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Nº 609 - 28 de junio 2004

Los ‘Migueles’, Rubalcaba y Ferraz se disputan el control de la televisión pública

PELEA EN EL PESOE POR RTVE

El proyecto de Zapatero para RTVE amenaza con abrir un inesperado frente interno a su Gobierno. La firme decisión de despojar a los medios públicos de influencia política y el nombramiento de un equipo de transición en tanto se define el modelo están llevando a Televisión Española a los peores índices de audiencia de su historia. La alarma ya ha sonado en el partido, desde donde acusan a los conocidos como ‘Migueles’ –Miguel Barroso, secretario de Estado de Comunicación, y José Miguel Contreras, amigo y directivo en el sector audiovisual– de ser los diseñadores de la estrategia. La tensión, además, podría abrir una delicada brecha en el equipo de comunicación que rodea al presidente: Barroso y Rubalcaba se habrían distanciado mientras en Ferraz se sienten ajenos a la operación.

Por Inmaculada Sánchez

La comunicación. Se pierden y se ganan gobiernos dependiendo de quién y cómo la controle. Eso lo saben muy bien en el PSOE. Y en el PP. Y en estos primeros compases del Gobierno Zapatero la “nueva” RTVE está provocando más tensiones internas de las esperadas.

“El panorama mediático sigue igual que si no hubiéramos ganado”, se queja un cargo con despacho en Ferraz. “Estamos haciendo una pantomima de neutralidad en Televisión Española que nos puede costar caro”, añade un antiguo directivo de RTVE. “Sabemos que ser equilibrados tiene un coste, pero éste es el proyecto y  la decisión”, se defiende el portavoz oficial de la televisión pública, Miguel González Somovilla.

Este es el debate que, apenas dos meses después de la llegada del nuevo equipo de RTVE, ya polariza no pocas discusiones en muchos despachos de decisión del PSOE y en algunos de Moncloa. Sin embargo, no se trata sólo, como pueda parecer, de la tensión entre el firme propósito de Zapatero de liderar un cambio histórico en los medios públicos del país “despolitizando” TVE como prometió y el aparato de su partido, poco dispuesto a renunciar a un arma del calibre de los medios de comunicación públicos. Quienes conocen cómo se está dirimiendo esta batalla señalan a sus protagonistas para argumentar que, tras ella, se disputa una parcela de poder crucial: la cercanía al Presidente en materia de comunicación.

Zapatero ya sorprendió en su día con la designación de sus más cercanos en Moncloa. Su jefe de gabinete no iba a ser quien le había acompañado en la travesía de la oposición –José Andrés Torres Mora ha sido compensado con una vicepresidencia de comisión en el Congreso de los Diputados– ni su secretaría de Estado de Comunicación estaba destinada al periodista que le condujo, con no pocas críticas internas, por el complejo mundo mediático mientras afianzaba su liderazgo en el PSOE –Julián Lacalle se ha hecho un hueco en Moncloa pero cediendo su lugar a la derecha del Presidente–.

Para el primer puesto Zapatero ha conseguido el reconocimiento general entre los suyos: echó mano de la experiencia y llamó al último director de Gabinete con Felipe González, José Enrique Serrano. Para el segundo ha elegido a Miguel Barroso, periodista, escritor y experto en comunicación que colaboró con el PSOE en su primer gobierno –fue jefe de gabinete de José María Maravall– y, desde el sector privado, había vuelto a aterrizar como asesor en Ferraz en las últimas elecciones municipales.

Barroso, tal como su puesto indica y para disgusto de más de uno con aspiraciones a miembro de la nueva corte, se ha convertido en el hombre clave para temas de comunicación en Presidencia y ha impuesto su criterio y a su gente en el destino más codiciado: RTVE.

“Los “Migueles” tienen secuestrado a Zapatero en la operación de RTVE. Nadie ha podido alertarle de los peligros ni exponerle otras posiciones”, se queja, en alusión a Barroso y su equipo, un periodista que ha trabajado para el PSOE tanto cuando estaba en la oposición como desde el Gobierno.

