|
La Familia
real se prepara para la llegada del futuro heredero
LAS VACACIONES DE
LA DULCE ESPERA
Ahora que
todos los hijos de¡ Rey están casados y tienen o esperan
descendencia, su imagen ha ganado enteros y son la estampa típica
de una familia feliz. Con el semblante tranquilo y afirmando que "necesitábamos
estas vacaciones", Don Juan Carlos llegaba a Mallorca para disfrutar
un veraneo más, consciente de que poco después de volver
de vacaciones se encontrará con el nacimiento de¡ futuro
heredero y las celebraciones de sus 30 años como monarca de España.
Dos acontecimientos que el Rey y su familia afrontan conscientes de que
está en juego su imagen y la aceptación por los españoles
de la monarquía que ellos encarnan.
Por Vera
Castelló
Eran
las ocho de la tarde y ese día los jardines de La Zarzuela soportaban
un ajetreo pocas veces visto. Una treintena de niños correteaban
de un lugar a otro y decenas de invitados intentaban, a golpe de abanico,
defenderse del calor en un día en el que la felicidad de la Familia
Real era más que visible. El bautismo de Irene Urdangarín
de Borbón servía para escenificar la nueva etapa que vive
la monarquía en nuestro país, una vez que se van cumpliendo
los pasos claves para atisbar la continuidad de la Corona en España.
Una jornada
llena de significativos guiños. Empezando por la ya evidente tripita
de doña Letizia que lució orgullosa su embarazo de más
de cinco meses sabedora de que su estado le ha granjeado una mayor complicidad,
si cabe, con sus suegros, los reyes, futuros abuelos del bebé llamado
a reinar en España. La princesa de Asturias aguantó estoica
-ya domina a la perfección el protocolo- las altas temperaturas
mientras que las fotografías del evento se encargaban de constatar
el instinto materna¡ que ya ha nacido en la princesa. Prueba de
ello es una imagen en la que doña Letizia observa embelesada a
su sobrina Irene. De hecho, algún periódico eligió
esa instantánea para ilustrar la información sobre un evento
que deberían haber protagonizado los duques de Palma y la bautizada.
Lo que es indudable es que este bautizo ha tenido una relevancia distinta
a la de los cinco anteriores -Irene es la sexta nieta de los Reyes-, cuando
don Felipe ni estaba casado ni esperaba descendencia, por lo que las incertidumbres
todavía pesaban sobre don Juan Carlos. Además, por primera
vez, ]osé Luis Rodríguez Zapatero, acompañado de
su esposa, Sonsoles Espinosa, asistía a un bautizo de estas características.
En esta circunstancia se unía otra diferencia, mientras que con
el anterior presidente del Gobierno, ]osé María Aznar, quien
asistió a las otras ceremonias de bautismo, las relaciones con
el monarca nunca pasaron de ser correctas, por no decir, tremendamente
tirantes, con el actual inquilino de La Moncloa don Juan Carlos se muestra
especialmente cordial y cercano. De hecho, esa buena química entre
jefe de Estado y presidente de Gobierno, ha sido utilizada en más
de una ocasión por algunos sectores conservadores para cuestionar,
incluso, el futuro de la monarquía , lo que ha deparado ya algún
toque de atención por parte de la Casa Real.
Este tipo de cosas, siempre desagradables, son las que intentará
olvidar don Juan Carlos en sus recién comenzadas vacaciones.
El Rey y doña Sofía aterrizaban el pasado 19 de julio -los
monarcas no suelen esperar a agosto- en Mallorca para iniciar su tradicional
estancia en la isla, dejando que los príncipes de Asturias asumieran
la representación real en el funeral por las víctimas del
terrible incendio de Guadalajara, tal y como estaba previsto al cierre
de esta edición. Era el último acto oficial del curso de
los futuros padres que tuvieron, previamente, unos días sin citas
en la agenda laboral para, posiblemente, preparar el que es su verano
más importante, el último antes de recibir al heredero.
0 heredera , ya que de momento nadie ha desvelado el sexo del bebé,
cuestión que, tal y como ha asegurado el Gobierno, no impedirá
que algún día se convierta en monarca ya que tanto el PSOE
como el PP están de acuerdo en la conveniencia de afrontar la reforma
constitucional necesaria al final de la actual legislatura.
Pero no es
sólo la llegada del nuevo Borbón -prevista para noviembre-
el único gran reto al que se enfrentará don Juan Carlos
pocas semanas después de regresar a La Zarzuela, al monarca le
espera una especie de reválida ya que el 22 de ese mes cumplirá
30 años como Rey de España, un exámen que ya sabe
aprobado pero que algunos aprovecharán para otorgarle más
nota que otros.
Sin duda, a la hora de decidir esa puntuación se tendrá
muy en cuenta el papel jugado por la Corona en la consolidación
de la democracia después de décadas de dictadura, pero otros
detalles también tendrán su peso y es que, tal y como hemos
analizado en esta revista en más de una ocasión, es principalmente
en sus vacaciones cuando el monarca exhibe su faceta más alejada
del común de los españoles.
Pero este año, lo más seguro es que doñaa Letizia
le robe protagonismo, tal y como ocurrió el anterior, al monarca.
Si el pasado año la Princesa se convirtió en la estrella
de las vacaciones veraniegas por estrenar ese título, esta vez
lo va a seguir siendo en virtud de su reciente embarazo, lo que previsiblemente
hará que su presencia a bordo del Fortuna para animar a su marido
y familia política en las regatas de vela sea menos habitual que
en otras circunstancias. Quizás prefiera quedarse en tierra haciendo
de canguro de sus seis sobrinos para ir entrenándose en una materia,
la maternidad, que le es absolutamente nueva. Y es que, escalonadamente,
se espera que tanto los duques de Palma de Mallorca, como los de Lugo
pasen por la isla para disfrutar de unos días en familia como viene
ocurriendo otros años.
En lo que no se prevé que haya ningún cambio es precisamente
en esa participación de don Juan Carlos, don Felipe o doña
Cristina en las competiciones marítimas. De hecho, al cierre de
esta edición, el Rey ya asistía a la regata Breitling a
bordo del nuevo Bribón encargado por el armador Josep Cusí.
Sin duda ese es el tipo de vacaciones que le gustan a don Juan Carlos,
sin embargo este año abandonará la isla por unos días
-27, 28 y 29 de julio- para realizar un corto viaje privado a las islas
Azores, donde tendrá como anfitrión al presidente de Portugal,
Jorge Sampaio, lo que ha llevado al monarca a declarar a los periodistas
que "Habrá que ir y venir, y descansar lo que se pueda".
Tras esa escapada portuguesa, los Reyes volverán a Marivent para
el primer despacho oficial de las vacaciones con Rodríguez Zapatero
-previsto para el 1 de agosto- y, cumplido el deber, volverse a dedicar
a su afición preferida, las competiciones de vela. La Copa del
Rey, le espera en la primera semana de agosto.
|