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Nº
439
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4/12/2000
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Sus revelaciones sobre el 'caso Sogecable' desatan una crisis en la Audiencia Nacional Garzón, contra la Fiscalía Las revelaciones del juez Baltasar Garzón a la periodista Pilar Urbano, contenidas en un libro de próxima aparición, han desatado una auténtica tormenta en la Audiencia Nacional. Aparte de sus muchas criticas a los anteriores gobiernos socialistas, el juez acusa en uno de los capítulos a sus actuales compañeros fiscales de la Audiencia Nacional de haber conspirado contra el presidente de Prisa, Jesús Polanco, a favor del Gobierno y con su colaboración, en el llamado caso Sogecable. La misma Fiscalía ha respondido ya al juez negándolo todo en un comunicado. EL SIGLo ha entrevistado a uno de los más atacados, el fiscal Gordillo, y a la autora del libro, Pilar Urbano. Ambos explican uno de los casos judiciales más importantes de los últimos tiempos con versiones radicalmente opuestas. El juez Garzón, a pesar de la insistencia de esta revista, ha preferido no hablar. Mentiras, verdades y silencios que han vuelto a poner en pie de guerra a la Audiencia Nacional. Inmaculada SÁNCHEZ Hacía tiempo que el aire de la Audiencia Nacional no se cortaba con cuchilla de afeitar. El pasado jueves, sin embargo, el fiscal jefe de la misma, Eduardo Fungairiño, firmaba un comunicado que pretendía dar respuesta a las graves acusaciones vertidas por un juez de la Audiencia, Baltasar Garzón, contra él y todo su equipo. En el libro Garzón, el hombre que veía amanecer, firmado por Pilar Urbano y que será presentado oficialmente al público el próximo día 14, el juez titular de uno de los juzgados más importantes de la Audiencia afirma taxativamente que el fiscal Ignacio Gordillo, la fiscal María Dolores Márquez de Prado, ambos en ejercicio en la Audiencia Nacional y en el Tribunal Supremo respectivamente, e incluso el mismo Fungairiño conspiraron con otras personas -entre ellas otro juez, Joaquín Navarro, y el expulsado del cuerpo Javier Gómez de Liaño- para meter a Jesús de Polanco en la cárcel. Lo que hasta el momento había aparecido como la lógica crítica de las partes interesadas en el caso asoma ahora a la luz por boca de un juez en activo, amigo de muchos de los implicados y conocedor de primera mano de los tejemanejes que se urdieron contra el primer empresario de prensa español y editor del diario El País. Fungairiño y sus fiscales han tenido que salir a defenderse ante la gravedad de las acusaciones y apenas unos días después de que se conociera el capítulo dedicado al tema -lo prepublicó El País el domingo- elaboraron un comunicado de respuesta negando todas y cada una de las afirmaciones de Garzón. Esa misma mañana el juez llamaba por teléfono a Pilar Urbano para anunciarla la reacción de sus compañeros. La tormenta ya estaba desatada. Para Garzón, y para Urbano -ver entrevista a continuación-, el caso Sogecable no fue más que "humo" -el capítulo del libro se titula precisamente Un abrazo de humo- urdido por el abogado Antonio García Trevijano, los fiscales Ignacio Gordillo y María Dolores Márquez, y el juez Javier Gómez de Liaño, esposo de ésta última, quienes no sólo se confabularon y elaboraron una estrategia para alargar ficticiamente el proceso sino que -y ahí radica la gravedad de las acusaciones- vulneraron las reglas que rigen el funcionamiento independiente de la justicia acordando dictámenes y pactando actuaciones para que Polanco se viera acorralado. El caso, nacido de un informe encargado por un secretario de Estado 'de Fomento", según el libro, y basado en la supuesta utilización ¡legal por parte de Sogecable de las fianzas de los abonados a Canal Plus, fue archivado hace más de un año y su juez instructor, Gómez de Liaño, procesado y condenado por prevaricación con la expulsión de la carrera judicial. Nadie más, sin embargo, ha pagado por ello y el resto de protagonistas de la operación mantienen su sitio en relevantes puestos de la estructura de poder del país. El inesperado testimonio de Garzón, por tanto, ha venido a incomodar seriamente a la Audiencia Nacional, controlada todavía en su fiscalía por los llamados "indomables" -ver entrevista a Ignacio Gordillo a continuación- y, por extensión, al Gobierno de ]osé María Aznar, que siempre había querido mostrarse ajeno a la operación contra Polanco. La exhumación del caso amenaza con desestabilizar la más importante sede jurídica del país y, con ella, alguno de los casos que tanto fiscales como el propio Garzón, tienen entre sus manos. Al Gobierno también podría complicársele la prevista sustitución del Fiscal General del Estado, Jesús Cardenal, esperada desde la toma de posesión del Gobierno el pasado abril, ya que su figura aparece seriamente tocada como colaborador de la operación contra Polanco. |
