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El
yerno de Aznar continúa imparable por el circuito millonario
AGAG SE FORRA CON
FERNANDO ALONSO
Este Cuando
se trata de hacer negocios, Alejandro Agag tiene la virtud de arrimarse
al sol que más calienta. Y éste, el de la Fórmula
1, está que arde. El piloto de la escudería Renault Fernando
Alonso acaba de convertirse en el nuevo campeón del mundo, un éxito
deportivo con jugosas consecuencias económicas. El yerno de Aznar
es uno de los beneficiarios de la proeza deportiva del joven asturiano:
con su amigo y socio Flavio Briatore gestiona los derechos de retransmisión
de las pruebas de automovílismo en España y los concursos
de mensajes SMS, que echaron chispas en el Gran Premio de Brasil del pasado
25 de septiembre. También el merchandising del piloto en el extranjero,
donde la alonsomanía ya está empezando a calar entre los
aficionados.
Por V. M.
A ejandro
Agag es un tipo con suerte. Bien es verdad que sin su preparación,
sin sus contactos al más alto nivel, sin su innegable don de gentes
y sin su olfato para los negocios, no habría logrado hacer un carrerón
en el Partido Popular, truncado -o aparcado tan sólo por haberse
casado con la hija de Aznar, ni se habría convertido en un "niño
prodigio", sobrenombre con el que le conocen en Italia por sus habilidades
en el mundo empresarial y financiero. Pero a menos que se le supongan
dotes de prestidigitador o de visionario, lo de Fernando Alonso ha sido
suerte.
El pasado
25 de septiembre, el piloto asturiano se convertía en el campeón
de Fórmula 1 más joven de la historia, arrebatando el liderazgo
al siete veces campeón, el alemán Michael Schumacher, e
imponiéndose a su más directo competidor, el finlandés
Kimi Raikonen. La poeza deportiva del joven que acababa de ser galardonado
con el Premio Príncipe de Asturias del Deporte fue seguida por
una media de más de siete millones de telespectadores en España
-un 55,7% del share - y durante el minuto en que el banderín
señalaba el final de carrera, ya se habían sumado otro par
de millones -el share fue del 68,3%
El piloto
español veía recompensada una excelente temporada al mando
de su Renault y los aficionados disfrutaban con un espectáculo
trepidante. Pero hace unos años, cuando Alonso era un campeón
en los karts pero aún no había dado el salto a la Fórmula
1, ni a la audiencia española seguía este de- y porte, ni
había patrocinadores interesados en un chico con talento pero desconocido,
ni había cadenas de televisión dispuestas a pagar los derechos
de retransmisión. Su manager
de entonces, Adrián Campos, logró firmar un contrato con
el equipo Minardi en 2001, y fue ahí donde el jefe de la escudería
Renault, Flavio Briatore, echó el ojo al asturiano. Compró
su contrato a cambio de un año de cesión en Minardi y, un
año después, Alonso comenzó a pilotar con la escuderia
francesa. El empresario italiano, millonario a pesar de sus fracasos empresariales
-según un informe publicado en el diario económico de Italia,
Il sole 24 ore, la mayoría de sus empresas están
en números rojos -, había vuelto a acertar: años
atrás, cuando Briatore trabajaba para la escudería Benetton,
apostó por Schumacher, que logró con el italiano sus dos
primeros títulos mundiales de 1994 y 1995.
Pero aún era pronto para adelantar acontecimientos y predecir la
victoria M asturiano. Para el empresario y para su amigo y socio Alejandro
Agag. Briatore invitó al yerno de Aznar al Gran Premio de Brasil
en 2003, donde el que fuera eurodiputado y el piloto intercambiaron impresiones
sobre las carreras. Ya durante el almuerzo, Agag, Briatore y Bernie Ecclestone,
el presidente de la Fórmula 1 y, según el diario Sunday
Times, la octava fortuna del Reino Unido, hablarían probablemente
de la posible entrada del marido de Ana Aznar en el lucrativo negocio.
Fue entonces cuando la buena fortuna hizo su primera visita a Alejandro
Agag, que se dejó aconsejar, como tantas otras veces, por su amigo
italiano. A partir de entonces, había que conseguir que una cadena
de televisión española comprara los derechos de retransmisión,
tarea difícil cuando la audiencia seguía reticente a la
Fórmula 1.
