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Nº
639 - 7/3/2005
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La 'crisis del 3 %' convulsiona el tripartito con ERC como principal beneficiario MARAGALL DESATA EL TERREMOTO
La
crisis política provocada por la polémica en torno a los
dramáticos sucesos ocurridos en el barrio barcelonés del
Carmel y las acusaciones de corrupción que hizo el presidente de
la Generalitat, Pasqual Maragall, contra Convergencia i Unió (CIU)
en el último pleno del Parlamento de Cataluña, no parece
estar en vías de Por Paco Solo (Barcelona) El presidente de Convergencia i Unió (CiU) Artur Mas, ha sacado las uñas y dejado claro que las acusaciones de Maragall son "un gravísimo error que rompe el diálogo" y "quién haga insinuaciones de corrupción a los Gobiernos de CiU tendrá que responder delante de los tribunales". El descontento en CiU es "considerable" y "va a ser muy difícil que se puedan reconstruir puentes para el entendimiento y el acuerdo, aunque no será por culpa nuestra, sino de Maragall y de sus socios de Gobierno", señalan a El Siglo fuentes de la federación nacionalista. La crisis del Carmel es la causa de la agria polémica a que se ha desatado entre el Gobierno del tripartito y la oposición, aunque los principales líderes políticos catalanes lo nieguen, y ha enrarecido el clima social e institucional de la comunidad autónoma. Tanto es así que Pasqual Maragall tuvo que retrasar su viaje a Uruguay para frenar el deterioro de la situación y sosegar los ánimos y recomponer las filas del propio tripartito y del PSC, donde hay voces que ven con preocupación lo que está ocurriendo en Cataluña y califican en privado de "patinazo" la acusación de corrupción que el president lanzó contra GU. "Es muy grave acusar al anterior Gobierno de haber cobrado comisiones ilegales por las obras públicas, y, aunque habrá que ver que dan de sí las investigaciones judiciales, lo que no podemos aceptar es que se rompa el consenso sobre la reforma del Estatuto y su aprobación acabe retrasándose", recalca un dirigente socialista con responsabilidades municipales en el barcelonés distriro de Gracia". "Si no reaccionamos a tiempo el tripartito puede acabar seriamente dañado y el que se va a beneficiar de la crisis es ERU, agrega otro militante del PSC adscrito al sector menos favorable a la colaboración con los independentistas. Así las cosas, el tripartito rechiza el avance de la cumbre de partidos sobre el Estatulo y pide responsabilidad a GU para evitar un marasmo político que retrase la aprobación de un nuevo ordenamiento autonómico en Cataluña. El conseller en cap (primer ministro) de la Generalitat, losep Bargalló (ERC), anuncia que, de momento, el tripartito "no convocará ninguna otra cumbre sobre el [nuevol Estatuto de autonomía hasta que no haya acabado la redacción de la ponencia parlamentaria y hasta que no se haya conseguido una propuesta sobre la financiación" de Cataluña. Bargalló aclara que "si los trabajos de la ponencia avanzan al ritmo actual la Generalital prevé que la próxima reunión de líderes de los cinco partidos del arco parlamentario autonómico "se llevara a cabo a finales de nnes, en abril o a principios de mayo". Por su parte, el consejero de Relaciones Institucionales y Participación de la Generalitat, Joan Saura (ICV-EUiA), en clara alusión a CiU, advierte que "nadie va a poder parar el Estatuto" y "si alguién lo intenta lo va a pagir electoralmente muy caro, porque es una necesidad sentidi por toda la sociedad catalani". ¿Qué va a pasar en las próxirnas serninas? Es difícil contestar a esta pregunta y nadie sabe en Cata una cómo se va a solucionar la crisis. Artur Mas ha sido muy claro al declarar que da por "rotos los puentes de diálogo" con Pasqual Maragall y, en principio, no piensa asistir a la próxima cumbre de los cinco partidos sobre el nuevo Estatuto, ya que condiciona su ,asistencia a "una rectificación en toda la regla" de la acusación de corrupción lanzada por el jefe del Ejecutivo catalán. Ni siquiera concede el líder nacionalista al president "autoridad moral y política" para dirigir los asuntos de Cataluña. El desconcierto es importante entre la clase política catalana y los ciudadanos asisten, atónitos, a un espectáculo poco edificante. De muy poco ha servido que Maragall matizará su alusión al 3% de comisiones en las obras públicas durante los gobiernos de CiU, pues los nacionalistas exigen una rectificación en toda la regia: "formal y pública", en palabras de Mas. El ex presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, también ha entrado a saco en la polémica y afirma, sin pestañear, que Maragall ha provocado "una