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Nº
637 - 21/2/2005
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PFG confirma su victoria en la Junta del sábado LOS EMPRESARIOS DE RATO SE PROTEGEN
Sacyr ha
desistido en su asalto ál Consejo del BBVA y Francisco González
no teme, por el momento, por un puesto de presidente que revalidará
sin problemas este sábado en la Junta de Accionistas en Bilbao.
Pero no es esta la única operación en marcha para, en nombre
de la tranquilidad del Gobierno o esgrimiendo estrategias Por Vera Castelló 1 20 de febrero ha dejado de ser una pesadilla para Francisco González. Ese día el presidente del EBBVA se presentará en la Junta de Accionistas con semblante ganador, sabedor de que allí no se encontrará con Luis del Rivero exigiendole entrar en el Consejo del banco en nombre de Sacyr Vallehermoso. Muy al contrario González se encontrará en el Palacio Euskalduna de Bilbao con un Consejo de Administración entregado y con buena parte del disperso accionariado del banco apoyándole. Una operación iras la cual, como el tiempo ha demostrado no se encontraba directamente el Gobierno socialista, si bien es cierto que el Ejecutivo ha dejado hacer dado que se podía haber saldado con la salida de GonzáIez de la presidencia del segundo banco del país, circunstancia que podría ser del agrado de Zapatero teniendo en cuenta que ese nombramiento proviene de tiempos del PP. De hecho, el presidente del Ejecutivo nunca ha negado que prefiere personas más afines para las cúpulas de las privatizadas, todas ellas compañías líderes en sectores estratégicos en los que el Gobierno siempre puede tener algo que decir. El caso es que González se ha llevado un buen susto y sabe que no está a salvo. Del Rivero ha desistido, pero en La Moncloa continúa su declarado enemigo Miguel Sebastián, cuya influencia directa en el presidente del Gobierno solo es compensado p or Pedro Solbes, más consciente del coste político que puede acarrear que el Gobierno se vea claramente implicado en relevos presidenciales en compañías hoy ya privadas. Los socialistas que tanto criticaron que Aznar y Rato pusieran nóminas millonarias en Telefónica, Endesa o Repsol YPF, corren el riesgo de ser acusados de contagiarse de esas prácticas, aunque ahora no se trate de "colocar" a los amigos sino de `neutral izar a gestores en principio poco afines ideológicamente. Ya ha caído, gracias a la nueva estrategia empresarial de, La Caixa, Alfonso Cortina en Repsol YPF. En Red Eléctrica el Gobierno ha hecho valer la participación que el Estado mantiene para situar al ex ministro de Agricultura, Luis Atienza, y en Hispasat se ha seguido la misma lógica para, sustituir a Pedro Antonio Martín Marín por Petra Mateos. Tampoco se ha tardado mucho en situar a otro ex ministro, Javier Gómez Navarro, en las cámaras de comercio. Casos todos ellos claros de que Zapatero no va a desperdiciar as ocasiones que se le presenten. Dado este panorama quien más y quien menos está tomando sus medidas para protegerse de un eventual movimiento encaminado a apearle de su querida presidencia. Cesar Alierta se puso pronto en marcha y, a día de hoy, no se ve especialmente amenazado. Lo primero que ha hecho el presidente deTelefónica es optar por un perfil lo más bajo posible. Nada de declaraciones elocuentes ni operaciones estridentes que pudieran recordar, aunque sea mínimamente, el estilo de su antecesor Juan Villalonga, máximo exponente de las políticas de enganche llevadas a cabo por José María Aznar. A lo máxirno que ha llegado el nombrado por el PP es a autodeclararse 'profundamente honesto` cuando Solbes afirmó que buscaba honestidad y profesionalidad en los gestores empresariales. El presidente de la operadora está conjugindo esa buscada discreción con guiños al Cobierno en forma de nuevos nombramientos dentro de la compañía. Los mas significalivos han sido los del ex vicepresidente del Cobierno con Felipe González, Narcís Serra, para el consejo asesor de la operadora en Calaluña y Chile, el ascenso a director general de Relaciones Institucionales M que fuera delegado del Gobierno en Telefónica en la anterior etapa