Nº 421
3/7/2000

Cómo Gortazar, Martí y Arriola viven detrás de sus mujeres

MARIDO DE MINISTRA

Se suele decir que detrás de cada gran hombre hay una gran mujer. Pero ¿qué sucede cuando se cambian las tornas? El segundo Gobierno de José Maria Aznar tiene a tres ministras: Pilar del Castillo, Anna Birulés y Celia Villalobos, cada una de las cuales presume de orígenes políticos progresistas. Sus maridos no suelen acompañarlas, apenas hay fotos suyas y se mantienen en un discreto segundo plano aunque los tres tengan trayectorias personales y profesionales similares a las de sus parejas. Dos de ellos también trabajan cerca de Aznar pero todos intentan que su vida no cambie porque el presidente se haya fijado antes en sus mujeres.

Fermín NÚÑEZ

No se sabe si son ellas las que llevan los pantalones, pero lo cierto es que los maridos de las ministras Pilar del Castillo, Celia Villalobos y Anna Birulés han mantenido trayectorias personales e incluso profesionales muy ligadas a las de sus respectivas mujeres. las medias naranjas son en este caso el diputado por Barcelona y secretario ejecutivo de( Partido Popular, Guillermo Gortázar; el asesor independiente de¡ presidente Aznar, Pedro Arriola, y un poco conocido empresario catalán llamado Carles Martí. Son maridos en la sombra, sin aparente afán de protagonismo, pero con una trayectoria a la altura de tan ilustres esposas. Además, tanto ellos como sus mujeres son casos paradójicos de cómo militantes de la izquierda casi radical llegan a altas esferas de poder bien político, dentro del PP, o bien económico. Son un buen botón de muestra de lo que Aznar ha impuesto en su partido y, por tanto, de la gente que ha ascendido como la espuma en los últimos tiempos. Jóvenes, muy formados y de talante moderado.

El marido de Pilar del Castillo es el diputado por Barcelona y actual secretario ejecutivo de Análisis y Documentación del Partido Popular, Guillermo Gortázar. Ambos presentan rasgos personales e ideológicos muy similares. Se llevan un año y 11 días de diferencia, siendo Gortázar (20 de julio de 1951) el mayor de los dos. Son liberales convencidos que han evolucionado desde la izquierda antifranquista más radical. Se conocieron en 1970 en la Complutense de Madrid, en donde estudiaban Derecho y formaban parte de la lucha contra el régimen, primero desde la organización Bandera Roja y más tarde desde el PCE. Si curioso resulta que con tales antecedentes Pilar del Castillo haya acabado de ministra, no lo es menos que Gortázar llegara a desempeñar durante un largo periodo el puesto de secretario ejecutivo de Formación del PP, es decir, el encargado de adoctrinar a as filas de la derecha. la extraña carambola se explica porque ambos tienen formidables trayectorias profesionales, que han ido por caminos paralelos: licenciados en Derecho, él además lo hizo en Historia, especialidad en la que años más tarde acabaría doctorándose. Viajaron becados a Estados Unidos para completar su formación, y allí conocieron el liberalismo capitalista americano, que supuso un importante influjo en sus ideologías, acercándolas a posturas más moderadas. Desde entonces Estados Unidos es una referencia continua para Gortázar, que después de realizar su master en Historia por la Universidad de California, volvería para ocupar una plaza de profesor contratado en las Universidades Norteamericanas Reunidas. Además del periplo americano, influyó en su giro ideológico su trabajo durante más de una década en la banca (fue ejecutivo de¡ Banco de Vizcaya). Del liberalismo ya no se ha separado nunca: rasgos de este talante son su pertenencia al Club Liberal y su cargo, a título personal, de secretario general de la Fundación Hispano Cubana, un organismo independiente del PP nacido en 1996 que ejerce de lobby anticastrista desde Madrid.

