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Nº 675 - 12/12/2005

No se avanza en la reducción de accidentes mortales


PERE NAVARRO FRACASA EN LA BATALLA DE LA CARRETERA


Pese al fuerte impulso con el que comenzó su mandato, las cifras no terminan de acompañar a la gestión realizada hasta el momento por el director general de Tráfico, Pere Navarro. Tras un año y medio al frente de este departamento, los resultados cosechados no permiten ser optimistas de cara al objetivo que se marcó el Gobierno de reducir el número de víctimas y accidentes en un 40 por ciento en 2010. De hecho, tras un importante descenso de la siniestralidad en 2004 (un 12 por ciento), cuyos méritos debe compartirlos con su antecesor, Carlos Muñoz-Repiso, en 2005 se obtendrán cifras similares o peores.



Por Pedro Antonio Navarro

A su llegada al frente de la Dirección General de Tráfico, Pere Navarro transmitía una imagen de dinamismo y nuevas ideas; un nuevo modelo de gestión para atajar uno de los males endémicos de la sociedad española. En los primeros meses fue pergeñando un radical giro de timón para abordar una problemática que él mismo calificaba como "de salud pública"; un reto político de primera magnitud.
Para el director general de la DGT, la seguridad vial es un "síntoma del nivel de desarrollo" de un país. En el horizonte aparecía claramente el compromiso electoral del Partido Socialista de reducir la siniestrabilidad circulatoria en un 40 por ciento antes de 2010, e incluso en 2008, al final de la preente legislatura, como uno de los compromisos "estrella" y símbolo del cambio hacia la modernidad que promulgaban con su nuevo estilo de gobierno.

Y, al principio daba la sensación de que el nuevo diseño comenzaba a dar sus frutos. Las estadísticas al finalizar 2004 arrojaban un saldo muy favorable, un descenso en el número de accidentes y de víctimas sin parangón en los últimos 15 años. Nada menos que un 12 por ciento inferior a la siniestraestadística de 2003. Pero se debe reconocer que se produjo en el escenario de una gestión compartida, casi al 50 por ciento, con su antecesor en el cargo, Carlos Muñoz-Repiso –Navarro tomó posesión en mayo de 2005–.

Pese a ello, si la seguridad vial es ciertamente un índice determinante del desarrollo de un país, aún con ese éxito coyuntural, las cifras se empeñan en ubicarnos en un lugar muy rezagado en comparación con nuestro entorno. Si a los datos que facilita la propia DGT sobre fallecimientos en las carreteras, le sumamos las víctimas registradas en vías urbanas, a finales de 2004, el índice de muertos por millón de habitantes en accidentes de tráfico alcanza el desolador número de 132, frente a los 105 de la media de la Unión Europea o, con una distancia mucho mayor comparándolo con los 50 que se producen en países como Reino Unido, Holanda o Suecia.

Además, a lo largo de este 2005 que ya casi termina, la tendencia favorable se ha cortado en seco. En 2004, el número absoluto de víctimas en accidentes en las carreteras y autovías españolas descendió en más de 400 personas con respecto a 2003, teniendo en cuenta, además, que el parque móvil nacional experimentó un crecimiento de 900.000 vehículos, por lo que la tasa de fallecimientos por millón de vehículos pasó de 137,72 a 117,22. Pero hasta el 11 de diciembre de este año ya llevamos contabilizados 101 muertos más que en todo el año 2004 -con más de un millón de vehículos nuevos- y la tasa relativa se ha quedado estancada en 117,29.

En marzo de este año ya avisaba el director general de la DGT de que durante 2005 no se podrían apreciar los resultados del nuevo modelo, porque lo consideraba un "periodo de transición".
Muchas han sido las propuestas anunciadas en este periodo, aunque algunas de las más importantes modificaciones planteadas no se han podido llevar aún a la práctica. Hasta el momento, se han desarrollado diversas campañas que han tratado de incidir en los factores que las estadísticas demuestran como los más relacionados con la siniestralidad. Así, se ha hecho especial hincapié en el uso de elementos de seguridad, especialmente el cinturón de seguridad y los cascos para los usuarios de motocicletas, la velocidad excesiva, las posibles distracciones al volante -con particular atención al uso del teléfono móvil-, o al consumo de alcohol -este último aspecto, muy directamente dirigido a los sectores más jóvenes de la población-. "No podemos conducir por ti" ha constituido el lema de esta iniciativa global,
que también ha ido acompañado de una aumento de la presión disuasoria, anunciando incrementos en la cuantía de las sanciones y una mayor presencia y vigilancia de los agentes de tráfico.

