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Zapatero construye un nuevo PSOE que deberá gobernar con pactos PRESIDENTE |
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José Luis Rodríguez Zapatero será el próximo presidente del Gobierno. Las elecciones generales celebradas bajo el síndrome del dolor por la tragedia del 11-M han castigado duramente al PP. Mariano Rajoy, quien hasta la fecha de los fatídicos atentados rozaba la mayoría absoluta en las encuestas, ha tenido que encajar una dura derrota. Los españoles han dado al PSOE su confianza para abrir una nueva etapa en España. El futuro presidente, que tendrá que llegar a acuerdos con otros grupos para gobernar, aseguró la noche del domingo que se propone encabezar un cambio tranquilo. Por Inmaculada Sánchez Os aseguro que el poder no me va a cambiar. Así cerraba su breve discurso José Luis Rodríguez Zapatero, el joven líder que apenas cuatro años antes había conseguido por sorpresa, y por apenas nueve votos, la Secretaría General del PSOE, y que hoy se prepara para encabezar un Gobierno que habrá de sacar al país de la conmoción que le han supuesto los 200 muertos y los más de mil heridos en los atentados de Atocha. Sus primeras palabras nada más conocerse su victoria fueron para las víctimas: Me dirijo a los millones de españoles que nos escuchan, a los que esperan en los hospitales y a quienes lloran al ser querido. Y pidió un minuto de silencio a sus eufóricos seguidores. Desde ese momento Zapatero ya empezaba a hablar como futuro presidente del Gobierno. Por el contrario, minutos antes, en la sede del PP un cariacontecido Mariano Rajoy reconocía la victoria socialista y se despedía del Gobierno flanqueado por Aznar y Rato mostrando la disponibilidad de su partido para, desde la oposición, colaborar en la derrota del terrorismo. El zarpazo del terrorismo, el peor de la historia de España, ha dado un vuelco espectacular al panorama político del país. El PSOE ha conseguido 10.900.000 votos, un 42,64% del total, y 164 diputados, 39 más que hacía cuatro años con Joaquín Almunia como candidato. El PP baja de los 183 cosechados por Aznar en 2000 a los 148 escaños y cae en más de 700.000 votos. No hay mayoría absoluta, esta legislatura se desarrollará a base de pactos y será Zapatero quien habrá de hilvanarlos. El líder socialista ya dejó clara la noche electoral que el estilo del Gobierno empezaba a cambiar en ese mismo momento. Quiero que el cambio de talante empiece esta misma noche, y tiendo la mano a Rajoy para cooperar en asuntos de Estado, dijo. Por tres veces denominó a su futuro Ejecutivo como el Gobierno del cambio, al que también atribuyó tres objetivos: trabajará por la cohesión, la concordia y la paz. También dijo que su prioridad será combatir toda forma de terrorismo y que su primera iniciativa la mañana del lunes sería convocar a todos los partidos a esa lucha. Hoy han hablado los españoles y han dicho que quieren un Gobierno de cambio, sentenció y dio alguna pincelada de por dónde caminará: impulsará la España social y situará al país en la primera línea europea. Cambio en la política de servicios sociales y en la política exterior. No es poco. El líder socialista pretende, al menos, que se note, y pronto, el cambio del partido en el Gobierno. Aunque para ello dependerá de cómo se desarrollen las inevitables negociaciones que habrá de emprender con sus posibles socios, ya que no ha conseguido la mayoría absoluta. Del resto de partidos con representación parlamentaria lo más llamativo es el espectacular avance de Ezquerra Republicana de Catalunya. El partido de Josep Lluís Carod-Rovira ha pasado de tener un único diputado, Joan Puigcercós, a ocho, situándose como cuarta fuerza parlamentaria inmediatamente detrás de CiU y por delante de los nacionalistas vascos, gallegos e, incluso, de una Izquierda Unida que ha pagado cara la apelación de Zapatero al voto útil. La formación liderada por Gaspar Llamazares ha pasado de tener nueve diputados a cinco, número límite para tener grupo parlamentario propio. IU se sitúa nada menos que la sexta en el ranking de grupos tras PSOE, PP, CiU, ERC y PNV. Los cinco escaños de IU han rebajado su capacidad de