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El estilo de Letizia contagia al Príncipe PARECE OTRO |
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Está muy cambiado. Cien días después del anuncio de compromiso del Príncipe, se comienza a percibir a un don Felipe mucho más cercano y terrenal. Parece que Letizia Ortiz ha conseguido sacarle de Palacio para llevarle al cine, el teatro o la ópera, asistir a una exposición de pintura, o simplemente dar un paseo por las calles de Oviedo, dando una imagen, hasta ahora desconocida, cada vez más alejada de sus tradicionales actividades junto a sus amigos del colegio Los Rosales. Por Vera Castelló y V. M. Nunca hasta ahora se había visto al Príncipe de Asturias asistiendo, de motu proprio, a la ópera o a una exposición de pintura. Quizás hasta ahora sus inquietudes artísticas habían estado cubiertas por los estrenos o inauguraciones de acontecimientos culturales a los que debía asistir en virtud de su cargo. Sin embargo, desde que se anunció su compromiso con Letizia Ortiz, parece que ha decidido cambiar el contenido de su tiempo de ocio. La vida privada de don Felipe siempre ha sido seguida con gran interés por buena parte de los españoles, aunque hasta ahora lo normal era ver al príncipe Felipe en compañía de sus amigos a la salida de alguna discoteca, practicando la vela o el esquí o acudiendo a los enlaces, bautizos y comuniones de miembros del más rancio abolengo de la selecta sociedad española. Sin embargo, después de tanto tiempo viéndole en los círculos del colegio Los Rosales rodeado de niños bien y tan poco en otro tipo de terrenos, parece que el heredero ha empezado a probar otras compañías y actividades. Sin ir más lejos, al poco de conocerse oficialmente la relación entre ambos, don Felipe y Letizia Ortiz asistieron a una representación teatral. Con Madrid repleta de funciones dirigidas a grandes masas, llamó la atención que la pareja eligiera una obra destinada a un público más minoritario aunque tampoco especialmente entendido. Se trata de Hoy: el diario de Adán y Eva, una comedia basada en una obra de Mark Twain que versa sobre las difíciles relaciones entre el hombre y la mujer, escrita y protagonizada por el argentino Miguel Angel Solá, candidato al premio Goya al mejor actor en 2001 por la película Sé quien eres. Quizás el aspecto que más gustó a la futura princesa es que la trama discurre en un estudio de radio, lugar habitual de trabajo de su abuela Menchu del Valle. Tampoco ha pasado desapercibido que para ir al cine como ciudadanos cualquiera la pareja optara por dos películas de indudable calidad. La primera, Todo lo demás de Woody Alen, el sarcástico director americano a quien el Príncipe de Asturias entregó uno de los premios que llevan su nombre en 2002. La otra película elegida, sin duda, denota el acertado gusto de la pareja. Dirigido por Nicolas Philibert, Ser y tener es un documental francés avalado por numerosos premios que retrata con gran poesía la vida en una escuela rural de una sola aula a la que asisten alumnos de entre 4 y 10 años. En ambos casos, don Felipe y Letizia Ortiz optaron por ver las películas en versión original inglés y francés, respectivamente y trataron de pasar lo más desapercibidos posibles, entrando en las salas cuando estaba ya todo el público sentado. También sorprendió la inesperada visita a la exposición Manet en el Museo del Prado. Juntos pasearon de la mano como cualquier otra pareja, si bien los novios contaron con dos guías de excepción: la comisaria de la muestra, Manuela Mena, y el presidente del patronato de la pinacoteca, Eduardo Serra. Una hora para recorrer las diez salas que recogen más de 100 obras del pintor francés y que han sido visitadas por decenas de miles de interesados. La inmersión cultural a la que parece que está siendo sometido el Príncipe en las últimas semanas tuvo su culmen el pasado 28 de enero, cuando los prometidos acudieron junto a la Reina al Teatro Real a ver la ópera Tosca de Puccini. Era la tercera vez desde que se anunció el compromiso que la periodista y el heredero pisaban este auditorio. Sin embargo, en esta ocasión no se trataba de un acto ni institucional ni anunciado. El que nunca se hubiera visto a don Felipe, durante su vida privada, en estos ambientes hace pensar que ha sido su prometida quien le está animando a frecuentarlos, no en balde quienes conocen a la periodista destacan su formación literaria cuando acudió a visitar a su abuelo paterno a Asturias llevaba el libro Amsterdam, del escritor inglés Ian MacEwan, premio Booker, el equivalente al Goncourt francés pero en lengua inglesa, de 1998 y su interés por la cultura. Sin duda, la Casa Real estára encantada con este cambio de hábitos del heredero. De hecho, pese a