Nº 430
2/10/2000

Los negocios de Florentino Pérez al calor del PP

El empresario del régimen

Florentino Pérez es el nuevo hombre de moda en el mundo empresarial. El grupo de construcción y servicios que preside, ACS, ha llegado a ser, al calor del PP, una de las empresas líderes del sector, y es beneficiaria de multitud de adjudicaciones de obras, sobre todo en Madrid, donde Florentino ha cultivado especialmente sus relaciones públicas. Sabe moverse como nadie en la esfera política y no sólo cuenta con el apoyo del Gobierno, sino también de gran parte de la masa social –también es presidente del club de fútbol más laureado: el Real Madrid–.

Fermín NÚÑEZ

El anuncio de la candidatura de Madrid como sede olímpica de 2012 hecho por el alcalde José María Álvarez del Manzano el pasado 1 de septiembre es la última excusa que se ha buscado Florentino Pérez para usar su poderosa influencia. Madrid necesitará multitud de infraestructuras si quiere ser elegida, y ahí está el empresario mejor colocado de los últimos tiempos para tratar de sacar tajada. Muchos son los factores que le hacen ostentar este puesto: ocupó cargos políticos con la UCD y tiene inmejorables relaciones con el Gobierno del PP, especialmente con el ex ministro de Fomento, Rafael Arias-Salgado y el ex secretario de Estado de Comunicación, Pedro Antonio Martín Marín (del que se llegó a decir que sería miembro de su junta directiva en el Real Madrid). También se entiende muy favorablemente con los responsables de Comunidad y Ayuntamiento de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón y José María Álvarez del Manzano. Pero sus influencias llegan más lejos: en el mundo empresarial se le respeta (sus dos vicepresidentes en el club merengue son importantes empresarios) y mantiene buenas relaciones con algunos miembros de la oposición socialista y del mundo sindical.

Todas estas relaciones tan heterogéneas le han valido el conseguir un sinfín de negocios para el grupo que preside –Actividades de Construcción y Servicios (ACS)–, al que ha alzado en los cuatro años de gobierno de Aznar al tercer puesto de las constructoras nacionales –con una facturación de 450.000 millones de pesetas en 1999– sin apenas levantar críticas. Y su principal foco de atención ha sido Madrid, donde no sólo preside su club de fútbol emblemático, sino que también encabeza las adjudicaciones de las obras más importantes.

Por ejemplo, el pasado mes de marzo Fomento adjudicó a ACS y Fomento de Construcciones y Contratas (FCC) las obras del nuevo área terminal (NAT) del aeropuerto Madrid-Barajas. El edificio –de 470.000 metros cuadrados–, será el mayor de Europa y costará, según las últimas previsiones, alrededor de 400.000 millones de pesetas. Además, ACS también fue adjudicataria de la prolongación de la línea 8 de Metro hasta el aeropuerto (29.500 millones) y fuentes bien informadas aseguran que concursará por la licencia de handling (servicios en tierra a los pasajeros) que tiene Iberia en Barajas, cuyo plazo vence el próximo 7 de noviembre. Los beneficios de la compañía aérea por este servicio fueron, en 1999, de 110.000 millones de pesetas, según el diario económico Cinco Días.

Más recientemente se han otorgado otras obras de gran calado, como las de la nueva maternidad de O’Donnell, (a ACS Proyectos, y Obras y Construcciones, SA), con una inversión inicial de 8.500 millones; o las de uno de los cinco túneles necesarios para el paso del AVE Madrid-Segovia-Valladolid por Guadarrama, con unos 6.000 millones de presupuesto.

Algunos, como los miembros de la oposición socialista, afirman que esta escalada de ACS se debe a algo más que a una mera casualidad. En concreto, el PSOE llegó a acusar al ex ministro de Fomento, Rafael Arias Salgado, de amiguismo a la hora de decidir ciertas adjudicaciones. La más polémica de ellas fue la concesión al Grupo Xfera, participado entre otros por la empresa que preside Florentino Pérez, de una de las cuatro preciadas licencias de telefonía móvil de tercera generación UMTS por un precio –en comparación con las subastas europeas de esta tecnología, como luego se ha visto– que resultó una verdadera ganga para los adjudicatarios. Este interés por las nuevas tecnologías parece ser común en la directiva madridista, uno de cuyos vicepresidentes, Juan Abelló, preside la empresa Airtel y fue nombrado en julio presidente del Grupo RTL, que aglutina los activos de televisión de los gigantes Bertelsman, Audiofina y Pearson (participado en un 5% por Telefónica). Otra empresa de Abelló, Inversiones Ibersuizas, opta, dentro del grupo Veo TV (junto a Recoletos y El Mundo) a una de las licencias de TV digital que el Gobierno otorgará en breve.