Sus respectivas trayectorias políticas comenzaron en 1989. En ese año, a través de un amigo común, la pareja se acercó al entorno de Aznar. A partir de entonces han sido inseparables del presidente e importantes instrumentos de su popular giro hacia el centro: ella comenzó a colaborar en la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES), una factoría creada por Aznar para renovar ideológicamente el partido hacia posturas centristas, a la que ambos han estado muy ligados, coordinando trabajos y conferencias. Él formaba parte del equipo de fontaneros de Génova, conjunto de hombres de confianza de Aznar que le prepararon su salto a La Moncloa, con el denominador común de ser, como decía el famoso eslogan publicitario, “Jóvenes, aunque sobradamente preparados". La evolución dentro del partido ha sido imparabie para ambos: Pilar fue nombrada hace cuatro años presidenta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). En 1996 Aznar la sondeó para que ocupase la cartera de Medio Ambiente, pero ella se negó por no coincidir con su preparación. No deja de ser curioso que a quien se barajaba en muchos mentideros como probable candidato a ministro del primer Gobierno Aznar fuera al propio Guillermo Gortázar. Las malas lenguas aseguran que era un puesto que anhelaba. Aznar ha seguido confiando lo suficiente en Pilar del Castillo para entregarle la cartera que ocupa desde hace dos meses, mucho más adaptada a su preparación y preferencias.

Su esposo, después de trabajar en la banca, de ser historiador, profesor y catedrático de instituto, se ha dedicado de lleno a la política. Además de ser diputado por Barcelona desde la V legislatura, ha permanecido ligado al equipo ejecutivo del PP, primero ocupándose de la Formación y luego, desde el último congreso de enero del año pasado, como responsable de la Secretaría de Análisis y Documentación.

Dichas responsabilidades políticas les han apartado de la labor docente, muy cultivada por ambos. Gortázar ha sido catedrático de Historia en institutos como el Cardenal Herrera Oria de Madrid y profesor de Historia Contemporánea de la UNED, plaza que conserva en excedencia desde 1993. En la Universidad a Distancia también ha dado clase su mujer, nombrada en 1986 profesora de Derecho Constitucional y más tarde catedrática de Ciencia Política y de la Administración.

La debilidad de Gortázar, evidentemente, es la Historia, En especial el reinado de Alfonso XIII, motivo de su tesis doctoral, que luego publicaria con el título Alfonso XIII, hombre de negocios.

Por su parte, la ministra de Educación es una apasionada del arte (sobre todo de Picasso y Velázquez), de la música clásica y de la ópera. También es aficionada a practicar diversos deportes: antes le gustaba el atletismo, pero ahora se decanta por el esquí, el golf y el pádel, un deporte al parecer muy popular.

Tienen dos hijos pequeños: un niño de 10 años y una niña de 15. Aunque i viven en Madrid, en abril de este año el matrimonio ha comprado un palacete del siglo XVI en la zona alta de Trujillo, en el que tendrán que invertir una considerable suma de dinero para su restauración. Según Cortázar, además de la evidente implicación histórica del lugar, la casa les tentó por su razonable distancia de Madrid, ya que su intención es pasar allí los fines de semana.

Si la confianza depositada por Aznar en el matrimonio Gortázar es mucha, no menos importante es de la que pueden presumir Villalobos y su marido. Y es que Pedro Arriola, como el secretario de Formación Popular, también formó parte de los fontaneros del PP. Si en el caso de Gortázar el trabajo se realizaba desde la sede del PP, la labor de Arriola era de carácter menos oficial, pero más directa, hasta el punto de que se le considera una de las figuras decisivas a la hora de saber el comportamiento de Aznar. Precisamente por su trabajo experimenta¡ como asesor del PP, cruzando encuestas con planes electorales, era conocido en Génova como Doctor Bacterio (el investigador de las historietas de Mortadelo y Filemón). Más allá de la broma, Arriola es uno de los hombres más desconocidos e influyentes en el líder del PP.

