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Nº
432
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16/10/2000
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Sucederá a Villalonga como socio mediático El PP se casa con Lara José Manuel Lara Bosch, máximo ejecutivo del Grupo Planeta, puede convertirse, en breve, en el nuevo socio del PP en medios de comunicación. Superada la etapa Villalonga, Telefónica estudia, con el impulso del Gobierno, la mejor forma de deshacer el imperio mediático creado por el antiguo compañero de pupitre de José María Aznar y dentro de esta compleja operación Lara aparece como el empresario mejor situado para acoger, en su creciente grupo periodístico, lo que la operadora esté dispuesta a entregar. El editor catalán, de hecho, ya es un elemento clave en la operación Piqué con la que Aznar quiere reconquistar Cataluña para el PP. INMACULADA SANCHEZ Lara está ahora en todas partes”, asegura un empresario catalán que vive de cerca los recientes movimientos del heredero del imperio Planeta. El conocido editor, que tomó las riendas del grupo hace ahora cinco años, después de la inesperada muerte de su hermano Fernando, ha optado por una senda de crecimiento que, claramente, está coincidiendo con los intereses del PP en Cataluña, un partido al que, por otra parte, su familia y, en concreto, su padre, el fundador de Planeta, siempre se ha mostrado cercano. En poco tiempo, el nuevo timonel del barco ha llevado al grupo, hasta ahora sólo reconocido entre el gran público por su editorial y sus premios literarios, a una diversificación que lo ha convertido en una empresa clave en el mercado audiovisual –ver cuadro Un imperio creciente–. Ese interés de Lara Bosch por los medios y el objetivo de Aznar por conseguir implantar, de una vez por todas, al PP en el tejido electoral catalán han coincidido en el camino y, discreta pero efectivamente, los pasos del consejero delegado de Planeta han ido dando sus frutos en una relación que precisamente ahora, cuando Telefónica mira hacia otros horizontes con César Alierta a su frente, puede despegar. Hace poco más de un año que Lara creó una filial para canalizar todas sus inversiones en medios de comunicación a la que llamó Planeta 2.010 y para dirigirla escogió cuidadosamente: a su frente puso a Aurora Catá, conocida profesional con un perfil político muy acorde a los intereses de Planeta. Catá había sido nombrada en julio de 1996 delegada de TVE en Cataluña a instancias de Josep Piqué, entonces recién nombrado ministro de Industria pero que pugnaba por hacerse un lugar al lado de los asesores de Aznar. La delegada tenía entonces sólo 32 años de edad y ninguna experiencia en el sector audiovisual pero sí un amplio bagaje en la gestión empresarial que le había llevado a ser tesorera del Círculo de Economía de Barcelona, justo cuando Piqué lo dirigía. Dos años y medio después las fricciones de Piqué con el PP catalán, que no había digerido la irrupción del todavía independiente ministro en su presumible campo de actuación, fuerzan a la delegada a dimitir (más información al respecto en El Siglo de 16 de noviembre de 1998, El PP catalán gana la batalla de TVE). Es al poco tiempo cuando Lara, con gran olfato, la ficha como máxima ejecutiva de su división de medios para acercarse al que, ya hoy, es el auténtico mandamás del PP catalán, el ministro Piqué. En el tiempo que Lara lleva invirtiendo en medios ha dado muestras sobradas al Gobierno de estar en su mismo camino. No sólo por la elección de Catá, una profesional que a pesar de chocar con el PP catalán cuando estuvo en RTVE ahora se encuentra en perfecta sintonía con la catalanización del partido que está llevando a cabo Piqué, sino por el destino de alguna de sus inversiones. En concreto, Planeta 2.010 ha entrado con un 10% en La Razón, el diario editado por Luis María Anson y al que ya Telefónica ayudó en su día comprándole su parte en Radio España para poder sostener el rotativo cuando Antonio Asensio abandonó