que tanto la asistencia a la ópera como la visita a la exposición tuvieron carácter privado, rápidamente Zarzuela incluyó ambas asistencias en la agenda de actividades del Príncipe que se puede visitar en la página web de la Casa, donde se observa que su agenda pública nunca hasta ahora había incluido este tipo de citas. El cambio experimentado por el heredero se percibe en otros muchos aspectos. Rara vez se había visto a don Felipe con aspecto tan distendido como desde hace poco. A todas horas sonriente, prodigando constantes muestras de cariño a su prometida y especialmente atento con quienes han querido saludarle o felicitarle en alguna de las visitas efectuadas en los últimos días. Nunca hasta ahora se habían captado fotografías de él paseando por la calle, un ejercicio tan cotidiano para la inmensa mayoría de los españoles que el Príncipe decidió probar rodeado, eso sí, de guardaespaldas durante su última estancia en Asturias. Junto a su prometida, caminaron de la mano o cogidos de la cintura, mezclándose con los ovetenses, por el casco antiguo de la capital del Principado, una ciudad que ha visitado en numerosas ocasiones pero siempre por cuestiones relacionadas con su responsabilidad institucional. Finalizaron la velada cenando con un grupo de amigos en un restaurante del centro. Lo cierto es que parece otro incluso en su forma de vestir. Las revistas del corazón han publicado fotografías de una escapada a Londres y de dos salidas de compras de la pareja captar esas imágenes produjo en su momento un grave altercado entre un reportero y los escoltas del Borbón, en las que ambos visten de manera informal. Don Felipe, sin sus habituales camisas y chaquetas, calzándose unos tejanos y un jersey de cuello alto, podría haber pasado desapercibido entre el resto de viandantes, si no fuera porque su popular rostro y su estatura se lo impiden. Desde hace unos meses hemos podido conocer su propio estilo, más allá de la etiqueta impuesta por el rígido protocolo de la Casa Real y de la típica indumentaria de los regatistas de vela. Tal vez sea excesivo aventurar que Letizia Ortiz ha renovado el fondo de armario más casual del heredero de la Corona, pero lo cierto es que resulta, cuando menos llamativo, empezar a ver al Príncipe con los mismos pantalones que se ven en rebajas o con las mismas bolsas de Massimo Dutti que cualquier español conserva de las últimas compras. Mucho se ha dicho del estilo de Letizia Ortiz; de sus cuellos chimenea, de sus reticencias a vestir faldas, de su ropa minimalista... Pero nada se ha oído de don Felipe, precisamente ahora que nos está empezando a enseñar su lado más ciudadano. Lo cierto es que, acaso por comodidad, está empezando a alternar sus aburridos pantalones de pinzas con los vaqueros de siempre. También le ha cogido el gusto a los jerséis de cuello vuelto, como el gris que lució durante su última visita a Oviedo. El cambio ha sido para mejor, aunque aún no convence del todo. El Príncipe ha cogido algo de peso y debería tener más cuidado con las tallas, según los entendidos. Esa nueva cercanía a la gente de la que hablamos se pudo comprobar también en la visita, oficialmente privada, que realizó junto a Letizia Ortiz al Santuario de Covadonga, en Asturias, donde celebró su 36 cumpleaños. Tras un breve espacio de tiempo en el que ambos estuvieron rezando ante la Santina una faceta, la religiosa, que no conocíamos en la periodista la pareja bajó a la explanada a mezclarse con los asturianos. Pocas veces se había visto tan natural y campechano al príncipe, quizás contagiado por el buen humor que exhalaba su novia, feliz de estar en su tierra, quien incluso llegó a reprender a los numerosos periodistas presentes que estuviera nominada al premio Limón Especial, pescozón que otorga la peña periodística Primera Plana a los personajes con peor relación con los medios de comunicación. Sin embargo, si bien parece que Letizia le está enseñando otras cosas al príncipe, no por ello don Felipe ha abandonado del todo sus tradicionales ambientes. Hace pocos días asistieron a la cena informal que en su honor les ofreció Paloma Segrelles, hija de la presidenta del liberal foro madrileño de debate Club Siglo XXI. Deseosos de felicitar a la pareja, estaban allí desde Adolfo Suarez Illana con su mujer, Isabel Flores, hasta los toreros Enrique Ponce y Manuel Baéz Litri, con sus respectivas mujer y novia. En la casa familiar de los Segrelles la pareja también coincidió con José y Beltrán Gómez-Acebo, hijos de la Infanta Pilar, hermana del Rey. Parece que Letizia Ortiz ha hecho buenas migas especialmente con Beltrán y su prometida, la modelo asturiana Laura Ponte. Los cuatro pasaron la Nochevieja juntos en los Alpes suizos, una afición que don Felipe está intentando