La plural denominación de “Migueles” se acuñó entre los socialistas en 1993 cuando tanto Miguel Barroso como José Miguel Contreras, amigos y expertos en temas audiovisuales, asesoraron a Felipe González para el segundo debate del entonces presidente con José María Aznar en Telecinco después del inesperado fracaso que cosechó en el primero.

Ya entonces Alfredo Pérez Rubalcaba, quien siempre ha tenido a los medios de comunicación en su cartera de trabajo, mantenía una estrecha relación con ambos y a los tres se les consideraba activos de un mismo equipo.

Posteriormente tanto Barroso como Contreras trabajaron en el sector privado divergiendo sus trayectorias: el primero era vicepresidente de FNAC hasta su nombramiento en Moncloa y el segundo invirtió en la producción televisiva siendo hoy uno de los accionistas de la exitosa Globo Media que preside Emilio Aragón.

El retorno de Barroso a Ferraz en la etapa Zapatero, a pesar de haberse realizado en solitario, no le ha permitido sacudirse el sanbenito dentro del partido de ser parte integrante de un binomio. El nombramiento de la nueva directora general de RTVE vino a abonar este mensaje del retorno de “los Migueles” como equipo de influencia dado que Carmen Caffarel era una reconocida catedrática de comunicación en la universidad Rey Juan Carlos, en cuyo departamento lleva años trabajando “el otro Miguel”, Contreras.

La cascada de nombramientos y decisiones posteriores dentro del ente,lejos de suavizar el ambiente, lo han enrarecido notablemente. El director de gabinete de la directora general, Mario García de Castro, otro profesor de la Rey Juan Carlos, se ha convertido en el auténtico hombre clave dentro de la casa (Ver recuadro”El poder en la sombra”) mientras que los elegidos para conducir la nueva etapa de los informativos, con Fran Llorente, su director, al frente, se han convertido en un auténtico dolor de cabeza para los dirigentes socialistas.

Fuentes bien informadas aseguran que desde, al menos, tres de los más importantes territorios del PSOE, Cataluña, Madrid y Andalucía, se hicieron llegar a Zapatero nombres de profesionales para conformar el nuevo staff de RTVE y ni uno sólo fue tenido en cuenta.

“Ya que no han dejado meter cuchara a nadie, pocos quieren echar un cable. Es el proyecto de Miguel y él tendrá que dar cuentas”, explica airado un antiguo cargo del ente.

 La llegada a buen puerto del arriesgado proyecto de una RTVE neutral parece, pues, haberse convertido en la piedra de toque del actual poder de Barroso en Moncloa. Y no parece haber chocado únicamente con el aparato del partido. Quienes saben de la tensión que los inquietantes índices de audiencia y los “curiosos” telediarios de TVE están generando en Moncloa y Ferraz apuntan, además, otro factor preocupante para la búsqueda de posibles soluciones: Alfredo Pérez Rubalcaba, actual portavoz del grupo socialista en el Congreso y hombre de confianza de Zapatero en materia de comunicación durante toda la etapa de oposición, habría enfriado sus antaño cálidas relaciones con Barroso. El poder que el secretario de Estado de Comunicación está acumulando estaría en el origen del desencuentro al que algunas fuentes añaden, además, ciertos motivos personales.

El descontento es conocido por el equipo que dirige RTVE que apela al escaso tiempo que lleva al timón para asegurar que en la nueva temporada, tras el verano, se ofrecerán mejores resultados. Los datos son irrefutables: por primera vez en su historia TVE ha cedido el liderazgo de audiencia en los dos meses pasados y el bache se produce tanto en programas como en informativos.

Desde RTVE acusan a la pasada campaña electoral europea, que obliga a emitir bloques electorales cedidos a los partidos, para justificar cierta pérdida de espectadores. Sí es cierto que el debate “a seis” sobre las elecciones europeas, emitido el 3 de junio en horario de máxima audiencia batió el récord de programa menos visto en la Primera, con una cuota media de audiencia (share) de un 11,6 por ciento. Pero es que, después de las elecciones, los datos tampoco han mejorado mucho, y eso que, para las medias diarias, TVE ha contado con los partidos de la Eurocopa, aunque la temprana eliminación de la selección nacional también está jugando un involuntario papel en estos aciagos meses para la televisión pública estatal.