el barco que poco tiempo antes había fundado con el antiguo director de Abc. También para otros proyectos, como sus aspiraciones a conseguir una de las licencias de televisión digital que el Gobierno concederá el mes próximo, se ha aliado con socios muy bien vistos ahora desde Moncloa, como el Grupo Godó, editor de La Vanguardia y que, según ha contado ya esta revista, se ha entregado al PP recientemente cambiando de director al influyente rotativo catalán, o el conocido periodista Luis del Olmo, quien siempre ha circulado cuidadosamente por los medios controlados por Telefónica. El Gobierno, por su parte, tampoco le ha dado la espalda. Lara es el presidente de Quiero TV, la única plataforma de televisión digital que opera en la actualidad (consiguió la única licencia a concurso en el 98) y en la que el consejero delegado de Planeta mantiene una inversión personal. Su Sociedad de Radiodifusión Terrenal también ha conseguido el pasado marzo otra licencia de radio digital. Para culminar esta cada vez más estrecha relación se fragua en estas semanas una operación de calado a la que todavía le faltan muchos detalles. Lara tiene también un 10% de Telecinco –la estrategia de Planeta 2.010 incluye todas las vertientes del negocio televisivo– del que, según fuentes bien informadas, estaría negociando su venta. Aunque la cadena del Grupo Correo informa oficialmente de que no se ha producido ningún cambio en su accionariado, el propio presidente de Telecinco, Alejandro Echevarría, respondió recientemente al respecto con un escueto “de momento no hay ninguna novedad”. La misma respuesta dan en Planeta. La salida de Lara de Telecinco estaría relacionada directamente con su posible entrada en la otra cadena privada de televisión, Antena 3 TV. Quienes conocen las negociaciones de Lara con el Grupo Correo señalan que los millones que conseguiría con la venta del 10% de Telecinco irían a parar a la compra de similar participación en su competidora si fraguan los planes del nuevo equipo de Telefónica sobre su imperio mediático. Estos, después de la tormenta Villalonga, estarían en plena sintonía con Moncloa. El objetivo de ambos sería dejar a Telefónica sin el caudal político que ahora acumula merced a su propiedad en medios de comunicación y que, según ha demostrado la realidad, se pueden volver en contra del Gobierno en cualquier momento. Los estrategas de Aznar habrían llegado a la conclusión de que el imperio mediático afín que lleva construyendo el PP desde que alcanzara el poder estaría más seguro en manos de un empresario privado políticamente cercano que bajo la batuta de Telefónica, una operadora que, aunque ahora privada, en un futuro podría estar constreñida por el control de un posible Gobierno socialista. Esta jugada, según las fuentes informantes, aún se encuentra pendiente de muchas variables, entre ellas, el plan estratégico que el nuevo presidente de Telefónica Media, Juan José Nieto, prepara para el grupo en el que, además de la rentable Antena 3 TV –27.827 millones de beneficios en el 99–, se encuentra el agujero de Vía Digital, pero ya tiene algunas piezas preparadas para poder realizarse. Entre ellas está la del posible vendedor de la parte que Lara compraría. Todas las fuentes consultadas apuntan al Banco Santander Central Hispano que, desde que el propio Villalonga les pidiera a los antiguos Santander y Central Hispano por separado que le ayudaran a comprar la cadena, acumula nada menos que un 24% del accionariado de la misma, convirtiéndose en el segundo dueño detrás de Telefónica –ver recuadro Los dueños de Antena 3 TV–. La entidad que copresiden Emilio Botín y José María Amusátegui no se manifiesta respecto al futuro de esta participación aunque reconoce oficialmente que “no es una participación estratégica y en cualquier momento puede plantearse su venta”. Que sea el BSCH quien abra la puerta de Antena 3 a Lara solventaría otro problema que también calibra César Alierta estos días entre sus muchos asuntos pendientes: