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Esther JAÉN
-Estaría dispuesto a sacrificarse
por el bien del PSOE y ser el secretario general si finalmente no hay
posibilidades de resolver su actual crisis en el próximo congreso?
-Estoy convencido de que el
congreso no será caótico. No se llegará a una situación límite, pero si
se llegara, ya veremos qué solución adoptamos. Yo tengo muy claro que
no voy a ser candidato a la secretaría general del partido. No es que
quiera sobrevalorarme, ni es una cuestión de soberbia, pero, si me voy
de Andalucía, tendremos dificultades en las próximas elecciones.
-Tal y como están las cosas
¿no existe el riesgo de que el congreso vuelva a reducirse a la confrontación
renovadores contra guerristas?
-Plantearse el congreso así
no responde a la realidad, aunque haya gente que se denomine felipista
o guerrista. La realidad del partido, con todas sus dificultades actuales,
no refleja esa dicotomía. Plantearse el congreso como el enfrentamiento
de guerristas y felipistas no
sólo es irreal sino estúpido.
-¿Qué papel va a tener Felipe
González en este congreso?
- ‑Creo que no va a tener
ninguno. En todo caso, tendrá el de un militante que puede expresar su
opinión. Yo ya he dicho, con escaso éxito, que Felipe no está interviniendo
en el proceso precongresual. Igual que a nosotros se nos pide renovación
con respecto a Felipe, los periodistas también tendrían que renovar sus
interpretaciones sobre las palabras o actitudes de González.
- Hombre, un tirón de orejas
sí les dio cuando dijo que están inmersos en cuestiones endogámicas...
- Él ha manifestado una opinión,
eso no significa que intervenga en el proceso precongresual. Ha dicho
cosas que podemos decir otros, aunque con menos impacto mediático.
-¿Con tanto aspirante a secretario
general, plataforma y movimiento, van a ser capaces de elegir a un candidato
con un mínimo de consenso?
-Yo no descarto la posibilidad
de que haya acuerdos en el congreso, quizás sea bueno que los haya sobre.
programas, objetivos... ¿por qué no también entre personas? Eso facilitaría
el trabajo del congreso. Para que un candidato salga elegido con el mayor
apoyo posible y se elija también una ejecutiva que dirija el partido e
imponga su impronta democrática en el PSOE se tienen que dar dos condiciones:
que las organizaciones territoriales del partido renuncien a exigir cuotas
territoriales dentro de la comisión y que las distintas tendencias también
renuncien a esas cuotas. El secretario general debe de tener un margen
de maniobra amplio, que no absoluto, para formar un equipo de dirección
capaz y cohesionado y que responda a la mayoría del partido.
-Tiene su gracia. que el barón
con más poder territorial que es usted pida que se deje a un lado esa
fuerza de los territorios..
- Sé que tengo que dar ejemplo
y tirar M carro, convencer a mis compañeros de que hay que renunciar a
las cuotas territoriales. Pero esa renuncia también va a depender de la
actitud del secretario general que salga elegido.
-¿Tirará también del carro,
de sus 286 delegados andaluces, para forzar un consenso final?
- Sí, a todas las delegaciones les corresponde una responsabilidad.
A Andalucía también. Muchos militantes
están expectantes por ver la
posición de la federación andaluza, que
representa a un partido cohesionado
y que gana elecciones. Intentaremos
buscar una buena salida al congreso.
‑¿Le ha sorprendido
la presentación de la candidatura de Matilde Fernández y la liturgia que
ha empleado, como la recuperación de la anterior sintonía electoral del
PSOE ... ?
- Los guerristas muestran unos
elementos ideológicos muy en consonancia con el escenario de presentación
de sus dirigentes, de sus programas y de sus ideas. No juzgo si son buenos
o malos. Son los suyos y hay que respetarlos.
-¿Respetarlos significa integrarlos
en la futura dirección?
- No, me refiero a respetar
su precampaña electoral.
- ¿Qué opina de las propuestas
de Matilde Fernández de integrar a los líderes sindicales en la Ejecutiva
y de incrementar los afiliados al PSOE hasta un millón?
- Lo de incorporar a los sindicatos
no tiene mucho sentido en estos momentos. Ella misma ha matizado su propuesta.
En aras a la autonomía e independencia sindical estaba claro que ningún
dirigente sindical iba a aceptar esa propuesta.
En cuanto a su intención de
triplicar prácticamente la militancia, me gustaría que pudiera ser verdad,
pero no me lo creo.
-¿Es cierto que tiene usted
un acuerdo no explícito con José Bono para solucionar el congreso con
él como secreta o general?
-(Sonríe). Eso es producto
de las maledicencias de un periódico determinado. No me interesan las
maledicencias ni voy a dedicar mi tiempo a las insinuaciones de ese tipo.