decisión respecto al futuro Gobierno y pueden sumir a la formación de izquierdas en su enésima crisis. Sin embargo, el panorama se presenta muy abierto para todos los partidos que han conseguido algún escaño. De uno a diez oscila el número de votos de los distintos grupos que pueden apoyar al socialista y es difícil aventurar hacia dónde se inclinará Zapatero para conseguir la estabilidad necesaria. El líder del PSOE no había hecho ninguna promesa previa respecto a si su Gobierno sería o no monocolor, como sí, en cambio, había asegurado un Rajoy que buscaba con intención reeditar la mayoría absoluta de Aznar. Sólo aseguró que únicamente intentaría formar Gobierno si conseguía un solo voto más que el PP. Ha conseguido por encima de un millón más. Esta autoridad Zapatero la puede administrar a través de un Gobierno socialista en minoría con apoyos puntuales de otros grupos o de un Gobierno de coalición al estilo del tripartito de Pasqual Maragall en Cataluña. Izquierda Unida había sido el único posible socio que se había manifestado abiertamente partidario de entrar en el Ejecutivo. Incluso su coordinador general, Llamazares, había citado alguno de los ministerios que le gustaría ocupar, como Medio Ambiente o Sanidad. Sin embargo, la debacle electoral de la coalición la deja con escasas posibilidades de decidir. Los nacionalistas vascos y catalanes son la otra posibilidad tanto el PSOE de Felipe González como el PP de Aznar en su primera legislatura contaron con CiU y PNV para sostener a sus gobiernos en tanto que ERC, a pesar de que continúe de socio en el Govern de Maragall, podría traer muchos problemas a Zapatero con algunos de sus más importantes barones territoriales. El abanico es amplio y el calendario de negociaciones puede ser largo (Ver A un mes y medio vista). De momento, Zapatero ha conseguido lo que nadie creía posible, incluso dentro de su propio partido, apenas hace unos días. La hipótesis más creíble que manejaba el PSOE, salvo milagros, era la de dejar a Rajoy con una mayoría minoritaria que le embarcara en una legislatura inestable con el resto del arco parlamentario en contra. Nombrar un presidente del Congreso que no fuera del PP sería el primer paso de un acoso que podría llevar a un Rajoy presidente a convocar elecciones anticipadas en un año o año y medio. Los plazos para Zapatero, sin embargo, se han acelerado. La matanza del pasado día 11 le ha hecho benefactor de la indignación de los españoles con el Gobierno del PP. Nuevamente, como ya ocurriera en el 35º congreso del PSOE, las circunstancias se alían a su favor y los tiempos que se suelen conceder a un líder político para que suba los sucesivos escalones del poder, se acortan. La necesidad de ilusión de los socialistas le dio hace cuatro años el poder en el partido sin tiempo para confeccionar un equipo con la suficiente solvencia, algunos de cuyos miembros esperaban un anunciado relevo en el próximo congreso. Ahora, rompiendo nuevamente los esquemas que dicen que un candidato a presidente nunca gana la primera vez que se presenta o que a un partido con mayoría absoluta es imposible ganarle, Zapatero ha vuelto a ganar. Una tragedia terrible ha acelerado los tiempos. El desapego de la ciudadanía con el PP llevaba tiempo mostrándose públicamente pero quizá hubiera tardado algo más en fraguar si los atentados y, sobre todo, la manipulación informativa que sobre ellos realizó el Gobierno del PP los dos días siguientes no hubieran llamado a una rebelión colectiva contra el Ejecutivo. Sea como fuere José Luis Rodríguez Zapatero, con 43 años, ha devuelto al PSOE al poder y el próximo congreso del partido, previsto, en principio, para el mes de julio, no hará más que ratificar su liderazgo y ponerle en bandeja la elección de un equipo más acorde al estilo de cambio tranquilo que ha marcado todo su primer mandato. Su llegada a La Moncloa supondrá toda una revolución en el partido. Jesús Caldera le acompañará en su primer gabinete el propio Zapatero lo ha dicho al igual que nombres como Miguel Sebastián, Antonio Gutiérrez o Miguel Ángel Moratinos, que podrían compartir sillón en el Consejo de Ministros con dirigentes tan significados como José Bono o Juan