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Nº 674 - 12/12/2005

La Sexta empieza en pruebas con la acusación de favorita del Gobierno


ZP CIERRA SU MAPA TELEVISIVO




Esta semana iniciará sus emisiones en pruebas el nuevo canal de televisión analógico al que el pasado 2 de diciembre el Ejecutivo presidido por José Luis Rodríguez Zapatero concedió autorización. No hubo sorpresas, y el consorcio formado por el Grupo Gamp y la mexicana Televisa se llevaba el gato al agua. Inmediatamente se disparaban las críticas por parte del principal partido de la oposición y sus medios afines, imputando un "favoritismo ideológico" a la decisión gubernamental. Pero también desde otros ámbitos habitualmente no hostiles al
Gabinete, como el Grupo Zeta —que optó por retirarse de la pugna a última hora—, se censura con dureza la opción tomada por el Gobierno.


Por Pedro Antonio Navarro

Quedaba una y ha ido a parar a las manos de quienes todos esperaban. La última concesión de un canal analógico de televisión ha recaído en manos del grupo que más posibilidades tenía desde el principio. El pasado 24 de junio, el Consejo de Ministros había incluido en su agenda un decreto que modificaba el Plan Técnico Nacional de la Televisión Privada, fundamentalmente para dar cabida a dos nuevos canales. Con las con-cesiones ya adjudicadas a Cuatro y La Sexta, concluye la actuación sobre emisiones analógicas contemplada en el Plan de Re-forma del Sector Audiovisual.
Pero en ambos casos han arrecido las críticas contra las decisiones del Gobierno. La derecha le acusa de haber favorecido los intereses de empresas afines y, en especial, al grupo PRISA, a quien, directamente le fue adjudicada la licencia para Cuatro, y sobre el que se pretende levantar la sospecha de estar también detrás de La Sexta.
Al concurso para el nuevo canal solamente concurrían dos opciones. El Grupo Veo TV, integrado por el diario El Mundo y el Grupo Recoletos, quedaba excluido por poseer acciones en otras televisiones privadas –ya han puesto en marcha un recurso contra la reciente adjudicación-. Sin la concesión sequedaba el proyecto presentado por el empresario asturiano Blas Herrero, propietario de la cadena radiofónica Kiss F.M. y el Grupo Kiss, pero que carecía de experiencia televisiva alguna. En las semanas previas a la finalización del plazo de admisión de candidaturas -15 de octubre de 2005- había viajado en diversas ocasiones a Estados Unidos y había entrado en contacto con diferentes compañías audiovisuales para formar una sociedad conjunta. Esos esfuerzos, final-mente, no le han proporcionado los frutos esperados.
El premio gordo ha "galardonado" a Gestora de Inversiones Audiovisuales, La Sexta, un consorcio con fuerte presencia de capital mexicano y de productoras audiovisuales españolas que, hasta el momento, se dedicaban a la confección de programas que han sido emitidos en la práctica totalidad de las cadenas que emiten en nuestro país. El accionariado de esta nueva empresa se di-vide en dos grupos claramente diferencia-dos. Por un lado, la compañía mexicana Televisa es propietaria del 40 por ciento, mientras que el recién constituido Grupo GAMP (Grupo Audiovisual de Medios de Producción) posee el 60 por ciento restante. Esta entidad está configurada por cinco productoras españolas que, por primera vez unen sus esfuerzos para un proyecto de esta envergadura. La mayor aportación a esta so-
Emilio Aragón es el presidente de la nueva cadena, además de Globome
ciedad corresponde al Grupo Árbol, titular del 40 por ciento de las acciones. Con un 38 por ciento le sigue Mediapro, mientras que Drive suscribe un 10 por ciento, el Terrat un siete y Bainet, un cinco por ciento.
El Grupo Árbol tiene como estandarte a Globomedia, una de las principales productoras de televisión del país, presidida hasta ahora por Emilio Aragón, nuevo presidente de La Sexta, y cuyo consejero delegado y hombre fuerte es José Miguel Contreras, íntimo amigo del ex Secretario de Estado de comunicación, Miguel Barroso, y asesor, en tiempos, del PSOE en época electoral. Ha sido la responsable del desarrollo de numerosas series de ficción, concursos y otros programas de gran éxito que han vendido a la práctica to-
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EFE
pañías duraron, oficialmente dos meses, pe-ro todo indica que los primeros contactos fueron muy anteriores, y en ellas hubo más agentes implicados. Durante mucho tiempo pareció que iban a formar "parte de la partida" el Grupo Zeta y el empresario venezolano Gustavo Cisneros. Éste se retiraba un tiempo antes, mientras que Zeta lo hizo ya en la semana previa a la finalización del plazo de concurrencia a la licitación, argumentando discrepancias con los plantea-
mientos accionariales de la sociedad que se estaba configurando.
Muchas de las caras públicas de este nuevo consorcio son identificadas con tendencias progresistas, lo que ha motivado que des-de el Partido Popular y sus muchos medios afines se haya acusado al Gobierno de un cierto favoritismo por razones ideológicas, o de intentar "equilibrar" la situación preexistente de una mayoría de canales nacionales de tinte conservador. También se imputa a la deci-
Cuatro arranca con mal pie
talidad de las cadenas nacionales y autonómicas. Mediapro es la compañía que controla buena parte de los derechos de las más rentables retransmisiones deportivas, como el fútbol nacional e internacional, y de licencias para la compra de películas, y su cabeza visible es el catalán Jaume Roures, bien considerado desde el Govern de la Generalitat. Drive es una productora presidida por José Manuel Lorenzo, hombre que ha estado vinculado a PRISA como directivo de Sogecable. El Terrat es otra productora de televisión ubicada en Cataluña. La preside Andreu Buenafuente quien, además de excelente showman —responsable del programa de más éxito en la cadena autonómica catalana y que ahora conduce el espacio que lleva su apellido en Antena 3- desarrolla una faceta como hombre de negocios. Por último, Bainet es otra compañía dedicada a la producción de programas, ubicada en el País Vasco, una de cuyas cabezas visibles es el afamado cocinero y actor eventual Karlos Arguiñano.
Sin embargo, esta aparente clara distribución accionarial experimentará notables cam-
bios en el futuro inmediato. El Grupo Árbol y Mediapro están inmersas des-de hace meses en un proceso de fusión en una sola empresa. Su facturación conjunta está por encima de los 260 millones de euros anuales con sus actuales negocios.
Por otra parte, Televisa trata de hacerse con un paquete de acciones del Grupo Árbol —aproximadamente, el 20 por ciento- por un valor de unos 40 millones de euros. Para ello, trataría de aprovechar que el Grupo Vocento —editor del diario ABC y accionista en un 13 por ciento de Tele Cinco- ha dejado el 24 por ciento que poseía del Grupo Árbol. De este modo, el teórico 40 por ciento de Tele-visa en La Sexta, se vería incrementado notablemente.
Las negociaciones entre todas estas com-

