Nº 371
21/6/99

 

FRENAR LA APISONADORA

José GARCÍA ABAD

No deja de ser chocante que Javier Arenas se ponga en plan virtuoso declarando que "siempre" ha estado en contra de los pactos contra un partido. Se refería el secretario general del PP a los posibles pactos que los socialistas pueden articular con otros partidos para desplazar a los populares de algunos ayuntamientos y comunidades autónomas. El "siempre" de Arenas es muy corto puesto que fue él quien ejecutó la pinza de, su partido con Izquierda Unida en Andalucía que llevó a la inestabilidad política a esta la región.

Me resultan igualmente chocantes las apelaciones a la coherencia que José María Aznar ha dirigido a los socialistas para que no pacten con el PNV, olvidándose de sus propios pactos, con este partido y de los aguijones envenenados que cuando Aznar opositaba lanzara a González y a Pujol por su colaboración política. Estas inconsecuencias que en algún caso alcanzan la categoría de cinismo no son sin embargo el centro de mi comentario sin maldad. lo que quisiera es advertir sobre la oportunidad de frenar, lo que se pueda la apisonadora de¡ PP aportando más pluralismo al mapa del poder.

   Me preocupa la apisonadora que no sólo monopoliza los instrumentos políticos ‑lo que se­ría legitimo‑ sino que politiza abusivamente los más relevantes espacios de la sociedad civil, pervirtiendo así la filosofía liberal en la que Aznar asegura basarse. Nunca un Gobierno democrático ha ejercido con tanto descaro tanta intervención en la banca, las empresas, la prensa, la radio y la televisión, las agencias de publicidad, las acciones urbanísticas, las concesiones de obra pública y otro tipo de concesiones en todos los ámbitos municipal, autonó­mica y nacional‑ así como en el. amplísimo mundo de las corporaciones más o menos públi­cas. A lo que habría que añadirlo más obvio: el ámbito más próximo a la larga mano de la Administración, organismos autónomos sólo en apariencia como el Banco de España, el Tribunal de Cuentas, o el de Defensa de la Competencia, las juntas de Puertos o las Confedera­ciones Hidrográficas.

El PSOE también tomó o intentó tomar alguno de estos espacios pero con mucha menos intensidad, a pesar de que ocupó el poder mas de 13 años mientras que sus sucesores apenas han superado el trienio. Hay otra diferencia entre ambos comportamientos y es que el PSOE utilizó el control para llevar a cabo su proyecto político de izquierda moderada mientras que el PP utiliza el poder, por el poder mismo. Su única política es reforzar el poder de los que ya lo ocupan, un modelo más oligárquico que democrático.

En realidad el PP no privatiza empresas, entidades o servicios sino que se las encomienda no al partido sino a un grupito de amigos del jefe. Ha inventado además para algunos casos un instrumento muy refinado que es la seudoprivatización o privatización corporativa, que es una forma de controlar sin soltar un duro y sin tener que pasar por los controles de gasto y procedimiento de la Administración Pública. Es lo que pretenden hacer, por ejemplo, con Aena y los aeropuertos que serían comprados por empresas controladas o por corporaciones tipo cámaras de comercio donde el PP puede meter mano a conciencia sin tener que topar con los interventores del Estado o con la exigente normativa controladora de los contratos.

Esta apisonadora político‑social hay que pararla. Todas las combinaciones para desalojar al PP donde se pueda ‑salvo en el caso especial del País Vasco o donde apunte el neofascismo mercantil de Jesús Gil‑ es un imperativo de calidad democrática. Por el buen funcionamiento de las instituciones, por la salud de la sociedad civil que hoy no está en peligro de estatificación sino de pepización, por el pluralismo y la debida dispersión de¡ poder es preciso reaccionar y en este objetivo patriótico está justificado cualquier pacto.

DE PASADA

Es de justicia expresar nuestro reconocimiento a la Justicia. La juez Asunción Merino Jiménez ha firmado una sentencia ejemplar y valiente, que da la razón a nuestra revista frente a algunos jueces: la cúpula de la Asociación Profesional de la Magistratura. Este fallo demuestra que hay profesionales que no se dejan condicionar por consideraciones corporativas.

Tanto Pedro J. Ramírez como Luis María Anson han dado toques de atención al presidente Aznar al hilo de1as últimas elecciones. El significado de estas advertencias traducidas al cristiano significan algo así: "Vuelve el peligro socialista y nos necesitas.' Es verdad que Ramírez y Ansonfueron muy útiles a Aznar en la conquista del Estado ' sin embargo no parece que le hayan aconsejado bien en su Gobierno. ¿De quién fue la idea de que su primer objetivo mediático tenía que ser la destrucción de Polanco?

Anguita ha aportado a la ciencia política un nuevo modelo de dimisión que consiste en cesar a todos, blindar sus postulados y dirigir la estrategia para las próximas elecciones.

Si Coca‑Cola se tambalea, aquí no se salva nadie.

Hemeroteca Inicio