Un buen botón de muestra de lo que es capaz de hacer Florentino Pérez por un buen negocio es la oportunidad de que Madrid pueda acoger en 2012 los Juegos Olímpicos. De momento, los gobiernos central, municipal y autonómico ya han adquirido compromisos de inversión en infraestructuras para la capital: el ministro de Fomento, Francisco Álvarez Cascos, ya ha anunciado que destinará 1,3 billones de pesetas a Madrid en el Plan de Infraestructuras 2000-2007, y el presidente de la comunidad, Alberto Ruiz-Gallardón, se sumó al carro olímpico afirmando en el debate sobre estado de la región que la comunidad sufragará un tercio de los Juegos si éstos se celebran. El volumen de negocio que todo ello podría generar para una empresa como ACS, ante la falta de infraestructuras deportivas y urbanas de Madrid, ha hecho reaccionar pronto al empresario y forzar su maquinaria de relaciones públicas.

De momento, éstas han dado sus frutos, con la adjudicación –hace un año–, de la construcción de las autopistas radiales R-3 (Arganda del Rey) y R-5 (Navalcarnero), y también de la M-50 oeste a un consorcio encabezado por ACS y FCC. ACS también consiguió la gestión del nuevo intercambiador de avenida de América, para la que, junto con Argentaria, ha invertido 4.220 millones a cambio de su explotación comercial por 25 años.

El Grupo ACS también está muy bien colocado en cuanto a la construcción de instalaciones deportivas para la candidatura de Madrid. Sin ir más lejos, fue la encargada de construir para Sevilla el flamante estadio olímpico, y también fue adjudicataria el pasado año de la construcción de la Ciudad Deportiva de la Federación Española de Fútbol, en Madrid.

Pese a la polémica con la otra opción de Sevilla, la presentación de la candidatura olímpica de Madrid, el 1 de septiembre (aprovechando el clima de opinión inmejorable que se desataría días después con los Juegos de Sydney), ha sido recibida como muy positiva desde todos los flancos políticos y sociales, incluida la oposición. Sin embargo, algo ha sonado a maniobra cuando poco más de una semana después toda la prensa anunciaba que Florentino Pérez, consciente de la falta de infraestructuras deportivas de Madrid para la posible cita olímpica, se había reunido con Álvarez del Manzano para ofrecerle la Ciudad Deportiva del Real Madrid como terreno para viviendas. La venta favorecía a ambos: no hay que olvidar que el presidente del Real Madrid desde este mismo verano se ha encontrado con que el club blanco arrastra una deuda de 46.200 millones, y una previsiones de negocio para esta temporada que hacen insostenible su situación si no se actúa pronto. Además, en una medida populista destinada a ganar las elecciones, el candidato prometió que ficharía a la estrella del Barça, Luis Figo, para esta temporada. La broma le costó 10.000 millones de pesetas. Por tanto, la venta de la Ciudad Deportiva –un complejo de 110.000 hectáreas de terreno, con campos de fútbol, un pabellón y un centro médico– podría ser una salida digna a la grave situación económica del club.

Álvarez del Manzano ganaría una zona deportiva bien situada al norte de Madrid y con buenos accesos, que sería importante, porque la capital, tal como se puede extraer de un estudio realizado por el Plan General de Urbanismo en 1994, cuenta con pocas infraestructuras (como el estadio de la peineta, el Palacio de los Deportes, el Club de Campo del Parque Lineal o el Club de Tenis de Puerta de Hierro). Lo demás habría que construirlo en suelo disponible, del que hay mucho en la zona periférica.

