Nº 419
19/6/2000

Manuel CHAVES, presidente de la Comisión Política del PSOE

“No tengo ningún pacto con Bono ni con González”

Aunque muchas miradas se vuelven hacia él para liderar el PSOE tras el próximo congreso, Manuel Chaves insiste en que no puede asumir ese reto porque eso perjudicarla electoralmente al PSOE andaluz. Asegura que González ni está interviniendo ni tendrá ninguna participación especial en el congreso. Chaves es tajante cuando niega haber suscrito ningún pacto con González ni con Bono para colocar a un futuro secretario general. Aclara que no piensa usar los votos de la i delegación andaluza en ese sentido, pero sí ejercer su autoridad para evitar que otros barones usen y abusen de su poder territorial.


Esther JAÉN

-Estaría dispuesto a sacrificarse por el bien del PSOE y ser el secretario general si finalmente no hay posibilidades de resolver su actual crisis en el próximo congreso?
-Estoy convencido de que el congreso no será caótico. No se llegará a una situación límite, pero si se llegara, ya veremos qué solución adoptamos. Yo tengo muy claro que no voy a ser candidato a la secretaría general del partido. No es que quiera sobrevalorarme, ni es una cuestión de soberbia, pero, si me voy de Andalucía, tendremos dificultades en las próximas elecciones.

-Tal y como están las cosas ¿no existe el riesgo de que el congreso vuelva a reducirse a la confrontación renovadores contra guerristas?
-Plantearse el congreso así no responde a la realidad, aunque haya gente que se denomine felipista o guerrista. La realidad del partido, con todas sus dificultades actuales, no refleja esa dicotomía. Plantearse el congreso como el enfrentamiento de guerristas y felipistas  no sólo es irreal sino estúpido.

-¿Qué papel va a tener Felipe González en este congreso?
-
‑Creo que no va a tener ninguno. En todo caso, tendrá el de un militante que puede expresar su opinión. Yo ya he dicho, con escaso éxito, que Felipe no está interviniendo en el proceso precongresual. Igual que a nosotros se nos pide renovación con respecto a Felipe, los periodistas también tendrían que renovar sus interpretaciones sobre las palabras o actitudes de González.

- Hombre, un tirón de orejas sí les dio cuando dijo que están inmersos en cuestiones endogámicas...
-
Él ha manifestado una opinión, eso no significa que intervenga en el proceso precongresual. Ha dicho cosas que podemos decir otros, aunque con menos impacto mediático.

-¿Con tanto aspirante a secretario general, plataforma y movimiento, van a ser capaces de elegir a un candidato con un mínimo de consenso?
-Yo no descarto la posibilidad de que haya acuerdos en el congreso, quizás sea bueno que los haya sobre. programas, objetivos... ¿por qué no también entre personas? Eso facilitaría el trabajo del congreso. Para que un candidato salga elegido con el mayor apoyo posible y se elija también una ejecutiva que dirija el partido e imponga su impronta democrática en el PSOE se tienen que dar dos condiciones: que las organizaciones territoriales del partido renuncien a exigir cuotas territoriales dentro de la comisión y que las distintas tendencias también renuncien a esas cuotas. El secretario general debe de tener un margen de maniobra amplio, que no absoluto, para formar un equipo de dirección capaz y cohesionado y que responda a la mayoría del partido.

-Tiene su gracia. que el barón con más poder territorial que es usted pida que se deje a un lado esa fuerza de los territorios..
-
Sé que tengo que dar ejemplo y tirar M carro, convencer a mis compañeros de que hay que renunciar a las cuotas territoriales. Pero esa renuncia también va a depender de la actitud del secretario general que salga elegido.

-¿Tirará también del carro, de sus 286 delegados andaluces, para forzar un consenso final?
-
Sí, a todas las delegaciones les corresponde una responsabilidad. A Andalucía también. Muchos militantes están expectantes por ver la posición de la federación andaluza, que representa a un partido cohesionado y que gana elecciones. Intentaremos buscar una buena salida al congreso.

‑¿Le ha sorprendido la presentación de la candidatura de Matilde Fernández y la liturgia que ha empleado, como la recuperación de la anterior sintonía electoral del PSOE ... ?
-
Los guerristas muestran unos elementos ideológicos muy en consonancia con el escenario de presentación de sus dirigentes, de sus programas y de sus ideas. No juzgo si son buenos o malos. Son los suyos y hay que respetarlos.

-¿Respetarlos significa integrarlos en la futura dirección?
-
No, me refiero a respetar su precampaña electoral.

- ¿Qué opina de las propuestas de Matilde Fernández de integrar a los líderes sindicales en la Ejecutiva y de incrementar los afiliados al PSOE hasta un millón?
-
Lo de incorporar a los sindicatos no tiene mucho sentido en estos momentos. Ella misma ha matizado su propuesta. En aras a la autonomía e independencia sindical estaba claro que ningún dirigente sindical iba a aceptar esa propuesta.
En cuanto a su intención de triplicar prácticamente la militancia, me gustaría que pudiera ser verdad, pero no me lo creo.

