Nº 437
20/11/2000


El libro de Pedro J. confirma la conspiración contra

YO CONFIESO

Esta vez no ha sido una entrevista, como en el caso de Luis María Anson, la que nos ha confirmado la triste historia de esa segunda transición que llevó a La Moncloa al Partido Popular de don José María Aznar. Anson nos  informó ‑en entrevista que realizada por el que esto escribe se publicó en la revista Tiempo­ de la conspiración  mediática dirigida, "aun siendo conscientes de que poníamos en peligro  la estabilidad del  Estado", a  derrocar, destruir el poder socialista y la presencia de Felipe González en el Palacio de La Moncloa. Hoy  es Pedro J.  Ramírez, Rey de El Mundo, el que, bajo pretexto de acabar  con las teorías conspiratorias, no sólo nos informa de cómo fue la conspiración, sino que, desde una modestia más falsa que un billete de 3.600, nos explica su fundamental papel en su desarrollo y su liderazgo por encima de pequeñas cuestiones de protocolo democrático.

Santiago BELLOCH

El libro de Pedro J. Ramírez, Amarga Victoria, es un “Yo Confieso” sin paliativos. Todos los hechos que este periodista denunció en su día en una larga serie de portadas, siempre desmentidas o ignoradas por sus protagonistas, aparecen descritos con profusión de detalles íntimos. Es cierto que Pedro J. rodea los hechos de una maraña sentimental de razones generosas ‑que, de ser ciertas, merecerían el eterno agradecimiento de este pueblo a su insigne salvador‑ y niega ácidamente el valor intrínseco de cada uno de sus actos. Recordar a estas alturas la tozudez de los hechos es una redundancia notable. Su escandalosa reunión con Álvarez Cascos y Jorge Manrique es tratada con pinzas y tergiversada, según Manrique, de forma patética. las confesiones de Amedo y Domínguez ‑de las que tengo completo registro sonoro‑ fueron cortadas en cada ocasión en que uno u otro citaba al juez Garzón. Las reuniones de García Damborenea con Cascos y Aznar parece que escaparon a la perspicacia del todopoderoso director de El Mundo. Pero, naturalmente, de todo eso no podrán leer ustedes ni una palabra. Aun así, los hechos, incluso los descritos por él, son suficientes: Pedro J. Ramírez diseñó, dirigió, coordinó y, en ocasiones, ejecutó lo que para mí es una conspiración en tres frentes, el político, el mediático y el judicial. Todos y cada uno de los hechos que describe en Amarga Victoria son la confirmación plena de que la conspiración existió, que él fue el alma mater y que, además, triunfó.

Sus privilegiadas relaciones con Aznar, su papel como asesor, como informador y como estratega del futuro presidente del Gobierno están descritas con minuciosidad y mimo. La escena del fin de año compartido con la joven y maravillosa pareja, Ana y José María, la irrupción de la familia Rato con sus máscaras, las anécdotas, bromas y muestras de ingenio que ya apuntan a la hondura del talento político del líder, no tienen desperdicio por su calidez y humanismo. Las escenas familiares, poco antes de la escena del balcón de Carabaña, con los gritos de los niños en sus carreras atrevidas, la cariñosa escena del joven líder y su perro, la rectitud de sus intenciones, su ética mas allá de lo divino y de lo humano, todo es descrito con morosidad y afecto. Sus encuentros de padel como telón de fondo del anticipo de sus informaciones a su amigo Aznar. No falta detalle, excepto el contenido real de esos encuentros.

Pedro J. Ramírez explica su papel en la entrada de Anguita en la Operación Pinza contra el socialismo español, asume ser el organizador de la cena en donde, al amparo de una buena química entre Anguita y Ana Botella, se perfiló la vertiente política de eso que, empecinadamente, se niega a llamar Conspiración. Como es lógico, Anguita jugó un papel clave en la credibilidad del conjunto, el líder comunista es tratado con toda consideración y afecto.