Carlos Rodríguez Ibarra. El equilibrio entre el respeto al pasado y a la vieja guardia y la juventud y las caras nuevas ha sido una clara marca de la gestión de Zapatero que muchos esperan que se reedite en la elección de su primer Gobierno. Su promesa de que la mitad de sus miembros serían mujeres también tiene abiertas muchas esperanzas en el creciente lobby femenino del PSOE. Las próximas semanas desvelarán una a una las incógnitas. Los españoles esperan, aún conmocionados por el 11-M, un nuevo estilo de gobernar. Los militantes socialistas, ilusionados como hacía mucho tiempo, también, y por eso mismo le gritaban a las puertas de su sede en Madrid cuando salió a saludar: No nos falles. |
Aznar hunde a su partidoPor Ana Pardo de Vera Seguramente, una de las personas que más tendría que decir sobre los resultados del pasado domingo es José María Aznar, aunque en esta ocasión, probablemente, no será la ya antigua oposición quien le pregunte por ello, sino su partido. El jefe del Ejecutivo en funciones decidió apoyar incondicionalmente a EE UU en su intervención en Iraq, alegando la existencia de unas armas de destrucción masiva inexistentes y en contra del 90% de la opinión pública española, que salió a la calle a pedir al Gobierno que no le hiciese partícipe de un conflicto que cuestionaban tanto la ONU como la conciencia de muchos ciudadanos, incluida una buena parte de votantes populares. No sirvió de nada. España apoyó la guerra, José María Aznar se hizo la foto junto al primer ministro británico Tony Blair y el presidente de EE UU, George Bush, en las Azores y nuestro país se convirtió en objetivo prioritario del terrorismo islámico, el cual, según apuntan las pruebas halladas y las detenciones efectuadas hasta ahora, ha iniciado su sangriento ritual en nuestro país con un atentando en el que murieron 200 personas y alrededor de 1.500 resultaron heridas. A pesar de la insistencia del Gobierno en achacar la autoría a ETA y de la manipulación demostrada en el manejo de la información por las autoridades, finalmente se conocieron los datos que hacen presumir que fueron terroristas islámicos los que conmocionaron a Madrid, a España y al mundo con una matanza indiscriminada en la capital. Y el PP, que se estrenaba con Mariano Rajoy al frente como candidato sucesor del líder, perdió las elecciones con 148 escaños, devolviendo el poder al PSOE, ocho años después y tras una aplastante mayoría absoluta en 2000 de 183 diputados. El papel del hoy jefe de la oposición, a quien todos los sondeos daban la victoria, sólo dudando si conseguía o no la mayoría absoluta, no tiene nada que ver con la gloria que se le auguraba. Un apesadumbrado Rajoy compareció ante los medios la noche del domingo acompañado de Aznar, Rodrigo Rato, Alberto Ruiz-Gallardón, Esperanza Aguirre y Ana Mato para reconocer su derrota y admitir la victoria del PSOE. El ambiente en el búnker popular de la calle Génova era desolador y las caras de sus dirigentes eran el reflejo de la inmensa decepción por una derrota inesperada. Algunos esperaban la dimisión del líder popular ante el batacazo en las urnas, pero no se produjo. Y si el futuro del gallego se presenta poco halagüeño, qué decir de los que trabajan con él y centraron sus expectativas en colocarse bien para entrar con paso firme en La Moncloa. Sólo el ministro de Economía, Rodrigo Rato, se salvará de la quema de, al menos, cuatro años oposición si finalmente es elegido director general del Fondo Monetario Internacional (FMI). Sin embargo, nombres de hasta ahora ministrables muy cercanos a Rajoy como Eduardo Zaplana, Gabriel Elorriaga o Ana Pastor tendrán que conformarse con su escaño por Valencia, Madrid o Pontevedra, aunque esta última podría ser el relevo de Manuel Fraga en Galicia para 2005. Otros, como los ministros salientes Federico Trillo-Figueroa, Ana Palacio o Miguel Arias Cañete, que ya no esperaban repetir cartera, deberán acomodarse repentinamente en los bancos de la oposición, que no es lo mismo que ser diputado raso del partido gobernante. La movilización del voto el pasado domingo (la abstención pasó del 31,29% en 2000 al 22,78% en 2004), sin duda resultado de los macabros acontecimientos, ha castigado a un PP que no estuvo a la altura de las circunstancias que exigía la investigación de los atentados del 11 de marzo y, sobre todo, su difusión a los ciudadanos. La retirada de Aznar, que él mismo ensalzó en diversos diarios extranjeros sin ninguna humildad como una gran decisión, no ha podido ser más patética. El futuro de la cúpula del PP es su triste herencia. |
