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Nº 624 - 15 de noviembre de 2004

Miguel Sebastián se crece a la vera de Zapatero

EL OTRO MINISTRO DE ECONOMÍA

 

 

“Miguel Sebastián manda, y mucho”, en eso coinciden todos. En sólo unos meses, el director de la Oficina Económica del Presidente del Gobierno ha conseguido remontar su imagen de perdedor ante Pedro Solbes para convertirse en un hombre clave no sólo en La Moncloa, sino también en la gestión económica diaria. Se quedó sin cartera de Economía, pero ha conseguido que su cargo de asesor económico de José Luis Rodríguez Zapatero valga igual, si no más, que un ministerio.

Por Vera Castelló

Cuando José Luis Rodríguez Zapatero anunció que finalmente sería Pedro Solbes el ministro de Economía muchos pensaron que Miguel Sebastián, el responsable de elaborar el programa económico socialista, había perdido su gran oportunidad. Sin embargo, este técnico metido a política ha logrado desde su puesto de director de la Oficina Económica del Presidente del Gobierno, un poder que muchos quisieran para sí, y además en la sombra, protegido del desgaste de la esfera pública y con todo el apoyo del líder socialista.

Al tener Zapatero en sus manos la estructura de la presidencia del Gobierno que le dejaba José María Aznar vio claro que había un escandaloso vacío en el área económica. “Mientras que estaba contemplado quién le podía preparar los papeles sobre política exterior o educación, no había nadie que lo pudiera hacer en una cuestión tan relevante como la economía. Zapatero hizo lo que era absolutamente necesario, crear ese departamento”, aseguran en su entorno. Efectivamente no solo lo creó en dependencia directa de él, sino que a su director le dio el rango de secretario de Estado, el mismo del que gozan José Enrique Serrano, al frente del gabinete del Presidente, y Nicolás Martínez-Fresno, el secretario general de la Presidencia.

Pero en realidad fue su antecesor en La Moncloa quien introdujo la figura del asesor económico, sin embargo el fiasco José Barea, que se mostró excesivamente independiente para el gusto de Aznar, desanimó al ex líder popular de seguir contando con una figura muy común en otros países como, por ejemplo, Estados Unidos donde el presidente cuenta con asesores económicos, técnicos de gran prestigio que sobreviven a los distintos gobiernos.

Sebastián consiguió la titularidad de ese puesto tan cercano al presidente del Gobierno y medio año después se ha convertido en su enlace con el día a día de los departamentos económico. “Tengo el móvil de Sebastián, pero no el de Solbes”, afirma el número dos de un ministerio del área económica acostumbrado a tener que reportar al asesor presidencial. Efectivamente la sombra económica de Zapatero tiene la agenda llena de citas con altos cargos para estar al tanto del más mínimo detalle que pueda interesar en La Moncloa y, al mismo tiempo, para supervisar –“vigilar” dicen los que se sienten más incómodos- que todo va bien.

“Siempre han existido directores generales que asesoran al presidente en política internacional y cultura y nunca nadie se ha planteado si colisionaban con el ministerio de Asuntos Exteriores o el de Cultura. ¿Por qué en el área económica?”, se defienden en Presidencia. Aunque sin negar su poder, desde Moncloa se hace hincapié en que Sebastián “solo se mueve bajo el mandato expreso de Zapatero y en coordinación con Solbes”.

En Economía también niegan cualquier colisión entre el ministro y el asesor. “Son dos papeles clarísimos. En el Ministerio nos ocupamos del día a día, de la toma de decisiones y de aplicar la política económica del Gobierno. En la Oficina, realizan informes, asesoran y se fijan más en el medio y largo plazo”, afirma una portavoz oficial.

Se complementen mejor o peor, lo cierto es que Sebastián está en todos los fregados. Su nombre puede aparecer tanto en la negociación de un Plan Especial de Empleo para Extremadura, como en la Comisión Interministerial de Ciencia y Tecnología o en la creada para el equilibrio financiero del Sistema Nacional de Salud. Y, por supuesto, en la Comisión Delegada de Asuntos Económicos, entre cuyos miembros solo hay tres secretarios de Estado, él y los de Economía y Hacienda.

