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Nº
629 - 20/12/2004
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Acebes, Zaplana y Aguirre ya controlan el aparato, el grupo parlamentario y la plaza clave de Madrid IZQUIERDA UNIDA, PARTIDA EN DOS
Incierto futuro para el débil liderazgo de Llamazares IZQUIERDA UNIDAY La Asamblea -equivalente a un congreso- Extraordinaria convocada por
la dirección de la coalición de izquierdas para tratar de
la crisis en la que la organización está sumida tras los
consecutivos pésimos resultados de las últimas Por P A. N: inal de la reunión congresual, el pasado domingo, día 12 de diciembre, cuando se anunciaba el A 1'rí¡unfo de Gaspar Llamazares y su reclección como coordinador general de Izquierda Unida, un grupo de delegados, especialmente varios pertenecientes a la legación extremeña, comenzaron a proferir grilos de itongo!. Aunque fueron rápidamente ,](:.]¡lados por las voces que -esta vez, desde prácticarnente todos los sectores y delegados que apoyaron las tres listas que concurrieron- una mayoría de los asistentes proclarnaba la unidad, la imagen de total divisi('w, casi mitad por mitad, se erigía en el mas pre( ¡so diagnóstico de cuanto había ,icontecido a lo largo de todo el fin de serimna y, en buena nneclida, de la situación real por la que atraviesa ¡U. Los precedentes no invitaban al optimismo. La coalición, desde la marcha de su anierior máxirno dirigente, Julio Anguita, atravesaba por una deriva, una cierta indefinici(')n política y una alarmante sangría de votos que la había colocado cerquísima M falídico ( inco por ciento; límite, que de ser atravesado en negativo, la abocaría a la imposibilidad de configurar un grupo parlanienlario propio y la acercaría a la condici6n de fuerza extraparlamenlaria. Precisamenic, csa disminución drástica de¡ apoyo electoral, por mor de la Ley de Financiación de Partidos, ha ocasionado también serios problemas financieros a la organización. Pero las disputas internas constituyen un mal endémico de Izquierda Unida y, ni siquiera la imperiosa necesidad -por mera supervivencia- de corregir ese rumbo ha conseguido construir una unidad estable en los criterios políticos, ni tampoco en la configuración de los equipos de dirección. En los últimos años, las críticas al coordinador general han ido en progresivo aumento. La cadena de fracasos electorales, hasta ahora, no habían significado la asunción de responsabilidades políticas por parte de la dirección. Ese 49,52 por ciento de los votos alcanzado por la lista encabezada por Llamazares es el peor resultado que ningún otro de sus predecesores en el cargo ha obtenido nunca en una Asamblea Fecleral de la coalición. Y es que esa paulatina pérdida de apoyos no solo ha venido determinada por los malos resultados. Casi desde el principio, Gaspar Llamazares ha contado con la fuerte oposición del sector mayoritario del Partido Comunista de España, cuyo secretario general, Paco Frutos, no ha ahorrado críticas a la línea impulsada por el actual coordinador. Pero, además, desde hace unos meses, también ha emergido con muchísima fuerza un sector de militantes y cuadros jovenes, con un proyecto diferenciado, que ahoga por el retorno a la concepción (le, la coalición conio movimiento político y so cial de sus orígenes y que plantein una lí nea más dura de oposición al Gobierno por profundizar en lis propuestas de trins formación. Aglutinados en torno a Enriqu( de Santiago, un joven abogado de 40 años impulsor del proceso al dictador Augusto Pi nochet, ex secretario general (le las juv('n tudes Comunistas de Españi y máxirno res ponsable de la Comisión Española (le Ayu da al Refugiado (CEAR), durante los último cuatro meses han ido construyen(]() una es trategia de cara a esta recientemente con cluida Asamblea extraordinaria, con la pre tensión de conseguir li dirección de, la fe deración de izquierdas y con un proyeclo también muy diferente en cuanto al mode lo organizativo actual. Y en este primer ¡sal to, cerca han estado de conseguirlo. Esta sensibilidad, integrada en buena ni(,dida por cuadros y militantes de las juventudes Comunistas y afiliados jovenes, ha venido trabajando intensamente y multiplicando sus resultados en diversas iederaciones de IU. En Madrid y Andilucía su incremento ha sido constante y espectacular, pero también su crecimiento ha sido notable en Asturias, Cataluña, Extrernadura y las (los Castillas. Al comienzo de la Asaniblea existían muy serias dudas sobre el posible triunfador, en caso de que de Santiago consiguiera aglutinar a todas las sensibilidades que se oponen al proyecto de Llamazares. Y se trató en serio de