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11-M: tragedia y manipulación Por A. P. V. El pasado fin de semana comenzó en Madrid sobre la siete y media de la mañana del ya dramáticamente histórico jueves 11 de marzo de 2004, exactamente 911 días después del 11 de septiembre neoyorquino, esto es, transcurridos dos años y medio. Ya hay quien quiere ver, también en este juego de cifras (9/11), la sangrienta mano del terrorismo islámico, que acostumbra a diseñar con minuciosidad, dicen los expertos, estas combinaciones de fechas. Con todas las hipótesis abiertas, al cierre de esta edición, pero con una gruesa línea de investigación apuntado a células o grupos simpatizantes de Al Qaeda, frente a la cada vez más delgada línea que señala a ETA, la despedida de José María Aznar de la Presidencia del Gobierno y aun del liderazgo del PP no ha podido ser más negra. Voces, incluso, se alzaron durante la ilegal y antidemocrática manifestación frente a la sede nacional del PP del pasado sábado, llamando cobarde al jefe del Ejecutivo saliente por retirarse sin dar la cara ante confusa situación informativa vivida el pasado fin de semana por el empecinamiento del ministro de Interior, Ángel Acebes, en que la autoría del atentado del 11-M correspondía a ETA. 200 muertos al cierre de esta edición y más de 1.500 heridos es el balance del peor atentado terrorista de la historia de la democracia en España y, aun, de Europa, cuyas autoridades decidieron hacer del 11 de marzo la triste fecha del Día Europeo de las Víctimas del Terrorismo. Si a ello se suma, como se pudo comprobar con los desgarradores testimonios goteando en los medios de comunicación durante el largo fin de semana, el trauma psicológico de miles de personas, entre voluntarios, personal sanitario, de limpieza, policías, bomberos, testigos directos, etc., se pierde la cuenta del número de afectados por la sinrazón terrorista. Junto a ellos, además, el dolor de millones de españoles, que lo sacaron a la calle el viernes 12 de marzo para pedir el fin del terrorismo en todos los puntos de España. La manifestación más numerosa fue la de Madrid, con cerca de dos millones y medio de personas contabilizadas oficialmente ocupando las arterias centrales de la capital en medio del incesante aguacero, cuya caída, por cierto, no estaba prevista con tanta virulencia por el parte meteorológico, pero como gritaron un grupo de manifestantes, aquello no era lluvia, era Madrid, que lloraba a sus víctimas. En medio de los gritos contra el terrorismo y por la paz, una pregunta tuvo que incrustarse en los oídos del ministro de Interior, cuando se disolvió la cabecera de la manifestación, formada por las principales autoridades políticas del país y, en una asistencia sin precedentes, por el príncipe Felipe y las infantas Elena y Cristina (ver, Y el Rey habló). Un grupo de manifestantes se dirigió a Ángel Acebes cuando se retiraba para repetir una cuestión que no cesó tampoco de escucharse en el recorrido desde la Plaza de Colón hasta la maltratada Glorieta de Atocha: ¿Quién ha sido?. A pesar de las pruebas, del CNI y de los servicios internacionales. La contundencia del Gobierno llamando miserables a quien negase que ETA era el autor de los atentados en la primera rueda de prensa ofrecida por Acebes el jueves a las 13,15 horas fue el comienzo de la historia de una manipulación que, al margen de las páginas y páginas que se llenaron con la tragedia del 11-M, merece un grueso capítulo aparte. Aparte de que, como se ha recordado tristemente durante el fin de semana, el presidente del Gobierno apoyó al de EE UU en una guerra ilegítima, según la ONU, y en contra del 90% de la población española, convirtiendo a España en objetivo prioritario objetivo, a secas, es desgraciadamente cualquier rincón del mundo, como recuerdan los