Ignacio Gordillo, fiscal de la Audiencia Nacional"No
es el más indicado
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Pilar Urbano, periodista“Se sirvieron del Poder Judicial contra PoIanco" - ¿Por qué le interesó el personaje de Baltasar Garzón? -Me interesa desde el 1988. Era noticia “de valor" porque, con la Ley en la mano, afrontaba unos temas tabú. Se metía más allá de las murallas del Estado, además de tocar todas las teclas de la criminalidad. Rompía el molde. Desde entonces le vengo siguiendo. En el verano del 98, cuando acaba de terminar el caso GAL, con la sentencia condenatoria del Supremo, pienso que el juez está en el crepúsculo de una fase. Pienso que este hombre ya ha echado el telón y ya se puede hacer una biografía. En ese momento, además, el Gobierno de Aznar parecía un poco timorato y yo me aburría. Creo que la sociedad también necesitaba un referente "heroico", con musculatura ética. Entonces es cuando le propongo al juez hacer la biografía. Y me dice que sí. -¿Cómo es que tarda dos años y el libro sale ahora? -Porque no me dejo engatusar. Todo lo que me dice, lo investigo. Si hubiese tomado al dictado hubiese tardado tres meses. Él mismo piensa que desconfío de él y cada palabra que me decía, me la demostraba. -¿Entonces certifica que todo lo que se dice en el libro es rigurosamente cierto? -El hombre no es omnidireccional y no puede verlo todo desde todos los ángulos y en todo momento. Él cuenta su historia y yo he tratado, con seriedad, de verificarla. Él también, porque tiene que seguir trabajando como juez, y con esas personas. No puede contar camelos. Ha habido cosas que no he podido verificar y no he contado, luego no he contado toda la verdad. -Pero todo lo que cuenta, es verdad. -Sí, todo va a misa. -Por ejemplo, en un momento, Garzón asegura que Felipe González miente en el Supremo cuando es interrogado por el caso Marey. ¿Eso es así también para usted? -Sí. González mintió en el Supremo pero, muy bien asesorado legalmente, en un tema que no era el procesal, por tanto ' no pudieron acusarle de perjurio. Él dijo que Garzón le habló del indulto de Amedo y Domínguez. Eso es mentira y es una de las razones por las que Garzón se va del Gobierno. -Aun así, ¿Cree que el juez tiene todavía alguna estima por el ex presidente? -Creo que Garzón sigue amando a Felipe González. -¿Dónde le ubica ahora ideológicamente? -En la izquierda. Y creo que tiene una gran confianza en José Luis Rodríguez Zapatero. -La mayor parte de su libro supone una dura critica al PSOE y a sus gobiernos y llama la atención que uno de ellos, el dedicado al caso Sogecable, sea un feroz ataque al Gobierno de Aznar y a muchos de los que, en su día, se dijo que protagonizaron la "conspiración" antisocialista. ¿Es sólo la versión de Garzón o usted comparte lo dicho? -Por supuesto. Si no, no firmaría el libro. En ese capítulo no sólo hay una fuente. No habla sólo el diario de Garzón. También está el diario de Jaime García Añoveros. Hay escenas donde no está el juez y me las han contado otras fuentes. Yo he contrastado con 48 fuentes distintas todo el libro. -¿El caso Sogecable, entonces, fue un montaje político contra Polanco? -El Gobierno quería tener su dominio en las teles digitales. Y se desata una guerra feroz mediática. Pero no contra Polanco, sino contra las plataformas digitales. Ahí confluyen una serie de personas -magistrados como Joaquín Navarro, abogados como Antonio García Trevijano, periodistas de alto nivel como Campmany, Anson, Pedro J. Ramírez, el Gobierno, con Álvarez Cascos y Miguel Angel Rodríguez...