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El cuaderno de Zapatero TODOS LOS HOMBRES DEL PRESIDENTE |
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Zapatero ya tiene clara la composición de su Gobierno, y, aunque pretende hacer sufrir a los suyos un poco más antes de hacerlo público, hay nombres cuya proximidad al líder los hacen imprescindibles en La Moncloa, en el Parlamento o en Ferraz. Una vez se confirmó la victoria socialista el pasado 14 de marzo y, con ello, que ZP era más ZP que nunca, las miradas de la opinión pública se volvieron hacia su equipo, fundamentalmente, hacia su Ejecutiva y su comité de notables, entre cuyos miembros estaba el futuro Gobierno de Zapatero. Pero hay más. Por A. P. V. El líder del PSOE, presidente in pectore hasta que Aznar le entregue el testigo, ya tiene diseñado su Gabinete, aunque, al menos al cierre de esta edición, no tenía previsto hacerlo público hasta que se complete el proceso de interinidad que comienza con el traspaso de poderes. Además, una de sus prioridades tras la intensidad de las dos últimas semanas ha sido irse el puente a descansar con su familia para recargar energía, meditar y afrontar con todas sus fuerzas la compleja tarea que le aguarda a partir de ahora. Sin embargo, hay un nombre que el futuro presidente del Gobierno se ha apresurado a desvelar la semana pasada y que pasará a ocupar la Presidencia del Congreso de los Diputados. El hasta ahora portavoz socialista en la Comisión de Asuntos Exteriores, Manuel Marín (Ciudad Real, 1949), ha sido el elegido y al poco tiempo de enviar Ferraz la notificación oficial de la propuesta de su candidatura, Marín hacía pública la suya para mostrar su agradecimiento a Zapatero y su disponibilidad para el cargo. De la nota transmitida a los medios, en el secretario de Política Internacional del Comité Federal del PSOE se deducen lo que serán las dos grandes líneas de su Presidencia parlamentaria si su candidatura es respaldada finalmente: la búsqueda del consenso mediante el diálogo como método de trabajo y la reforma del Reglamento de la Cámara que incluya un nuevo Estatuto de independencia para su presidente, una cuestión que siempre ha sido objetivo del poder, pero que nunca se ha llevado a cabo. Marín ya ha subrayado que esta modificación se ha convertido en una urgente necesidad. El nombramiento de Manuel Marín como presidente del Congreso despeja una incógnita, pero abre dos. La primera es el nombre de quien ocupará el Ministerio de Asuntos Exteriores, aunque ya parece tener dueño y todo parece apuntar a que la responsabilidad recaerá en Miguel Ángel Moratinos, ex mediador de la Unión Europea en Oriente Próximo y miembro del comité de notables de Zapatero, que ha mostrado su disposición a serlo. Desde que el líder socialista lo incluyó en su grupo de asesores, la cartera que implica la jefatura de la diplomacia española se le adjudicó inmediatamente en todas las quinielas y Moratinos, con un gran prestigio dentro y fuera de las filas socialistas y dentro y fuera de nuestro país, tomó las riendas del diseño programático del PSOE en política exterior. El pasado miércoles 10 de marzo, en plena campaña electoral, el ex mediador de la UE en Oriente Próximo presentó ante el Real Instituto Elcano lo que sería la política internacional si Zapatero ganaba el 14 de marzo. Y ganó. Si Miguel Ángel Moratinos resulta finalmente elegido responsable de Exteriores, Juan Fernando López Aguilar (Las Palmas de Gran Canaria, 1961) tendrá que esperar a otra ocasión para ocupar esa cartera. El secretario de Libertades Públicas y Desarrollo Autonómico del PSOE ha reconocido en diversas ocasiones que su deseo es torear con la política exterior, en la cual tiene indiscutible experiencia, pero parece que Zapatero le tendría reservadas otras responsabilidades. Desde que el líder socialista aseguró que habría un ministro canario en el Ejecutivo socialista, se ha dado por seguro el nombramiento de López Aguilar. Las carteras que se le han atribuido hasta ahora son Justicia, que sería su designación natural, pues en esta materia ha sido la voz del PSOE, al menos hasta que el Pacto de Estado por la Justicia, que negoció con el entonces ministro del ramo Ángel Acebes, se reveló como un