especialistas en lucha antiterrorista de la brutalidad de Al Qaeda, la insistencia en negar esa posibilidad ha minado la credibilidad de un Ejecutivo que el domingo dejó de serlo. El sábado 13 de marzo, la sensación de que el Gobierno del PP trataba de frenar las informaciones sobre la autoría del atroz atentado perpetrado en Madrid crecía entre la población española. Al mismo tiempo, aumentaban las filtraciones que llegaban a los medios de comunicación, especialmente a la Cadena Ser, corroborando lo que tanta gente se había temido desde el principio: al Ejecutivo de un José María Aznar en patética retirada le interesaba que la banda terrorista ETA fuese la culpable. Entre otras cosas, se supo que el hallazgo de la furgoneta encontrada en Alcalá de Henares se había producido sobre las diez de la mañana del 11-M; que Acebes había tenido conocimiento del mismo dos horas después y que, por tanto, lo sabía cuando compareció por primera vez en rueda de prensa insistiendo en la culpabilidad de los etarras; que Aznar había llamado a los directores de los principales periódicos de Madrid y Barcelona asegurándoles que ETA y sólo ETA era culpable; que la ministra de Asuntos Exteriores, Ana Palacio, lo había secundado haciendo su particular ronda por las embajadas españolas de distintos países para advertir de las manipulaciones que pretendían negar la autoría de ETA, o que el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) había advertido desde el 11-M que casi con toda probabilidad el terrorismo islámico estaba detrás de la barbarie asesina, si bien, ya desde mediados de 2003, nuestro servicio de inteligencia advertía con distintos informes de la necesidad de reforzar los sistemas de seguridad porque España estaba en el punto de mira, al parecer, sin obtener la respuesta que era de esperar por parte del Ejecutivo. Además, el Ministerio de Interior había hablado en la primera comparecencia de su titular de 13 mochilas que habían explotado cuando ya sabía, dos horas antes, que una de ellas estaba intacta y constituía una valiosísima prueba en contra de la autoría etarra. La entrevista con el hoy líder de la oposición, Mariano Rajoy, que el diario El Mundo uno de los periódicos que reprodujo a pies juntillas las tesis del Gobierno cuando ya la sangrienta balanza empezaba a inclinarse del lado de los fanáticos del islam y algunos medios expresaban sus dudas publicó en la jornada de reflexión, con gran sorpresa del resto de partidos políticos, no dejaba lugar a dudas de por dónde quería ir el Gobierno. Tengo la convicción moral de que fue ETA. Junto a esta entrevista, un artículo del presidente del Grupo Parlamentario Popular en Euskadi, Jaime Mayor Oreja, atribuía con total seguridad la autoría de los atentados de Madrid a una ETA a la que mencionaba hasta 23 veces. Aunque entonces ya se conociese el hallazgo de la furgoneta, con una cinta con versos del Corán obtenida en El Cairo (Egipto), ropa usada con pruebas de ADN, matrículas del coche que no habían sido dobladas, como sí ha hecho ETA en toda su sangrienta historia, y los detonadores empleados para hacer explotar las cargas, que no coincidían tampoco con los macabros instrumentos etarras. Simultáneamente, el Gobierno hacía oídos sordos a las advertencias que llegaban de los servicios de inteligencia de todo el mundo, que, al tiempo que reforzaban la seguridad en sus países (Francia, EE UU, Gran Bretaña,...), convencidos de que Al Qaeda estaba detrás de los atentados en España, reflejaban en los diarios su estupor por que nuestro Gobierno se resistiese a reconocer que la masacre de Madrid llevaba impresa la huella del fanatismo islámico. Así, por ejemplo, mientras el Wall Street Journal, el diario norteamericano ensalzador de Aznar en diversas ocasiones, publicaba sus sospechas de que el Ejecutivo español ocultaba pruebas, los servicios de inteligencia norteamericanos mostraban su estupor por que el Ministerio de Acebes no compartiese información con ellos, que, desgraciadamente, tan bien conocen el terrorismo de Al Qaeda. La detención de tres marroquíes y dos hindúes presuntamente relacionados con los atentados del 11-M y el hallazgo de una cinta de vídeo en el que el