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Nº 586 - 19 de enero 2004

Zapatero se reinventa: de ‘Bambi’ a ‘Gladiator’

¡Fuerza y Honor!


“Algo ha pasado en el PSOE”, se rumorea hasta en el PP: un innovador programa electoral, un comité de notables; unas listas aprobadas por unanimidad; eficientes llamadas al orden para quien se despiste del camino señalado, y una Conferencia Política celebrada en el colmo del entusiasmo dan, desde luego, mucho que pensar. Tras una etapa de confusión, el líder socialista ha cogido las riendas del partido con determinación y se dirige con paso firme a la conquista de La Moncloa, aunque sabe que algunos de los que caminan detrás callan pero no otorgan. El efectista golpe electoral, potenciado al grito romano de “¡Fuerza y honor!” en el Comité Federal de la semana pasada, ha costado a Zapatero más de un descontento en la cúpula del partido, que podría reventarle en las manos si los resultados de marzo no cumplen los mínimos. Aun así, los ánimos socialistas, como el perfil de su líder, se han reinventado: hay posibilidades, argumentan, hay fuerza y hay honor.

Por Ana Pardo de Vera

No sería extraño, comentan en Ferraz, que la controvertida propuesta de Juan Carlos Rodríguez Ibarra, presidente extremeño e ilustre notable del comité recién creado por Zapatero, hubiese abierto una herida incurable en el PSOE de hace unos meses. Sin embargo, ahora, el líder la ha manejado con contundencia y, sobre todo, con mucha autoridad. Cuando el barón socialista presentó su propuesta, que pretendía prescindir de los grupos parlamentarios cuyos partidos obtuviesen menos del 5% del apoyo en las elecciones generales, esto es, de los representantes nacionalistas –aunque hasta IU estaría rozando ese porcentaje–, la cúpula del PSOE no salía de su asombro. Mal momento, mal lugar y muy mala propuesta, creyeron, cuando la fracción catalana había pactado con los independentistas de ERC para lograr la presidencia de la Generalitat. Pero la polémica se zanjó pronto: con inusitada rapidez e intentando no dar pie a conjeturas mediático-políticas, aunque al PP le faltó tiempo para emplearla en su discurso contra el PSOE, el secretario general socialista se encerró con Rodríguez Ibarra en su despacho y le ordenó retirar una idea que nadie en el partido iba a apoyar. Cuatro horas duró el encuentro entre el presidente extremeño y Zapatero, pero aquél salió asumiendo su error y dando marcha atrás: “Me he equivocado”, aunque el dirigente autonómico no quiso decir con eso que hubiese cambiado de opinión respecto al peligro que suponen los nacionalismos.

“Para el PP –argumentan fuentes del partido muy cercanas a las altas esferas de Ferraz–, la propuesta de Ibarra ha supuesto un escándalo porque, dicen, es la prueba de que en el partido cada uno camina por su cuenta. Yo les recordaría el caso del alcalde de Madrid con sus impuestos sobre vivienda, por el que Rajoy se vio obligado a intervenir y Ruiz-Gallardón reculó, aunque nunca reconoció que se había equivocado”. Para el PSOE, la del presidente extremeño es únicamente una muestra de su riqueza de opiniones, en donde conviven, dentro del fervor democrático, las ideas de Ibarra con las de Pasqual Maragall, en línea con la pluralidad de España que los de Zapatero defienden con uñas y dientes y que se ha convertido en uno de los ejes de su mensaje de precampaña.

Pero es cierto que la actitud del líder del PSOE no es la misma que hace unos meses, cuando la crisis de la Comunidad de Madrid y las segunda elecciones aquí, que dieron al traste con el Gobierno Simancas, habían hecho mella de tal forma en Ferraz, que sus dirigentes llegaron a asumir una estrepitosa derrota en las generales de este año.

Sin embargo, la obtención del Gobierno catalán gracias a un pacto a tres bandas dio alas al PSOE y, sobre todo, a su líder: la segunda descentralización, en perfecta coherencia con las tesis maragallistas, se convertiría en la baza socialista, frente al rancio inmovilismo de un Partido Popular que, como recuerdan por todas las esquinas del búnker socialista, “si no era partidario de la primera, ¿cómo va a entender la segunda?”. Así, no es raro oír al Zapatero de la precampaña 2004 recordando a los españoles los artículos que José María Aznar publicaba en la prensa riojana en 1978, contrarios al título VIII de la Norma Fundamental que crea el Estado de las Autonomías.