Sólo incluye en esa especie de “Memorias" los encuentros que ya fueron denunciados de forma documentada en los medios de comunicación. No aporta nada nuevo, salvo que se considere así la dudosa descripción que hace de sus privilegiadas relaciones con el biministro Belloch. Sólo explica un encuentro con Garzón y le da un contenido medido con rigor de matemático cartujo. Según mis fuentes, hubo más y, como ya he escrito más de una vez, de contenido bien distinto. Su encuentro con Gómez de Liaño y sus alabanzas a los Indomables de la Audiencia Nacional hablan bien de su talante agradecido. Justifica, sin necesidad de mayor detalle, sus ataques contra todo sector de la Justicia que no coincidió con sus criterios en la caza de brujas. Olvida las distintas interpretaciones que magistrados del Tribunal Supremo de la Sala de lo Penal dieron a hechos que explica, como si fueran sagradas e inviolables verdades. Da por supuesto todo aquello que le interesa y niega sentido a todo testimonio que no se ajuste a su ciega verdad.

La coordinación de periodistas contra Felipe González y el socialismo español se disfraza, en absoluta contradicción con el culto e inteligente Luis María Anson, de canto a la libertad de expresión, de lucha heroica de unos insurgentes contra la dictadura mediática socialista. Se le escapa algún detalle significativo como, por ejemplo, el contacto con Antonio Herrero, previo a alguna de sus exclusivas para coordinar la "difusión" del mensaje. Pero no aparecen sus encuentros con los destacados directores que Anson relacionó en su ya céle­bre entrevista.

No tiene inconveniente en ir desgranando cómo fueron rechazadas todas y cada una de las demandas presentadas, por difamación o calumnias, por las diferentes víctimas de sus sistemáticos ataques desde El Mundo.  Siempre son los mismos fiscales quienes informan en contra de las demandas y los mismos jueces ‑la casta de los Indomables‑ quienes las rechazan. Y eso le parece a Pedro J. el suma cum laude de la aplicación de la justicia. Pasa de puntillas o ignora sus propios desmanes contra el honor y la intimidad de sus víctimas, en buena parte inocentes.

Nunca vi una descripción tan detallada, y al tiempo tan tergiversada y olvidadiza, de lo que en castellano significa el término conspiración. La verdad es que la lectura de Amarga Victoria le deja a uno con el cuerpo re vuelto y el ánimo por los suelos. Hay que saber lo que realmente pasó para soportar con cierto equilibrio la prueba. Si se hace caso a Pedro J. Ramírez, la etapa socialista, el trabajo de miles de españoles a lo largo de más de una década al servicio del Estado, da pura náusea. Ni el peor túnel negro de la peor dictadura podría merecer un balance como el que se desprende del rencoroso, soberbio, por vanidoso, y macabro libro que ha escrito el sempiterno director de El Mundo.

La conocida obsesión de Pedro J. Ramírez de verse a sí mismo como un reflejo del mítico Ben Bradlee, y a El Mundo como un hijo del Washington Post, rezuma en varias páginas del texto. Su vanidad es tan grande que cuando se disfraza de modestia llega a producir urticaria moral. Sin embargo, le agradezco a Pedro J. Ramírez que me jubile para siempre de tener que seguir investigando la trama de la Conspiración. Me doy por satisfecho con este "Yo Confieso” con que nos martiriza y que se esconde bajo las tapas de un libro que dice llamarse Amarga Victoria. Un  libro sin duda oscuro y trágico.

Afortunadamente yo no viví en el mismo mundo que Pedro J. Ramírez. Mi realidad, mi percepción de la evolución de España en esos doce años no se parece en nada a la del rey de El Mundo. Hemos vivido en mundos distintos, y me alegro por mí.

Si Pedro J. tiene paciencia podrá ver el retorno de¡ socialismo español a La Moncloa. De una u otra forma, se las ingeniará para vender mas periódicos. En eso es bueno, el que lo niegue está tan ciego como lo estuvo él para apreciar la realidad del país en que vivía. Gracias, a su pesar, por el "Yo Confieso".

Alvarez Cascos y Amedo

Pedro J. Ramírez admite, por fin, en 'Amarga Victoria' que la denunciada reunión en la que hizo de mediador entre el PP, representado por Álvarez Cascos, y Amedo y Domínguez, representados por su abogado, Jorge Manrique, efectivamente se produjo. La explicación que da en su libro es propia de la factoría Walt Disney. Esta es la realidad, según el único testigo imparcial, el propio abogado Manrique.