El pasado 18 de junio el share de la Primera fue superado por Antena 3 y el 19 por Telecinco. El día 20 TVE se recuperó, pero es que ese día jugaba España con Portugal el partido en el que, finalmente, resultaría eliminada. Un día después, incluído un partido de la Eurocopa aunque ya sin jugadores españoles, las dos privadas volvían a adelantarla.  Son pequeñas distancias pero, según todos los expertos, indican una peligrosa tendencia.

¿Qué está pasando en RTVE para este descenso? Incluso los críticos con los nombramientos y la gestión de Caffarel dentro del PSOE reconocen que los telediarios habían tomado la senda del descenso de audiencia desde hacía ya más de un año. Sin embargo, el cambio en el Gobierno y la renovación en los informativos podría haber supuesto un cambio de tendencia por parte de los espectadores que no sólo no se ha producido sino que en la primera semana de junio el telediario de la noche de la Primera llegó a perder más de millón y medio de seguidores.

Curiosamente desde los dos bandos enfrentados por el control de RTVE se alcanza a hacer el mismo diagnóstico: “Los espectadores cercanos al PP han abandonado los telediarios de TVE al cambiar el gobierno y se han ido a Antena 3 pero los afines al PSOE no han retornado a la tele pública”, argumentan. Sin embargo, las culpabilidades son bien distintas según quien analice la situación: “Aún no se ha hecho el cambio de formato, escenarios y presentadores que se hará tras el verano y hacen reconocer al espectador los cambios”, dicen desde RTVE. “Se están haciendo informativos amables, “lights”, en los que la información política está apestada, y eso, en la Primera, no engancha a nadie”, replican desde el partido.

A pesar de las insistentes acusaciones desde el PP de manipulación informativa del Gobierno en Ferraz se acumulan los agravios con TVE: No sacar en directo a José Blanco la noche electoral cuando sí se hizo con Rajoy, emitir dos declaraciones de dirigentes del PP y una sola de Rubalcaba el día de la constitución de la Comisión de investigación del 11-M en el Congreso...

“Están acojonados con que el PP les diga que son sectarios y eso es una batalla perdida se haga lo que se haga”, dicen desde dentro de RTVE voces críticas con la conducción de los informativos. 

Las mismas fuentes critican que se haya mantenido o trasladado a cargos reconocidos a destacados directivos de la anterior etapa aplicando la consigna de “no hacer sangre” con los del PP. No sólo se habla del mantenimiento de Juan Menor como director de Televisión Española, uno de los nombramientos de Caffarel más sorprendentes y de cuyas consecuencias viene informando El siglo desde hace semanas, siino también de traslados como el de la directora del área de información nacional en la etapa de Urdaci, Carmen Sastre, hoy jefa de economía del canal 24 Horas, donde también se ha dado la dirección de un programa cultural al anterior jefe de cultura del telediario de la Primera.

Por el contrario, el perfil de los nuevos responsables de informativos, con Fran Llorente como director, es escasamente político, una carencia que, tras las constatadas caídas de audiencia, está argumentándose desde el PSOE para ponerlos en evidencia.”Este proyecto tiene riesgos de audiencia que no ignoramos, pero estamos dispuestos a sumirlos”, anunció poniéndose la venda antes que la herida Llorente nada más ser nombrado, lo cual no le está librando de ser acusado del desastre.

Caffarel también ha dicho públicamente que las audiencias no dirigirán el proyecto de cambio en RTVE aunque se ha apresurado a añadir que su objetivo, por supuesto, tampoco renuncia  al liderazgo. Sin embargo, esta situación, añadida a los resbalones que la nueva directora general ha ido acumulando en sus dos  primeros meses de mandato -las declaraciones sobre la legitimidad de la influencia política en los medios públicos vino a sumarse a la pérdida del pulso con Antena 3 respecto al debate Borrell-Mayor, que finalmente perdió TVE- han generado una general inquietud en el ente que puede ser utilizado en próximos asaltos de la pelea entre socialistas que no ha hecho más que iniciarse.

