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No
se avanza en la reducción de accidentes mortales
PERE NAVARRO FRACASA
EN LA BATALLA DE LA CARRETERA
Pese al fuerte impulso con el que comenzó su mandato, las cifras
no terminan de acompañar a la gestión realizada hasta el
momento por el director general de Tráfico, Pere Navarro. Tras
un año y medio al frente de este departamento, los resultados cosechados
no permiten ser optimistas de cara al objetivo que se marcó el
Gobierno de reducir el número de víctimas y accidentes en
un 40 por ciento en 2010. De hecho, tras un importante descenso de la
siniestralidad en 2004 (un 12 por ciento), cuyos méritos debe compartirlos
con su antecesor, Carlos Muñoz-Repiso, en 2005 se obtendrán
cifras similares o peores.
Por Pedro Antonio Navarro
A su llegada
al frente de la Dirección General de Tráfico, Pere Navarro
transmitía una imagen de dinamismo y nuevas ideas; un nuevo modelo
de gestión para atajar uno de los males endémicos de la
sociedad española. En los primeros meses fue pergeñando
un radical giro de timón para abordar una problemática que
él mismo calificaba como "de salud pública"; un
reto político de primera magnitud.
Para el director general de la DGT, la seguridad vial es un "síntoma
del nivel de desarrollo" de un país. En el horizonte aparecía
claramente el compromiso electoral del Partido Socialista de reducir la
siniestrabilidad circulatoria en un 40 por ciento antes de 2010, e incluso
en 2008, al final de la preente legislatura, como uno de los compromisos
"estrella" y símbolo del cambio hacia la modernidad que
promulgaban con su nuevo estilo de gobierno.
Y, al principio daba la sensación de que el nuevo diseño
comenzaba a dar sus frutos. Las estadísticas al finalizar 2004
arrojaban un saldo muy favorable, un descenso en el número de accidentes
y de víctimas sin parangón en los últimos 15 años.
Nada menos que un 12 por ciento inferior a la siniestraestadística
de 2003. Pero se debe reconocer que se produjo en el escenario de una
gestión compartida, casi al 50 por ciento, con su antecesor en
el cargo, Carlos Muñoz-Repiso Navarro tomó posesión
en mayo de 2005.
Pese a ello, si la seguridad vial es ciertamente un índice determinante
del desarrollo de un país, aún con ese éxito coyuntural,
las cifras se empeñan en ubicarnos en un lugar muy rezagado en
comparación con nuestro entorno. Si a los datos que facilita la
propia DGT sobre fallecimientos en las carreteras, le sumamos las víctimas
registradas en vías urbanas, a finales de 2004, el índice
de muertos por millón de habitantes en accidentes de tráfico
alcanza el desolador número de 132, frente a los 105 de la media
de la Unión Europea o, con una distancia mucho mayor comparándolo
con los 50 que se producen en países como Reino Unido, Holanda
o Suecia.
Además, a lo largo de este 2005 que ya casi termina, la tendencia
favorable se ha cortado en seco. En 2004, el número absoluto de
víctimas en accidentes en las carreteras y autovías españolas
descendió en más de 400 personas con respecto a 2003, teniendo
en cuenta, además, que el parque móvil nacional experimentó
un crecimiento de 900.000 vehículos, por lo que la tasa de fallecimientos
por millón de vehículos pasó de 137,72 a 117,22.
Pero hasta el 11 de diciembre de este año ya llevamos contabilizados
101 muertos más que en todo el año 2004 -con más
de un millón de vehículos nuevos- y la tasa relativa se
ha quedado estancada en 117,29.
En marzo de este año ya avisaba el director general de la DGT de
que durante 2005 no se podrían apreciar los resultados del nuevo
modelo, porque lo consideraba un "periodo de transición".