sustanciarlo. Felipe Alcaraz, ex portavoz parlamentario de ¡U, surgió como tercero en discordia en la contienda. Desde la dirección del PCE se comenzó a mediar a fin de conseguir unificar las candidaturas. Una primera oferta planteiba que como número uno figuraría Enrique de Santiago y el propio Alcaraz como núniero dos, aunque a la hora de votar al nuevo coordinidor, sería Alcaraz quien recibiera los votos. Al proclamarse máxinno dirigente, plantearía una propuesta de elaboración cole(tiva y el desarrollo de un Programa conipletamente nuevo que, ofrecer i la sociedid y que se desarrollaría a lo largo de dos años, momento en el que cedería su puesto a Enrique de Santiago. Pero muchos de los delegados que apoyabin a este último consideraban esta fórmula de difícil explicición. Además estalm el problema del sector crítico andaluz (un 40 por ciento de la delegacion nias numerosa) que, entrentados a Alcaraz en su tiederación, aunque, también adversarios (le Lilarnazares, no darían su voto 11 eSIa propues[a. Finalmente, Alcaraz se retirÓ ~,, oireció su apoyo a de Sanfligo. Pero ( on esto no terminabin los problerri,isLa nueva lista quedaba encabezada por Enrique (le Santiago, y como número (los tiguraba Enrique Centelili; sin embargo, los problemas internos de 1,1 federación andaluza iban a tener una notable incidencia en el desarrollo de los a(orriecimientos posteriores. Los próximos a Alcaraz vetan la presencia en las ¡islas (le, personas pertenecientes al sector crítico en Sevilla y Jaén, como Conchi Caballero o Javier Aguilera, lo que lleva a la ruplura definitiva y a que éstos decidan montar una lista propia, encabezada por Sehastián Marlín Recio, alcalde de Carmona. A esta últin---ta se surnan tuerzas procedentes de Espacio Alternativo, Plataforma de izquierdas y Corriente Roja que, en principio, habían mostrado su acuerdo pira formar parte de la lista unitaria encabezada por de Santiago. Pese a que la ruptura de la oposición quedó plasmada de esta forma, su voluntad de colaborición, aún hoy se mintiene abierta y los votos conseguidos en el Consejo Político Federal, comprometidos para votar a un candidato alternativo a Gaspar Llamazares. La enmienda i los estatutos introducida un día antes, para permitir el voto de los coordinadores regionales (19, de los que 12 son partidarios M actual líder), de hecho, garantizaba un triunfo de Llamazares que, de otra manera quedaba seriamente comprometido. Pese a las protestas de los opositores, la norma resultó aplicada inmediatamente, lo que llevó a que Enrique de, San tiago retirase su canclidatura en el último niomento, para no "quemarse" con la visualización de una derrota ante Llamazares en aquel escenario. Las posibilidades ahora son varias. La si~ tuación de debilidad M actual coordinador general es evidente. Su mayoríi precaria debe refrendarse en la reunión que el próximo mes de enero mantendrá un Consejo Polílico Federal ya al completo (en la Asamblea sólo se eligió a la mitad de su componentes, que fueron quienes, junto a los 19 coordinadores, proclamaron coordinador i Gispar llamazares). La otra mitad del órgano corresponde ser elegida en los ámbitos regionales y, dadas las actuales circunstancias, no parece fácil pronosticar cual será la correlación de fuerzas. Las dos candidaturas de oposición, ante lo exiguo de los resultados, habían tratado de pactar con el grupo mayoritario uni solución de compromiso: posponer hasta enero la elección del coordinador y aceptar que Llamazares continuase en el cargo provisionalmente hasta ese momento, pero la actual dirección no lo aceptó y ¡orzó la votación con el resultado consabido. A partir de ahora, las posibilidades son múltiples. Las negociaciones entre distintos grupos han comenzado apenas 24 horas después de la conclusión de la Asamblea. Las líneas de división entre unos y otros se han vuelto mucho mas permeables durante los últimos meses. Dirigentes enfrentados con desde hace tiempo con Llamazares, como el diputado midrileño Ángel Pérez, han Ierminido apoyándole en este cónclave, mientras que el movimiento inverso timbién se ha producido en varios casos; el mas llamativo, precisamente ha sido el de Fel ipe Alciraz que, incluso, podría de nuevo plantearse, como una solución unitaria de compromiso. Lo que está claro -como declara él mismo en estas páginas-, es que Enrique de Santia~ go sí dará la batalla en el Consejo Político de enero y presentará su candidatura en ¡irme a coordinador general. Izquierda Unida podría estar inte su u¡(¡ma oportunidad
de enderezar el rumbo y lerminar con unas tradicionales divisiones internas
que, cada vez le pasan una factura más difícil de pagar.