¿Ejecutiva y comité o comité y ejecutiva? La ilusión ha vuelto, pues, al PSOE; es el síntoma general, aunque ello no basta para apaciguar el descontento de una ejecutiva que, si bien cierra filas en torno a su presidenciable, calla su opinión, al menos hasta que se celebren las elecciones de marzo, sobre el nombramiento del comité de notables de Zapatero o sobre algunas ausencias o desplazamientos en las listas para el 14-M. Algún miembro del máximo órgano del PSOE lo ha reconocido en privado a El Siglo: “Hay desilusión en la ejecutiva, claro que sí. Organizar un comité de notables en el que ni uno de sus diez componentes es del grupo de dirigentes socialistas no es muy alentador para nosotros, pero apoyamos la decisión de José Luis al cien por cien”. Explica este dirigente que, para dar forma a la citada comisión, el líder del PSOE escogió a personas de mucho peso del antes y el ahora del partido –los dos poderosos barones, Rodríguez Ibarra y José Bono; el padre de la Constitución y rector de la Universidad Carlos III de Madrid, Gregorio Peces-Barba; los ex ministros Carmen Alborch, de Cultura, y Pedro Solbes, de Economía y Agricultura, además, actual comisario para Asuntos Económicos y Monetarios de la UE, y las consideradas superconsejeras de Manuel Chaves, de Economía, Magdalena Álvarez, y de Cultura, Carmen Calvo–, así como a un grupo de asesores que, desde el polémico e independiente Miguel Sebastián, ex director del servicio de estudios del BBVA, hasta la mano derecha de Peces-Barba, la vicerrectora de la Carlos III, María Jesús Sansegundo, pasando por el eficiente enviado especial de la UE en Oriente Próximo, Miguel Ángel Moratinos, representan la baza de Zapatero para demostrar que el partido cuenta con gente más que suficiente y de valía mucho más que probada.

Sin embargo, en opinión de éste y algún otro miembro más de la Comisión Ejecutiva Federal (CEF) del PSOE, “se echa de menos” algún representante de este órgano en calidad de asesor, que, al fin y al cabo, es la categoría adquirida, de cara a los electores, por este comité de notables. Puede dar la impresión, creen en Ferraz, de que la ejecutiva socialista no ha toreado con suficiente destreza los baches que ha encontrado el partido por el camino o que no ha cubierto acertadamente el liderazgo de Zapatero –prima entre políticos, y aun no políticos, la convicción de que un líder es, en buena parte, su equipo–.

La versión oficial sobre la creación de este comité absolutamente independiente de la CEF es la complementariedad: uno no es ni mejor ni peor que la otra, sino que constituyen un apoyo mutuo para la marcha del partido. Y Zapatero, consciente de los resquemores que podía levantar su decisión, subrayó, en la misma presentación del grupo de notables, que ni ellos eran un gobierno en la sombra ni eran ministrables los miembros de la ejecutiva. O, lo que es lo mismo, subrayan quienes apoyan la versión del líder, “tanto les sienta bien a unos el traje de ministros socialistas como a los otros. Pero también a muchos que no están en ninguno de los dos grupos”, esto es, en el Grupo Parlamentario, por ejemplo, cuyos integrantes tampoco están en el comité de notables.

Sin embargo, en la memoria de la opinión pública está todavía el rifirrafe acontecido entre el responsable económico socialista, Jordi Sevilla (ver Entrevista en este mismo número), y el asesor y hoy notable de Zapatero, Miguel Sebastián. Precisamente, las propuestas de este último, recogidas en el programa electoral socialista (ver el Dossier de esta semana), han levantado algunas ampollas, no sólo en el sindicato CC OO, sino en el seno del propio partido, pues no son pocos los que encuentran muy difuminada la frontera entre las propuestas económicas del PSOE y las del PP. Al respecto, Sevilla es tajante: “No hay diferencia entre los planteamientos de Sebastián y los míos”, aunque ésa no sea la percepción que tienen algunos moradores de Ferraz.

Grupo Parlamentario Socialista 2004-2008. Las listas del PSOE para las generales de marzo son, para algunos miembros del partido, cuando menos, desconcertantes. Aunque se aprobaron por unanimidad –por primera vez en la historia del partido, sin ningún voto particular–, tarea que Zapatero debe, y así agradeció públicamente, a su número dos en Ferraz, José Blanco, no todo el mundo está satisfecho con la parte de su pastel, y mucho menos cuando ésta brilla por su ausencia. Así, son llamativos los caso del miembros de la CEF, Enrique Martínez, secretario de Innovación y Comunicación Interna, que no irá en las listas; o el de Alfredo Pérez Rubalcaba, uno de los titanes de Ferraz, que va de número uno por Cantabria, en lugar de ir en la lista de Madrid, como se barajó desde el principio; o el de Manuel Marín, que, contra todo pronóstico, va de número dos por Ciudad Real, a pesar de ser uno de los miembros más activos de la ejecutiva socialista como responsable de política internacional, al igual que Consuelo Rumí, en el segundo puesto de la lista de Almería, aun ocupando la Secretaría Ejecutiva de Políticas Sociales y Migratorias; o el de Miguel Ángel Moratinos, al que, a pesar de haberlo convencido Zapatero para integrar el comité de notables socialista, sólo le han encontrado el número dos en la lista de Córdoba, por detrás de la también ‘notable’ Carmen Calvo. Es verdad que, a este respecto, el portavoz socialista en el Congreso (número uno por Salamanca), Jesús Caldera, aseguró que había sido imposible ubicarlo en otro puesto debido a que la incorporación del ex enviado especial de la UE en Oriente Próximo se hizo a última hora, cuando las listas ya estaban cerradas.