fiasco. Sin embargo, parece lo más probable que la sustitución de José María Michavila recaerá en el ex miembro del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) José Antonio Alonso, amigo de la infancia del presidente in pectore y su sustituto en el número uno de la lista leonesa, en la cual, por cierto, Alonso ha cosechado unos excelentes resultados. Juan Fernando López Aguilar, comentan en el PSOE, es uno de los principales activos del partido y extrañaría mucho que Zapatero no lo hiciera ministro, sobre todo después del gran resultado que obtuvo en las generales la lista que encabezó en Canarias, que logró arrancarle un escaño a la formación nacionalista gobernante allí, Coalición Canaria. Aunque puestos a interpretar las pistas lanzadas por Zapatero con respecto a la formación de su nuevo Gobierno, el portavoz socialista en la Comisión de Infraestructuras es el otro ministrable llegado de las Islas. José Segura (Barcelona, 1944), aunque de origen catalán, ha centrado su larga trayectoria política en Canarias como presidente del Cabildo Insular de Tenerife, alcalde de La Laguna y senador y diputado por Santa Cruz de Tenerife. Su escaño en la Cámara Baja le convirtió en el azote de los ministros de Fomento populares, Rafael Arias-Salgado y Francisco Álvarez-Cascos, por lo que se postula como titular de Infraestructuras, la designación que pretende otorgar Zapatero a esa cartera en el nuevo Gobierno socialista. Otro de los ministerios estrella del nuevo Gobierno será el de Administraciones Públicas. También López Aguilar ha sido señalado para ocupar esta cartera. Su experiencia como fontanero de Jerónimo Saavedra en la etapa de éste como ministro del ramo a principios de los 90, al margen de sus funciones actuales en este ámbito en la actual Ejecutiva del PSOE, le apuntalarían en el puesto si no fuera por la previsible intención de Rodríguez Zapatero de fundir Presidencia y Administraciones Públicas en un llamado Ministerio de Estado que ocuparía Jesús Caldera, hasta ahora mano derecha de Zapatero en el Parlamento y que sería su número dos en La Moncloa, además, como vicepresidente primero político, si, finalmente, el artífice de la campaña electoral que ha dado el triunfo a Zapatero, José Blanco, se queda capitaneando el barco de Ferraz, pues ahora que el líder del partido es presidente del Gobierno deberá delegar en alguien de su completa confianza, y nadie parece más indicado que el lucense. Otro puesto que en el entorno del núcleo duro del PSOE consideran fundamental para la buena marcha de la gestión socialista es, precisamente, el que deja Caldera como portavoz del Grupo Parlamentario, sobre todo, porque éste no tendrá mayoría absoluta. También se señala a Juan Fernando López Aguilar para ocupar este cargo si finalmente no accede a un Ministerio, por lo que, como mínimo, parece claro que Zapatero contará con el canario. Quien sí parece que estará en el futuro Gabinete es el presidente de Castilla-La Mancha. José Bono fue de los primeros nombres que mencionó Zapatero durante la campaña como ministrable, adjudicándole, además, la cartera de Seguridad, la nueva denominación de Interior, y no parece probable que el castellano-manchego rehúse la oferta de su ex contrincante en la Secretaría General del PSOE. Al fin y al cabo, es la última legislatura en la que Bono puede ser presidente autonómico, según la ley elaborada por él mismo, y un ministerio de alto rango como el que gestiona la seguridad del país, máxime en estos tiempos de amenaza terrorista mundial, no es ninguna jubilación para el hiperactivo barón socialista, sino todo lo contrario. El independiente Miguel Sebastián sí será ministro de Economía y, además, ocuparía una de las tres Vicepresidencias que se apuntan en el Gobierno socialista, la económica, de la cual dependerían las carteras más técnicas, como Infraestructuras, Agricultura o Medio Ambiente. Para estas dos últimas se cita, respectivamente, a Fernando Moraleda, líder de UGT (más información en página 20) para sustituir a Arias Cañete, y a quien se ha ocupado de la materia medioambiental en la Ejecutiva socialista, Cristina Narbona. Que los cometidos de Hacienda dependan o no de Economía está poco claro. En caso de que así fuese, Sebastián