Un caso claro de la capacidad de maniobra de Sebastián ha sido los avances logrados en las negociaciones en Izar, un asunto, problemático, en cuya resolución satisfactoria se comprometió personalmente Rodríguez Zapatero. Tras semanas de negociaciones enquistadas entre la Sepi, dependiente de Economía, y los sindicatos, entró en juego el director de la Oficina Económica y ya hay un preacuerdo.

Sebastián se ha hecho el líder también de la diplomacia económica. Mientras que con Aznar solía ser un director general del área geográfica adecuada quien acompañaba al extranjero al presidente del Gobierno, ahora es el asesor monclovita quién lleva la voz cantante en las negociaciones económicas en los viajes de Zapatero. Le acompañó a Túnez para firmar un acuerdo bilateral o a Ginebra cuando el presidente intervino en la conferencia de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Hace solo unos días también viajó con  Zapatero a León en un trayecto menos distante que los anteriores pero también trascendente en el ámbito internacional ya que se trataba de la cumbre bilateral franco alemana.

Viaja con Zapatero o en su representación. De hecho una de sus misiones internacionales más importantes ha sido su visita a Argentina junto al ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos. Ambos mantuvieron reuniónes con altos cargos gubernamentales y con los máximos dirigentes de las empresas españolas radicadas allí y constataron las malas relaciones reinantes entre éstas y el gobierno argentino. De hecho, la pasada semana se creaba un foro con las empresas españolas que tienen presencia en Latinoamérica con el fin de conocer de primera mano la situación en aquellos países y velar mejor por los intereses en la zona. ¿Su promotor? Miguel Sebastián que ha encontrado el marco perfecto para tratar de tú a tú a los principales ejecutivos empresariales.

A muchos de ellos ya los conoce ya que el asesor económico también se encarga de informar al jefe del Ejecutivo sobre lo que hay que saber de cada compañía y le ha acompañado a los encuentros que ha tenido con los presidentes de las grandes empresas.

El sector también se ha dado cuenta del poder de Sebastián, prueba de ello es que La Caixa informó de sus intenciones en Repsol YPF tanto a José Montilla como a Pedro Solbes, pero también al asesor de Rodríguez Zapatero. De hecho, fue éste quien se encargó de transmitirle al presidente que la operación estaba en marcha y, en sentido contrario, asegurar a la entidad catalana el total apoyo del jefe del ejecutivo al movimiento.

Si bien todavía podrían caber dudas en España sobre el papel jugado por el Gobierno en el relevo de Alfonso Cortina al frente de la petrolera hispano argentina, en aquel país lo tienen claro. Según la prensa local, el ministro de Relaciones Exteriores, Rafael Bielsa, de visita en Madrid una semana antes de la salida de Cortina, le comentó al director de la Oficina Económica la necesidad de renovar el modelo empresarial que despliegan las compañías españolas en Argentina “basado en altas rentabilidades y”, según el diario La nación, “ambos mencionaron como ejemplos a Cortina y Ángel Gutiérrez”, éste último hasta hace poco presidente de Telefónica de Argentina. Una semana después “Sebastián lo llamó temprano a Bielsa para anticiparle la renuncia” del de Repsol YPF.

Pero Sebastián también tiene capacidad para “hacer recapacitar” a quienes están en rango por encima de él. Moncloa tardó solo tres días en lograr que la ministra Mª Antonia Trujillo rectificara en su intención de suspender temporalmente la publicación de los datos oficiales sobre evolución del precio de la vivienda.

En lo que oficialmente el asesor presidencial no tiene voto es en los nombramientos del área económica, sin embargo es quizás ahí donde se ha evidenciado más claramente un choque entre el vicepresidente del gobierno y el técnico de Zapatero. Ambos trataron de influir en los nombres de los dos primeros espadas de la CNMV. Solbes consiguió la presidencia, para su ex secretario de Estado de Economía Manuel Conthe, y Sebastián la vicepresidente, para su compañero en Intermoney Carlos Arenillas. De hecho, el asesor presidencial no sólo acudió a la toma de posesión de ambos, sino que posó para los fotógrafos junto a Solbes y los secretarios de Estado del Ministerio afectado.