socialista, Javier Nidal, Sigue pendiente, en carribio, la mcorporación de algún prirner espada socialista al Consejo de Administración de li operadora. Carlos Soichaga se ha quedado en asesor, a través de su buiete Solchaga, Recio & asociados, para asuntos relacionados con Latinoamérica, y la posibilidad de situar a la presidenta de IBM España, Amparo Moraleda, dentro de la operadora ha ido perdiendo fuerza. A eso hay que sumar las magníficas reliciones que le unen al todopoderoso lesús de Polanco. El Grupo mecliático que contribuyo a la caída de Villalonga puede actuar esta vez de salvavidas de Alierta. Pero el guiño que definitivamente le podría mantener en su sillón -su actual mindato termina oficialmente en abril de 2007sería que Alierta se decidiera por nombrar un consejero delegado, cargo para el que ya ha sonado algún nombre de dentro de la compañía. Rehabilitar esa figura no solo sería del agrado del Gobierno sino que tambien es una de las viejas reclamaciones de sus accionistas de referencia, el BBVA y la omnipresente La Caixa. En Telefónica, caja y banco tienen similar participación -en torno al pero su peso en el consejo de administración es bien distinto -los catalanes tienen dos representantes, mientras que el BBVA tiene, cuatrolo que lleva a pensar que más temprano que tarde La Caixi exigirá mayor presencia en la operadora o bien, tal y como insinuaron a ella revista fuentes cercanas a la cúpula de 1a propia caja, podría optar a la presidencia de ilgun,a de sus filiales. Pase lo que pase, Cesar Alierta ya se esta preocupando de guardarse las espaldas. En cuanto a Manuel Pizarro, presidente de Endesa y amigo personal de José María Aznar, tampoco se siente a salvo, de ahí su absoluta desaparición de escena buscando también un perfil lo más discreto posible. A las hipotéticas apetencias socialistas de verle fuera del sillón de la primera eléctrica del país se suma que La Caixa se está mostrando realmente interesada en asegurarse una posición fuerte ante una eventual operación de fusión en el sector. La caja catalana controla el .5%, de la eléctrica y está dispuestos a que esa participación, considerada meramente financiera hasta ahora, se traduzca en derechos reales. De momento, Ricardo Fornesa ha pedido amablemente un puesto en el Consejo -Caja Madrid, también presente en Endesa, ya lo tiene- y le, han dicho que no, pero eso no significa que haya tirado la toalla. Como mucho se darán algún tiempo ya que, además, saben que no conviene mover ficha hasta que el Gobierno, interesado en que la estrategia empresarial de la caja catalana le sea de utilidad, revise la actual normativa, que le impide ejercer sus derechos políticos en dos compañías competidoras: Endesa y su también participada -controla el 34,5%Gas Natural. Pero tras las intenciones de los catalanes también se esconde una pelea por demostrar su poder ante su inmediata rival, Caja Madrid, precisamente una de las entidades de ahorro más politizadas del país y en la que los socialistas madrileños ya intentaron descabalgar al filopopular Miguel Blesa. Este parece ser el nuevo objetivo de la caja animada por lograr apear a Alfonso Cortina de la presidencia de Repsol YPF. Y es que la primera caja M país parece dispuesta a añidir rentabilidad política a las demostradas ganancias que le aporta su cartera industrial, una estrategia que le puede venir de perlas al Gobierno socialista. A diferencia de González, Alierta o Pizarro, quien tiró la toalla bien pronto fue ]osé Manuel Fernández Norniella al frente del Consejo Superior de Cámaras de Comercio. Muy significado por su cercanía a Rodrigo Rato, el ex secretario de Estado de Comercio anuncio a los pocos meses de la llegada de los socialistas a La Moncloa su cese voluntario, circunstancia que rápidamente fue aprovechada por el ministro de Industria, ]osé, Montilla, para promocionar para el cargo al ex ministro de Comercio Javier Gómez Navarro. Ese, es precisamente el hombre elegido por Pablo Isla, también nombrado por el PP en 1a presidencia de la antigua Tabacalera, hoy Altadis, para "congraciarse" con el nuevo Gobierno. Tal y como relatamos en la información