Evolución de los accidentes de tráfico en España
Año Fallecidos N° de vehículos Víctimas por millón
de vehículos
1996 3.383 19.020.000 177,86
1997 3.437 19.973.000 72,08
1998 3.613 20.520.000 176,07
1999 3.642 21.470.000 169,63
2000 3.678 22.500.000 163,46
2001 3.525 23.500.000 150
2002 3.434 24.100.000 142,49
2003 3.443 25.000.000 137,72
2004 3.036 25.900.000 117,22
2005* 3.167 27.000.000 117,29
* Cifras provisionales a 11 de diciembre de 2005
Sólo se contabilizan fallecidos en carreteras, no en vías urbanas, y que hayan perdido la vida en las primeras 24 horas tras el accidente.

En este sentido destacó el anuncio del despliegue de vehículos camuflados que, en términos numéricos aportó algún éxito. Cuando entraron en vigor estas medidas el pasado verano, durante el mes de julio se registraron 4.150 infracciones, mientras que los dos meses siguientes descendieron en torno a las 2.400, un 42 por ciento menos.

También destaca la creación del Observatorio de Seguridad Vial, un centro para el esstudio de las causas, el análisis de las circunstancias en las que se produce la siniestralidad, y también encargado de elaborar un diagnóstico y proponer soluciones, a cuyo frente está Anna Ferrer, antigua colaboradora de Pere Navarro en el Ayuntamiento de Barcelona. De hecho, el Observsatorio ha asumido la dirección de la investigación de todo lo relacionado con la seguridad vial. Pero ahora no son los técnicos de la DGT quienes se ocupan de los estudios sobre el terreno. El Plan Nacional de Seguridad Vial, un documento que cada año recoge la información sobre siniestros, actuaciones e infraestructuras, ha sido realizado este año por la consultora Bearing Point. Este cambio es defendido por Navarro, que considera que deben ser este tipo de instituciones, junto a la universidad, quienes lleven a cabo estos estudios, porque argumenta que tienen más medios para desarrollarlos y cree en la necesidad de romper lo que considera "tendencias endogámicas" que han caracteriza-do las actuaciones de la DGT hasta ahora. Defiende que su departamento debe dirigir esta investigaciones y definir sus finalidades, no realizarlas.
Pero la que constituía la propuesta estrella de su gestión, hasta ahora no ha podido ser desarrollada. La implantación del carnet de conducir por puntos se ha venido encontrando con numerosos obstáculos. Hasta un total de 196 enmiendas han sido discutidas en el Parlamento, casi todas para rebajar el número de sanciones, que eran mayoritariamente consideradas excesivas. Una vez supoerado el largo trámite, la norma ya ha sido publicada en el BOE, aunque no entrará en vigor hasta el 1 de julio de 2006. la razón para este nuevo retraso está en la adaptación y puesta en marcha de los elementos técnicos y de aplicación que conlleva una medida de estas características. La semana pasada se abría el plazo para las entidades que optan a la capacitación de los cursos de reciclaje contemplados en la ley; para que los sancionados puedan recuperar los puntos perdidos o el carnet retirado. Por tanto, sus efectos no podrán ser evaluados hasta un tiempo razonable después de su entrada en vigor.

Las críticas a la gestión de Navarro llegan desde diversos frentes. Los descorazonadores resultados de 2005 han llevado a que, desde diversas asociaciones de automovilistas se inste a la adopción de otra clase de iniciativas. Para el Real Automóvil Club de España (RACE), "no sólo se deben plantear medidas desde la óptica sancionadora". Para ellos también sería conveniente que Tráfico profundizase en los mecanismos de prevención e información a los conductores. Automovilistas Europeos Asociados (AEA) ve con "mucha preocupación" el nulo descenso de la siniestralidad de este año y reclama una mayor inversión en infraestructuras y en agentes de tráfico -"insuficientes", según reconoce el propio director general de Tráfico-.

