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Nº
355
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2/3/99
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EL GRAN HERMANO SE IMPONE EN EUSKADI José GARCÍA ABAD Hay elogios que matan, dicho sea con aprensión pues tratándose de ETA no se puede utilizar alegremente el lenguaje figurado. La organización terrorista ha puesto muy buena nota a Arzalluz y a Garaikoetxea pues están siendo buenos chicos y cumpliendo con notable aplicación los acuerdos públicos de Lizarra y los secretos de los que ya hemos dado cuenta. Se nota que su último comunicado está dirigido a animar a su tropa, a muchos de cuyos elementos se les va el dedo al gatillo y la mano a la goma dos. Eso sí, comprensiva con el mono sanguinario, les ha dejado un campo de ejercicios al proclamar las necesidades de mantener la tensión, de garantizarse el ¿autoabastecimiento? y de velar por su ¿autodefensa?. En su comunicado del miércoles, la organización no contesta a la propuesta negociadora del Gobierno. No puede hacerlo puesto que éste no aceptaría contenido político alguno en tales contactos ciñéndolos al trueque de concesiones penitenciarias por el abandono de las armas. ETA está demasiado crecida como para aceptar semejante planteamiento e intenta conseguir gratis, por la presión de los nacionalistas y de algún despistado adicional, la liberación de los terroristas presos, y plantear por tanto las conversaciones en términos puramente políticos. Ni siquiera lo de negociar la paz, que ya es una concesión semántica porque aquí no había guerra sino terrorismo, les vale ya: quieren negociar sobre la ¿construcción nacional? vasca. El último comunicado etarra va pues más allá del deseo de dar moral a la hinchada pues reflejan la constatación arrogante de que son ellos quienes dirigen la marcha nacionalista, arrastrando en vagones auxiliares al PNV y a EA y en el de cola a Izquierda Unida. ETA no juega de farol; está ganando la guerra. Ha conseguido someter a los nacionalistas demócratas, al Gobierno y al Parlamento vasco y han triunfado en lo más significativo: la legitimación de sus crímenes y la falsificación de la historia pues los que ganan la guerra tienen derecho a cambiar ésta. Su última parada militar, pues ni siquiera fue batalla, ha sido su paseo por el Parlamento vasco que ha creado una comisión para ocuparse de ¿todas las víctimas de la violencia?. El mensaje es claro: nunca ha habido terrorismo y en consecuencia entran en la misma consideración los miles de personas asesinados de ETA con sus asesinos condenados por los tribunales de justicia. Sus asesinatos ya no son tales sino ¿consecuencias de la situación vasca?. EH, el portavoz político de ETA, puede reírse del ultimátum de los nacionalistas demócratas que le pedían la condena del terrorismo de baja intensidad. El tan esperado comunicado conjunto, con su terminología sobre el deseo del fin de la violencia, expresa implícita pero inequívocamente, que los incendios de negocios y domicilios, las amenazas de encerrar a concejales en cajas de pino o asegurarles su permanencia bajo la tierra vasca, las quemas de autobuses o de cabinas, no son más que epifenómenos del conflicto, o para utilizar precisamente su jerga, ?violencia de respuesta?. A Arzalluz le pareció semejante documento un paso adelante y nos invitó a esperar y ver la nueva actitud de EH ante hechos violentos concretos. Los hechos concretos llegaron al día siguiente en la habitual forma de incendios y de coacciones a representantes del pueblo vasco. ETA controla pues la historia y dicta el lenguaje que es el instrumento definitivo tal como hemos aprendido en las obras de anticipación de más negro pesimismo. El Gran Hermano se impone en Euskadi. ABIERTOS TODOS LOS FRENTES Mientras el Parlamento vasco se ocupa de los kurdos invadiendo las competencias de la política internacional española, a los que tienen constitucionalmente estas competencias se les abren todos los frentes, empezando por el turco. En el comunitario, se ven volar los fondos que recibíamos para acortar distancias con nuestros vecinos, dejando la impresión de que el Gobierno no ha jugado bien sus cartas. Está abierto también el frente de Gibraltar, donde no se ha conseguido el punto de equilibrio entre la firmeza necesaria respecto a cuestiones de soberanía y la defensa de los intereses concretos de los trabajadores españoles que deben pasar la línea diariamente. Falla el ten con ten entre la bandera y los garbanzos. Además de fallar la ortografía en un documento que pasará a la antología de las chapuzas diplomáticas. Y en lontananza barrunto dificultades con Cuba, aunque en este caso la responsabilidad no es española. En efecto, tras el último giro de tuerca de Castro contra la libertad de expresión y el derecho a la información de los cubanos, tras el brutal endurecimiento de las leyes penales que pueden condenar a un ciudadano a la cadena perpetua por un artículo periodístico, la histórica visita del Rey a Cuba, que aún sigue sin fecha, se empieza a cubrir de negros nubarrones. Ahora que parecía que las relaciones con Cuba habían entrado en la luna de miel el endurecimiento del régimen castrista pone al Gobierno español en un brete. |