adjunta, la hoy compañía hispanofrancesa habría ofrecido a Gómez Navarro la presidencia de su participada Aldeasa antes de la guerra de OPAs iniciada a final de año. ALDEASA: PELEA ENTRE SOCIALISTAS Por I. S. Lo que, sin duda, no se esperaba ninguno de los empresarios que llegaron a su actual puesto aupados por el anterior Gobierno es que en una futura Administración del PSOE sus movimientos de protección tuvieran que abrirse paso a través de disputas entre socialistas. Pero así le está ocurriendo a Pablo Isla, copresidente de la tabaquera Altadis y socio mayoritario de Aldeasa, la antigua empresa estatal que gestiona las tiendas de los aeropuertos y por cuyo control se ha desatado una pelea de incierto resultado que ya ha salpicado al Gobierno de Zapatero. Aldeasa era, cuando el Gobierno del PP la privatizó, y todavía es, un bocado altamente apetecible para cualquier empresario. Con unas ventas de alrededor de 600 millones de euros, unos 2500 empleados y más de 200 tiendas, mayoritariamente emplazadas en aeropuertos españoles, la empresa es casi "una maquinita de hacer dinero", según un antiguo consejero, gracias, en buena parte, al contrato que la liga con AENA, el gestor de los aeropuertos nacionales, y que éste pretende renegociar desde hace tiempo. La antigua Tabacalera pública, hoy convertida en la multinacional hispano-francesa Altadis, se hizo con un paquete de control en su capital cuando el PP la privatizó pero mantuvo al presidente que el gobierno de entonces había colocado previamente, José Fernández Olano, un ingeniero procedente de una filial de Endesa amigo de Rodrigo Rato pero también de Francisco Alvarez Cascos. La prudencia de Pablo Isla le llevó a únicamente forzar el nombramiento del director general, José María Palencia, como su hombre de confianza en la empresa. El vuelco electoral del pasado marzo hizo redefinir no pocas estrategias empresariales y Pablo isla, desde su despacho, vio llegado el momento de descabalgar al presidente de Aldeasa al tiempo que realizar un necesario guiño a la nueva Administración socialista de la que depende AENA y el jugoso contrato sobre el que arma su cuenta de resultados. El presidente de Altadis lanzó una oferta al ex ministro de Comercio socialista Javier Gómez Navarro con quien ya había tenido contactos a través de su empresa de consultoría, para que fuese el nuevo presidente de Aldeasa al frente de un equipo en el que su hombre de confianza en la compañía, el citado Palencia, ascendería a consejero delegado con capacidad ejecutiva. Consciente de la derivada política de la oferta el ex ministro, que mantiene excelentes relaciones con la actual cúpula socialista, no quiso aceptir antes de consultirlo con el vicepresidente Solbes, Según fuentes bien informadas de la conversación entre ambos e¡ ministro ni intentó disuadirle, ni tampoco se involucro en la operación. "Haz lo que consideres", vino a decirle, otorgándole una libertad que decidió a Gómez Navirro a ciar el paso. Sin embargo, mientras estas conversaciones se mantenían en reserva otro antiguo alto cargo socialista, el ex secretario de Estado de Economía y también ex presidente de Tabacalera cuando ésta era todavía pública, Pedro Pérz, fraguaba desde su actual desImulio de Bankers Trust Europa, otra operae ón c on destacados empresarios privados para arrebatar Aldeasa a Altadis y ponerse al frente de la misma en el convencimiento de que su movirniento no sería mal visto desde el Gobierno de Zapatero. Pérez concita el interés de inversores tan iniportjntes como Alicia Koplowitz, a través de Omega capital, la sociedad que gestiona sus inversiones y que dirige desde hace años el también ex presidente de la Repsol pública en época de los gobiernos del PSOE, Oscar Fanjul, de la Corporación Financiera Alba de los hermanos March y del Mercapital de José María Loizaga. juntos presentan una OPA, esto es, una "oferta pública de adquisición de acciones", fórmula imprescindible para hacerse con el capital de una empresa que cotiza en bolsa como Aldeasa, que pretenden presentar como "no hostil" hacia Altadis. De hecho, el propio Pérez comunicó sus intenciones a Pablo