Hemeroteca Esta semana
 
Nº 659 - 25/7/2005

La Familia real se prepara para la llegada del futuro heredero


LAS VACACIONES DE LA DULCE ESPERA

 

Ahora que todos los hijos de¡ Rey están casados y tienen o esperan descendencia, su imagen ha ganado enteros y son la estampa típica de una familia feliz. Con el semblante tranquilo y afirmando que "necesitábamos estas vacaciones", Don Juan Carlos llegaba a Mallorca para disfrutar un veraneo más, consciente de que poco después de volver de vacaciones se encontrará con el nacimiento de¡ futuro heredero y las celebraciones de sus 30 años como monarca de España. Dos acontecimientos que el Rey y su familia afrontan conscientes de que está en juego su imagen y la aceptación por los españoles de la monarquía que ellos encarnan.

Por Vera Castelló

Eran las ocho de la tarde y ese día los jardines de La Zarzuela soportaban un ajetreo pocas veces visto. Una treintena de niños correteaban de un lugar a otro y decenas de invitados intentaban, a golpe de abanico, defenderse del calor en un día en el que la felicidad de la Familia Real era más que visible. El bautismo de Irene Urdangarín de Borbón servía para escenificar la nueva etapa que vive la monarquía en nuestro país, una vez que se van cumpliendo los pasos claves para atisbar la continuidad de la Corona en España.

Una jornada llena de significativos guiños. Empezando por la ya evidente tripita de doña Letizia que lució orgullosa su embarazo de más de cinco meses sabedora de que su estado le ha granjeado una mayor complicidad, si cabe, con sus suegros, los reyes, futuros abuelos del bebé llamado a reinar en España. La princesa de Asturias aguantó estoica -ya domina a la perfección el protocolo- las altas temperaturas mientras que las fotografías del evento se encargaban de constatar el instinto materna¡ que ya ha nacido en la princesa. Prueba de ello es una imagen en la que doña Letizia observa embelesada a su sobrina Irene. De hecho, algún periódico eligió esa instantánea para ilustrar la información sobre un evento que deberían haber protagonizado los duques de Palma y la bautizada.
Lo que es indudable es que este bautizo ha tenido una relevancia distinta a la de los cinco anteriores -Irene es la sexta nieta de los Reyes-, cuando don Felipe ni estaba casado ni esperaba descendencia, por lo que las incertidumbres todavía pesaban sobre don Juan Carlos. Además, por primera vez, ]osé Luis Rodríguez Zapatero, acompañado de su esposa, Sonsoles Espinosa, asistía a un bautizo de estas características. En esta circunstancia se unía otra diferencia, mientras que con el anterior presidente del Gobierno, ]osé María Aznar, quien asistió a las otras ceremonias de bautismo, las relaciones con el monarca nunca pasaron de ser correctas, por no decir, tremendamente tirantes, con el actual inquilino de La Moncloa don Juan Carlos se muestra especialmente cordial y cercano. De hecho, esa buena química entre jefe de Estado y presidente de Gobierno, ha sido utilizada en más de una ocasión por algunos sectores conservadores para cuestionar, incluso, el futuro de la monarquía , lo que ha deparado ya algún toque de atención por parte de la Casa Real.

Este tipo de cosas, siempre desagradables, son las que intentará olvidar don Juan Carlos en sus recién comenzadas vacaciones.

El Rey y doña Sofía aterrizaban el pasado 19 de julio -los monarcas no suelen esperar a agosto- en Mallorca para iniciar su tradicional estancia en la isla, dejando que los príncipes de Asturias asumieran la representación real en el funeral por las víctimas del terrible incendio de Guadalajara, tal y como estaba previsto al cierre de esta edición. Era el último acto oficial del curso de los futuros padres que tuvieron, previamente, unos días sin citas en la agenda laboral para, posiblemente, preparar el que es su verano más importante, el último antes de recibir al heredero. 0 heredera , ya que de momento nadie ha desvelado el sexo del bebé, cuestión que, tal y como ha asegurado el Gobierno, no impedirá que algún día se convierta en monarca ya que tanto el PSOE como el PP están de acuerdo en la conveniencia de afrontar la reforma constitucional necesaria al final de la actual legislatura.

Pero no es sólo la llegada del nuevo Borbón -prevista para noviembre- el único gran reto al que se enfrentará don Juan Carlos pocas semanas después de regresar a La Zarzuela, al monarca le espera una especie de reválida ya que el 22 de ese mes cumplirá 30 años como Rey de España, un exámen que ya sabe aprobado pero que algunos aprovecharán para otorgarle más nota que otros.

Sin duda, a la hora de decidir esa puntuación se tendrá muy en cuenta el papel jugado por la Corona en la consolidación de la democracia después de décadas de dictadura, pero otros detalles también tendrán su peso y es que, tal y como hemos analizado en esta revista en más de una ocasión, es principalmente en sus vacaciones cuando el monarca exhibe su faceta más alejada del común de los españoles.

Pero este año, lo más seguro es que doñaa Letizia le robe protagonismo, tal y como ocurrió el anterior, al monarca.

Si el pasado año la Princesa se convirtió en la estrella de las vacaciones veraniegas por estrenar ese título, esta vez lo va a seguir siendo en virtud de su reciente embarazo, lo que previsiblemente hará que su presencia a bordo del Fortuna para animar a su marido y familia política en las regatas de vela sea menos habitual que en otras circunstancias. Quizás prefiera quedarse en tierra haciendo de canguro de sus seis sobrinos para ir entrenándose en una materia, la maternidad, que le es absolutamente nueva. Y es que, escalonadamente, se espera que tanto los duques de Palma de Mallorca, como los de Lugo pasen por la isla para disfrutar de unos días en familia como viene ocurriendo otros años.

En lo que no se prevé que haya ningún cambio es precisamente en esa participación de don Juan Carlos, don Felipe o doña Cristina en las competiciones marítimas. De hecho, al cierre de esta edición, el Rey ya asistía a la regata Breitling a bordo del nuevo Bribón encargado por el armador Josep Cusí.

Sin duda ese es el tipo de vacaciones que le gustan a don Juan Carlos, sin embargo este año abandonará la isla por unos días -27, 28 y 29 de julio- para realizar un corto viaje privado a las islas Azores, donde tendrá como anfitrión al presidente de Portugal, Jorge Sampaio, lo que ha llevado al monarca a declarar a los periodistas que "Habrá que ir y venir, y descansar lo que se pueda".

Tras esa escapada portuguesa, los Reyes volverán a Marivent para el primer despacho oficial de las vacaciones con Rodríguez Zapatero -previsto para el 1 de agosto- y, cumplido el deber, volverse a dedicar a su afición preferida, las competiciones de vela. La Copa del Rey, le espera en la primera semana de agosto.


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