Hemeroteca Esta semana
 
Nº 664 - 3/10/2005

El yerno de Aznar continúa imparable por el circuito millonario


AGAG SE FORRA CON FERNANDO ALONSO

 

Este Cuando se trata de hacer negocios, Alejandro Agag tiene la virtud de arrimarse al sol que más calienta. Y éste, el de la Fórmula 1, está que arde. El piloto de la escudería Renault Fernando Alonso acaba de convertirse en el nuevo campeón del mundo, un éxito deportivo con jugosas consecuencias económicas. El yerno de Aznar es uno de los beneficiarios de la proeza deportiva del joven asturiano: con su amigo y socio Flavio Briatore gestiona los derechos de retransmisión de las pruebas de automovílismo en España y los concursos de mensajes SMS, que echaron chispas en el Gran Premio de Brasil del pasado 25 de septiembre. También el merchandising del piloto en el extranjero, donde la alonsomanía ya está empezando a calar entre los aficionados.

Por V. M.

A ejandro Agag es un tipo con suerte. Bien es verdad que sin su preparación, sin sus contactos al más alto nivel, sin su innegable don de gentes y sin su olfato para los negocios, no habría logrado hacer un carrerón en el Partido Popular, truncado -o aparcado tan sólo por haberse casado con la hija de Aznar, ni se habría convertido en un "niño prodigio", sobrenombre con el que le conocen en Italia por sus habilidades en el mundo empresarial y financiero. Pero a menos que se le supongan dotes de prestidigitador o de visionario, lo de Fernando Alonso ha sido suerte.

El pasado 25 de septiembre, el piloto asturiano se convertía en el campeón de Fórmula 1 más joven de la historia, arrebatando el liderazgo al siete veces campeón, el alemán Michael Schumacher, e imponiéndose a su más directo competidor, el finlandés Kimi Raikonen. La poeza deportiva del joven que acababa de ser galardonado con el Premio Príncipe de Asturias del Deporte fue seguida por una media de más de siete millones de telespectadores en España -un 55,7% del share - y durante el minuto en que el banderín señalaba el final de carrera, ya se habían sumado otro par de millones -el share fue del 68,3%

El piloto español veía recompensada una excelente temporada al mando de su Renault y los aficionados disfrutaban con un espectáculo trepidante. Pero hace unos años, cuando Alonso era un campeón en los karts pero aún no había dado el salto a la Fórmula 1, ni a la audiencia española seguía este de- y porte, ni había patrocinadores interesados en un chico con talento pero desconocido, ni había cadenas de televisión dispuestas a pagar los derechos de retransmisión. Su manager de entonces, Adrián Campos, logró firmar un contrato con el equipo Minardi en 2001, y fue ahí donde el jefe de la escudería Renault, Flavio Briatore, echó el ojo al asturiano. Compró su contrato a cambio de un año de cesión en Minardi y, un año después, Alonso comenzó a pilotar con la escuderia francesa. El empresario italiano, millonario a pesar de sus fracasos empresariales -según un informe publicado en el diario económico de Italia, Il sole 24 ore, la mayoría de sus empresas están en números rojos -, había vuelto a acertar: años atrás, cuando Briatore trabajaba para la escudería Benetton, apostó por Schumacher, que logró con el italiano sus dos primeros títulos mundiales de 1994 y 1995.

Pero aún era pronto para adelantar acontecimientos y predecir la victoria M asturiano. Para el empresario y para su amigo y socio Alejandro Agag. Briatore invitó al yerno de Aznar al Gran Premio de Brasil en 2003, donde el que fuera eurodiputado y el piloto intercambiaron impresiones sobre las carreras. Ya durante el almuerzo, Agag, Briatore y Bernie Ecclestone, el presidente de la Fórmula 1 y, según el diario Sunday Times, la octava fortuna del Reino Unido, hablarían probablemente de la posible entrada del marido de Ana Aznar en el lucrativo negocio.

Fue entonces cuando la buena fortuna hizo su primera visita a Alejandro Agag, que se dejó aconsejar, como tantas otras veces, por su amigo italiano. A partir de entonces, había que conseguir que una cadena de televisión española comprara los derechos de retransmisión, tarea difícil cuando la audiencia seguía reticente a la Fórmula 1.

