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La
Sexta empieza en pruebas con la acusación de favorita del Gobierno
ZP CIERRA SU MAPA
TELEVISIVO
Esta semana iniciará sus emisiones en pruebas el nuevo canal de
televisión analógico al que el pasado 2 de diciembre el
Ejecutivo presidido por José Luis Rodríguez Zapatero concedió
autorización. No hubo sorpresas, y el consorcio formado por el
Grupo Gamp y la mexicana Televisa se llevaba el gato al agua. Inmediatamente
se disparaban las críticas por parte del principal partido de la
oposición y sus medios afines, imputando un "favoritismo ideológico"
a la decisión gubernamental. Pero también desde otros ámbitos
habitualmente no hostiles al
Gabinete, como el Grupo Zeta que optó por retirarse de la
pugna a última hora, se censura con dureza la opción
tomada por el Gobierno.
Por Pedro Antonio Navarro
Quedaba
una y ha ido a parar a las manos de quienes todos esperaban. La última
concesión de un canal analógico de televisión ha
recaído en manos del grupo que más posibilidades tenía
desde el principio. El pasado 24 de junio, el Consejo de Ministros había
incluido en su agenda un decreto que modificaba el Plan Técnico
Nacional de la Televisión Privada, fundamentalmente para dar cabida
a dos nuevos canales. Con las con-cesiones ya adjudicadas a Cuatro y La
Sexta, concluye la actuación sobre emisiones analógicas
contemplada en el Plan de Re-forma del Sector Audiovisual.
Pero en ambos casos han arrecido las críticas contra las decisiones
del Gobierno. La derecha le acusa de haber favorecido los intereses de
empresas afines y, en especial, al grupo PRISA, a quien, directamente
le fue adjudicada la licencia para Cuatro, y sobre el que se pretende
levantar la sospecha de estar también detrás de La Sexta.
Al concurso para el nuevo canal solamente concurrían dos opciones.
El Grupo Veo TV, integrado por el diario El Mundo y el Grupo Recoletos,
quedaba excluido por poseer acciones en otras televisiones privadas ya
han puesto en marcha un recurso contra la reciente adjudicación-.
Sin la concesión sequedaba el proyecto presentado por el empresario
asturiano Blas Herrero, propietario de la cadena radiofónica Kiss
F.M. y el Grupo Kiss, pero que carecía de experiencia televisiva
alguna. En las semanas previas a la finalización del plazo de admisión
de candidaturas -15 de octubre de 2005- había viajado en diversas
ocasiones a Estados Unidos y había entrado en contacto con diferentes
compañías audiovisuales para formar una sociedad conjunta.
Esos esfuerzos, final-mente, no le han proporcionado los frutos esperados.
El premio gordo ha "galardonado" a Gestora de Inversiones Audiovisuales,
La Sexta, un consorcio con fuerte presencia de capital mexicano y de productoras
audiovisuales españolas que, hasta el momento, se dedicaban a la
confección de programas que han sido emitidos en la práctica
totalidad de las cadenas que emiten en nuestro país. El accionariado
de esta nueva empresa se di-vide en dos grupos claramente diferencia-dos.
Por un lado, la compañía mexicana Televisa es propietaria
del 40 por ciento, mientras que el recién constituido Grupo GAMP
(Grupo Audiovisual de Medios de Producción) posee el 60 por ciento
restante. Esta entidad está configurada por cinco productoras españolas
que, por primera vez unen sus esfuerzos para un proyecto de esta envergadura.
La mayor aportación a esta so-
Emilio Aragón es el presidente de la nueva cadena, además
de Globome
ciedad corresponde al Grupo Árbol, titular del 40 por ciento de
las acciones. Con un 38 por ciento le sigue Mediapro, mientras que Drive
suscribe un 10 por ciento, el Terrat un siete y Bainet, un cinco por ciento.