No tengo ningún pacto con Bono ni con Rosa Díez ni con Zapatero ni con
Felipe González.
-Pero los votos de los delegados
andaluces pueden prácticamente sacar adelante a un candidato...
-Pues Andalucía no va a jugar
a imponer un candidato. Quien quiera ser secretario general tendrá que
ganárselo con su programa y sus propuestas o no lo será.
-¿Se ha molestado en leer todas las propuestas que han surgido?
- Sí. No
sólo las de los candidatos que aparecen con más probabilidades, sino también
documentos de juventudes Socialistas, las enmiendas e incluso los manifiestos
de algunos candidatos que no aparecen en los medios de comunicación.
-¿Y qué saca en limpio de
todo ello?
- Desde el punto de vista
ideológico y programático no hay grandes diferencias sino matices. Quizás
haya más diferencia en cuanto a modelo de partido y criterios de funcionamiento
del mismo. El propio momento que vivimos hace que los militantes se pronuncien
más sobre temas organizativos que ideológicos.
- La mayoría de las enmiendas
piden más apertura al partido. ¿Tan corta se quedó la anterior dirección
en sus acciones aperturistas?
- No, un grupo importante de delegados cree que
las primarias fue una experiencia positiva a consolidar. Creo que al final
hay. que llegar a un equilibrio entre la democracia representativa con
algunos elementos de democracia directa, como
las listas abiertas o las primarias. Si estamos convencidos de que el
sistema de primarias es mucho más participativo, mas abierto y democrático
y que las listas abiertas significan también mas apertura, debemos ir
a por todas. Eso significa que deberíamos intentar establecerlo por ley.
Reformar la ley Electoral para que todos los partidos practiquen el sistema
de primarias. También implica que deberíamos ampliar el censo de personas
que podrán participar en esas primarias. Sólo así serían unas verdaderas
primarias, lo que hemos hecho hasta ahora sólo es un sucedáneo.
- En su esquema, ¿tendría el mismo derecho un
militante que alguien que se declarase votante socialista, a la hora de
escoger al futuro candidato?
- Claro, porque las primarias
entre Almunia y Borrell sólo fueron una votación directa por parte de
los militantes socialistas. En unas primarias deberíamos buscar un determinado
censo electoral para que el candidato no sea sólo la expresión de la militancia
del partido sino también de sus electores.
- ¿Estarían dispuestos a correr
el riesgo de que simpatizantes de otros partidos pudieran interferir negativamente
en ese proceso de primarias para el PSOE?
- Pueden votar o no. En países
como EE UU, el votante solamente ejerce su voto una vez, no pueden votar
en la de otros partidos. Pero ese es el riesgo.
- Alfonso Guerra y usted han
tenido alguna refriega verbal últimamente... ¿es fruto de rencillas pasadas
o tiene que ver con el debate actual?
- Yo hice unas declaraciones
que se interpretaron dirigidas al sector guerrista, cuando no fue así.
Tenían un carácter general sobre el catastrofismo. No me refería al guerrismo
pero tuve poca fortuna al expresarme, por lo visto.
- Tienen ustedes que elegir
un presidente del PSOE. ¿Aceptaría ese cargo?
- (Se ríe)
* No, no. Tampoco voy a ser el presidente del partido.
‑¿Tienen
ya perfiles o nombres que puedan ocupar ese puesto?
- Nombres siempre hay. Uno de
los que ha sonado es el de Felipe González... En cualquier caso, como
presidente de la Comisión Política no voy a pronunciarme sobre ningún
nombre para evitarme problemas...
- ¿Los de Suresnes están pasados
de moda?
- Ni los de Suresnes tenemos
todo el monopolio para la solución del partido, ni lo tienen otros por
el mero hecho de no haber estado. Tampoco ellos tienen el monopolio de
la renovación, la creatividad o la imaginación en el partido.
Si hablamos de relevo generacional,
creo que no por ser más joven o más viejo se tiene más o menos razón.
Prefiero los equipos intergeneracionales, que aporten experiencia y juventud,
pasado, presente y futuro. Otros hablan de Suresnes desde un punto de
vista ideológico, para tratar de
terminar o de ocultar una etapa del partido que coincide con una etapa
reciente de la historia de España, protagonizada por quienes salieron
de Suresnes. Si queremos ofrecer un proyecto creíble para toda la sociedad
española, tiene que partir del reconocimiento del periodo socialista desde
1982 a 1996. Ese ha sido uno de los más importantes de España, desde mi
punto de vista. Si no lo hacemos así, tendremos muchas dificultades.
- En eso coincide usted con
el guerrismo...
- Creo que en eso debería coincidir
todo el partido. Fue un periodo importante de modernización de nuestro
país.