inculcar a su futura esposa, como ya hizo con la caza. Los dos jóvenes asistieron el pasado mes de noviembre a una cacería organizada en una finca cercana a la capital. Pero, sin duda, la prueba de fuego para la periodista, cuando se podrá comprobar si realmente se ha introducido en los círculos de su prometido o es ella la que conseguirá arrastrarle hacia otros ambientes, será este próximo verano, en los tradicionales campeonatos de vela en los que participa tanto el heredero como su padre y hermanas. ¿La que será ya princesa de Asturias preferirá codearse con el todo Mallorca en Puerto Portals o se decantará por disfrutar de Miró, Picasso o Tapies en Es Baluard, el nuevo Museo de Arte Moderno y Contemporáneo de Palma? |
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LA AGENDA PARALELA
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Un enlace muy rentable Aquí el que no se sube al carro de la boda real es porque no quiere. Y no sólo los comerciantes madrileños, que esperan hacer su agosto con la venta de todo género de artículos de regalo decorados con la imagen del Príncipe y Letizia Ortiz. Pasteleros, orfebres, pintores, restauradores, joyeros, turoperadores y vendedores de todo tipo están sacando rentabilidad al enlace con la excusa de presentar sus respetos a la pareja con obsequios muy intencionados. La tarta nupcial, imprescindible en cualquier boda, se ha elegido en un concurso. La Asociación de Pasteleros de Madrid convocó un certamen para seleccionar el postre que degustarían los cerca de 2.000 invitados a la boda. El ganador ha sido Francisco Somoza Estévez, de la pastelería Fredy. Todavía no se sabe si la Casa Real dará su autorización, pero eso es lo de menos. La prensa ya le ha hecho publicidad al repostero sin más coste que el bizcocho, la frambuesa y el maracuyá que empleó para su elaboración. Tampoco pueden faltar las flores. Búcaro y Bourgiñón son las dos empresas que suelen trabajar con la Casa Real, y aunque aún no se ha confirmado si serán ellas las que adornen la Catedral de la Almudena, de momento ya han sido mencionadas. El vestido de novia será el centro de atención de todas las miradas y su diseñador, un afortunado. De momento, han empezado a sonar algunos nombres, como los de Lydia Delgado, Manuel Pertegaz y Lorenzo Caprile. Curiosamente, Delgado está casada con un hijo del jefe de la Casa Real, Alberto Aza, y dicen que eso podría inclinar la balanza a su favor. El Queen Mary, el barco de lujo que acaba de inaugurar la naviera británica Cunard Line, también ha adoptado la misma estrategia de marketing. La pasada semana puso la suite nupcial a disposición de la pareja. La Zarzuela rechazó el ofrecimiento, pero, nuevamente, cumplieron su objetivo y la prensa dio todo lujo de detalles sobre el impresionante camarote. Otro globo sonda ha sido el del restaurante Jockey, uno de los más reconocidos de la ciudad y donde habitualmente acude a comer el duque de Lugo. Dicen que ha sido el elegido por la pareja real, aunque aún no se ha confirmado. Más sencillos pero no menos avispados han sido los vecinos de Lagartera. Están trabajando a jornada completa para bordar a mano una mantelería típica, y el ceramista de Talavera de la Reina Ángel Núñez ha realizado un juego de café de doce piezas. Las agencias de viajes también han aprovechado el tirón de la boda. Junto a islas paradisíacas y ciudades con encanto, anuncian viajes a precios competitivos para asistir al enlace real, aunque lo cierto es que sólo podrán ver una ciudad repleta de curiosos al paso de la comitiva. Lo mismo pasa con las editoriales. Desde que se anunciara el compromiso, han salido al mercado varias publicaciones al respecto, y las editoras de El Doncel de don Enrique el Doliente, el libro de Mariano José de Larra que Letizia regaló al Príncipe el día de la pedida de mano, está batiendo récords de ventas. Los asturianos han querido destacar en la nómina de aduladores. Los cosecheros de Cangas de Narcea van a obsequiar a los novios con vinos de la zona y los bateadores de Navelgas han ofrecido el oro del bateo del río de la localidad para fundir los anillos nupciales. Entre toda la lista de regalos, algunos de ellos destacan por su dudoso gusto. El pintor Petrus ha realizado un retrato de Letizia Ortiz vestida de novia, el peluquero Llongueras va a regalar a la pareja una escultura en bronce llamada Coronada y un orfebre argentino, Marcelo Toledo, presentó en FITUR un juego de salero y pimentero con forma de flores para entregar a la pareja con motivo de su enlace. Parece difícil encajar en este puzzle a Jesús Gil y Gil, pero todo tiene su explicación. El Príncipe es aficionado del Atlético de Madrid, así que su ex presidente y sin embargo personaje omnipresente en el club rojiblanco le