presunto representante de Al Qaeda en Europa, Abu Dujan al Afgani, reivindicaba los brutales atentados fue la última información transmitida por Acebes en rueda de prensa el sábado por la noche, cuando ya varios supuestos comunicados de ETA, difundidos por la televisión vasca y el diario pro abertzale Gara, habían negado su responsabilidad en el sangriento 11 de marzo. Pero los españoles ya conocían todo lo demás y todavía tuvieron que asistir con estupor a un inesperado cambio de programación en TVE: en lugar de la película prevista para la noche del sábado, Shakespeare in love, el largometraje Asesinato en febrero, sobre el atentado que mató al socialista Fernando Buesa y a su escolta Jorge Díez a manos de ETA, ocupó las pantallas de los televisores. Las familias de ambas víctimas hicieron pública su indignación. |
Chaves arrasaPor Vera Castelló Los sondeos le daban ganador, incluso intuían la mayoría absoluta, pero nadie esperaba una victoria tan holgada para Manuel Chaves, que ha ganado por goleada a la candidata popular Teófila Martínez. El presidente socialista, tras cuatro legislaturas, afrontará esta quinta que no necesariamente será la última con una mayoría absoluta que no había conseguido revalidar desde 1990, cuando asumió la presidencia de la Junta. En lo que han errado los pronósticos es en el derrumbe de Izquierda Unida y el Partido Andalucista. Ambos mantienen resultados, aunque sus escaños no serán necesarios para gobernar. Lo de Manuel Chaves en Andalucía ha sido un paseillo torero. El ceutí de nacimiento pero gaditano de corazón, tras 14 años gobernando la Junta, lo hará, al menos, cuatro años más y, además, con una holgada mayoría absoluta que pocos predecían antes de los terribles atentados que asolaron Madrid. Los 52 escaños obtenidos en 2000 se han convertido en 61, seis más de los necesarios para lograr la mayoría absoluta. Casi 450.000 votos más que le procuran una quinta legislatura tranquila sin necesidad de tener que elegir entre Izquierda Unida y el Partido Andalucista con éste lo ha hecho durante los últimos ocho años para gobernar. A un sillón se ha quedado de igualar su primera victoria en 1990 cuando un joven ministro de Trabajo dejó Madrid y consiguió mantener la mayoría absoluta que heredaba de sus predecesores Rafael Escuredo y José Rodríguez de la Borbolla. 14 años después. Chaves ganó sus primeras elecciones con 44 años y ha demostrado que a sus 58 años puede seguir haciéndolo. Tan animado ha estado el presidente autonómico a lo largo de toda la campaña que no descarta volverse a presentar dentro de cuatro años, en 2008, cerrando de un plumazo el tibio debate que sobre su sucesión comenzaba a apuntarse en el seno del partido. Si la principal conclusión de estos séptimos comicios de victoria socialista ininterrumpida es el fortalecimiento de Manuel Chaves, la gran derrotada es Teofila Martínez, que ocupa la alcaldía de Cádiz desde 1995 con mayoría absoluta, pero que ha vuelto a perder la batalla por el Palacio de San Telmo. Para muchos la victoria socialista es mucho más significativa si se tiene en cuenta que el PSOE lleva 22 años interrumpidos al frente del Gobierno de Andalucía. Ese posible desgaste era la principal baza con la que jugaba el PP, que confíaba en traducir el cansancio en el electorado en una alternancia en el poder. No ha sido posible. Ni siquiera se ha acercado. El PP, que esperaba lograr sus mejores resultados en la región, se ha tenido que conformar con la pérdida de nueve escaños se ha quedado con 37 y 120.000 votos. Chaves y Martínez se enfrentaban por segunda vez y posiblemente será la última. La tremenda derrota del Partido Popular tanto en estas autonómicas, como en las elecciones generales hace prever que Javier Arenas baraje la intención de regresar a Andalucía. Tampoco han servido de nada los esfuerzos durante la campaña de Izquierda Unida y el Partido Andalucista. Ambos partidos ha dedicado todos sus esfuerzos en tratar de convencer al electorado para que no se agrandara aún más la brecha del bipartidismo que tradicionalmente ha caracterizado al parlamento andaluz. Izquierda Unida ha conseguido repetir resultados con una cara nueva, la de Diego Valderas, que se