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Ramón
Jáuregui, portavoz socialista en la Comisión Constitucional
del Congreso de los Diputados
"RAJOY HA QUEMADO
YA SUS NAVES
Y HA RENUNCIADO AL CENTRO"
Es la voz
del PSOE en la Comisión Constitucional donde, a partir de febrero,
se negociará el Estatuto de Cataluña. Este vasco que fue
consejero en un gobierno de coalición PNV-PSOE mucho antes del
plan Ibarretxe está acostumbrado a debatir con los nacionalistas
y es de los pocos de la vieja guardia que se ha hecho un hueco en el núcleo
duro de Zapatero. Rubalcaba contará con él en las duras
negociaciones que se avecinan para las que pide, en esta entrevista, "pragmatismo
razonable" a CiU y Esquerra y discreción y defensa del presidente
a sus propios compañeros de partido, porque el PP de ahora le recuerda
al de la legislatura 93-96, en la que sólo buscaba la destrucción
del adversario.
Por
Inmaculada Sánchez
Tal
como va la economía y como estaba el PP antes de que se iniciase
el debate sobre el Estatuto catalán, ¿no piensa, a veces,
"pero en qué lío nos hemos metido"?
Pienso que son cosas inevitables. El proceso de reforma estatutaria
es una materia pendiente de la política española de los
últimos diez años y el presidente Zapatero ha tenido la
ambición de abordarlo en esta legislatura. Yo no tengo especial
preocupación por el clima de conflicto que se ha establecido porque,
cuando termine, el clima será distinto y será positivo.
¿Es usted de los que esperaba más del discurso de
Zapatero en el debate sobre el Estatuto catalán?
No. A mi la primera intervención me pareció muy brillante
y diría que definitiva desde lo que podríamos llamar los
parámetros del debate del Estatuto catalán. Lo demás
es opinable, pero las encuestas dicen que ha ganado el debate... Mi opinión
es que Rajoy contentó a los suyos pero no traspasó la frontera
del electorado de centro que tiene que conquistar para ganar al PSOE.
¿Era necesario que el presidente se mos-trara tan "catalanista",
como le han llegado a llamar, o es que, como dijo Rajoy, si no, no podría
estar gobernando?
No. Pienso que es una convicción personal de Zapatero. El
tiene una idea de España muy coherente, de su pluralidad, y es
muy ambicioso sobre la integración de los nacionalismos periféricos
en su modelo de Estado. Probablemente está mostrando un arrojo
politico mayor del que se le atribuía. Y claro, se corren más
riesgos, pero lo cómodo es no hacer nada.
¿Qué puede resultar más sencillo de modificar
del Estatuto catalán, el término "nación"
o el modelo de financiación? Sencillo no va a ser nada. Me
temo, además, que las negociaciones van a transcurrir en el "juego
del último minuto". Es decir, que nadie mueve ficha hasta
que no va a sonar el "gong". Eso me preocupa porque no nos va
a permitir una negociación tranquila. Todos los temas tendrán
dificultad porque partimos de un texto que ha llevado hasta el extremo
la visión autonómica de la Constitución, y las líneas
de rozamiento con ella y con el interés general de España
y la solidaridad son numerosas. Tenemos un debate complejo pero tengo
la convicción de que no puede haber fracaso, porque sería
un fracaso para todos.
Zapatero habló de libertad, igualdad y solidaridad como
los tres grandes conceptos a los que deberá someterse el Estatuto.
¿Dónde está, en su opinión, lo irrenunciable
por parte del PSOE en la negociación?
El modelo de financiación, que debe dar satisfacción
a la demanda de mayor autonomía y suficiencia financiera de Cataluña,
tiene que permitir al Gobierno español poder presentarlo a las
demás autonomías como un modelo generalizable y aprobable
a través de los mecanismos de la LOFCA. En los demás temas
el equilibrio consiste en res-petar la esencia constitucional. No queremos
que haya dudas en este terreno porque si las hay, va a haber recurso y
se va a perder después. En cuanto al reparto competencial, tiene
que ser coherente, que permita un aumento del autogobierno de Cataluña
pero sin que el Estado resultante sea anoréxico. Necesitamos un
Estado que pueda cumplir las funciones que le atribuye la Constitución
y que tenga los instrumentos necesarios para defender el interés
general y la igualdad de todos los españoles. Esto podría
ser, en síntesis, lo que el presidente dijo con los tres conceptos
que ha citado.
¿Con quién cree que será más difícil
entenderse, con Carod-Rovira o con Mas?
No lo sé. Lo que sé es que hay que entenderse con
los dos. Una buena fórmula sería que los nacionalistas reconozcan
que el Estatuto que vamos a hacer ahora no cubre todas sus expectativas
políticas y que admitan una dialéctica democrática
en la evolución de sus aspiraciones, que dependerá en buena
parte del apoyo popular que tengan. La democracia es el árbitro.
El pacto no puede ser de objetivos últimos porque nuestro proyecto
es distinto del suyo. Creo que los dos saben que ésta es una oportunidad
probablemente irrepetible y espero un pragmatismo razonable de ambos.