La noticia de la reunión de Florentino con el alcalde alertó a la oposición y el empresario hubo de reunirse con la responsable de Urbanismo del PSOE en el Ayuntamiento madrileño, Matilde Fernández, para calmar los ánimos adversos. Fernández ha dicho a EL SIGLO que el presidente madridista le aseguró que los terrenos se venderían con su actual calificación de suelo para instalaciones deportivas. La calificación del terreno es importante porque afecta de modo definitivo a su precio. Expertos en urbanismo consultados afirman que si fuera para viviendas, el terreno de la Ciudad Deportiva, debido a su situación, tendría un valor incalculable en el mercado (los 46.200 millones de deuda del Real Madrid y más). Sin embargo, como instalación deportiva, vale bien poco, porque “suelo de ese tipo existe mucho en Madrid” y sería imposible de amortizar en un futuro. Aunque, al tratarse de un club emblemático con mucho apoyo en la ciudad y de una venta de cara a las Olimpiadas, no se trata de una operación en el mercado y, por tanto, el Ayuntamiento podría llegar a pagar esa cantidad aun si fuera para uso deportivo.

El pasado 6 de septiembre, Florentino Pérez se desentendía de tal pretensión en el diario El País: a la pregunta: “La venta de la Ciudad Deportiva parece el mejor modo de empezar a sanear las cuentas. Y usted tiene buenas relaciones con las instituciones madrileñas”, Pérez respondía: “Así es. He prometido que el Madrid tendrá las mejores instalaciones, con un parque temático que va a ser impresionante. Si luego eso coincide con que el Ayuntamiento tenga interés en hacer un pabellón en la actual Ciudad Deportiva, pues habrá que hablarlo y ya informaré a los socios…”.

De todos modos, por si surgen nuevas críticas, un inteligente Florentino Pérez –conocedor de que sus contactos con el Gobierno se hacen evidentes– ha sabido cultivar sus relaciones públicas en todos los ámbitos para crear un clima favorable. La reunión con Matilde Fernández y la invitación al palco del responsable de UGT, Cándido Méndez, en el Trofeo Santiago Bernabéu son sólo dos ejemplos de este quehacer. Tanto Florentino como Álvarez del Manzano y Ruiz-Gallardón saben que el proyecto olímpico ilusiona en todos los frentes, pero aun así han intentado extremar las precauciones políticas, contando con la oposición para levantar la candidatura. La pasada semana, como comienzo, comunicaron a Matilde Fernández que sería la encargada de convocar una reunión –probablemente en la primera quincena de este mes– con los responsables políticos, empresariales y sociales del exitoso proyecto olímpico de Barcelona 92.

Pérez además ha sondeado entre los madrileños este clima de opinión respecto a la candidatura olímpica. La Confederación Empresarial Independiente de Madrid (CEIM) –presidida curiosamente por el otro vicepresidente del Real Madrid, Fernando Fernández Tapias– ha realizado una encuesta sobre la situación económica y social de la comunidad. El segundo apartado del sondeo –Opiniones sobre la candidatura olímpica de Madrid– ofrece conclusiones bastante claras sobre la cuestión: un 77,4% de los 1.800 ciudadanos entrevistados sabían que el alcalde va a presentar ante el Comité Olímpico Español (COE) la candidatura de Madrid a los Juegos de 2012; y un 69% se muestra favorable a que Madrid los acoja, mientras sólo un 8,5% se muestra en contra. Respecto a si Madrid tiene instalaciones suficientes, la mayoría (un 39,6%) opina que faltan algunas, y un 29,4% dice tajantemente que no.

Así pues, el ex político, empresario y presidente futbolístico ha logrado respeto, dinero y popularidad a un mismo tiempo. Su ascenso es imparable, su posición, envidiable. Tanta influencia tiene que en el sector se comenta incluso como anécdota que cuando otras empresas quieren conseguir la adjudicación de algún negocio llaman directamente a Florentino para que les recomiende.

 

ACS, el buque insignia

En el año 1997, las Juntas Generales de Accionistas de OCP Construcciones, SA y Ginés Navarro Construcciones, SA aprobaron, respectivamente, la fusión de ambas compañías dando lugar a lo que hoy es ACS, Actividades de Construcción y Servicios SA. Sin embargo, éste era sólo el resultado final de un proceso que había comenzado en 1993, fecha en que el actual equipo gestor, con Florentino Pérez a la cabeza, asumió las responsabilidades de dirección de la compañía. En 1994, OCP desinvirtió en activos que no consideraba estratégicos, como actividades de ocio (Parque de Atracciones) y servicios de seguridad (Protecsa). Después se fusionaría el Grupo Cobra, especializado en el área de instalaciones y mantenimiento. En 1996 es cuando el enfoque se orienta hacia la construcción, preferentemente de obra civil (se adquirió una participación significativa en la empresa Auxini, que al año siguiente sería totalmente comprada). En 1997 nace el grupo ACS mediante la mencionada fusión, que dos años más tarde entraría en el sector del transporte (con la compra de Continental Auto), en el medioambiental (adquiriendo Onyx, SCL y Vertresa) y el de servicios, comunicaciones y energía (fusionándose el Grupo Imes). Este año, a través de Xfera, ACS entró en el negocio de las nuevas tecnologías, consiguiendo una licencia de telefonía móvil UMTS.