La prensa publicó que Agag trató de intermediar con TVE
-él mismo lo negó-, Antena 3 rechazó la oferta y
en 2004, y después de un año sin emisión de carreras,
Telecinco, sin saber la que se avecinaba, hizo una de sus mejores inversiones
-en este caso, también se ha señalado al yerno de Aznar
como posible intermediario -: desde que Alonso se subiera a lo más
alto del podio en el Gran Premio de Hungría del pasado año,
la alonsomanía ha corrido imparable entre los aficionados
españoles y, por supuesto, entre las audiencias. Mientras en el
resto del mundo los telespectadores de la Fórmula 1 descendieron
considerablemente, la retransmisión del Mundial 2004 en Espana
triplicó su audiencia respecto a pasadas te poradas, alcanzando
una media del 32,9% del share. Y este año, el estreno de la temporada
con la retransmisión en directo del Gran Premio de Australia en
la franja de madrugada registró un 64,1 % del share. Por
otra parte, el éxito de¡ mundial del año pasado ha
permitido a la cadena privada, con un año de antelación,
reservar el 70% del espacio publicitario destinado en 2005 a la retransmisión
deportiva, tanto de las carreras como de los entrenamientos.
Telecinco no facilita datos financieros, pero según informaciones
no desmentidas los derechos de emisión le permiten facturar 80
millones de euros hasta el año 2008. Publiespaña, empresa
que gestiona la publicidad de la cadena, sí ha reconocido que la
facturación ha crecido este año un 57% y que los ingresos
durante las emisiones, hasta que finalice el campeonato -aún quedan
dos pruebas-, ascenderán a más de 10 millones de euros.
Es aquí donde se confirma la suerte de Agag. Según publicaba
este verano el diario El Mundo, el yerno de Aznar controla, con
Flavio Briatore, la compañía radicada en el condado de Kent
(Inglaterra) Stancourt Limited. El millonario lo reconoció a principios
de agosto al diario El Corriere della Sera: 'Sí, Alejandro
y yo estamos trabajando juntos en Londres y en España". Esta
empresa posee los derechos para la retransmisión de las carreras
de Fórmula 1 en España y de los concursos de mensajes SMS
en los que participan los telespectadores durante las emii siones, y controla
la GP2 -segunda división de la Fórmula 1 -en todo el mundo.
El yerno de Aznar, por tanto, se embolsará una parte de los 80
millones de facturación de Telecinco en concepto de publicidad
hasta 2008, año en que, muy probablemente y a la luz de sus progresos
automovilísticos, el joven piloto de 24 años habrá
confirmado su liderazgo. También parte de los ingresos a través
de los mensajes SMS. Del informe presentado por Publiespaña tras
el Gran Premio de Brasil del circuito de Interlagos donde Alonso se proclamó
vencedor, se desprende que los jóvenes de entre 13 y 24 años
representaron el 67,8% de la audiencia, y es precisamente esta franja
de edad la que más emplea su teléfono móvil para
mandar este tipo de mensajes de texto y participar en concursos televisivos,
de modo que los envíos y por tanto los ingresos a través
de este sistema se incrementaron de forma notable.
Por otra
parte, Agag gestiona los derecho! de merchandising de Alonso en el extranje
ro, y ahora que el asturiano se ha converti do en una primera figura en
todo el mundo encumbrado por la prensa internacional, sE prevé
que la venta de artículos relacionado! con el piloto de Renault
se dispare.
La situación ideal para cualquier person¿ es convertir su
pasión en un modo de vida Y aunque no pierde de vista otros negocios,
Agag está dispuesto a seguir divirtiéndose 5 ganando dinero
con la Fórmula 1 junto a Briatore; las últimas posibilidades
apuntadas son su participación en la creación de un equipo
en China y, lo más reciente, en la de un equipo español.
Los inversores no las tienen todas consigo y, a pesar de la euforia de
la alonsomanía, van con pies de plomo. Pero el principal
obstáculo ya estaría superado: el millonario italiano y
el yerno de Aznar mantienen una estrecha relación con el todopoderoso
Ecclestone, que no pondría reparos en la aventura española.
Está visto que Agag y Briatore son un tándem perfecto. Y,
una vez más, podría decirse que ha sido una suerte para
ambos. Su relación no tiene su origen en un cruce de intereses
empresariales y financieros casual, sino en los negocios que el consuegro
de Aznar, Jeff Agag, ya mantenía en Italia con el play boy
de 55 años -su fama se debe a sus relaciones sentimentales con
modelos como Naorni Campbell y Heidi Klum y por sus discotecas exclusivas
para famosos como El Billonaire y Twiga-. Fuentes consultadas
aseguran que el padre de Agag y Briatore ya mantuvieron negocios de intermediación
en el país transalpino y el yerno de Aznar ha heredado de su progenitor
su cartera de clientes donde figuraba Briatore. A partir de entonces,
la química entre uno y otro ha hecho el resto. Eso, y su gusto
por la buena vida; Agag, que acude a las inauguraciones veraniegas de
las discotecas del italiano, aparece en la lista de VIP's de la página
web de El Billonaire. ¿Será una premonición?
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