La tercera fuerza política española se juega su supervivencia.
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El ideólogo junto a sus 'halcones' Tal y como se analizaba y preveía la pasada semana desde estas páginas, el ex presidente del Gobierno utilizó su presencia en la Co~ misión de Investigación parlamentaria del 11 -M como una tribuna para realizar un encarnizado ataque contra los demás grupos y, de paso, extender las sospechas sobre una "teoría de la conspiración" que, todos los anteriores testimonios y la investigación judicial desmienten con rotundidad. A pesar de que existía una gran expectación ante la comparecencia del anterior presidente del Gobierno, José María Aznar, ante la Comisión de Investigación del 11 M, pocos esperaban auténticas sorpresas, un giro argumental o un cambio estratégico y de tono del irascible ex presidente. Y no defraudó. Con independencia de la cuestionable habilidad de la mayoría de los portavoces de los grupos representados en la comisión,, y de la aparente dimisión de sus funciones del presidente de la misma, el guión con el que e¡ anterior líder oficial de la derecha española iba a comparecer ante sus señorías y ante los medios de comunicación estaba cantado. Además de un cierto tono perdonavidas -que llevó a que alguna portavoz llegase a pedir a¡ compareciente que no la riñera y que se limitara a contestar-, Aznar fue construyendo paso a paso su muralla argumental: El Gobierno nunca mintió, sino que fueron otros -partidos y medios de comunicación, especialmente los de PRISA- los que manipularon la información,- el Pacto Antiterrorista no se convocó porque Rodríguez Zapatero no lo pidió: no se está investigando a fondo, especialmente en la línea de la conexión terrorismo islamista radicalETA, de la que se mostró "convencido" (pese a no existir prueba alguna que lo sustente, y sí varios informes judiciales y de expertos que lo descartan taxativa mente),- los atentados tenían como finalidad modificar los resultados electorales y echar a su partido del Gobierno -con lo que insinuaba que ¡os terroristas preferían al PSOE en el poder- y, finalmente, sembró de sospechas la actitud de los demás grupos políticos con su actitud y a través de una durísima y acusatoría frase: "Mientras yo intentaba detener a los criminales, otros aprovechaban para intentar ganar las elecciones". Las reacciones de los otros partidos han oscilado entre la decepción y el rechazo más absoluto ante la "actuación" del ex presidente, aunque las más duras han corrido a cargo del Partido Socialista. El secretario de Política Institucional de esta formación, Alfonso Perales llegó a tildar de "matón" a José María Aznar. Mientras a las puertas del Congreso se escenificaba un enfrentamiento verbal entre familiares de las víctimas de los atentados, que exigían responsabilidades políticas, y militantes y simpatizantes populares que llamaban "asesinos" a portavoces y miembros de los otros grupos que se acercaban por la zona, e incluso a los familiares de las víctimas, dentro también tenía lugar una escena curiosa y reveladora. Decenas de diputados populares "arropaban" con su presencia la comparecencia de su líder "retirado". Allí estaban la ex ministra Celia Villalobos, el ex secretario de Estado de Interior, Ignacio Astarloa y, muy en primera línea, el ex ministro del Interior y actual secretario general del PP, Ángel Acebes y el portavoz parlamentario popular, Eduardo Zaplana, reconvertido para la ocasión en portavoz de su grupo en la comisión, sustituyendo a un Jaime Ignacio del Burgo que no se encuentra entro los primeros espadas del partido. Zaplana sirvió en bandeja a Aznar numerosas preguntas para su lucimiento y no escatimó halagos continuos a su figura. Esta improvisada clac no se cansó de reír las gracias de su antiguo líder, ni de aplaudir sus intervenciones más duras o de abuchear las de los restantes grupos, en una situación sin precedentes en los meses que llevamos de comisión, Pero una figura destacaba por encima de todas las demás, precisamente
por su ausencia, Allí no se encontraba el presidente nacional del
PP, Mariano Rajoy, en una escenificación más de la distancia
que, aparentemente, le separa de su antecesor, en contraste con el calor,
la proximidad y, hasta la química que se desprende entre Aznar
y Acebes y Zaplana. |