En diciembre de 1994 se produjeron dos reuniones que resultaron críticas: una de ellas, la primera, se habría producido en el despacho de Pedro J. Ramírez, siendo sus protagonistas Francisco Álvarez Cascos, Jorge Manrique, abogado de Amedo y Domínguez, y el propio Pedro J. Pocos días después se habría producido una segunda reunión decisiva entre Pedro J. y el juez de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón. Como si se tratase de una secuencia, una aparente relación causa‑efecto, Amedo y Domínguez cambiaban bruscamente su estrategia de defensa, declaraban voluntariamente ante el juez Garzón y se iniciaba de forma dramática la "explosión controlada" del caso GAL. Era diciembre de 1994. Se iniciaba la segunda fase de acoso y derribo contra el socialismo en el poder. Pocos días después, el 23 de diciembre, Mario Conde ingresaba en la cárcel de Alcalá‑Meco y, con la ayuda de Julián Sancristóbal y los documentos de Perote, ponía en marcha su estrategia personal, la que potenció al límite la explosión de los sumarios de la llamada “guerra sucia".

'Arnarga Victoria' reconoce el encuentro privado entre Pedro J. Ramírez y el juez Garzón. Una vez más se narran los hechos en secuencia de dibujos animados. La bondad de las intenciones de Pedro J. destila la miel mas dulce.

Desde la primavera de 1996 busqué la forma de confirmar la reunión de Álvarez Cascos‑Manrique‑Pedro J. y, sobre todo, quise indagar sobre su contenido. Conseguí dos cintas que recogían una conversación en la que el abogado Manrique describía el contenido de la reunión que sostuvo con Álvarez Cascos y Pedro J. Ramírez en el despacho del director de El Mundo. De ser ciertas las palabras de Jorge Manrique, Álvarez Cascos no sólo conspiró para utilizar la lucha antiterrorista contra el gobierno socialista, sino, y eso es grave, intentó que los testigos "dejaran fuera" a Ricardo García Damborenea. No tuvo reparo en explicar sus razones : "García Damborenea será candidato del PP a la alcaldía de Bilbao". Y todo eso se hizo con Pedro J. Ramírez como "notario" y motor de la conspiración.

Incluimos algunos momentos significativos de la trascripción. Esto es lo que pasó según el abogado Manrique. Intervienen en la conversación Jorge Manrique, Michel Domínguez y Rafael Vera.

RV.‑ ¿Y las relaciones entre Baltasar Garzón y Pedro J.?

MD.‑ Eso es cosa de ellos...

JM.‑ Pedro J. me explicó que antes del debate con Corcuera en el programa de la Milá estuvo dos horas desayunando a solas con Baltasar Garzón para prepararlo...

RV.‑ ¿Se reunió Garzón con vosotros y con los de El Mundo?

MD.‑ Nunca se reunió con los periodistas..., con Pedro J. sí, varias veces... pero sin nosotros.

RV.‑ ¿Y la reunión tuya ‑por Manrique‑ con Pedro J. y Álvarez Cascos?

JM.‑ Sí. Esa es nuestra gran baza... y tenemos que administrarla bien.

RV.‑ Álvarez Cascos no quería que estuvieran ustedes... pero aceptó que asistiera su abogado...

JM.‑ Sí, así es... pero los compromisos son los compromisos y yo lo tengo así de claro...

RV.‑ ¿Y Álvarez Cascos se lo dijo claro?... ¿que les iban a indultar ?

JM.‑ Sí, claro. Lo dejó clarísimo y yo se lo voy a reclamar. Ahora bien, si se hace público ya no vale para nada...

MD.‑ Eso hay que administrarlo. Ahora no es el momento. Pedro J. organizó la reunión en su despacho a petición de Jorge Manrique.

IM.‑ Yo se lo dejé bien claro a Cascos. Tomé su palabra. "Estoy hablando con el futuro vicepresidente del Gobierno"... y no me lo negó.

RV.‑ Si lo haces público puedes complicarle mucho la vida...

JM.‑ Yo no soy de complicarle la vida a nadie... Yo se lo voy a recordar, tengo que recordárselo personalmente. Hubo el compromiso y voy a exigir  que se cumpla...

RV.‑ ¿Así de claro?

JM.‑ Así de claro... ya se lo he recordado a Pedro J. y ya empieza a hacer interpretaciones... y mira que fue claro...

