Hemeroteca Lista sin maldad
Nº 628
12/12/2004

La educación, un problema crónico

Hace más de doce años, El Siglo publicaba la portada con la que ilustro este comentario con un título inspirado por el humor negro: "CADA DÍA SOMOS MÁS BURROS".  Habíamos llegado a tan turbadora conclusión tras analizar el informe del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo publicado en mayo de 1992 en Estocolmo: España había descendido tres puestos por deficiencias educativas. Ahora el Informe PISA, más minucioso pues se ha realizado tras el examen de 275.000 alumnos, llega a conclusiones similares, referidas a los estudiantes de secundaria. La educación en España parece un problema crónico.

Si el informe PISA, presentado la pasada semana, no nos moviliza, no sé qué otra cosa podría ponernos las pilas. Resulta que la calidad de los estudiantes españoles está en la cola de la OCDE, que es la categoría en la que España juega, la de los 30 países más desarrollados. No debiera consolarnos que a otros con tanto poderío, como USA y algunas potencias europeas, les pase lo mismo y resulta inadmisible la complacencia oficial: "Los resultados obtenidos -declara tan pancho Alejandro Tiana, secretario general de Educación- superan ligeramente a los esperados en un país con el nivel socieconómico y cultural de España". Es doloroso que  nuestro país aparezca en la cola en los parámetros considerados: lectura, matemáticas y ciencias, y es aún más penoso que retroceda respecto a la evaluación del año 2000 en dos de ellos, aunque mejoremos en matemáticas. En resumen, que seguimos siendo cada día más burros.

Pero lo peor es la capacidad destructiva del sistema, el alto nivel de marginados y excluidos. Una sociedad puede medirse de muchas formas y hay para ello indicadores valiosos de progreso, pero el índice más significativo, el que permite calibrar mejor la justicia social, se refiere al número de personas que el sistema margina. PISA muestra que una cuarta parte de nuestros estudiantes son incapaces de alcanzar el nivel básico en matemáticas y una quinta parte en lectura. Consuela que tal exclusión no se deba, como en otras épocas, a la capacidad económica de los padres, aunque el ambiente familiar sigue condicionando.

En definitiva, PISA, siglas en inglés del Programa Internacional de Evaluación de Estudiantes, ha puesto una mala nota al sistema educativo español y a los distintos gobiernos que debieron asumir como responsabilidad máxima la mejora educativa. ¿Qué nos ha pasado para merecer esto? Los españoles no son más tontos que los demás; parto de la idea de que nadie es un treinta por ciento más listo que nadie, aunque a la luz del mejor resultado obtenido por las chicas empiezo a revisarla. Hay que admitir que algo hemos hecho mal en los últimos años, quizás en las últimas décadas. Ha influido la afluencia de inmigrantes, lo que tambien explicaría que la enseñanza privada presente mejores resultados que la pública, que durante muchos años ha sido el orgullo nacional. Los Presupuestos tienen tambien alguna culpa -España aparece entre los diez últimos en inversión por alumno-  pero este dato no lo explica todo como demuestra que Corea, con un gasto similar al español, encabece la lista y que USA, que invierte el doble, nos acompañe en el furgón de cola.

Hay otras razones más determinantes que tienen que ver con la falta de una estrategia educativa acertada, así como con deficiencias organizativas debidas en parte a excesivos cambios legislativos. Los poderes públicos no han conseguido arbitrar estímulos eficaces para los alumnos y para los profesores y una mayor implicacion de los centros.

La LOGSE, un empeño progresista que representó la extensión de la secundaria obligatoria desde los 14 hasta los 16 años, no supo acompañar tan importante avance social con los medios económicos y organizativos necesarios. Cuando llegó el PP detectó correctamente el problema y acertó en el título de su alternativa: la calidad de la enseñanza. Sin embargo, las soluciones aportadas representaron un retroceso social: los celebres itinerarios. Como ha dicho Andreas Scleicher, responsable del Informe PISA, "la selección temprana de alumnos normalmente crea desigualdad social sin aumentar el rendimiento". En lugar de rectificar los fallos de la LOGSE, promulgada en 1990, los populares prefirieron una enmienda a la totalidad y todo cambio radical genera desconcierto; un desconcierto que está llegando a la perplejidad con la indefinición socialista.

 Ahora lo importante no es detectar a los culpables, sino que PISA sirva de aldabonazo a la conciencia nacional y para que el Gobierno consensúe un sistema que nos valga para muchos años al margen de la alternancia política.

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