Muchas han sido las propuestas anunciadas en este periodo, aunque algunas
de las más importantes modificaciones planteadas no se han podido
llevar aún a la práctica. Hasta el momento, se han desarrollado
diversas campañas que han tratado de incidir en los factores que
las estadísticas demuestran como los más relacionados con
la siniestralidad. Así, se ha hecho especial hincapié en
el uso de elementos de seguridad, especialmente el cinturón de
seguridad y los cascos para los usuarios de motocicletas, la velocidad
excesiva, las posibles distracciones al volante -con particular atención
al uso del teléfono móvil-, o al consumo de alcohol -este
último aspecto, muy directamente dirigido a los sectores más
jóvenes de la población-. "No podemos conducir por
ti" ha constituido el lema de esta iniciativa global, que
también ha ido acompañado de una aumento de la presión
disuasoria, anunciando incrementos en la cuantía de las sanciones
y una mayor presencia y vigilancia de los agentes de tráfico.
| Evolución
de los accidentes de tráfico en España |
| Año
|
Fallecidos
|
N°
de vehículos |
Víctimas
por millón
de vehículos |
| 1996
|
3.383 |
19.020.000
|
177,86 |
| 1997
|
3.437
|
19.973.000 |
72,08 |
| 1998
|
3.613
|
20.520.000
|
176,07 |
| 1999
|
3.642 |
21.470.000 |
169,63 |
| 2000
|
3.678
|
22.500.000
|
163,46 |
| 2001 |
3.525 |
23.500.000
|
150 |
| 2002
|
3.434 |
24.100.000
|
142,49 |
| 2003
|
3.443
|
25.000.000 |
137,72 |
| 2004
|
3.036
|
25.900.000
|
117,22 |
| 2005*
|
3.167 |
27.000.000 |
117,29 |
*
Cifras provisionales a 11 de diciembre de 2005
Sólo se contabilizan fallecidos en carreteras, no en vías
urbanas, y que hayan perdido la vida en las primeras 24 horas tras
el accidente. |
En
este sentido destacó el anuncio del despliegue de vehículos
camuflados que, en términos numéricos aportó algún
éxito. Cuando entraron en vigor estas medidas el pasado verano,
durante el mes de julio se registraron 4.150 infracciones, mientras que
los dos meses siguientes descendieron en torno a las 2.400, un 42 por
ciento menos.
También
destaca la creación del Observatorio de Seguridad Vial, un centro
para el esstudio de las causas, el análisis de las circunstancias
en las que se produce la siniestralidad, y también encargado de
elaborar un diagnóstico y proponer soluciones, a cuyo frente está
Anna Ferrer, antigua colaboradora de Pere Navarro en el Ayuntamiento de
Barcelona. De hecho, el Observsatorio ha asumido la dirección de
la investigación de todo lo relacionado con la seguridad vial.
Pero ahora no son los técnicos de la DGT quienes se ocupan de los
estudios sobre el terreno. El Plan Nacional de Seguridad Vial, un documento
que cada año recoge la información sobre siniestros, actuaciones
e infraestructuras, ha sido realizado este año por la consultora
Bearing Point. Este cambio es defendido por Navarro, que considera que
deben ser este tipo de instituciones, junto a la universidad, quienes
lleven a cabo estos estudios, porque argumenta que tienen más medios
para desarrollarlos y cree en la necesidad de romper lo que considera
"tendencias endogámicas" que han caracteriza-do las actuaciones
de la DGT hasta ahora. Defiende que su departamento debe dirigir esta
investigaciones y definir sus finalidades, no realizarlas.
Pero la que constituía la propuesta estrella de su gestión,
hasta ahora no ha podido ser desarrollada. La implantación del
carnet de conducir por puntos se ha venido encontrando con numerosos obstáculos.
Hasta un total de 196 enmiendas han sido discutidas en el Parlamento,
casi todas para rebajar el número de sanciones, que eran mayoritariamente
consideradas excesivas. Una vez supoerado el largo trámite, la
norma ya ha sido publicada en el BOE, aunque no entrará en vigor
hasta el 1 de julio de 2006. la razón para este nuevo retraso está
en la adaptación y puesta en marcha de los elementos técnicos
y de aplicación que conlleva una medida de estas características.
La semana pasada se abría el plazo para las entidades que optan
a la capacitación de los cursos de reciclaje contemplados en la
ley; para que los sancionados puedan recuperar los puntos perdidos o el
carnet retirado. Por tanto, sus efectos no podrán ser evaluados
hasta un tiempo razonable después de su entrada en vigor.
Las críticas a la gestión de Navarro llegan desde diversos
frentes. Los descorazonadores resultados de 2005 han llevado a que, desde
diversas asociaciones de automovilistas se inste a la adopción
de otra clase de iniciativas. Para el Real Automóvil Club de España
(RACE), "no sólo se deben plantear medidas desde la óptica
sancionadora". Para ellos también sería conveniente
que Tráfico profundizase en los mecanismos de prevención
e información a los conductores. Automovilistas Europeos Asociados
(AEA) ve con "mucha preocupación" el nulo descenso de
la siniestralidad de este año y reclama una mayor inversión
en infraestructuras y en agentes de tráfico -"insuficientes",
según reconoce el propio director general de Tráfico-.