hizo con la candidatura a la presidencia de la Junta tras tensiones internas. La coalición que en Andalucía se presenta junto a los Verdes y Convocatoria por Andalucía mantiene los seis diputados y gana 5.000 votos. El caso del PA es mucho más complicado. El histórico Pedro Pacheco ha concurrido a las elecciones con un partido nuevo, el PSA, fruto de la escisión del partido Andalucista. Pacheco ya se quedó sin la alcaldía de Jerez y ahora tampoco ha conseguido lograr estar representado en el Parlamento autonómico. Por el contrario, Antonio Ortega candidato primerizo del PA ha conseguido mantener los resultados en escaños (5) aunque ha perdido 25.000 votos. En cuanto a Manuel Pimentel y su Foro Andaluz, se han cumplido los pronósticos y no ha alcanzado representación. Lo que sin duda ha ayudado a Chaves a lograr esta tajante victoria es su corrección política. A diferencia de lo que ha ocurrido en España, en Andalucía la convocatoria de las manifestaciones en apoyo de las víctimas y contra los terroristas sí fueron acordadas por todos los partidos. De hecho, lo primero que hizo el presidente andaluz el pasado jueves, después de leer una declaración institucional de condena, fue convocar a las principales formaciones políticas, a la patronal y a los sindicatos mayoritarios de la región para pedir la participación masiva en las urnas y apelar a la unidad de los demócratas frente a los asesinos. Esa corrección también se ha mantenido en los primeras horas tras las elecciones. Al igual que había hecho Rodríguez Zapatero, Manuel Chaves inició su primera comparecencia pública rogando un minuto de silencio en memoria de las víctimas de los atentados de Madrid. A continuación, el presidente andaluz se comprometió a gobernar desde el diálogo buscando acuerdos en beneficio de Andalucía con todas las fuerzas políticas y los agentes económicos y anunció que la VII legislatura que ahora comienza será la de la reforma del Estatuto de Autonomía desde el consenso y el respeto a la Constitución española. El presidente del PSOE también se felicitó por el triunfo socialista en las elecciones generales, ya que se mostró convencido de que la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero a La Moncloa permitirá la confluencia de esfuerzos entre el Gobierno y la Junta de Andalucía que redundará en beneficio de nuestra tierra. Un total de 6.049.589 andaluces fueron llamados a las urnas, de los cuales votaron más del 75%, casi siete puntos más que cuatro años atrás. |
| Nuevo Parlamento | ||||
| TOTAL VOTANTES 25.843.686 77,21% | ||||
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2004
|
2000
|
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Votos
|
%
|
Diputados
|
Diputados
|
|
| PSOE |
10.908.349
|
42,64
|
164
|
125
|
| PP |
9.629.691
|
37,64
|
148
|
183
|
| CIU |
829.046
|
3,24
|
10
|
15
|
| ERC |
649.999
|
2,54
|
8
|
1
|
| EAJ-PNV |
417.154
|
1,63
|
7
|
7
|
| IU |
1.269.468
|
4,96
|
5
|
9
|
| CC |
220.543
|
0,86
|
3
|
4
|
| BNG |
205.613
|
0,80
|
2
|
3
|
| CHA |
93.865
|
0,37
|
1
|
1
|
| EA |
80.613
|
0,32
|
1
|
1
|
| NA-BAI |
60.645
|
0,24
|
1
|
-
|
| PA |
181.165
|
0,71
|
-
|
1
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| FUENTE: MINISTERIO DEL INTERIOR, escrutado el 99,98% de los votos | ||||
A un mes y medio vistaJosé Luis Rodríguez Zapatero ha ganado La Moncloa, pero hasta que entre por su escalinata como presidente del Gobierno, aún quedan muchos pasos por dar. Al líder socialista le costará mínimo mes y medio jurar el cargo. Una vez celebrados los comicios, comienza un complicado proceso por el que la Junta Electoral Central ratifica los resultados circunscripción por circunscripción y comunica a diputados y senadores su elección, de forma que hasta el 2 de abril no se constituirá el Parlamento. A partir de ahí comienzan las negociaciones para elegir a los presidentes del Congreso y del Senado. Es de suponer que, a esas alturas, el PSOE ya tendrá muy avanzadas sus negociaciones con otros partidos políticos que le aseguren la gobernabilidad. El siguiente paso tiene como protagonista al Rey. Don Juan Carlos iniciará una ronda de consultas con los representantes de todos los partidos políticos que forman parte