-¿Es cierto que tiene usted un acuerdo no explícito con José Bono para solucionar el congreso con él como secreta o general?
-(Sonríe). Eso es producto de las maledicencias de un periódico determinado. No me interesan las maledicencias ni voy a dedicar mi tiempo a las insinuaciones de ese tipo. No tengo ningún pacto con Bono ni con Rosa Díez ni con Zapatero ni con Felipe González.

-Pero los votos de los delegados andaluces pueden prácticamente sacar adelante a un candidato...
-Pues Andalucía no va a jugar a imponer un candidato. Quien quiera ser secretario general tendrá que ganárselo con su programa y sus propuestas o no lo será.

-¿Se ha molestado en leer todas las  propuestas que han surgido?
- Sí. No sólo las de los candidatos que aparecen con más probabilidades, sino también documentos de juventudes Socialistas, las enmiendas e incluso los manifiestos de algunos candidatos que no aparecen en los medios de comunicación.

-¿Y qué saca en limpio de todo ello?
- Desde el punto de vista ideológico y programático no hay grandes diferencias sino matices. Quizás haya más diferencia en cuanto a modelo de partido y criterios de funcionamiento del mismo. El propio momento que vivimos hace que los militantes se pronuncien más sobre temas organizativos que ideológicos.

- La mayoría de las enmiendas piden más apertura al partido. ¿Tan corta se quedó la anterior dirección en sus acciones aperturistas?
 - No, un grupo importante de delegados cree que las primarias fue una experiencia positiva a consolidar. Creo que al final hay. que llegar a un equilibrio entre la democracia representativa con algunos elementos de democracia directa, como las listas abiertas o las primarias. Si estamos convencidos de que el sistema de primarias es mucho más participativo, mas abierto y democrático y que las listas abiertas significan también mas apertura, debemos ir a por todas. Eso significa que deberíamos intentar esta­blecerlo por ley. Reformar la ley Electoral para que todos los partidos prac­tiquen el sistema de primarias. También implica que deberíamos ampliar el censo de personas que podrán participar en esas primarias. Sólo así serían unas verdaderas primarias, lo que hemos hecho hasta ahora sólo es un sucedáneo.

- En su esquema, ¿tendría el mismo derecho un militante que alguien que se declarase votante socialista, a la hora de escoger al futuro candidato?       
- Claro, porque las primarias entre Almunia y Borrell sólo fueron una votación directa por parte de los militantes socialistas. En unas primarias deberíamos buscar un determinado censo electoral para que el candidato no sea sólo la expresión de la militancia del partido sino también de sus electores.

- ¿Estarían dispuestos a correr el riesgo de que simpatizantes de otros partidos pudieran interferir negativamente en ese proceso de primarias para el PSOE?
- Pueden votar o no. En países como EE UU, el votante solamente ejerce su voto una vez, no pueden votar en la de otros partidos. Pero ese es el riesgo.

- Alfonso Guerra y usted han tenido alguna refriega verbal últimamente... ¿es fruto de rencillas pasadas o tiene que ver con el debate actual?
-
Yo hice unas declaraciones que se interpretaron dirigidas al sector guerrista, cuando no fue así. Tenían un carácter general sobre el catastrofismo. No me refería al guerrismo pero tuve poca fortuna al expresarme, por lo visto.

- Tienen ustedes que elegir un presi­dente del PSOE. ¿Aceptaría ese cargo?
-
(Se ríe) * No, no. Tampoco voy a ser el presidente del partido.

‑¿Tienen ya perfiles o nombres que puedan ocupar ese puesto?
-
Nombres siempre hay. Uno de los que ha sonado es el de Felipe González... En cualquier caso, como presidente de la Comisión Política no voy a pronunciarme sobre ningún nombre para evitarme problemas...

- ¿Los de Suresnes están pasados de moda?
-
Ni los de Suresnes tenemos todo el monopolio para la solución del partido, ni lo tienen otros por el mero hecho de no haber estado. Tampoco ellos tienen el monopolio de la renovación, la creatividad o la imaginación en el partido.
Si hablamos de relevo generacional, creo que no por ser más joven o más viejo se tiene más o menos razón. Prefiero los equipos intergeneracionales, que aporten experiencia y juventud, pasado, presente y futuro. Otros hablan de Suresnes desde un punto de vista ideológico, para tratar de terminar o de ocultar una etapa del partido que coincide con una etapa reciente de la historia de España, protagonizada por quienes salieron de Suresnes. Si queremos ofrecer un proyecto creíble para toda la sociedad española, tiene que partir del reconocimiento del periodo socialista desde 1982 a 1996. Ese ha sido uno de los más importantes de España, desde mi punto de vista. Si no lo hacemos así, tendremos muchas dificultades.