Respecto a esta polémica, fuentes cercanas a Zapatero niegan cualquier capacidad de influencia a Miguel Sebastián. “Ese nombramiento no corresponde ni al ministro de Economía ni al director de la Oficina Económica, es potestad del presidente del Gobierno”, quien ha consultado “a un montón de personas. Al primero al vicepresidente económico pero también a mucha gente más”, para concluir que Zapatero “nunca va a poner a alguien que disguste al vicepresidente. A Sebastián sí se le puede disgustar”.

En Economía son tajantes respecto a los supuestos roces personales entre Sebastián y el vicepresidente económico. “Para nada. Tienen una relación fluida y nunca ha habido ningún problema”. Tampoco entre Miguel Sebastián y el secretario de Estado de Hacienda, Miguel Ángel Fernández Ordóñez “por mucho que Miguel Árias-Cañete lo afirme de forma absolutamente gratuita”.

En lo que quizás pueda surgir alguna diferencia –de hecho ya se han producido- es en la cacareada reforma fiscal prometida por el PSOE. Precisamente es el economista el autor de la propuesta que incluyó Zapatero en su programa electoral y por tanto a él corresponde defenderla, sin embargo será Solbes quien al final tenga que ponerla en marcha y, lo que es más difícil, asegurar unos resultados positivos para la economía que no todos tienen claros, empezando por el propio vicepresidente. De hecho, ya en alguna entrevista Solbes ha dejado ver su disconformidad con la propuesta fiscal de Sebastián.

Jordi Sevilla también tendrá algo que decir en esa reforma fiscal. Hoy ministro de Administraciones Públicas, siendo responsable de política económica de la ejecutiva socialista, sufrió en sus propias carnes el flechazo que produjo el economista en Zapatero. El inventor del famoso “tipo único” no fue finalmente el encargado de elaborar ni el programa económico socialista de cara a las elecciones ni de firmar la propuesta de reforma tributaria que en él se incluía, una situación que creó numerosas tensiones entre el recién llegado y quien había enseñado economía al líder de Ferraz. 

En cualquier caso los chicos Sebastián ya trabajan en La Moncloa en el estudio de las reformas tributarias emprendidas en los últimos años por los principales socios comunitarios de cara a ir avanzando en el nuevo modelo fiscal español.

En la sombra. El asesor presidencial aparece en público en contadas ocasiones, pero cuando lo hace le gusta sembrar polémica, como cuando no estaba tan cerca del Gobierno. En junio salió a la palestra para asegurar que “el mayor error en política económica del PP” fue mantener las deducciones fiscales a la compra de vivienda en la reforma del IRPF de 1998. ¿Pidió permiso a Zapatero para afirmarlo? Desde luego a Solbes no, ya que éste apuntó posteriormente que se estudiaría la mejor solución, luego no estaba al tanto de la cuestión.

También es muy de su gusto aparecer como firma en los medios de comunicación, aunque sea, como ocurrió la última vez, para leerle la cartilla al diario Expansión por malinterpretar los datos de paro.

Pero lo que realmente le gusta a Sebastián es ejercer de economista puro. Tuvo ocasión de hacerlo recientemente en el Fórum de las Culturas, en un encuentro que reunió a 26 prestigiosos especialistas para debatir sobre los retos económicos de los países en desarrollo. El ex director del Servicio de Estudios del BBVA tuvo ocasión de sentarse junto a un premio nobel, Joseph Stiglitz,  y un Príncipe de Asturias, Paul Krugman.

El asesor monclovita se ha conformado en La Moncloa un equipo no excesivamente extenso –unas 25 personas- en comparación con el de otras secretarías de Estado, pero sí de su entera confianza y provenientes, la mayor parte, del ámbito universitario en el que se ha movido el propio Sebastián.