Isla e, incluso, le ofreció la posibilidad de que la tabaquera participase en la operación, según fuentes cercanas a GEA (Gestión de Explotaciones Aeroportuarias), la sociedad creada para el asalto a Aldeasa, pero el presidente de Altadis, lejos de aceptar la "arnable retirada" que le ofrecía el enemigo apenas unas horas antes de lanzar su ataque, y seguro de poseer la baza de "otro alto cargo socialista" para afrontar el futuro formaliza las hostilidades. Para entonces, el PP ya había divisado el hueco y la inocente gestora de las tiendas libres de impuestos empezaba a convertirse en un problema para el presidente Zapatero. Pérez no desiste y presenta la OPA ya claramente identificada como hostil al actual socio mayoritario lo que anima a otros inversores, en concreto, al fondo de capital riesgo Advent a melerse en la puja y presentar otra oferta de compra a los accionistas de Aldeasa que mejora en dos euros la de GEA. Cuatro días después, el pasacio 24 de enero, Altadis tiene ya preparado su contraataque y de la mano de la italiana Autogrili, primer operador mundial de restauración en carretera controlado por la familia Benetton, presenta una tercera OPA que sube el precio de la acción otros tres euros. La clara identificación de dos ex altos cargos socialistas en la pugna por Aldeasa lleva a Mariano Rajoy a lanzar un ataque contra el Gobierno en la sesión del control del Congreso de hace un par de semanas acusándolo de intervensionismo y de pretender operaciones para remover los gestores de empresas privadas. Zapatero negó la mayor y aludió a la escasa autoridad moral M PP para semejantes acusaciones cuando el anterior Ejecutivo había colocado a gente de su confianza en Argentaria, Repsol, Tabacalera, Telefónica, Endesa y la misma Aldeasa. El ministro de Economía, Pedro Soibes, también tuvo que contestar otra batería de preguntas al respecto a los pocos días en el Senado. El PP acusaba al Gobierno de interferir en Aldeasa a través de¡ contrato de AENA al pretender renegociarlo a la baja lo que restaría valor a la gestora de las tiendas aeroportuarias. Solbes amparó el derecho de la pública AENA a defender sus intereses y los de los contribuyentes y acusó a Aldeasa de dar a conocer ahora las intenciones del gestor de los aeropuertos para pretender involucrar al gobierno en supuestas operaciones de cambio de presidentes. Gómez Navarro no ha roto su acuerdo con isla pero le ha comunicado que no aceptirá la presidencia si la operación cuenta con la oposición del gobierno y es politizada por la oposición. El ex ministro de Comercio no se encuentra muy lejano del entorno de Moncloa. Su antigua amistad con Javier de Paz, nombrado presidente de la pública MERCASA y amigo personal de Zapatero y su esposa desde que éstos llegaran a vivir al madrileño municipio de Las Rozas tras conseguir el leonés la secretaría general del PSOE, le coloca en una favorable aunque también delicada posición. Pérez, por su parte, mantiene una excelente amistad con la titular de Fomento y responsable, por tanto, de AENA, Magdalena Álvarez, que la ministra no ha negado públicamente para añadir que "el PP cree que nosotros vamos a tener el mismo coniportamiento que ellos con la privatización y indan buscando amigos como locos". En círculos socialistas se mira estos días con aprensión a Pedro Solbes y a su escasa disposición a manejar operaciones corno la de Aldeasa y a sus protagonistas. "Le falta el punto de mala leche que hay que tener para ello", intenta explicar un empresario que lo conoce bien. En el PSOE aún no saben si "ganará" el ex secretario de Estado de Economía o el ex ministro, ambos, a priori, cercanos al Gobierno aunque con un perfil técnico -más acusado en el caso de Pérez- que los distancia de los jóvenes dirigentes que hoy manejan el partido. En unos días la Comisión Nacional del Mercado deValores autorizará la última OPA de las tres que se disputan la cotizada empresa y en otros cinco días después los tres grupos que pujan por ella deberán llevar en sobre cerrado una nueva oferta por acción. De ella y de cómo responda el mercado y los accionistas minoritarios dependerá la victoria. |