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Somos 455 millones
La economía siempre es importante pero menos, como se ha visto en las elecciones españolas del 14 de marzo. Ya han pasado los tiempos en los que se aceptaban como obvias las célebres palabras de Bill Clinton: "La economía, estúpido". Siempre necesitaremos contables pero la política, en definitiva, las aspiraciones ciudadanas, deben marcar el rumbo dejando para los economistas la leal pero subordinada tarea de sugerir los modos y advertir sobre los límites. De hecho, los diez nuevos socios no representan mas que el 5% del PIB de la Unión y no suponen amenaza alguna para los grandes equilibrios macroeconómicos; su incorporación no reducirá más que en un 2% el PIB medio y no agravará en más de unas centésimas los índices de inflación; cuando estos países puedan adoptar el euro se habrá disminuido notablemente tal incidencia como consecuencia de las disciplinas exigidas, que ya han empezado a observarse. Las mayores dificultades parten de la gobernabilidad de una comunidad de 25 miembros enzarzados en optimizar sus intereses. Ciertamente, España dejará de recibir los fondos de cohesión que logró Felipe González apelando a la solidaridad europea y a la voluntad política comunitaria. Y es que en todo este tiempo desde que nuestro país ingresara en la entonces Europa de los Doce, se ha logrado un alto nivel de crecimiento aunque aún quedan Comunidades que seguirán necesitando y recibiendo subvenciones: Andalucía, Extremadura y, quizás, Galicia. Hay otras regiones que perderán fondos al ser víctimas del "efecto estadístico" producido por los nuevos datos de riqueza media generados por la incorporación de países de menor desarrollo económico y una renta per cápita que representa la mitad de la que disfrutan de media los Quince; me refiero a Castilla-La Mancha, Murcia, Asturias, Ceuta y Melilla. Otras Comunidades hasta ahora subvencionadas han superado esta situación por sus propios méritos: Canarias, Cantabria, Valencia y Castilla y León. ¡Hay que ver lo que este país ha avanzado desde aquellos tiempos en los que Aznar tildaba a González de pedigüeño por recabar la solidaridad comunitaria! La gran prueba todavía pendiente se refiere a la libre circulación de trabajadores que, cuando se decida, provocará grandes migraciones interiores pues los salarios que rigen en los recién incorporados son la mitad de la media comunitaria. Ese momento representará un paso de gigante para superar los estados-nación. Mientras tanto, la deslocalización industrial en busca de menores salarios, el desplazamiento de las fábricas en lugar de los trabajadores, contribuirá a que las diferencias se aminoren. El primer acto del Gobierno socialista, al que dedicó su primer Consejo de Ministros, fue la convocatoria de las elecciones europeas. Estos comicios tienen una significación especial en clave interna pues se valorarán como una ratificación de las domésticas, pero son también muy importantes desde una perspectiva europea pues se celebran en un momento en que el Parlamento cobrará un nuevo protagonismo. Aparentemente, la Union Europea se va fraguando con lentitud a partir de sus crisis. Sin embargo, si se observa con perspectiva histórica, la velocidad y la solidez del proceso resultan admirables; ha transcurrido apenas medio siglo desde que, en 1957, se firmara el Tratado de Roma. 50 años no es nada para el nacimiento de una comunidad que es la tercera del mundo, tras China y la India. |