El Grupo Árbol tiene como estandarte a Globomedia, una de las principales
productoras de televisión del país, presidida hasta ahora
por Emilio Aragón, nuevo presidente de La Sexta, y cuyo consejero
delegado y hombre fuerte es José Miguel Contreras, íntimo
amigo del ex Secretario de Estado de comunicación, Miguel Barroso,
y asesor, en tiempos, del PSOE en época electoral. Ha sido la responsable
del desarrollo de numerosas series de ficción, concursos y otros
programas de gran éxito que han vendido a la práctica to-
18 4 .j (cj K.; 1218 de diciembre de 2005. n° 674
EFE
pañías duraron, oficialmente dos meses, pe-ro todo indica
que los primeros contactos fueron muy anteriores, y en ellas hubo más
agentes implicados. Durante mucho tiempo pareció que iban a formar
"parte de la partida" el Grupo Zeta y el empresario venezolano
Gustavo Cisneros. Éste se retiraba un tiempo antes, mientras que
Zeta lo hizo ya en la semana previa a la finalización del plazo
de concurrencia a la licitación, argumentando discrepancias con
los plantea-
mientos accionariales de la sociedad que se estaba configurando.
Muchas de las caras públicas de este nuevo consorcio son identificadas
con tendencias progresistas, lo que ha motivado que des-de el Partido
Popular y sus muchos medios afines se haya acusado al Gobierno de un cierto
favoritismo por razones ideológicas, o de intentar "equilibrar"
la situación preexistente de una mayoría de canales nacionales
de tinte conservador. También se imputa a la deci-
Cuatro arranca con mal pie
talidad de las cadenas nacionales y autonómicas. Mediapro es la
compañía que controla buena parte de los derechos de las
más rentables retransmisiones deportivas, como el fútbol
nacional e internacional, y de licencias para la compra de películas,
y su cabeza visible es el catalán Jaume Roures, bien considerado
desde el Govern de la Generalitat. Drive es una productora presidida por
José Manuel Lorenzo, hombre que ha estado vinculado a PRISA como
directivo de Sogecable. El Terrat es otra productora de televisión
ubicada en Cataluña. La preside Andreu Buenafuente quien, además
de excelente showman responsable del programa de más éxito
en la cadena autonómica catalana y que ahora conduce el espacio
que lleva su apellido en Antena 3- desarrolla una faceta como hombre de
negocios. Por último, Bainet es otra compañía dedicada
a la producción de programas, ubicada en el País Vasco,
una de cuyas cabezas visibles es el afamado cocinero y actor eventual
Karlos Arguiñano.
Sin embargo, esta aparente clara distribución accionarial experimentará
notables cam-
bios en el futuro inmediato. El Grupo Árbol y Mediapro están
inmersas des-de hace meses en un proceso de fusión en una sola
empresa. Su facturación conjunta está por encima de los
260 millones de euros anuales con sus actuales negocios.
Por otra parte, Televisa trata de hacerse con un paquete de acciones del
Grupo Árbol aproximadamente, el 20 por ciento- por un valor
de unos 40 millones de euros. Para ello, trataría de aprovechar
que el Grupo Vocento editor del diario ABC y accionista en un 13
por ciento de Tele Cinco- ha dejado el 24 por ciento que poseía
del Grupo Árbol. De este modo, el teórico 40 por ciento
de Tele-visa en La Sexta, se vería incrementado notablemente.
Las negociaciones entre todas estas com-
n° 674. 121 B de diciembre de 2005 1 111.1 [cj S.; 19
sión del Ejecutivo la intención de una con cesión
encubierta al Grupo PRISA. Sin em bargo, esta compañía no
está presente en e accionariado de ninguna de las empresas que
configuran Gestora de Inversiones Audiovi suales, La Sexta. La excusa
podría estar en l; anterior relación de José Manuel
Lorenzo coi Sogecable, o en la relación que en México s
mantiene PRISA con Televisa, donde amba son copropietarias, al 50 por
ciento del con sorcio Radiópolis, la entidad que controla la mayor
cantidad y a las más importante emisoras radiofónicas de
aquel país.
Pero las críticas también han caído desde otros lados
menos enfrentados, tradicional mente, con la opción ideológica
del actua Gobierno. El Grupo Zeta acusa a "ciertas es feras de La
Moncloa y ministeriales" de un, intención premeditada de "favorecer
sólo las productoras". En un editorial de su dia rio bandera,
El Periódico de Catalunya, de pasado 28 de noviembre, el grupo
periodís tico expresaba que ese "favoritismo caus, estupor
en otras áreas del Gobierno y de PSOE", dejando caer la existencia
de dis crepancias internas de fondo en el Ejecuti vo al respecto de la
política audiovisual. Er una dura andanada, Zeta explica su retira&
"ante la imposibilidad de hacer respetar nues tros criterios en un
proyecto que se antoja ba muy teledirigido desde el Ejecutivo".