- ¿Felipe González y Alfonso
Guerra tienen que jugar algún papel en el futuro del partido?
-Tienen que aportar su opinión,
que puede ser importante. Pero nada más.
- ¿Le preocupa que, según
el CIS, el PSOE haya perdido dos puntos desde el pasado 12 de marzo?
- Algunos me han dicho en tono
de broma: "Con lo que está lloviendo... es sorprendente que no hayamos
perdido más". Bromas aparte, me preocuparía si en septiembre u octubre,
en el próximo barómetro del CIS la diferencia fuese de 12 puntos. Esa
encuesta está condicionada por la propia fecha electoral y yo no le doy
demasiada validez.
- No hay mal que por bien
no venga... su valoración, sin embargo, sube...
- Pues yo ya tengo mi vanidad
colmada... (se ríe). Eso no me hace ni fu ni fa.
- El PP dice que no quiere
separarse del PSOE en su unidad frente al conflicto de Euskadi, pero ustedes
han empezado a matizar que la dureza con que se maneja Aznar no es buena...
- Nuestra posición es muy
clara, aunque a veces intenten confundirla desde el PP. Estamos con el
Gobierno en la lucha antiterrorista. Ahí no va a haber fisuras, sino siempre
la búsqueda de consensos. Pero hay matices importantes en la actitud del
PP y el Gobierno que hay que corregir. No estamos de acuerdo en una guerra
de declaraciones entre Arzalluz y Aznar, o Mayor Oreja, que no ayuda en
nada a solucionar la crisis en el País Vasco y que parece que está taponando
cualquier intento de salida por parte del PNV de la situación en la que
se encuentra. Leyendo la prensa, parece que, al final, lo que hay
es un enfrentamiento personal entre Arzalluz y Aznar. Es necesario que
PNV y en especial PP y Gobierno hagan un esfuerzo por recomponer la unidad
de los demócratas, dentro de la cual debe estar necesariamente el PNV.
-Tras cuatro años de enfrentamientos,
sus relaciones con Aznar han mejorado casi milagrosamente tras su reunión
en Moncloa. ¿Es que tenía usted miedo de las consecuencias que traería
para Andalucía enfrentarse a este Gobierno, con mayoría absoluta?
- Yo no he cambiado respecto
a la legislatura anterior. También quisimos negociar entonces y no fue
posible porque PP y Gobierno adoptaron una posición de fuerza y de bloqueo
hacia Andalucía. Aznar ha aprendido después del 12 de marzo, porque ha
perdido las elecciones autonómicas y generales en Andalucía y eso le hará
orientar su política hacia Andalucía con más apertura y diálogo. Yo estoy
dispuesto a ese diálogo. Además, la mayoría absoluta del PP le da mayor
margen de maniobra ahora porque no está condicionado por el señor Pujol
o por Coalición Canaria.
-¿No será también que Aznar
puede tener miedo a la fuerza de seis comunidades autónomas gobernadas
por socialistas y coordinadas entre sí?
- ‑Hacer cualquier política
con implicación en la estructura del Estado, llámese sanidad o financiación
autonómica, es difícil sin tener en cuenta a las seis comunidades citadas.
Eso no sólo provocaría agravios comparativos y sería el reflejo de una
politica autonómica sectaria, sino que abriría fisuras en la estructura
del Estado. El impulso autonómico tiene que ser el resultado de la suma
de 17 y no de dos, de Aznar y Pujol, como fue en la pasada legislatura.
- Las comunidades autónomas
socialistas no parecían bien coordinadas en la anterior legislatura. ¿Ahora
han conseguido una mejor coordinación?
- Estamos bien coordinados pero
también lo estábamos antes.
-Siendo realistas, ¿cabe pensar
en un modelo consensuado por todas las comunidades, incluida Cataluña?
- Sí. Hay elementos en los
que estamos de acuerdo casi todos: la cesión de impuestos especiales.
Además hoy el PP no está hipotecado por nadie.
- Usted ha reclamado la creación
de la conferencia de presidentes autonómicos, ¿cree que Aznar recela de
ese organismo porque lo entiende como una especie de gobierno paralelo,
presidido por el Rey, un contrapoder.?
- No, sólo sería un órgano consultivo
y de debate. Para tratar todos estos temas, lo importante es que el Gobierno
convoque el debate sobre el estado de las autonomías en el Senado, que
no se celebra desde 1997.
- ¿El PP está siendo escrupuloso
ante la crisis del PSOE o cree que ha intentado sacar tajada en algún
momento?
- Hay muchas formas de intervenir
en la vida de un partido. El PP no está interviniendo aparentemente, pero
los medios de comunicación afines al PP han querido presentar una permanente imagen de caos,
de ahondar en la crisis y hasta de ninguneo de la situación del partido.
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