Tanto Villalobos como su marido son malagueños. Él es economista y sociólogo, y ella, aunque era mala estudiante y aficionada al deporte (jugaba al balonmano), logró sacarse Derecho en Sevilla, tras haber trabajado de dependienta de una tienda. Ambos comparten un pasado en el sindicalismo vertical del régimen franquista, en una época, los setenta, en la que, aunque no militaba en ningún partido, Villalobos gusta decir que "tenía actitudes de Bandera Roja” . Ella trabajó de funcionaria en la Organización Sindical de Málaga, pero pronto el matrimonio se trasladó a Madrid. Arriola creó, junto al también asesor Fabián Márquez, la asesoría Gades, que trabajaba para una incipiente CEOE, marcándole el camino sobre la nueva manera de negociar con los ya legales sindicatos. Fue en Madrid donde Celia Villalobos inició a principios de los ochenta su andadura política. Empezó a trabajar para Alianza Popular y, en 1986, Fraga la presentó como candidata al Congreso por Málaga: era el principio de una fulgurante carrera, apoyada en un singular carisma basado en la mezcla de una ideología moderada con una personalidad descarada y feminista, por la que incluso ha llegado a tener roces en su partido (en la anterior legislatura tuvo que ausentarse del Congreso para no votar en contra de la ampliación del aborto y no romper así la disciplina de voto de su grupo). Mientras, Arriola tampoco perdía el tiempo: Gades empezó a trabajar para Jose María Aznar como gabinete asesor del PP. Después de entablar cierta confianza con el ahora presidente del Gobierno, Arriola decidió que era mejor montar el negocio por su cuenta, y prescindiendo de Fabián Márquez, formó su chiringuito particular. El Instituto de Estudios Sociales fue una pieza fundamental a la hora de conformar las decisiones del líder del PP y de ejercer influencia sobre éste, hasta el punto de que llegó a ser mirado con recelo entre los barones de más confianza del presidente. Pero, aun así, Arriola ha sabido hacerse con un arma poderosa: como si del propio Rasputín se tratara, se ganó nada menos que a la esposa de Aznar, Ana Botella, con quien hizo una gran amistad. Con tales lazos se ha fraguado una coraza intocable en el PP.

Mientras, la carrera de Celia Villalobos seguía subiendo como la espuma. Pero este fulgurante ascenso también ha tenido sus inconvenientes: la fidelidad de la actual ministra hacia el presidente del Gobierno, que siempre la ha visto como un gancho electoral, le ha hecho separarse en varias ocasiones de su marido, obligándoles a vivir separados durante largos periodos. En 1994, Aznar la requirió para incluirla en las listas europeas que encabezaba Abel Matutes, y tuvo que irse a Estrasburgo durante un año, el tiempo que tardó Aznar en llamarla de nuevo para presentarla como candidata a la alcaldía de Málaga. Villalobos ganó dos veces seguidas, y la estancia en su ciudad se prolongó. Tantos visos de continuidad tenía el puesto que decidió incluso comprarse una casa en una céntrica plaza malagueña.

Mientras tanto, la confianza depositada por el presidente hacia Arriola también crecía. Sirva como muestra que fue Arriola el responsable de negociar con la banda terrorista ETA durante la tregua del año pasado. Además de seguir asesorando al PP, hacía otro tanto con gente relevante de su entorno, como el presidente de Telefónica, Juan Villalonga. Después de estas singulares trayectorias separadas, Aznar ha dado una merecida recompensa al matrimonio, al nombrar a Villalobos ministra de Sanidad, noticia que pilló a la entonces alcaldesa de Málaga por sorpresa. Esto ha permitido a la pareja reencontrarse en Madrid y compartir a sus dos hijos criados entre mítines y campañas electorales.

La ministra de Ciencia y Tecnología, Anna Birulés, y el empresario catalán Carles MartÍ, también se conocieron en la Universidad, cuando estudiaban la carrera de Económicas en Barcelona. Como ocurriera con Pilar del Castillo y Guillermo Gortázar, ambos militaban entonces en la izquierda radical: Birulés, como su amigo el actual ministro de Exteriores, Josep Piqué, en el PSUC. Martí, más radical aún, lo hacia en un órgano estudiantil llamado Estudiants Marxistas­Leninistas ‑E (M‑L)‑ y cercano a la doctrina maoista, como prueba el lema de la publicación que editaban, La Flecha Roja, que decía:”La Flecha es al blanco, lo que el Marxismo‑Leninismo es a la Revolución". En la mencionada célula participaba también el actual secretario de Estado de Política Científica y Tecnológica, Ramón Marimón Suñol, (número dos del departamento de Birulés y amigo personal de la pareja desde aquellos tiempos). Fuentes catalanas aseguran incluso que tanto Marimón como Martí portaban sendos nombres de guerra en esas filas, que hacían referencia humorística a sus respectivos tocados capilares de entonces: al esposo de la ministra le llamaban El Pelucas, debido a su prominente melena. A Marimón, El Beeeeeh, onomatopeya dedicada a su abundante pelo rizado.