Por otro lado, hay una serie de nombres que, bien por el salto a los primeros puestos, bien por su inclusión por encima de otros o bien por su aparición repentina como potenciales diputados socialistas en la próxima legislatura dan una idea de lo que serán los nombres más influyentes del PSOE de marzo en adelante, llegue o no Zapatero a ocupar la Presidencia del Gobierno. El caso más llamativo es, sin duda, el de Mercedes Cabrera Calvo-Sotelo. La prestigiosa catedrática de Historia del Pensamiento y de los Movimientos Sociales y Políticos de la Universidad Complutense de Madrid fue presentada la semana pasada como el fichaje estrella de Zapatero, la que irá inmediatamente detrás de él en la lista de Madrid. Al peso, la reputación y la capacidad de la sobrina del ex presidente del Gobierno con UCD, Leopoldo Calvo-Sotelo, nadie ha puesto un solo “pero” e, incluso desde las filas del adversario popular, se alaba la elección del secretario general socialista. Sin embargo, y de ello tienen culpa los propios dirigentes socialistas, por haber creado tanta expectación en torno al nombre del número dos por Madrid, se esperaba un fichaje con mayor proyección pública.

“Y se pretendía”, reconoce un dirigente de la Comisión Ejecutiva, aunque las otras opciones que tanteó Zapatero, sin duda más conocidas por los ciudadanos, no resultaron. Es el caso de la actriz Aitana Sánchez Gijón, la escritora Almudena Grandes, la periodista Rosa María Mateo y la vicerrectora de la universidad Carlos III, María Jesús Sansegundo, aunque ésta integra el comité de notables. Las tres primeras, sin embargo, aunque tuvieron en sus manos la posibilidad de aceptar la oferta del líder socialista, no recibieron, como Cabrera, la llamada de la política.

En cambio, quien no ha podido negarse a formar parte de las listas de Zapatero es el miembro del Consejo General del Poder Judicial José Antonio Alonso, que irá en las listas sustituyendo al líder en el número uno por León. Asimismo, es de destacar la inclusión en las listas de dos de los hombres fuertes de la fontanería de Ferraz, José Andrés Torres Mora, jefe de Gabinete de Zapatero, y Óscar López, hombre fuerte, asimismo, de Blanco. El primero irá de número cuatro por Málaga –lista que encabeza Magdalena Álvarez, ex consejera andaluza y aportación de Manuel Chaves junto a la responsable de Cultura, Carmen Calvo, así como Javier Torres Vela, ex presidente del Parlamento andaluz, número uno por Granada–, mientras que López irá de número uno por Segovia, en el lugar que ha dejado María Teresa Fernández de la Vega para ocupar el número cuatro de Madrid. Precisamente, es esta lista la que ha deparado más sorpresas, tanto por presencias como por ausencias. Aparte del citado desplazamiento de Pérez Rubalcaba al número uno de Cantabria, el nombre de Miguel Sebastián o el de Rosa Conde se dieron por seguros la lista más codiciada, aunque, finalmente, el primero rechazó un puesto en el Congreso de los Diputados y la segunda, al parecer, que lo quería, no contó con los suficientes apoyos para obtenerlo. En ese sentido, quien anduvo entre el sí y el no hasta el último momento, y que finalmente irá de número cinco por Madrid, es el ex secretario general de CC OO, Antonio Gutiérrez, quien finalmente, y tras años de especulación con esta posibilidad, ha sucumbido a la tentación de seguir en la primera línea política, aunque, en esta ocasión, desde un partido, el PSOE, y no desde un sindicato.


La guardia de Zapatero

Hay una serie de nombres que, a pesar de no pertenecer a la Ejecutiva del PSOE, han surgido con gran fuerza con motivo de la precampaña, ya sea por su pertenencia al nuevo comité de notables o por su privilegiada situación en las listas. Son los nombres que, junto a los de la CEF, escoltarán a Zapatero hasta marzo de 2004. Y si los resultados son favorables, seguramente bastante más allá.