ruptura profunda del país", y pide que el debate, se, encauce por la vía de `la cohesión y de la convivencia" y de forma "serena y equilibrada". A juicio de quien fuera presidente, de la Generalitat durante más de dos décadas, las acusaciones de Maragall son una maniobra de distracción para quitarse de encima la presión de los vecinos del Carmel, una tesis que comparten incluso algunos sectores del tripartito. En este contexto, el líder de ERC, Josep Lluís Carod-Rovira, con la habilidad que le caracteriza en algunas ocasiones, ha vuelto a hacer gala de equidistancia entre el PSC y CiU, como ya lo hizo en tiempos de, Jordi Pujol "Maragall tiene que reconocer que se equivocó y Artur Mas también tiene que reconocer que se equivocó" al condicionar la reforma del Estatuto a la crisis desatada tras el suceso del Carmel. Carod-Rovira, que en este momento representa la corriente de ERC más hostil a la colaboración con los socialistas, en Barcelona y en Madrid, quiere una vez más nadar y guardar la ropa y sacar partido de la crisis catalana. Lo tiene relativamente difícil, pues se va a tener que enfrentar al sector institucional, capitaneado por Joan Puigcercós, que, según ha podido saber EL SIGLO de fuentes bien informadas, está situando en los órganos dirigentes de la formación republicana a militantes de su absoluta confianza. Aun así, el líder de Esquerra no piensa bajar la cabeza y se presenta ante la opinión pública como un político equilibrado y responsable, preocupado por la crisis que vive Cataluña y que insta por ello al 'president' a rectificar y a restablecer la confianza en el tripiratito. Carod-Rovira asegura incluso que las acusaciones de Maragall "no representan al Gobierno" catalán y pide al pesidente de la Generalitat y al líder de CiU que recompongan Ios puentes que se han roto". Los dirigentes de los principales partidos Políticos catalanes, con algunas excepciones como el primer secretario del PSC y ministro de Industria, José Montilla el ecosocialista Joan Saura y el alcalde de Barcelona, el socialista loan Clos, siguen alimentando la polémica con declaraciones altisonantes. En principio, el PSC, ERC e ICV-EUiA descirtan la convocatoria de elecciones ¿Autonómicas anticipadas, mientras que CiU y el Partido Popular de Cataluña (PPC) barajan seriamente esta posibilidad y auguran un futuro difícil al actual Gobiemo si sigue deteriorándose la situación política y social. El optimismo, real o forzado, de Montilla cuando dice que "se equivocan los que quieren ver el final de la legislatura cerca", porque "no hay ninguna crisis", no consigue tranquilizar a casi nadie, ni siquiera en las filas socialistas. Montilla quiere que se desdramaticen" las cosas, pero el líder de los populares catalanes, Josep Piqué, sostiene que el tripartito "no da más de sí" y pide la dimisión de Maragall. Esta incluso dispuesto a presentar una moción de censura contra el Gobierno de la Generalitat si Maragall no convoca un pleno sobre el 3%. Para postres, el presidente del Parlarnento de Calaluña, Ernest Benach, que cuenta con un fuerte apoyo entre los militantes de ERC en las comarcas de Tarragona y no es bien visto por todos sus compañeros de la clirección del partido, se ha sumado a quienes piden una reactificación "urgente" y "autocrítica" al presidente caatalán por sus acusaciones a CiU, a su juicio, "totalmente desafortunadas", porque han "perjudicado gravemente" la credibilidad de las instituciones dernocráticas y de la clase política. A última hora, Maragall, que dice tener "experiencia" en crisis, propone no sacar las cosas de quicio y, con el tono jocoso que le caracteriza, apela a rebajar la tensión y retomar el camino de la sensatez y del diálogo, y hasta reconoce implícitamente que quizá se haya equivocado en algunas de sus declaraciones. Después de hacerse públicis las palabras autocríticas del presidente catalán, Mas dice que Ia media rectificación de Maragall es insuficiente y considera que "tiene que pedir perdón por "el mal provocado", mientras que el portavoz de CiU en el Parlamento de Catalán, Felip Puig, ve "inevitable" la convocatoria de elecciones autonómicas anticipadas. En este contexto de ilta crispación política en el denominado oasis catalán y de indignación de muchos ciudadanos del Carmel por los dramáticos sucesos ocurridos en este barrio popular barcelonés, no lo va a tener fácil el tripartito y parece bastante complicado que la reforma del Estatuto, la mejora de la financiación iutonómica y de la sanidad y de la educación públicas, la aprobación de una nueva división territorial de Cataluña y de una ley electoral propia puedan abordarse con serenidad en las actuales circunstancias. |