- que diseñan una estrategia y que utilizan a un juez. Para mí el más inocente -llamado "tonto útil" por el propio Trevijano- es Gómez de Liaño. La fiscal que utiliza al juez es María Dolores Márquez de Prado, la muñidora de todo, la "manzanita de Eva"... Se han servido del poder judicial. Eso lo ve Garzón y, por eso, se aparta. -Uno de los citados, que además está en activo, en su puesto de fiscal de la Audiencia Nacional es Ignacio Gordillo, quien, preguntado por esta revista, ha negado todo. -Es lógico. Yo espero querellas. Para Garzón es más duro. Para él estos días está resultando muy duro ir a la Audiencia. Porque ahí está Fungairiño al que, en otra parte de libro, la dedicada al asunto Pinochet, yo llamo "el hombre del CESID en la Audiencia". No es que pertenezca al CESID, sino que recibe periódicamente a gente de “la Casa" con sus carpetas abiertas. -¿Cree que estas revelaciones dejan invalidados a estos fiscales para seguir ejerciendo? -Más que ellos, sobre todo, Joaquín Navarro, que no sé cómo sigue siendo magistrado. Posiblemente lo empapelarán porque hace poco llamó terrorista a Aznar y a Garzón y, además, es el muñidor de todas estas cosas. Más que Fungairiño. -Pero Fungairiño es el teniente fiscal de la Audiencia Nacional. -Ya, pero como los fiscales no prevarican... Yo puedo decir que este fiscal desobedeció, a Ortiz Úrculo. Pero, como no son carmelitas ni se les puede llevar a la celda de castigo... Aunque ahora se va a revisar esto porque los fiscales también toman decisiones. -¿Qué cree que, de lo contado en el libro, le ha podido molestar más a Aznar? -No sé. Pero, quizá, él queda peor cuando parece que se cuelga una medalla cuando Garzón entra en Egin y aparece Aznar diciendo que "hemos sido nosotros los que hemos entrado en Egin". -¿Y el mismo capitulo dedicado al caso Sogecable, en el que el Gobierno nunca reconoció ninguna participación? -No, pero... Era Telefónica, que entonces era pública, y el informe, que lo encarga el secretario de Estado de Fomento... Está claro que quien está detrás es el Gobierno. Pero Garzón no instruye ese caso como juez. A él le tocó decidir la recusación sobre Gómez de Liaño. Por eso está puesto el foco ahí, y no en el Gobierno. También puede no haberle gustado a Aznar que se sepa que él tuvo una cena secreta con Felipe González en casa el presidente del Tribunal Constitucional, Rodríguez Piñeiro, en el que el entonces secretario general del PSOE le pidió árnica para que no desclasificara los papeles del CESID. Entonces se negó, pero luego le hizo caso y pasaron página y no desclasificaron hasta mucho tiempo después. Garzón es tan crítico con González como con Aznar. Sobre todo con el caso Pinochet. -Con todo lo que sabe después de haber escrito el libro. ¿Cree que hubo conspiración contra el anterior Gobierno socialista? -Nunca he creído en conspiraciones. A mí nunca me han orquestado. A mí. Como yo creo mucho en el periodista... Otra cosa es cuando un periodista quiere ser presidente de Gobierno o dueño del mundo. Hay periodistas que dejan de serlo. Y de lo que estoy segura es de que Garzón no ha entrado en ningún momento en esas conspiraciones. -¿Qué motivos cree que ha tenido Garzón para aceptar su propuesta de biografiarle? -El día que Felipe González mintió ante el Supremo él escribe en su diario “nunca ha habido un pacto de silencio entre Felipe y yo. Pero yo entendí que debía callar sobre mi experiencia política mientras estuve en el Gobierno. Al ver hoy cómo ha mentido, se rompe todo hipotético pacto de caballeros y me siento dueño de contar mi memoria política. Daré datos a la historia para que ponga a todos en su sitio". -¿Pero por qué ahora, cuando él todavía está en activo en la Audiencia Nacional? ¿Cree que puede perseguir algo? -Para contar la verdad no hay que perseguir nada. Y el momento lo he elegido yo. -Después de todo lo que le ha conocido y le conoce ¿Considera que es tan ególatra o vanidoso como aseguran sus críticos? -Vanidoso sí que es. Yo también. Pero no es tontamente vanidoso. Es que trabaja bien, y mucho. ¿Quién ha desmantelado la cabeza de ETA, quién ha desmantelado las finanzas de ETA, quién ha abierto la justicia local a lo internacional ... ? -¿Cree que es el mejor juez que tenemos ahora en España? -El más activo, el que más trabaja, el que más musculatura tiene de convicción. A los demás no los he estudiado... No puedo comparar. Creo que con los medios que tiene Garzón hace milagros. I.S. |