Los actuales socios del consorcio que ges tionará La Sexta van
a invertir 492 millonei de euros durante los cuatro primeros años
y manifiestan su convicción de comenzar percibir ganancias netas
a partir de 2010 Quizá a tenor de los, hasta el momento, ma los
resultados de audiencia de la otra cale na nueva, Cuatro, los directivos
del reciér adjudicado canal se han marcado unos objetivos modestos
de una media del siete poi ciento del share. Emitirán desde Madrid
y Barcelona, con el compromiso, dada la importante presencia de productoras
en su accionariado, de que el 70 por ciento de sus contenidos sean producciones
españolas y europeas, y anuncian que existirá un consejo
de redacción de sus informativos.
Como en todas las concesiones de canales analógicos, la adjudicación
conlleva también la de dos canales digitales que permitirán
la continuidad de negocio, una vez que se produzca el definitivo "apagón"
analógico, previsto para 2010.
Cuatro,
la última cadena que, hasta la fecha, ha llega-do a la pantalla
de nuestra "caja tonta", parece que no termina de arrancar.
Un mes y medio después de su primera emisión, los datos
de audiencia de la emisora no invitan al optimismo, y algunos confiesan
en privado que existe ya algo de nerviosismo entre sus directivos
y que se avecinan ciertos cambios para tratar de frenar esta tendencia
negativa.
Tras seis semanas en las ondas, la cuota de pantalla que alcanza Cuatro
está en el mismo nivel que La 2 de Televisión Española
tradicional-mente el canal de menor audiencia en nuestro país-,
con un 5,1 del share. Emblemático de esta situación
es lo que ocurre con el informativo de la noche dirigido por lñaki
Gabilondo. El prestigioso periodista vasco, que arrasaba en el dial
radiofónico, ha ido experimentando una casi constante sangría
de espectadores en su emisión diaria que pretendía ser
el emblema de la cadena. En la noche de su estreno conseguía
un 13,6 por ciento de cuota de pantalla, con dos millones y medio
de telespectadores, mientras queahora no pasa del 8,4 por ciento.
Casi todos sus programas y, prácticamente en todas las bandas
horarias, ocupan los lugares de cola en los índices de audiencia.
Se preveía que el comienzo de cualquier proyecto de esta envergadura
iba a presentar no pocas dificultades; era necesario "robar"
audiencia a otros canales, presentar una imagen de marca diferenciada,
"acostumbrar" a la audiencia. Por eso, en los planes iniciales,
las perspectivas eran modestas en el corto, e incluso el medio plazo.
Pero no tan modestas.
El proyecto, además de la carismática presencia de Gabilondo,
ha contado con la incorporación de fichajes de lujo, como el
de Carlos Latre que, no han producido el efecto esperado. Por ejemplo,
el programa deportivo "Maracaná 05", heredero de
"El día después", que emitía en abierto
Canal Plus los lunes, se ha quedado en un exiguo 5,8 de la cuota de
pantalla, algo por debajo del precedente. Otros programas de "telerrealidad",
como "Chicas en la ciudad", no han conseguido ni un tres
por ciento de audiencia (apenas 400.000 espectadores).
Sólo parece que funcionapor encima de las expectativas el magazín
nocturno conducido por la humorista Eva Hache, que oscila entre el
12 y el nueve por ciento del share y planta cara al programa de Buenafuente
en Antena 3.
Algunos analistas televisivos explican que la programación
es un tanto inconexa e inconsistente, que debe definir mejor su personalidad.
No tiene, como el resto de las cadenas, tertulias matinales insertas
en los informativos, sino que vuelve a emitir programas de otras bandas
horarias lo que tal vez se explique por el momento inicial en
que se encuentra y una cierta y consecuente provisionalidad en algunas
de las zonas-, pero, a juicio de varios expertos, los concursos carecen
de gancho, los reallity shows no innovan y son de perfil bajo, las
series nuevas han estado poco promociona-das y algunas son de baja
calidad, mientras que otras han sido colocadas en un horario inadecuado.
También se percibe una escasa programación cinematográfica
y casi todos los críticos de televisión coinciden en
que la programación de fin de semana baja muchos enteros. |
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