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sión del Ejecutivo la intención de una con cesión encubierta al Grupo PRISA. Sin em bargo, esta compañía no está presente en e accionariado de ninguna de las empresas que configuran Gestora de Inversiones Audiovi suales, La Sexta. La excusa podría estar en l; anterior relación de José Manuel Lorenzo coi Sogecable, o en la relación que en México s mantiene PRISA con Televisa, donde amba son copropietarias, al 50 por ciento del con sorcio Radiópolis, la entidad que controla la mayor cantidad y a las más importante emisoras radiofónicas de aquel país.

Pero las críticas también han caído desde otros lados menos enfrentados, tradicional mente, con la opción ideológica del actua Gobierno. El Grupo Zeta acusa a "ciertas es feras de La Moncloa y ministeriales" de un, intención premeditada de "favorecer sólo las productoras". En un editorial de su dia rio bandera, El Periódico de Catalunya, de pasado 28 de noviembre, el grupo periodís tico expresaba que ese "favoritismo caus, estupor en otras áreas del Gobierno y de PSOE", dejando caer la existencia de dis crepancias internas de fondo en el Ejecuti vo al respecto de la política audiovisual. Er una dura andanada, Zeta explica su retira& "ante la imposibilidad de hacer respetar nues tros criterios en un proyecto que se antoja ba muy teledirigido desde el Ejecutivo".