- En eso coincide usted con el guerrismo...
-
Creo que en eso debería coincidir todo el partido. Fue un periodo importante de modernización de nuestro país.

- ¿Felipe González y Alfonso Guerra tienen que jugar algún papel en el futuro del partido?
-Tienen que aportar su opinión, que puede ser importante. Pero nada más.

- ¿Le preocupa que, según el CIS, el PSOE haya perdido dos puntos desde el pasado 12 de marzo?
-
Algunos me han dicho en tono de broma: "Con lo que está lloviendo... es sorprendente que no hayamos perdido más". Bromas aparte, me preocuparía si en septiembre u octubre, en el próximo barómetro del CIS la diferencia fuese de 12 puntos. Esa encuesta está condicionada por la propia fecha electoral y yo no le doy demasiada validez.

- No hay mal que por bien no venga... su valoración, sin embargo, sube...
-
Pues yo ya tengo mi vanidad colmada... (se ríe). Eso no me hace ni fu ni fa.

- El PP dice que no quiere separarse del PSOE en su unidad frente al conflicto de Euskadi, pero ustedes han empezado a matizar que la dureza con que se maneja Aznar no es buena...
- Nuestra posición es muy clara, aunque a veces intenten confundirla desde el PP. Estamos con el Gobierno en la lucha antiterrorista. Ahí no va a haber fisuras, sino siempre la búsqueda de consensos. Pero hay matices importantes en la actitud del PP y el Gobierno que hay que corregir. No estamos de acuerdo en una guerra de declaraciones entre Arzalluz y Aznar, o Mayor Oreja, que no ayuda en nada a solucionar la crisis en el País Vasco y que parece que está taponando cualquier intento de salida por parte del PNV de la situación en la que se encuentra. Leyendo la prensa, parece que, al final, lo que hay es un enfrentamiento personal entre Arzalluz y Aznar. Es necesario que PNV y en especial PP y Gobierno hagan un esfuerzo por recomponer la unidad de los demócratas, dentro de la cual debe estar necesariamente el PNV.

-Tras cuatro años de enfrentamientos, sus relaciones con Aznar han mejorado casi milagrosamente tras su reu­nión en Moncloa. ¿Es que tenía usted miedo de las consecuencias que traería para Andalucía enfrentarse a este Gobierno, con mayoría absoluta?
-
Yo no he cambiado respecto a la legislatura anterior. También quisimos negociar entonces y no fue posible porque PP y Gobierno adoptaron una posición de fuerza y de bloqueo hacia Andalucía. Aznar ha aprendido después del 12 de marzo, porque ha perdido las elecciones autonómicas y generales en Andalucía y eso le hará orientar su política hacia Andalucía con más apertura y diálogo. Yo estoy dispuesto a ese diálogo. Además, la mayoría absoluta del PP le da mayor margen de maniobra ahora porque no está condicionado por el señor Pujol o por Coalición Canaria.

-¿No será también que Aznar puede tener miedo a la fuerza de seis comunidades autónomas gobernadas por socialistas y coordinadas entre sí?
-
‑Hacer cualquier política con implicación en la estructura del Estado, llámese sanidad o financiación autonómica, es difícil sin tener en cuenta a las seis comunidades citadas. Eso no sólo provocaría agravios comparativos y sería el reflejo de una politica autonómica sectaria, sino que abriría fisuras en la estructura del Estado. El impulso autonómico tiene que ser el resultado de la suma de 17 y no de dos, de Aznar y Pujol, como fue en la pasada legislatura.

- Las comunidades autónomas socialistas no parecían bien coordinadas en la anterior legislatura. ¿Ahora han conseguido una mejor coordinación?
-
Estamos bien coordinados pero también lo estábamos antes.

-Siendo realistas, ¿cabe pensar en un modelo consensuado por todas las comunidades, incluida Cataluña?
- Sí. Hay elementos en los que estamos de acuerdo casi todos: la cesión de impuestos especiales. Además hoy el PP no está hipotecado por nadie.

- Usted ha reclamado la creación de la conferencia de presidentes autonómicos, ¿cree que Aznar recela de ese organismo porque lo entiende como una especie de gobierno paralelo, presidido por el Rey, un contrapoder.?
-
No, sólo sería un órgano consultivo y de debate. Para tratar todos estos temas, lo importante es que el Gobierno convoque el debate sobre el estado de las autonomías en el Senado, que no se celebra desde 1997.

- ¿El PP está siendo escrupuloso ante la crisis del PSOE o cree que ha intentado sacar tajada en algún momento?
-
Hay muchas formas de intervenir en la vida de un partido. El PP no está interviniendo aparentemente, pero los medios de comunicación afines al PP han querido presentar una permanente imagen de caos, de ahondar en la crisis y hasta de ninguneo de la situación del partido.          

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