La prensa publicó que Agag trató de intermediar con TVE -él mismo lo negó-, Antena 3 rechazó la oferta y en 2004, y después de un año sin emisión de carreras, Telecinco, sin saber la que se avecinaba, hizo una de sus mejores inversiones -en este caso, también se ha señalado al yerno de Aznar como posible intermediario -: desde que Alonso se subiera a lo más alto del podio en el Gran Premio de Hungría del pasado año, la alonsomanía ha corrido imparable entre los aficionados españoles y, por supuesto, entre las audiencias. Mientras en el resto del mundo los telespectadores de la Fórmula 1 descendieron considerablemente, la retransmisión del Mundial 2004 en Espana triplicó su audiencia respecto a pasadas te poradas, alcanzando una media del 32,9% del share. Y este año, el estreno de la temporada con la retransmisión en directo del Gran Premio de Australia en la franja de madrugada registró un 64,1 % del share. Por otra parte, el éxito de¡ mundial del año pasado ha permitido a la cadena privada, con un año de antelación, reservar el 70% del espacio publicitario destinado en 2005 a la retransmisión deportiva, tanto de las carreras como de los entrenamientos.

Telecinco no facilita datos financieros, pero según informaciones no desmentidas los derechos de emisión le permiten facturar 80 millones de euros hasta el año 2008. Publiespaña, empresa que gestiona la publicidad de la cadena, sí ha reconocido que la facturación ha crecido este año un 57% y que los ingresos durante las emisiones, hasta que finalice el campeonato -aún quedan dos pruebas-, ascenderán a más de 10 millones de euros.

Es aquí donde se confirma la suerte de Agag. Según publicaba este verano el diario El Mundo, el yerno de Aznar controla, con Flavio Briatore, la compañía radicada en el condado de Kent (Inglaterra) Stancourt Limited. El millonario lo reconoció a principios de agosto al diario El Corriere della Sera: 'Sí, Alejandro y yo estamos trabajando juntos en Londres y en España". Esta empresa posee los derechos para la retransmisión de las carreras de Fórmula 1 en España y de los concursos de mensajes SMS en los que participan los telespectadores durante las emii siones, y controla la GP2 -segunda división de la Fórmula 1 -en todo el mundo. El yerno de Aznar, por tanto, se embolsará una parte de los 80 millones de facturación de Telecinco en concepto de publicidad hasta 2008, año en que, muy probablemente y a la luz de sus progresos automovilísticos, el joven piloto de 24 años habrá confirmado su liderazgo. También parte de los ingresos a través de los mensajes SMS. Del informe presentado por Publiespaña tras el Gran Premio de Brasil del circuito de Interlagos donde Alonso se proclamó vencedor, se desprende que los jóvenes de entre 13 y 24 años representaron el 67,8% de la audiencia, y es precisamente esta franja de edad la que más emplea su teléfono móvil para mandar este tipo de mensajes de texto y participar en concursos televisivos, de modo que los envíos y por tanto los ingresos a través de este sistema se incrementaron de forma notable.

Por otra parte, Agag gestiona los derecho! de merchandising de Alonso en el extranje ro, y ahora que el asturiano se ha converti do en una primera figura en todo el mundo encumbrado por la prensa internacional, sE prevé que la venta de artículos relacionado! con el piloto de Renault se dispare.

La situación ideal para cualquier person¿ es convertir su pasión en un modo de vida Y aunque no pierde de vista otros negocios, Agag está dispuesto a seguir divirtiéndose 5 ganando dinero con la Fórmula 1 junto a Briatore; las últimas posibilidades apuntadas son su participación en la creación de un equipo en China y, lo más reciente, en la de un equipo español. Los inversores no las tienen todas consigo y, a pesar de la euforia de la alonsomanía, van con pies de plomo. Pero el principal obstáculo ya estaría superado: el millonario italiano y el yerno de Aznar mantienen una estrecha relación con el todopoderoso Ecclestone, que no pondría reparos en la aventura española.

Está visto que Agag y Briatore son un tándem perfecto. Y, una vez más, podría decirse que ha sido una suerte para ambos. Su relación no tiene su origen en un cruce de intereses empresariales y financieros casual, sino en los negocios que el consuegro de Aznar, Jeff Agag, ya mantenía en Italia con el play boy de 55 años -su fama se debe a sus relaciones sentimentales con modelos como Naorni Campbell y Heidi Klum y por sus discotecas exclusivas para famosos como El Billonaire y Twiga-. Fuentes consultadas aseguran que el padre de Agag y Briatore ya mantuvieron negocios de intermediación en el país transalpino y el yerno de Aznar ha heredado de su progenitor su cartera de clientes donde figuraba Briatore. A partir de entonces, la química entre uno y otro ha hecho el resto. Eso, y su gusto por la buena vida; Agag, que acude a las inauguraciones veraniegas de las discotecas del italiano, aparece en la lista de VIP's de la página web de El Billonaire. ¿Será una premonición?

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