Los actuales socios del consorcio que ges tionará La Sexta van a invertir 492 millonei de euros durante los cuatro primeros años y manifiestan su convicción de comenzar percibir ganancias netas a partir de 2010 Quizá a tenor de los, hasta el momento, ma los resultados de audiencia de la otra cale na nueva, Cuatro, los directivos del reciér adjudicado canal se han marcado unos objetivos modestos de una media del siete poi ciento del share. Emitirán desde Madrid y Barcelona, con el compromiso, dada la importante presencia de productoras en su accionariado, de que el 70 por ciento de sus contenidos sean producciones españolas y europeas, y anuncian que existirá un consejo de redacción de sus informativos.

Como en todas las concesiones de canales analógicos, la adjudicación conlleva también la de dos canales digitales que permitirán la continuidad de negocio, una vez que se produzca el definitivo "apagón" analógico, previsto para 2010.

Cuatro, la última cadena que, hasta la fecha, ha llega-do a la pantalla de nuestra "caja tonta", parece que no termina de arrancar. Un mes y medio después de su primera emisión, los datos de audiencia de la emisora no invitan al optimismo, y algunos confiesan en privado que existe ya algo de nerviosismo entre sus directivos y que se avecinan ciertos cambios para tratar de frenar esta tendencia negativa.

Tras seis semanas en las ondas, la cuota de pantalla que alcanza Cuatro está en el mismo nivel que La 2 de Televisión Española —tradicional-mente el canal de menor audiencia en nuestro país-, con un 5,1 del share. Emblemático de esta situación es lo que ocurre con el informativo de la noche dirigido por lñaki Gabilondo. El prestigioso periodista vasco, que arrasaba en el dial radiofónico, ha ido experimentando una casi constante sangría de espectadores en su emisión diaria que pretendía ser el emblema de la cadena. En la noche de su estreno conseguía un 13,6 por ciento de cuota de pantalla, con dos millones y medio de telespectadores, mientras queahora no pasa del 8,4 por ciento. Casi todos sus programas y, prácticamente en todas las bandas horarias, ocupan los lugares de cola en los índices de audiencia. Se preveía que el comienzo de cualquier proyecto de esta envergadura iba a presentar no pocas dificultades; era necesario "robar" audiencia a otros canales, presentar una imagen de marca diferenciada, "acostumbrar" a la audiencia. Por eso, en los planes iniciales, las perspectivas eran modestas en el corto, e incluso el medio plazo. Pero no tan modestas.

El proyecto, además de la carismática presencia de Gabilondo, ha contado con la incorporación de fichajes de lujo, como el de Carlos Latre que, no han producido el efecto esperado. Por ejemplo, el programa deportivo "Maracaná 05", heredero de "El día después", que emitía en abierto Canal Plus los lunes, se ha quedado en un exiguo 5,8 de la cuota de pantalla, algo por debajo del precedente. Otros programas de "telerrealidad", como "Chicas en la ciudad", no han conseguido ni un tres por ciento de audiencia (apenas 400.000 espectadores).

Sólo parece que funcionapor encima de las expectativas el magazín nocturno conducido por la humorista Eva Hache, que oscila entre el 12 y el nueve por ciento del share y planta cara al programa de Buenafuente en Antena 3.

Algunos analistas televisivos explican que la programación es un tanto inconexa e inconsistente, que debe definir mejor su personalidad. No tiene, como el resto de las cadenas, tertulias matinales insertas en los informativos, sino que vuelve a emitir programas de otras bandas horarias —lo que tal vez se explique por el momento inicial en que se encuentra y una cierta y consecuente provisionalidad en algunas de las zonas-, pero, a juicio de varios expertos, los concursos carecen de gancho, los reallity shows no innovan y son de perfil bajo, las series nuevas han estado poco promociona-das y algunas son de baja calidad, mientras que otras han sido colocadas en un horario inadecuado. También se percibe una escasa programación cinematográfica y casi todos los críticos de televisión coinciden en que la programación de fin de semana baja muchos enteros.

 

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