RV.‑ Así que os ofreció garantía de indulto y protección policial, ¿algo más?

IM.‑ Así es... también se habló, aunque sin concretar, de calidad de vida y cosas así...

JM.‑ Si aprieto seguro que me recibe Álvarez Cascos... además está Pedro J. como testigo porque yo le nombré "notario" de esa situación y sus compromisos. Se lo dejé bien claro. Pedro J. llegaría a negar la conversación... pero no puede... En esa conversación Álvarez Cascos pidió que García Damborenea quedara fuera... que iba a ir como candidato del PP a alcalde de Bilbao...

Otra vez el oscuro papel de Ricardo García Damborenea, el ilustre protagonista del "Canela Fina" de Luis María Anson. Y dice Pedro J. que la conspiración es un cuento de hadas.

Más bien parece de brujas.

La sinceridad de Luis María Anson

Publiqué en Tiempo una entrevista con Luis María Anson que conmocionó al país y tuvo repercusión en los principales medios de tres continentes. Su contenido dejó claro si existía o no una Conspiración ‑aunque Anson rechazaba ese nombre- y detallaba la coordinación de acciones entre un grupo de periodistas en el que tuvo papel destacado Pedro J. Ramírez. Ni una sola cita merece para el director de El Mundo este capítulo de la historia. Este es un extracto de lo que dijo entonces Anson.

- "Fue una etapa de crispación realmente terrible. Y no fue arbitraria. Existían poderosas razones para esa guerra fría. La cultura de la crispación existió por una razón básica: porque no había manera de vencer a Felipe González con otras armas. Ese era el problema.

González ganó tres elecciones por mayoría absoluta y volvió a ganar la cuarta cuando todo indicaba que iba a perder. Hubo que elevar la critica hasta extremos que a veces afectaron al propio Estado, González bloqueaba algo vital en una democracia: la alternancia. Si González llega a ganar las elecciones del 96, con la bonanza económica no hubiera habido quien le echase del poder hasta 2004, No salimos de 40 años de Franco para entrar en 30 años de González".

"La capacidad de comunicación, la fuerza política, la habilidad extraordinaria que tuvo, siempre González, hizo darse cuenta a muchas personas, yo era una de ellas, que era preciso que concluyera su etapa. Como los ataques a González, muy fuertes en él no terminaron con él, unos reflexionando, como me ocurrió a mí, y otros por pura intuición, vimos que era necesario elevar el listón de la crítica. Entonces se buscó ese mundo de las irregularidades, de la corrupción, porque no había otra manera de quebrantar a Felipe González.

"Aun así perdió las elecciones por menos de 300.000 votos... es decir, que estuvo a punto de no perder a pesar de haber lanzado contra él una de las mayores ofensivas que se haya desencadenado contra un político. Me precio de haber hecho, siempre un periodismo responsable en relación a cuestiones de Estado, pero llegó un momento en que opté por salud del sistema. No puede ser que una persona se eternice en el poder y destruya toda posibilidad de alternancia. No hay cultura democrática sin un péndulo político que funcione; sobre todo un país que no ha tenido la prudencia de marcar límites al periodo de gobierno de un líder.

‑¿Existió una conspiración?

- Eso fue una coartada. Es cierto que había gente que nos reuníamos en tertulias, hablábamos, unos estaban de acuerdo, otros no; los que estábamos de acuerdo nos sentíamos más identificados y nos llamábamos para comentar lo que podía hacerse.... pero eso no es una conspiración, El resumen es sencillo: González era un hombre con una potencia política de tal calibre que fue necesario llegar al límite y poner en riesgo el Estado con tal de terminar con él. Eso es lo que explica todo lo que ocurrió.

‑La prensa jugó su papel presionando al mundo judicial... ‑Sin duda, Por reflexión o instinto, los medios reaccionaron atizando algunas situaciones. Ese fue el caso de los conflictos y el papel de la Justicia. Al atizar el fuego en ese sector sé favorecía la erosión de Felipe González‑‑‑, así que se hizo. Fue una operación de acoso y derribo. Algunos lo hicimos desde el convencimiento honesto y reflexivo de que ése era un servicio al sistema democrático. Lo cierto es que desde una labor critica normal no se conseguía desalojar a González del poder. La cultura de la crispación tuvo una causa original: que González ganaba siempre.

