ninguna propiedad nueva más que la de Cádiz, que bien puede decirse que es una casa rural”, explica un amigo que reconoce que parte de los ingresos por conferencias han sido reinvertidos por González en la fundación. “Otros viajes o algún veraneo fuera de nuestro país son invitaciones de amigos, porque Felipe tiene muchos amigos por el mundo”, añade. |