Especialmente teniendo en cuenta que CiU ha vuelto a encontrar su papel
político en la negociación del Estatuto porque no ha sido
marginada.
Rajoy ha animado a los críticos del PSOE a que frenen el
proyecto. ¿Qué hace el PSOE para convencerlos de lo contrario?
Pedirles que tengan confianza en el presidente y que sean más
discretos. A mí, personalmente, no me han gustado las manifestaciones
de algunos dirigentes del partido. Éste es un momento para ayudar
y no tanto para criticar. Internamente hay cauces suficientes para expresarse.
La importancia del reto exige que todos rememos en la misma dirección.
¿A quiénes se refiere?
No diré nombres. Sólo que el partido, que aprecia
que existe una situación de agesión política muy
fuerte contra el presidente, debería forjar una trinchera de protección
hacia él. El PP está utilizando este asunto como el gran
elemento de desgaste de Zapatero. Después de ganar las elecciones
llevaba un año y medio in crescendo en la confianza ciudadana y
después del verano el PP ha encontrado el punto sobre el que construir
una malévola imagen de presidente irresponsable. Creo que seríamos
idiotas si no nos diéramos cuenta de que eso es un torpedo en la
línea de flotación del proyecto socialista. Eso reclama
unidad y apoyo.
¿Qué espera de Alfonso Guerra, presidente de la Comisión
Constitucional y uno de los que abiertamente se ha manifestado crítico
contra el Estatuto?
Su papel es primordial como conductor del debate y ayudará
con su amplia experiencia. Pero la dirección política la
va a llevar el gobierno, no le quepa ninguna duda.
¿No teme que la idea de España y, más aún,
la de igualdad, tan propia de la izquierda, se la esté arrebatando
el PP?
Lo del PP es un argumento oportunista porque en su práctica
política defienden a las altas rentas y su ideología es
lo más alejado a cualquier valor progresista. Otra cosa es que
a los valores clásicos de la solidaridad y la pasión por
la igualdad de la izquierda haya que incorporar la realidad identitaria,
nos guste o no. Forma parte de nuestro paisaje político. Esta es
una asignatura pendiente de la izquierda. Alain Touraine dijo que el siglo
XX fue el "siglo social" y el XXI será, probablemente.
el de "los conflictos interétnicos . Me temo que tiene razón.
¿Qué está sacando Rajoy de todo esto?
Desgastar. No hay otra obsesión. Rajoy ha quemado ya sus
naves. Los que esperábamos un giro hacia el pacto en verano de
2005 tenemos que concluir que la apuesta de Rajoy es definitiva. Van al
acoso y derribo. A mí me recuerda un poco la legislatura 93-96:
se personaliza todo en el presidente del Gobierno, se le destruye ante
la opinión pública colocándolo como un irresponsable
y se busca la destrucción del adversario mediante unos apoyos mediáticos
muy potentes. A cambio, Rajoy ha renunciado al centro. Es una apuesta
que no tiene vuelta atrás.
Estrategia exitosa ya que, según las encuestas, el PP se
acerca por primera vez al PSOE en intención de voto...
El ánimo electoral se fijará en los meses previos
a las elecciones. Yo no me preocuparía demasiado. Ahora hay desgaste
del PSOE, sí, pero si hacemos bien las cosas lo recuperaremos plenamente
y dejaremos al PP esquinado y solo. Ellos también han asumido sus
riesgos.
En cambio, en el caso del Estatuto valenciano sí se están
entendiendo con el PP.
Sí, estamos consensuando las enmiendas. El PP en Valencia
ha asumido la naturaleza de esta fase de reformas en la que estamos y
han pactado con nosotros.
¿También están de acuerdo en incluir la llamada
"cláusula Camps", que pide para Valencia lo que otros
estatutos consigan?
Nosotros somos más partidarios de darle a la Comunidad Valenciana
la capacidad de iniciativa, voluntaria, no obligatoria, de pedir mayor
nivel competencial si otras comunidades lo consiguen. Salvando ese matiz,
la cláusula la vamos a respetar.
El lehendakari Ibarretxe acaba de preguntar por qué el proyecto
catalán ha sido admitido a trámite y el vasco no.
Hay muchas diferencias. El plan Ibarretxe fue una iniciativa
del lehendakari que presentó totalmente redactado al parlamento.
El Estatuto catalán ha recibido el apoyo del 89 por ciento de los
diputados, el vasco recibió tres votos de apoyo de Batasuna para
tener el 51 por ciento. El catalán se hizo entre todos los partidos,
incluídos los no nacionalistas, el vasco era una imposición
de los nacionalistas contra los no nacionalistas. Y en el contenido, el
texto vasco considera a Euskadi una comunidad soberana que decide asociarse
libremente a España. Esto no tiene nada que ver con la vocación
de inserción constitucional que tiene el Estatuto catalán
de principio a fin. Otra cosa es que no lo hayan logrado en algunos aspectos.
Por último, el plan Ibarretxe deriva del pacto de Lizarra
y se construye habiendo violencia contra los no nacionalistas. En Cataluña,
afortunadamente, no hay chantaje terrorista.
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