En 1999 ACS consiguió unos ingresos de 450.000 millones de pesetas y un beneficio neto superior a los 14.000 millones. De estos resultados, el 61,9% se consiguió en el área de construcción, y el 39,3% en la de servicios. Las previsiones para este año son de un crecimiento del 24% en la facturación, que llegará a los 560.000 millones y del 49,4% en cuanto al beneficio neto.


SUS CONTACTOS CATALANES

Desde los ya lejanos tiempos de la tan traída y llevada Operación Reformista, encabezada por el convergente Miquel Roca Junyent, e incluso desde algunos años antes, el nuevo presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, tiene muchas y muy importantes relaciones con el mundo político, social y económico catalán. Ya en sus tiempos de director general de Infraestructuras del Transporte en algunos gobiernos de la Unión de Centro Democrático (UCD) el actual presidente madridista mantuvo muy buenas relaciones con algunos sectores empresariales catalanes. No obstante, fue a partir de la frustrada experiencia política del Partido Reformista Democrático (PRD) cuando Florentino Pérez reforzó sus conexiones empresariales y económicas en Cataluña, favorecidas y facilitadas en gran parte gracias a sus excelentes relaciones con el Gobierno de la Generalitat.

Florentino Pérez fue no sólo uno de los principales impulsores de la Operación Reformista, sino también secretario general y en la práctica gerente del PRD, que presidió el luego prematuramente fallecido Antonio Garrigues Walker, mientras Miquel Roca Junyent, a pesar de seguir siendo en aquel entonces todavía secretario general por delegación de CDC y cabeza de lista de CiU en aquellos mismos comicios, fue el frustrado candidato del PRD a la Presidencia del Gobierno.

El escandaloso fracaso político de la Operación Reformista –a pesar de los muchísimos millones invertidos en su lanzamiento y en su potente campaña electoral, lo cierto es que el PRD ni tan siquiera obtuvo representación parlamentaria– no impidió que algunos de quienes participaron directa o indirectamente en aquella frustrada experiencia obtuvieran con posterioridad muy suculentos contratos públicos, especialmente en Cataluña. En concreto, algunas constructoras directa o indirectamente relacionadas con las entidades financieras que contribuyeron económicamente al financiamiento del PRD han obtenido desde entonces muy importantes contratos de obras del Gobierno de la Generalitat.

Entre estas constructoras figura en lugar muy destacado el Grupo Actividades de Construcción y Servicios (ACS), propiedad entre otros del propio Florentino Pérez y una de las más grandes empresas del sector de la construcción en España.

ACS tiene de algún modo ya un origen en gran parte catalán, según ha revelado recientemente el semanario catalán El Triangle. A principios de la década de los ochenta, coincidiendo con la grave crisis del Grupo Banca Catalana, una de las empresas participadas por el grupo financiero controlado por Jordi Pujol desde su mismo nacimiento hasta su definitiva crisis final, Construcciones Padrós, estaba en manos del Fondo de Garantía de Depósitos, que la vendió por el precio simbólico de una sola peseta a un grupo de empresarios del sector, entre quienes figuraba Florentino Pérez, así como quien fuera presidente de Hispano Química, Bartolomé Parera. A partir de Construcciones Padrós, y tras la compra también por el precio simbólico de una peseta de la constructora Ocisa al Banco Hispano Americano, Florentino Pérez y sus socios crearon la constructora OCP, que en 1997 y después de la absorción de la sociedad Ginés y Navarro dio origen a la actual ACS, tercera empresa constructora española en la actualidad, con un importante nivel de contratación con el Gobierno de la Generalitat y otras Administraciones Públicas controladas por CiU.