asumiría ambas responsabilidades, aunque podría delegar en un potente secretario de Estado. En cualquier caso, este encargo parece destinado a la ex consejera andaluza de Economía, Magdalena Álvarez, pues es altamente improbable que el nuevo presidente se la haya arrebatado a Manuel Chaves para tenerla en Madrid de diputada rasa. Una tercera Vicepresidencia podría ocuparla el primer secretario del PSC, José Montilla, si finalmente Zapatero acepta las reivindicaciones que le llegan de Cataluña reclamando ese puesto para el número uno por Barcelona y artífice de los buenos resultados cosechados en las generales en aquella región, aunque también se contemple la posibilidad de que Montilla rechace el ofrecimiento, en cuyo caso se apunta el nombre de Jordi Sevilla, que se vería así resarcido de que su Ministerio natural, como responsable económico de la Ejecutiva, le sea arrebatado por Sebastián. Otras carteras, como la de Vivienda, de nueva creación, Trabajo o Sanidad también podrían ser gestionadas por Sevilla, sin descartar nombres como el de la secretaria de Políticas Sociales, Consuelo Rumí, o el de algún consejero autonómico como el extremeño Guillermo Fernández Vara. La cartera de Trabajo ha sido atribuida al ex secretario general de CC OO, Antonio Gutiérrez, aunque ahora no parece tan clara su designación, precisamente por su pasado sindicalista. Gutiérrez podría ser el responsable de Industria y dejar Trabajo para otro dirigente socialista (Ver página 21). La intención de Zapatero, repetida insistentemente durante la campaña y una vez ganadas las elecciones, de que su primera medida sería la creación de una Ley Integral contra la Violencia de Género da cuenta de la importancia que el presidente electo da a las políticas de Igualdad, cuya responsable en la Ejecutiva del PSOE es Micaela Navarro (ver entrevista en estas mismas páginas). Su idea sería la creación de un Ministerio llamado específicamente de Asuntos Sociales, Mujer y Juventud, que podría encabezar la propia Navarro. La figura del portavoz es siempre uno de los puntales del Gobierno y en el de Zapatero se apuntan como probables responsables de la cara del Ejecutivo Carme Chacón y Alfredo Pérez Rubalcaba. La primera pupila, por cierto, del ex ministro socialista ha sido la portavoz del PSOE hasta ahora y lo lógico es que asumiera esa función también en La Moncloa. Sin embargo, la labor ejercida por Rubalcaba en este sentido durante la frenética campaña electoral, especialmente en el último tramo, lo sitúan también como probable portavoz, aunque el que se ha convertido en una de las personas de máxima confianza del líder podría preferir la sombra de una Secretaría General de Presidencia. No hay quien descarta una Vicepresidencia para él, dado lo crucial de su papel en el triunfo del PSOE. Lo que sí podría provocarse es una escisión en el hoy Ministerio de Educación y Cultura, dada la prioridad que Zapatero ha dado a ambas materias, y por separado, en el transcurso de su campaña. Para Educación parece claro que el nuevo presidente ha pensado en su número dos de la lista madrileña, la catedrática de Historia del Pensamiento Político, Mercedes Cabrera, aunque también se ha señalado a Carme Chacón, responsable de esa materia en la Ejecutiva socialista desde que Zapatero la constituyó en 2000, como candidata a ese Ministerio. La cartera de Cultura parece destinada a la otra ex consejera de la Junta de Andalucía, Carmen Calvo, que tan buenos resultados dio a Chaves en esas tareas durante la anterior legislatura. Por otro lado, desde las filas socialistas se señala que Javier Solana estará en el Gobierno de Zapatero si míster PESC quiere, algo que no está tan claro. Por su parte, Pedro Solbes tiene intención de acabar su mandato en Europa y no parece probable que sus deseos pasen por volver a ser ministro. Finalmente, el otro puntal del nuevo presidente, la portavoz socialista en el Ayuntamiento de Madrid, Trinidad Jiménez, no estará en el Gobierno Zapatero, pues su intención es lograr la Alcaldía de Madrid en las próximas municipales de 2007, y a eso piensa dedicarse en cuerpo y alma, aunque sus apreciaciones, sin duda, serán requeridas continuamente desde La Moncloa. |
| Que se note la diferencia, por Enric Sopena |