En la actualidad poco tiene que ver ese pasado rojo en las vidas de la pareja, entre cuyas amistades actuales se encuentran Josep Piqué, titular de Exteriores, y Pedro Ferreras, presidente de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) ‑que fue además socio de Carles Martí en Laep, SA, empresa que este administraba y que actualmente se encuentra en liquidación). El único rasgo que puede delatarles es no haber pasado todavía por el juzgado ni la vicaría a pesar de sus muchos años juntos.

En un plano mucho más discreto que el de su esposa, Carles Marti, de 50 años, se ha labrado una más bien modesta trayectoria empresarial, alejada por completo de la vida pública, hasta tal punto que en Cataluña es tan sólo conocido por ser el marido de Anna Birulés. Además de en Laep, SA y en Business Iniciatives, la ya conocida sociedad instrumental del matrimonio, concebida para ahorrar impuestos (ver nº 420 de EL SIGLO) ha figurado como administrador en el Institut Catalá de Tecnologia. La única vez que las carreras de Martí y su esposa han confluido ha sido en el Parc Tecriológic del Vallés, un consorcio dependiente de organismos públicos catalanes, como la Generalitat, en el que Martí fue administrador y Píqué y Birulés también participaron. En la actualidad el empresario administra la inmobiliaria Enrique Granados 84, SA y la sociedad Fox Tango India, SL,

No deja de ser curioso que mientras Birulés da una imagen de técnica seria y con los pies en la tierra, la principal afición conocida de su marido sea la aviación de riesgo: no en vano, además de presidente del Aeroclub Barcelona Sabadell, es piloto acrobático y su habilidad puede comprobarse todos los años en diciembre, durante las exhibiciones aéreas de la Virgen de Loreto, en donde coge los mandos de un biplano biplaza de los años cincuenta el PITTS S220.

La pareja Birulés-Martí, que no tiene hijos, también disfruta con la naturaleza, y sus escapadas de fin de semana las realizan a Urús, en el Pirineo catalán, en donde tienen un chalé, comprado a través de Business Iniciatives, junto a los de Piqué y Ferreras. Durante el descanso semanal pueden recuperar el tiempo perdido, ya que, al contrario de lo que ha sucedido con Arriola y Villalobos, el nuevo cargo de Birulés ha separado a la pareja sin otro remedio que el puente aéreo Madrid-Barcelona.                  


Los otros maridos

Otras dos mujeres de peso en el PP y presidentas de sendas cámaras parlamentarias, Luisa Fernanda Rudi y Esperanza Aguirre, también tienen maridos que conservan un muy discreto papel público. Rudi se casó en enero de 1996, siendo alcaldesa de Zaragoza, en una multitudinaria boda en la que Aznar hizo de padrino y a la que asistió en pleno el que sería meses más tarde el futuro Gobierno del PP. José Sobrino Ducai, el marido, es un abogado y empresario de una familia bien de Zaragoza, que es propietario de la empresa Garaje Costa, SA, concesionaria de la marca de coches Renault en la ciudad. Es un personaje muy discreto, culto y aficionado a la música clásica, al que nunca le ha gustado ejercer de marído de... Desde que Luisa Fernanda Rudí fue llamada por Aznar para presidir el Congreso, el matrimonio vive separado: él en Zaragoza (en la que fuera casa de sus suegros, ya fallecidos) y ella en Madrid, aunque fuentes de la ciudad aseguran que es raro el fin de semana que pasan sin verse.

Por su parte, la ex ministra de Cultura y presidenta del Senado, Esperanza Aguirre, está casada con Fernando Ramírez de Haro, con quien tiene dos hijos adolescentes. A Ramírez de Haro, empresario agrícola y ganadero poseedor del título nobiliario de conde de Murillo, le llaman coloquialmente en la zona el Marqués de Pozos, ya que es propietario de la finca Cuarto de Abajo, en la localidad de Pozos de Hinojo (Salamanca), a donde el matrimonio va muchos fines de semana, ya que Aguirre es una entusiasta del golf, deporte que practica en el campo cercano de Zarapicos.

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