Otra de las excelentes relaciones del actual presidente del Real Madrid con sectores económicos y empresariales de Cataluña es la de Autopistas Concesionaria Española, SA (Acesa), que participa con un 7% en el accionariado de Xfera, un consorcio empresarial del que las constructoras ACS y Vivendi-FCC forman el núcleo duro. Xfera fue una de las empresas que obtuvo una de las polémicas concesiones de licencias de telefonía móvil de tercera generación, otorgadas en una de sus últimas decisiones por el entonces aún ministro de Fomento, Rafael Arias-Salgado –por cierto, compañero de pupitre del propio Florentino Pérez en el madrileño colegio del Pilar–. Acesa, controlada por La Caixa, ostenta el control mayoritario de Difusión Digital, la sociedad a la que la Generalitat vendió su hasta entonces red de difusión de señales de radiodifusión y televisión, y puede ser, al parecer, una de las empresas que obtenga del Gobierno de la Generalitat alguna frecuencia de radio y televisión digital, probablemente en sociedad con ACS y otros de sus socios de Xfera.

Curiosamente, mientras Florentino Pérez preside no sólo el Real Madrid sino también ACS, el consejero delegado de Acesa es Salvador Alemany, uno de los más importantes directivos del F.C.Barcelona desde hace muchos años, tanto durante la prolongada presidencia de Josep-Lluís Núñez como desde la recientemente estrenada presidencia de Joan Gaspart.

Las relaciones catalanas de Florentino Pérez no acaban aquí, ni mucho menos. Desde hace años el grupo empresarial ACS controla la mayoría del accionariado de la sociedad Alsina Graells, SA, empresa propietaria de la popular compañía de autobuses o autocares de línea que históricamente controla gran parte del transporte de viajeros por carretera en Cataluña. Alsina Graells se ha hecho recientemente también con el control de otra de las más importantes empresas catalanas del sector, la bergadana ATSA, y en este proceso de absorción empresarial tuvo una muy importante participación personal el director general de Puertos y Transportes del Gobierno de la Generalitat, Enric Ticó.

Más recientemente, una vez culminado este proceso de absorción de ATSA por parte de Alsina Graells, SA, el Gobierno de la Generalitat anunció la aprobación de un plan de subvenciones para la renovación de las flotas de autobuses interurbanos. Según este plan, la Administración autonómica catalana destinará 1.450 millones de pesetas a la subvención de la renovación parcial de las flotas de autobuses o autocares de línea del transporte de viajeros por carretera en Cataluña.

En medios de este sector se estima que gran parte de estas subvenciones de la Generalitat con toda probabilidad irán a parar precisamente a Alsina Graells, empresa que ya ha anunciado una inversión de cerca de 600 millones de pesetas en la renovación de parte de su propia flota de autocares. Esta estimación no tiene nada de extraño, puesto que el ya anteriormente citado Enric Ticó no sólo intervino de forma personal y directa en las negociaciones entre Alsina Graells y ATSA sino que, según ha revelado también El Triangle, asimismo asistió, en su condición de director general de Puertos y Transportes del Gobierno de la Generalitat, al reciente acto de presentación pública en Navàs de la nueva flota de autobuses de la misma Alsina Graells. J. G. S. (Barcelona)


Una carrera fulgurante

Florentino Pérez nació en Madrid el 8 de marzo de 1947. Hijo de un comerciante de perfumes, estudió en los Escolapios y sacó la carrera de ingeniero de Caminos, Canales y Puertos. Aunque es conocido como empresario, empezó en la política a finales de los setenta, dentro de las filas de la Unión Democrática y Social, y llegó a ser concejal del Ayuntamiento de Madrid y responsable de una dirección general del Ministerio de Transportes. Luego emprendió una aventura política por su cuenta cuando se alió con Miquel Roca en el Partido Reformista Democrático (PRD) de la que salió malparado (ver Las relaciones catalanas de Florentino Pérez).

En 1982 acudió al Fondo de Garantía de Depósitos y se gastó 5 millones de pesetas (a peseta por acción) en una sociedad llamada Construcciones Padrós. Más tarde, repitió la operación con Ocisa. Todo ello fue el embrión de OCP, que se fusionó con la constructora Ginés Navarro, para convertirse en ACS. Florentino Pérez es presidente de la compañía, que tiene prevista para este año una facturación de 560.000 millones de pesetas.

En 1995 el empresario se presentó a las elecciones del Real Madrid y perdió tan sólo por unos centenares de votos. Después de no presentarse en 1997 contra Lorenzo Sanz, que adelantó las elecciones después de ganar la Liga, bajo la excusa de hallarse en plena fusión empresarial, pero este verano sí se presentó contra Sanz y le ganó. Ahora también el club es suyo.

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