los mercados no entenderían bien que Telefónica desinvirtiera ahora en Antena 3 ya que la mayor parte de las empresas audiovisuales están entrando en la producción de contenidos como un área de futuro y menos ahora que está dando buenos resultados. Así, según quienes conocen cómo se está valorando la operación, tanto desde la operadora como desde Moncloa, Telefónica no haría nada que perjudicase su valor bursátil, pero tras la entrada de Lara se desentendería políticamente de la cadena y le cedería la gestión, de la misma manera que el Grupo Correo, con sólo un 25% de Telecinco, gestiona los contenidos y los informativos de la televisión. La operación, además, provocaría otro efecto no menos deseado por el Gobierno: dar un nuevo toque de atención al Grupo Correo. La independencia que la línea editorial de este veterano grupo periodístico lleva practicando desde hace lustros a través de sus diarios regionales ha ido chocando cada vez más con el Gobierno de Aznar desde que tomara la riendas de Telecinco y, hace apenas un par de semanas, la destitución de su jefe de Informativos, Luis Fernández, fue gestada, como ya informó El Siglo, por presiones del Ejecutivo. Hace apenas un mes, sin embargo, otra intervención de Moncloa, mucho menos conocida, también dejaba al grupo vasco sin una oportunidad de negocio. Se trata del cambio accionarial que ha tenido lugar el pasado mes de septiembre en El Heraldo de Aragón, el diario de mayor difusión en la región, zona especialmente delicada para el PP desde que el PSOE le arrebatara el Gobierno autónomo después de ser abandonado por su tradicional socio, el Partido Aragonés. Una de las dos familias fundadoras del Heraldo, la Bruned Mompeón, se planteó su salida del accionariado, que compartía históricamente con los herederos Yarza Mompeón, y para ello propuso al Grupo Correo como compradora de su participación y socio de altura para relanzar el periódico. Sin embargo, tal posibilidad se ve abortada por movimientos que distintas fuentes sitúan cerca de Moncloa: Ibercaja, la caja de ahorros que preside Manuel Pizarro, uno de los dirigentes empresariales más cercanos a Aznar, se ofrece como la “solución aragonesa”, tal como la define el propio rotativo al explicar a sus lectores los cambios, y compra un 30% del capital a la familia vendedora, quedándose los Yarza Mompeón con el 70% restante. El Grupo Correo se quedaba así, el pasado 20 de septiembre, sin poder entrar en Aragón, zona en la que no poseen ningún otro medio de comunicación. César Alierta, el sucesor de Villalonga, aún tiene muchos frentes que desactivar, pero el del imperio mediático de Telefónica no será de los últimos a los que acuda. El próximo mes podría ser decisivo para que el nuevo presidente, que ya llevaría un tiempo prudente al frente de la operadora, comenzase a tomar decisiones de calado. La prevista salida a Bolsa de Telefónica Móviles podría ser el acompañante ideal de otra serie de movimientos que podrían presentarse conjuntamente. Por el momento, Lara espera y Telefónica calla. |
EL IMPERIO CRECIENTE
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ESPAÑA —Editorial
Planeta (100%) EXTRANJERAS —Publicaçoes Dom Quixote (Portugal 100%) —Placresa (Portugal 100%) MULTIMEDIA —Multimedia
Ediciones (50%) |
ÁREA AUDIOVISUAL PLANETA 2010 (100%) TELEVISIÓN —Telecinco
(10%) RADIO —RKOR (100%) —Sociedad de Radiodifusión Terrenal (40%) PRODUCCIÓN Y CONTENIDOS —Canales Temáticos (33,33%) INTERNET —GeoPlaneta (100%) PRENSA —La Razón (10% a través de Inversiones Hemisferio) |
ÁREA DE NEGOCIOS COMERCIAL Y DE SERVICIOS —Planeta Internacional (100%) —Difusora Internacional (100%) —Planeta Marketing Institucional (50%) —Casa del Libro (100%) —Eduinter (40%) —Centro Informativo de la Construcción (CIC, 75%) —Planeta Crédito (100%) COMERCIO ELECTRÓNICO —Casadellibro.com —Escuela Virtual de Negocios (Deusto) |
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LOS DUEÑOS DE ANTENA 3 TV
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