-"Nos reuníamos, generalmente en mi despacho, el director de El Independiente, Pablo Sebastián, José Luis Gutiérrez, de Diario 16, el director general de Antena 3, que era Manuel Martín Ferrand, el de informativos de Antena 3 Radio, que era Antonio Herrero, el director de El Mundo, Pedro J. Ramírez... éramos un grupo que tenía una fuerte representación en el mundo de¡ periodismo

"Había que terminar con González, esa era la cuestión. Al subir el listón de la critica se llegó a tal extremo que en muchos momentos se rozó la estabilidad de¡ propio Estado. Eso es verdad. Tenía razón González cuando denunció ese peligro, pero era la única forma de sacarlo de ahí. No tanto por los posibles abusos que cometió, si es que lo hizo, sino por el riesgo de anulación de la alternancia.

‑¿Alguna reflexión sobre la guerra de los fiscales?

 - Me entristece el espectáculo. Soy especialmente sensible a la politización de la Justicia. No hace falta ser un lince para percibir lo que ocurre. Está en marcha una serie de procesos sensibles y en los que están implicadas algunas de las más altas autoridades de la nación. En paralelo, hay movimientos políticos de gran envergadura, algunos muy sutiles, otros muy burdos, y eso trae consigo la situación en que nos encontramos.

No se puede decir más alto ni más claro. A cada uno le queda el privilegio de llamar, o no, a esta historia "Conspiración”. Hubo de todo en esa ensalada amarga: periodistas, jueces, políticos y financieros. Pedro J. deja claro en su libro que todo eso fue sólo por salvar a la patria. Otro salvador.

El criptograma

Un mensaje de Luis María Anson a La Moncloa

Esta pequeña historia no ha sido recogida en la 'Amarga Victoria' de Pedro J. Ramírez. Sólo con este "episodio na­cional" sería suficiente para desmantelar el seráfico men­saje del libro de Pedro J.

El viernes 13 de noviembre de 1998, Luis María Anson fir­maba en La Razón una “Canela Fina" bajo el título de 'A los cascos de los caballos'. Era un criptograma, un mensaje se­creto que fue objeto de todo ti­po de interpretaciones. Una vez más Anson nos obligaba a le­er entre líneas algo que se ne­gaba a ser leído. Había un mensaje, era importante y se­guro que su destinatario podía comprenderlo, Valía la pena "traducirlo".

Para entender el contexto es importante remontarse a lo que se llamó “la conspiración", en­tendiendo por tal la confluencia de intereses y personas de­cididas a liquidar la presencia de Felipe González en La Mon­cloa. Para entender esta tra­ducción será suficiente recor­dar uno de sus incidentes cla­ve. El 21 de julio de 1995, Ri­cardo García Damborenea de­claraba, ante el juez Garzón pri­mero y en rueda de prensa después, que Felipe González estaba al corriente de la gue­rra sucia porque él mismo le había informado. Antes de esa declaración, García Dambore­nea había mantenido conver­saciones privadas con Aznar en un chalet del político vas­co. El rumor de que alguna de esas conversaciones habría si­do grabada se extendió en la primavera de 1998. Hubo, sin embargo, una reunión de la que nunca se habló. Esa reu­nión precedió a las conversa­ciones Aznar‑Damborenea y sentó las bases para las mis­mas. Dicha reunión se habría producido entre el propio Gar­cía Damborenea y Francisco Álvarez Cascos en la prima­vera de 1995.

Esta fue mi traducción del misterioso mensaje de Anson en su “Canela Fina".

A los cascos de los caballos

(1 los pies de los caballos"

sería la forma normal. Su alteración implica la presencia de una pista)