del Parlamento, recibiéndoles por orden de menor a mayor representación. A continuación, el Rey recibe en audiencia a la presidenta del Congreso para comunicarle su propuesta de candidato a presidente del Gobierno. El debate para su investidura podría celebrarse unas dos semanas después. Así las cosas, el nuevo Gobierno no se conocería hasta la última semana de abril, eso si el PSOE no encuentra problemas a la hora de recabar apoyo político suficiente para que Rodríguez Zapatero sea investido presidente. Hay que recordar que en la primera victoria electoral del PP, José María Aznar tardó dos meses y un día en poder ser investido. |
Y el Rey hablóImpecable. Don Juan Carlos rompió su tradicional silencio para dirigirse a todos. Lo hacía por primera vez desde el 23-F si excluimos sus mensajes navideños, pero si con motivo del intento de golpe de Estado apareció ante las cámaras vestido de militar, como Jefe supremo del Ejército, en la tarde del 11-M lo hacía con traje oscuro, camisa blanca y corbata negra. Un luto dedicado a todas las víctimas de la barbarie terrorista, del mayor atentado sufrido por España. Su discurso se centró en la necesidad de fortalecer la unidad de las fuerzas políticas y sociales. Hasta en tres ocasiones, el Rey apeló a la unidad, firmeza y serenidad en la lucha contra el terrorismo, frente a la sinrazón y la barbarie y por encima de las legítimas diferencias de opinión. Con sus palabras el Monarca dio todo un ejemplo de responsabilidad y, dentro del dolor, de seriedad y profesionalidad. Frente al por ser españoles que había pronunciado José María Aznar en su discurso de aquel mediodía, don Juan Carlos habló de hombres, mujeres y niños, ciudadanos libres de todas las edades y ocupaciones, incluso de otros países. Rey de los españoles, fue la primera autoridad pública en tener un recuerdo para los cientos de inmigrantes afectados por la tragedia. Don Juan Carlos se mostró cercano Vuestro rey sufre con todos vosotros e incluso cariñoso Con todos querría fundirme en un abrazo cargado de consuelo y tristeza pero también contundente a la hora de asegurar que los asesinos cumplirán en prisión las penas impuestas por la justicia. Habló de la España de buen corazón y reconoció la labor de los cuerpos y fuerzas de Seguridad. Como jefe de Estado, el Monarca siempre ha intentado medir sus palabras y nunca tomar partido en cuestiones políticas. Hace sólo un año recibió duras críticas por su falta de pronunciamiento sobre la guerra de Iraq, un conflicto rechazado por la mayoría de los españoles y que, sin embargo, nuestro Gobierno, con José María Aznar a la cabeza, se empeñó en apoyar. No todo el mundo entiende tampoco que durante todos estos años don Juan Carlos haya evitado mencionar a ETA cuando ha hablado de terrorismo, sin embargo en esta ocasión este ejercicio de mensura ha sido especialmente oportuno. Mientras que el ministro del Interior, Ángel Acebes, mantenía durante buena parte del día que no cabía ninguna duda sobre la autoría de ETA, don Juan Carlos centraba su discurso en el terrorismo, sin nombre ni apellido. Es especialmente significativo si tenemos en cuenta que pese a que su mensaje fue transmitido por las televisiones después de la comparecencia de Acebes reconociendo la posibilidad de que Al Qaeda estuviera detrás del atentado, lo que retrasó la emisión del esperado mensaje real, el Rey había grabado sus palabras unas horas antes. Don Juan Carlos quiso también mostrar en su discurso su más profundo afecto y el de toda la familia a los afectados y de hecho, a primera hora de esa misma tarde la reina Sofía, el príncipe Felipe y su prometida Letizia Ortiz, todos con semblante afectado, comenzaban a visitar los hospitales en los que se agolpaban los heridos. Paralelamente, las infantas Elena y Cristina que se trasladó desde Barcelona a Madrid y sus maridos, recorrían otros centros. Letizia Ortiz se estrenaba así en una de las labores más amargas incluidas en las actividades de la familia real, el intentar reconfortar con su presencia el dolor inconsolable de los afectados por las grandes catástrofes, naturales o intencionadas, que sufre nuestro país. |
| Necesitábamos el cambio, por Enric Sopena |