Otro serio problema que no termina de resolverse es el de la asistencia en carretera a los siniestrados. En España, el tiempo transcurrido entre el momento del accidente y la llegada de las primeras asistencias es de una media de 20 minutos, mientras que en Alemania, por ejemplo, este tiempo se reduce a la mitad. Incluso, en el 27 por ciento de los siniestros, las asistencias tardan más de media en presentarse en el lugar. Según Francisco Bonet, responsable médico del Real Automóvil Club de Cataluña (RACC), si existiera una mejor coordinación entre policía, bomberos y asistencias médicas, se evitaría el 11 por cento de las muertes.

Después de un año y medio de gestión del nuevo equipo, la grave "epidemia" del tráfico en España continúa constituyendo una de las más graves deficiencias estructurales de nuestro país, con sus altos costes y, sobre todo, con la imparable sangría en vidas humanas. Mucho deben mejorar las cosas y, parece que no pocos cambios serán necesarios para conseguir voltear la situación y poder cumplir la promesa electoral del descenso de los accidentes en un 40 por ciento - o las mil muertes menos anuales que Navarro se fijó como objetivo-.
En las actuales circunstancias, eso queda muy lejos.

Las nuevas caras de Tráfico

Desde la llegada de Pere Navarro a la dirección de la DGT, al me-nos, 14 cargos de alta responsabilidad del anterior equipo han abandonado su puesto. Entre ellos des-taca la salida de la que fue secretaria general del organismo -número dos- durante los últimos nueve años, Enriqueta Cepeda.

El director general consideraba que, a pesar de ser una gran profesional, tras 19 años en diversos puestos en la DGT, "había asumido una cultura en el trabajo, y a nosotros nos interesa la renovación". Se quejaba el actual director de que este organismo estaba demasiado centrado en asuntos burocráticos y de tramitación, cuando su propósito era redirigirlo hacia el trabajo, casi en exclusiva, de búsqueda de mecanismos y diseño de estrategias para la seguroidad vial.
Otros tres subdirectores generales han sido también relevados.

Para sustituir a Enriqueta Cepeda, Pere Navarro ha designado a Carlos Adiego, que procede del Ministerio de Administraciones Públicas y que también tenía experiencia previa de gerencia en los departamentos de Justicia y Defensa.

El nuevo secretario general va a gestionar el presupuesto anual de la Dirección General de Tráfico, que en 2005 ascendió a 716 millones de euros. También están entre sus funciones la coordinación de los servicios centrales y periféricos.

Al frente del Observatorio de Seguridad Vial -departamento de nueva creación, que tendrá un cometido especialmente relevante en elnuevo organigrama de la DGT- se ha situado Anna Ferrer, antigua colaboradora de Pere Navarro desde su época en el Ayuntamiento de Barcelona. El Observatorio ha asumido la dirección de la investigación de todos los ámbitos referidos a seguridad vial, el diseño de estrategias para combatir la siniestralidad y las relaciones con el Consejo Superior de Tráfico.

A la subdirección general de Gestión de Tráfico y Movilidad ha llegado Federico Fernández que, hasta la fecha, desempeñaba el cargo de subdirector general adjunto de Circulación, desplazando en el puesto a Jesús Díez de Ulzurrun en un departamento que siempre ha sido considerado estratégico.

El nuevo subdirector de Educación Vial, Antoni Riu, está llamado a desarrollar una actuación que se desea potenciar enormemente en la nueva estrategia diseñada por Tráfico. Hasta su nombramiento ocupab cargo de Jefe Provincial de Tráfico de Barcelona y es considerado un experto que proporciona el perfil técnico en un nuevo organigramaa al que, desde algunos sectores se ha tildado de excesivamente "político" frente a una más o menos clara tradición de la "casa" de emplear a expertos en los niveles de subdirección.

El otro "fichaje" relevante de Navarro es el de Ramón Ledesma, quien se ha hecho cargo de la subdirección general de Normativas, otro de los campos en los que el director de la DGT está decidido a actuar con más contundencia.

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