ha regalado una camiseta del equipo con el nombre de Letizia y patucos y gorros para sus próximos descendientes. Incluso un pediatra, pensando en futuribles, ya ha salido a la palestra. Se trata de Antonio Garrido, uno de los pioneros mundiales en la identificación de recién nacidos con la toma posparto de las huellas dactilares del bebé y la madre. Todavía no se han casado los novios y él ya está pensando en los hijos. Y ya de paso, habla de su estudio La identificación de recién nacidos en la Casa Real española. Las salidas de la pareja, seguidas con gran atención por los medios de comunicación, también traen consigo gratas sorpresas a las firmas de moda. Aficionados a las compras, en varias ocasiones hemos podido verles portando bolsas de la tienda de Amancio Ortega, Massimo Dutti. También se ha comentado que durante su visita a la infanta Cristina a Barcelona, las futuras cuñadas acudieron a la tienda de lencería TCN, de la diseñadora catalana Totón Comella, y al Príncipe de Asturias se le ha visto curioseando por la selecta tienda de diseño de interior Vinçon. |
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Madrid, puesta a punto Las bodas de las infantas Elena y Cristina fueron todo un éxito. Al margen de los preparativos de la Casa Real, los ayuntamientos de Sevilla y Barcelona, las ciudades en las que contrajeron matrimonio, fueron felicitados por la organización del evento y por la belleza de todo el recorrido por el que discurrieron los contrayentes. Madrid no quiere ser menos, tratándose además de la boda del heredero de la Corona. Sin embargo, en su caso tiene un handicap añadido, como son las obras de urbanismo programadas por el alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón, y el ex ministro de Fomento, Francisco Álvarez-Cascos, en el casco histórico de la ciudad. La paralización de los proyectos no es suficiente. La concejala de Estudios y Programas, Ana Román, se encarga de la coordinación de las áreas de Seguridad, Medio Ambiente (responsable de limpieza), Urbanismo y Las Artes para que todo esté a punto. Asimismo, el Patronato de Turismo de Madrid, que dirige Covadonga González Quijano, presentó en FITUR el proyecto estratégico Madrid Mayo 2004. Coordinado por la Concejalía de Economía, reúne a numerosos interlocutores para preparar la ciudad para la celebración. Los hoteleros y empresarios del resto del sector turístico están colaborando con el plan para proyectar desde sus establecimientos la imagen que el Ayuntamiento quiere lanzar sobre la ciudad, una metrópoli moderna, acogedora, integradora y con vocación de liderazgo europeo, según la concejala de Economía, Pilar Martínez. Según las previsiones, habrá puntos de información en lugares estratégicos de la ciudad y sus principales atractivos culturales. Asimismo, el Consistorio se está organizando para que los medios informativos que lleguen a Madrid para cubrir el acontecimiento tengan todo tipo de facilidades e información sobre la ciudad. Una de las primeras medidas de promoción es el lanzamiento de un recorrido real, que coincide en gran parte con el que se espera que los novios realicen en el día de la boda. El paseo se inicia en la Plaza Mayor con la Casa de la Panadería y sigue por el Palacio de Santa Cruz, la Plaza de la Villa, la Catedral de la Almudena, el Palacio Real, la Plaza de Oriente y los monasterios de la Encarnación y las Descalzas Reales. Por otra parte, el Ministerio de Interior ya ha diseñado el dispositivo de seguridad para el día de la boda. Además de la Policía Nacional, que se encargará de la mayor parte de las operaciones, participará también la Guardia Civil, la Policía Municipal y los militares. El despliegue de las fuerzas de seguridad del Estado no va a dejar ni un rincón por supervisar. Aunque no se conocen los detalles, estará inspirado en los que ya se emplearon con las bodas de las infantas. En la de la duquesa de Palma de Mallorca, hubo más de 4.000 efectivos que, con antelación, estudiaron el recorrido de la pareja real para localizar puntos vulnerables de seguridad. Unidades de subsuelo inspeccionaron el alcantarillado del trazado y sellaron sus accesos. Además es probable que tiradores de elite estén apostados en las azoteas para impedir cualquier ataque desde zonas altas, apoyados por helicópteros de la Policía, que serán los únicos autorizados a sobrevolar el cielo de Madrid. Además, tal y como ocurrió con las infantas, visitarán los pisos y establecimientos próximos al recorrido para detallar las personas que permanecerán en las viviendas y locales y vigilarán los hoteles donde se hospeden las personalidades que asistan al enlace. Por último, los accesos a la ciudad también verán reforzada su vigilancia. |
| Brindis por Leticia, por Enric Sopena |