A más de uno le van a po­ner a los cascos de los ca­ballos. (La reiteración mues­tra la desconfianza del autor hacia el lector), Las conver­saciones entre "Ganimedes" (figura mitológica de origen orienta¡ aunque asimilada por la cultura latina. Ganímedes era el favorito de Júpiter y, tras su rapto por el Águila, fue su copero. Ganimedes es, por otra parte, el satélite de Júpí­ter. Sólo había un Júpíter po­sible, José María Aznar, y un sólo Ganímedes: Álvarez Cas­cos. Por sí no lo advertíamos, el autor incluyó dos referen­cías previas a los "cascos") y el delator domado (Solo tres personajes respondían a ese concepto: Amedo, Sancristó­bal y García Damborenea. Por una frase que aparece al final del texto se sabe que el de­lator domado estaba en la cár­cel. Los tres cumplían esa condición. Amedo no se ajus­taría a esa definición desde la mentalidad de Anson. Sólo quedaban Sancristóbal y Gar­cía Damborenea. Tras diver­sos contactos llegué a la con­clusión de que sólo Garcia Damborenea cumplía todas, las condiciones) están a pun­to de caramelo. Son néctar y ambrosía para el placer de los dioses. Gran scoop del periodista sabueso que las rastree (lo que quiere decir que el au­tor no posee, aunque las ha oído, las grabaciones a que posteriormente e refiere) hasta tropezarse con el hontanar (Inicialmente creí que la palabra era un gesto poético. Dada la precisión de¡ texto quise comprobar su significado, Hontanar es un lugar donde nacen fuentes y manantiales. El concepto "fuentes" es la madre del periodismo de investigación. El periodista que descubra la clave alcanzará un lugar lleno de fuentes... (de información) desapercibido. (No se trata de ninguno de los temas que de una u otra forma estaban en el punto de mira de los periodistas. Se trataba de algo nuevo, desapercibido). La repercusión en la vida nacional puede ser mayúscula. Amenazan unos, temen los otros. (El autor marca que la grabación a que alude está siendo utilizada como mecanismo de presión, o incluso de chantaje político). Si hay concesiones, todo se puede negociar, todo puede quedar bajo la manta cobijadora de la que nadie tira. (Luego, sí no hay concesiones se tirará de una manta de la que nadie ha tirado hasta la fecha. Es evidente que la amenaza no puede nacer de Ganímedes, luego nace de su interlocutor) En caso contrario, de poco valdrán las gesticulaciones. (La grabación es tan explícita que no habrá forma de encontrar una explicación alternativa creíble). La descarnada historia saldrá a la luz. (0 hay concesiones o la grabación será publicada). La grabación es nítida (se confirma la naturaleza de la prueba y su calidad técnica) nítida la conversación, (los interlocutores son identificables) nítidos los argumentos y afirmaciones. (La grabación es explícita y no deja dudas sobre su eficacia destructiva). La araña ha tejido sus hilos a conciencia para atrapar altiveces y bravuconerías. (Existen mas grabaciones, hay una verdadera "tela de araña" para atrapar a Ganímedes y, quizá, al propio Júpiter). Las mañanitas floridas del frío invierno despertarán al niño que duerme al hielo. (Extraordinaria frase para algo sencillo: el invierno empieza el 21 de diciembre. Esa es la fecha límite para que se realicen las concesiones. Sí en esa fecha no ha obtenido el interesado lo que pretende... "despertará al niño que duerme al hielo”. Es decir, el niño, el delator domado que está en el hielo ‑en la nevera, la cárcel‑ se despertará‑‑‑ y la grabación saldrá a la luz). Hay algunos que ya no tienen nada que perder (Quienes tienen que hacer concesiones son Ganímedes o Júpiter, el delator domado ya lo tiene todo perdido). Y ahí está la cuestión. Ahí está el problema para los otros. (Los que tienen cosas que conservar, aquellos que pueden perderlo todo: por ejemplo, el Poder).

Las conclusiones
A la vista de mi traducción del texto de Luis María Anson me atreví a hacer tres pronósticos:

1-García Damborenea saldrá de la cárcel antes del 21 de diciembre de 1998... o sabrá antes de ese día la fecha exacta de su vuelta a casa.

2- La grabación anunciada la nunca verá la luz.

3- Si José Barrionuevo y la Vera no obtienen su libertad por decisión del Tribunal Constitucional, la obtendrán al mismo tiempo que García Damborenea. No hay otra forma de disimular el asunto tras la "canela fina" de Luís María Anson. Este conjunto de excarcelaciones sería acompañada por la excarcelación masiva de los miembros de la Mesa Nacional de HB.

Lamentablemente, todas mis predicciones se cumplieron ‑con mínimas diferencias de días‑ al pie de la letra. Eso sí, según Pedro J, Ramírez nunca hubo Conspiracion.

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