José Bono Martínez: El presidente de Castilla-La Mancha y poderoso barón socialista representa la tendencia más centrista del PSOE. Está en el comité de notables de Zapatero.

Juan Carlos Rodríguez Ibarra: El presidente de Extremadura y también poderoso barón socialista es el más acérrimo defensor de la España de las Autonomías. Está en el comité de notables de Zapatero.

Gregorio Peces-Barba: El rector de la Universidad Carlos III y padre de la Constitución lleva retirado de la política desde 1986, aunque de 1993 a 1997 fue presidente de la Junta Arbitral de Consumo Nacional, adscrita al Instituto Nacional de Consumo. Integra el comité de notables de Zapatero.

Pedro Solbes: El comisario para Asuntos Económicos y Monetarios de la Unión Europea y ex ministro socialista está en el comité de notables de Zapatero. Lleva en Europa desde 1999.

Miguel Ángel Moratinos: La prestigiosa trayectoria del ex embajador de España en Israel y, hasta 2003, enviado especial de la UE en Oriente Próximo ha llevado a Zapatero a incluirlo en su comité de notables. Va de número dos por Córdoba.

Carmen Alborch: Zapatero no ha querido prescindir de la influencia y el prestigios, como escritora y como política, de la ex ministra de Cultura con el PSOE de Felipe González y la ha incluido en el comité de notables. Además, va de número uno por Valencia.

Magdalena Álvarez: La ex consejera de Economía de la Junta de Andalucía ha sido uno de los grandes fichajes de Zapatero, que, además, se perfila como ministrable. Es una de las políticas socialistas que mejor conoce a Rajoy, pues mantuvo con él una fuerte pugna por la financiación andaluza, cuando el líder del PP era ministro de Administraciones Públicas. Va de número uno por Málaga.

Carmen Calvo: La ex consejera de Cultura de Chaves ha logrado concluir con éxito el que se convirtió en su objetivo estrella en el Gobierno autonómico: el Museo Picasso de Málaga. Zapatero la ha incluido en su comité de notables.

María Jesús Sansegundo: La vicerrectora de la Universidad Carlos III sonó como número dos de la lista de Madrid, aunque finalmente no aceptó el puesto. Sí fue incluida, en cambio, en el comité de notables.

 

Miguel Sebastián: El independiente y  ex director de Servicios de Estudios del BBVA tampoco ha querido ir en la lista de Madrid, aunque lleva tiempo asesorando a Zapatero en materia económica. Está en el comité de notables y suena con fuerza como ministrable.

Alfonso Guerra: Está comprobada la influencia del ex vicepresidente del Gobierno sobre el líder del PSOE. Va de número uno por Sevilla, en lugar de Felipe González, por lo que el guerrismo tendrá un peso enorme en las decisiones socialistas.

Mercedes Cabrera: Se confirmó la semana pasada como el fichaje estrella de Zapatero. Es la que va justo detrás del jefe en la lista de Madrid. Tiene una trayectoria académica impecable.

José Andrés Torres Mora: El jefe de Gabinete de José Luis Rodríguez Zapatero se ha hecho un hueco en las listas para las generales. Va de número cuatro por Málaga.

Óscar López: También José Blanco ha hecho un hueco en las listas, nada menos que el número uno por Segovia, en sustitución de María Teresa Fernández de la Vega, a su hombre de confianza.

Jesús Caldera: El portavoz socialista en el Congreso, número uno por Salamanca –aunque le hubiera gustado ir en la lista de Madrid– complementa en el Parlamento la tarea que Blanco hace en el partido.

Francesc Antich: El ex presidente balear salta al Congreso de los Diputados de la mano de Zapatero. Su gestión al frente de las islas, con el complicado Gobierno de coalición, lo convierten en una opinión a tener en cuenta.

Alejandro Alonso: El ex consejero de Agricultura de la Junta de Castilla-La Mancha es uno de los nuevos fichajes de Zapatero. El hoy número uno por Toledo se revela como uno de los nombres socialistas a considerar en el ámbito nacional.

Antonio Gutiérrez: Aunque se ha hecho de rogar, el ex secretario general de CC OO irá finalmente en un lugar de honor de las listas para las generales, el número cinco.

José Antonio Alonso: El miembro del CGPJ cuenta en su haber con una impecable trayectoria. Es amigo de la infancia de Zapatero y hombre de su máxima confianza. Va de número uno por León.

Alfredo Pérez Rubalcaba: Aunque se ha visto desplazado de la lista de Madrid a la de Cantabria, en la que va de número uno, dicen que debido al sistema llamado de cremallera, el ex ministro socialista siempre será uno de los principales activos del secretario general.


Más chinchetas, no , por Enric Sopena
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