Hemeroteca Lista sin maldad
Nº 639
7/3/2005

Campaña carlista con IU de monaguillo

Ya están todos en campaña en un ambiente que recuerda las carlistas. La cuestión es saber si habrá en esta ocasión un abrazo de Vergara, lo que depende del debate interno que pudiera plantearse en el seno del Partido Nacionalista Vasco. No hay que olvidar que el Convenio de Vergara se firmó con una parte del carlismo y que fue denunciado como una traición por otros facciosos.

El plan Ibarretxe se ha extinguido jurídicamente, una vez rechazado por el Parlamento español. La pregunta es si ahora el PNV seguirá escalando  en la confrontación o si dentro del partido pudiera producirse una rectificación que frenara la carrera hacia el abismo. La estrategia de unos y otros estará condicionada por los comicios del 17 de abril, que para eso se hacen las elecciones. Ibarretxe las sueña como un plebiscito que le ahorre el molesto referéndum comprometido. El plan Ibarretxe ha muerto. ¡Viva el Plan! Pero es probable que, aun consiguiendo la mayoría absoluta gracias al comodín comunista, el panorama no cambie sustancialmente. Sospecho que el resultado, escaño arriba o abajo, puede predecirse: una representación más o menos por mitades. Parece pues aconsejable  situarse en el día después como nos situamos antes del debate del plan Ibarretxe en el Congreso de los Diputados. ¿Qué hará a partir de ahora Ibarretxe y que puede tramar Zapatero? En definitiva, ¿qué margen hay para el diálogo ente Ibarretxe-Maroto y Zapatero-Espartero? 

Los resultados no son, sin embargo, irrelevantes y los ciudadanos, sabios en estas lides, marcarán los trazos finos del nuevo panorama. Todos se batirán el cobre para optimizar resultados. Es posible que el PSE-PSOE obtenga un par de diputados más de los que tenía, pero pudieran ser tres; es probable que el PP pierda dos escaños, pero pudiera perder sólo uno; es previsible que Izquierda Unida se quede como está pero no hay que excluir un castigo a su venalidad. A la IU de Madrazo le corresponde una gran responsabilidad en el desaguisado, pero Llamazares bastante tiene con mantenerse como puede y no está en condiciones de echar un pulso al extraño compañero. Los chicos de Madrazo han tocado moqueta y difícilmente abandonarán las mieles del pesebre.

Otro interrogante será la actitud que finalmente adopte Batasuna, que nos tiene acostumbrados a administrar la intriga hasta el final. ¿Su presentación en directo es una cortina de humo para lanzar una lista blanca difícil de parar judicialmente? El fiscal general del Estado, Cándido Conde-Pumpido, parece estar en condiciones de afirmar que no lo conseguirán de ningún modo. Si así fuera, ¿qué hará Batasuna? ¿Reclamará a su parroquia el voto en blanco o nulo para marcar su presencia y sus poderes o se tragará el enfado del adelanto electoral en pro de la carlistada? ¿Promoverá el voto útil o el voto testimonial? Todo, me temo, menos denunciar la violencia de ETA y participar en los comicios con todas las de la ley. Si Batasuna forma parte de la organización terrorista no cabe esperar que pase el rubicón del terror para convertirse en una fuerza política. Hará lo que toque sacrificando apoyos -los votos testimoniales disminuyen en cada convocatoria- y arruinando su acceso a las instituciones y a las fuentes de ingresos que éstas proporcionan.

Una tregua de ETA ya no serviría para nada. La organización terrorista sólo tiene dos posibilidades: seguir poniendo muertos encima de la mesa -"los necesito con urgencia", fue el macabro pedido de un dirigente- o la entrega de las armas. Afortunadamente los comandos terroristas no pudieron servir a tiempo el macabro pedido solicitado para las elecciones europeas, lo que no quiere decir que no puedan hacerlo en otro momento. Sin embargo, tras la masacre del 11-M, la ciudadanía vasca no está para más sangre. En estas circunstancias es posible que ETA piense que ha llegado el momento de la negociación. La pregunta es si Zapatero trama algo al respecto, si está sondeando algún contacto. Oficialmente lo ha negado, como es su obligación, pero nadie le puede regatear el derecho a intentarlo como hicieron sus antecesores. Naturalmente, siempre que no se negocien contenidos políticos ni se reconozca a ETA como hiciera Aznar como Movimiento Nacional de Liberación Vasco. Parece que en la presente situación ni siquiera la organización terrorista pretende un acuerdo que vaya más allá de la liberación de sus presos y salvar algunos muebles menores. La cuestión pues, no es ésta, sino resolver un arduo problema: el Gobierno estaría dispuesto a negociar una vez que ETA entregara las armas y ésta exigiría una negociación previa. Estoy convencido de que algo cavila Zapatero, algo muy distinto de lo que cavilaría José María Aznar.

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