“El problema es que esta casa no aguanta interinidades ni tiempos muertos tan largos porque ya vamos por los 6.800 millones de euros de deuda acumulada”, añaden desde dentro. La SEPI, la sociedad estatal de la que depende actualmente RTVE, valora en 3.500 millones de euros cada punto de audiencia perdido según un experto del sector con acceso a datos de la cadena pública.

A pesar de ello, los tiempos del proyecto de Zapatero pasan por el informe que el conocido Comité de Sabios debe entregar al Gobierno a comienzos del próximo año para que éste lo someta a debate en el Parlamento. Total, casi dos años desde que el PSOE ganara las elecciones. Entre tanto, la “despolitización” puesta en marcha por Barroso en RTVE podría generar más problemas para Zapatero en el PSOE que en el PP.

El poder en la sombra

Una de las principales críticas que soporta la directora general de RTVE es la de su bisoñez. Su trayectoria profesional, exclusivamente ligada al mundo académico hasta su llegada al ente es la que habría propiciado que un miembro de su equipo se haya convertido en el auténtico poder en la sombra dentro de RTVE según fuentes solventes consultadas  dentro y fuera de la casa.

Se trata de uno de los miembros del staff menos conocidos públicamente, Mario García de Castro, director del gabinete de la directora y persona ligada, por trayectoria y relación personal tanto a Miguel Barroso como a José Miguel Contreras. “Es el auténtico ideólogo de este proyecto de una TVE de perfil bajo”, explica un buen conocedor de los entresijos de la actual Torrespaña.

García de Castro también ha llegado a su acal despacho en RTVE procedente del departamento de Comunincación del que era catedrática Caffarel en la Rey Juan Carlos, donde daba clases de información audiovisual, auqnue su experiencia en el sector es mucho más amplia que la de su superiora.

Ha sido periodista en distintos medios, director de comunicación en el Ministerio de Educación del primer gobierno del PSOE y en otros organismos, como la Sociedad Estatal de la Conmemoración del Quinto Centenario, ligado a distintas administraciones socialistas.

Lo que más conocido le ha hecho, sin embargo, en el sector, ha sido su trabajo en GECA, el Gabinete de Estudios de Comunicación Audiovisual y en Globo Media, la productora de la que es accionista José Miguel Contreras.

Aunque salió de allí hace ya un año después de una reestructuración de personal Garcia de Castro mantiene una sólida relación tanto con Barroso como con Contreras, lo que le ha colocado en la picota de quienes les disputan el control de RTVE.

A él se le atribuye buena parte de los nombramientos y de haber negado “el pan y la sal” a todo profesional que hubiera estado “contaminado” por su trayectoria en un perfil progresista o cercano al PSOE.

Hacia él se dirigen las iras de los que consideraban que debían haberse visto recompensados en esta nueva etapa y, también, de los que no consiguen influir en Moncloa sobre qué debe hacerse con la tele pública.

Su paso por Globo Media, además, está siendo utilizada en los siempre interesados circuitos del sector que tanto dinero mueven por unas décimas de audiencia. Así, la productora, primera del sector por volumen de negocio y realizadora de series de éxito como “Los Serrano” o “Aquí no hay quien viva”, pero también de programas críticos con el anterior gobierno del PP, como “Caiga quien Caiga” o “La Noche de Fuentes”, fue en su día castigada por el anterior equipo de RTVE, con quien no tuvo ningún contrato de relieve. Ahora, la relación entre García de Castro, Barroso y Contreras la estaría perjudicando nuevamente, según fuentes cercanas a la productora, a la que otras voces, por el contrario, reconocen un futuro esplendoroso con la nueva Administración. “Si no con RTVE, con el mercado que puede dejar libre si sigue cayendo”, afirma irónico un directivo de una productora competidora.

La posible privatización de parte de la cadena estatal también se encuentra en el mapa aún sin dibujar  y ya hay ministros que se están colocando en un lado o en otro de esta posible segunda fase de la pelea que podría presentarse antes de lo esperado.

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