Otro serio problema que no termina de resolverse es el de la asistencia
en carretera a los siniestrados. En España, el tiempo transcurrido
entre el momento del accidente y la llegada de las primeras asistencias
es de una media de 20 minutos, mientras que en Alemania, por ejemplo,
este tiempo se reduce a la mitad. Incluso, en el 27 por ciento de los
siniestros, las asistencias tardan más de media en presentarse
en el lugar. Según Francisco Bonet, responsable médico del
Real Automóvil Club de Cataluña (RACC), si existiera una
mejor coordinación entre policía, bomberos y asistencias
médicas, se evitaría el 11 por cento de las muertes.
Después de un año y medio de gestión del nuevo equipo,
la grave "epidemia" del tráfico en España continúa
constituyendo una de las más graves deficiencias estructurales
de nuestro país, con sus altos costes y, sobre todo, con la imparable
sangría en vidas humanas. Mucho deben mejorar las cosas y, parece
que no pocos cambios serán necesarios para conseguir voltear la
situación y poder cumplir la promesa electoral del descenso de
los accidentes en un 40 por ciento - o las mil muertes menos anuales que
Navarro se fijó como objetivo-.
En las actuales circunstancias, eso queda muy lejos.
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Las
nuevas caras de Tráfico
Desde
la llegada de Pere Navarro a la dirección de la DGT, al me-nos,
14 cargos de alta responsabilidad del anterior equipo han abandonado
su puesto. Entre ellos des-taca la salida de la que fue secretaria
general del organismo -número dos- durante los últimos
nueve años, Enriqueta Cepeda.
El director general consideraba que, a pesar de ser una gran profesional,
tras 19 años en diversos puestos en la DGT, "había
asumido una cultura en el trabajo, y a nosotros nos interesa la
renovación". Se quejaba el actual director de que este
organismo estaba demasiado centrado en asuntos burocráticos
y de tramitación, cuando su propósito era redirigirlo
hacia el trabajo, casi en exclusiva, de búsqueda de mecanismos
y diseño de estrategias para la seguroidad vial.
Otros tres subdirectores generales han sido también relevados.
Para sustituir a Enriqueta Cepeda, Pere Navarro ha designado a Carlos
Adiego, que procede del Ministerio de Administraciones Públicas
y que también tenía experiencia previa de gerencia
en los departamentos de Justicia y Defensa.
El nuevo secretario general va a gestionar el presupuesto anual
de la Dirección General de Tráfico, que en 2005 ascendió
a 716 millones de euros. También están entre sus funciones
la coordinación de los servicios centrales y periféricos.
Al frente del Observatorio de Seguridad Vial -departamento de nueva
creación, que tendrá un cometido especialmente relevante
en elnuevo organigrama de la DGT- se ha situado Anna Ferrer, antigua
colaboradora de Pere Navarro desde su época en el Ayuntamiento
de Barcelona. El Observatorio ha asumido la dirección de
la investigación de todos los ámbitos referidos a
seguridad vial, el diseño de estrategias para combatir la
siniestralidad y las relaciones con el Consejo Superior de Tráfico.
A la subdirección general de Gestión de Tráfico
y Movilidad ha llegado Federico Fernández que, hasta la fecha,
desempeñaba el cargo de subdirector general adjunto de Circulación,
desplazando en el puesto a Jesús Díez de Ulzurrun
en un departamento que siempre ha sido considerado estratégico.
El nuevo subdirector de Educación Vial, Antoni Riu, está
llamado a desarrollar una actuación que se desea potenciar
enormemente en la nueva estrategia diseñada por Tráfico.
Hasta su nombramiento ocupab cargo de Jefe Provincial de Tráfico
de Barcelona y es considerado un experto que proporciona el perfil
técnico en un nuevo organigramaa al que, desde algunos sectores
se ha tildado de excesivamente "político" frente
a una más o menos clara tradición de la "casa"
de emplear a expertos en los niveles de subdirección.
El otro "fichaje" relevante de Navarro es el de Ramón
Ledesma, quien se ha hecho cargo de la subdirección general
de Normativas, otro de los campos en los que el director de la DGT
está decidido a actuar con más contundencia.
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