Para la subdirección de la Oficina, ha apostado por Carlos Mulas Granados, un joven economista con un currículum académico apabullante: licenciado por la Universidad Carlos III, Doctor en Economía por la Universidad de Cambridge y por la Universidad Complutense, y Doctor en Ciencias Sociales por el Instituto Juan March, además de Master en Economía Política Internacional por la Universidad de Columbia. Ha trabajado en la George Washington University, en la Comisión Europea y en el Fondo Monetario Internacional. Es Profesor Investigador en excedencia en la Universidad Complutense de Madrid. Mulas ha tratado numerosos campos, pero se le considera un experto en Unión Europea y fiscalidad.

Como directora de política económica, está Soledad Núñez Ramos, con quien Sebastián no solo comparte año de nacimiento –1957- sino doctorado en Economía por la Universidad de Minnesota (Estados Unidos) y años de trabajo en el Banco de España. Esta madre de tres hijos ha sido Economista en la Oficina de Operaciones del Banco de España y en el Departamento de Economía Monetaria y Financiera del Servicio de Estudios de la entidad. Después de un período de Comisión de Servicios en el Departamento de Análisis Económico Estructural del Banco de Inglaterra, desde el año 1999 era Economista Senior en el Departamento de Coyuntura y Previsión del banco central español. En los últimos años se ha centrado en el estudio de las nuevas tecnologías y su aportación a la productividad, el gran reto, según Sebastián, de la economía española.

De Núñez depende, el subdirector de política fiscal y financiación autonómica, Luis González Calbet, también economista pero que ha desarrollado su carrera profesional dentro de la Administración Central. Miembro del Cuerpo de Estadísticos Facultativos ha firmado numerosos trabajos sobre coyuntura económica y mercado laboral.

En cuanto al director de  la Sociedad del Bienestar, también proviene del mundo académico. Pedro Luis Marín Uribe, era decano de la Facultad de Ciencias Sociales y Jurídicas en la Universidad Carlos III. Este Licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad de Valencia y Master por la London School of Economics ya había coincidido con Sebastián en distintos foros académicos y económicos. De hecho, colaboró con el hoy director de la Oficina Económica del Presidente del Gobierno en Economistas 2004, el equipo de técnicos que ayudó a Sebastián a elaborar el programa socialista.

De este profesor de Economía Aplicada depende el subdirector de desarrollo sostenible, Gustavo Nombella, también  doctor en economía y profesor titular de Economía Aplicada en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Formado en la London School of Economics y en el Centro de Estudios Monetarios y Financieros de Madrid, cuenta con amplia experiencia en numerosos proyectos y trabajos de economía del transporte tanto en Europa como en América Latina.

Completa el organigrama principal de la Oficina Económica, la jefa de gabinete Manuela Domínguez de la Peña, nombrada oficialmente hace apenas un mes y que fue agregada comercial en Luanda (Angola) de la dirección general de comercio e inversiones de la secretaria de Estado de Turismo y Comercio, y el consejero técnico, Carlos Ocaña Orbis

En Ferraz manda Sevilla

Miguel Sebastián nunca llegó a ganarle totalmente la batalla a Jordi Sevilla, por lo menos en el partido. Círculos próximos al actual titular de Administraciones Públicas aseguran que éste cedió poder en el ámbito económico antes de las elecciones albergando la esperanza de que Zapatero le diera una cartera ministerial, en caso de victoria, y de mantener el área económica del PSOE bajo su control. Y así ha sido. Sevilla, diputado por Castellón,  y el secretario general del PSPV, Joan Ignasi Pla, acordaron con el líder en Ferraz que del XXVI Congreso del PSOE saldría un valenciano como responsable ejecutivo de política económica, el cargo que hasta entonces ocupaba Jordi Sevilla. Esa persona iba a ser Enrique Villareal Rodríguez –que se encargaba de ese área dentro del partido valenciano-, sin embargo, la política de igualdad impulsada por Zapatero requería de una mujer. Es ahí donde aparece Inmaculada Rodríguez Piñeiro, en un principio llamada a sustituir a Villareal en el PSPV.

En cualquier caso, Rodríguez Piñeiro parece dispuesta a recuperar ciertas tradiciones establecidas por Sebastián: las reuniónes de expertos económicos independientes, que tan útiles le fueron al asesor presidencial. Ya hay alguna convocatoria para la próxima semana.


¿Tricefalia en economía?, por Enric Sopena
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