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Nº 625 - 22/11/2004

Elmpieza a levantarse el tabú


LOS DINEROS DEL REY, CUESTIONADOS

 

El martes 16 de noviembre el Congreso de los Diputados vivió un día histórico. El Grupo Parlamentario de ERC llevaba al Pleno una enmienda sobre la asignación que recibe el rey Don Juan Carlos anualmente, una partida presupuestarla que el monarca maneja a su antojo para hacer frente a los gastos de su casa y su familia. Casi ocho millones de euros sobre los que no rinde cuenta alguna, algo que no ocurre en otros países donde la realeza tiene el detalle, al menos, de explicar cómo se gastan el dinero de los ciudadanos. Izquierda Verde y otros partidos nacionalistas también han mostrado en el Parlamento sus reticencias ante la asignación real.

Por V C.

El asunto se ventiló rápido, pero no por eso deja de ser significativo que el pleno del Congreso dedicara unos minutos a debatir la enmienda, presentada por ERC, que buscaba reducir la asignación presupuestaria que recibe don Juan Carlos, algo que aunque muchos políticos han cuestionado en alguna ocasión nunca se había discutido tan públicaniente. Esie pequeño pero revelador gesto puede significar el inicio de un cambio en una sociedad que durante casi 30 años ha considerado tabú examinar al Rey.

Los republicanos catalanes proponían a través de esta enmienda a los Presupuestos para 2005 equiparar la partida económica que recibe el jefe del Estado al sueldo anual que cobra el presidente del Gobierno. Es decir, 85.000 euros en vez de los 7,7 millones de euros previstos para el próximo año, como asignación total de la Casa de Su Majestad.

El diputido catalán Joan Puig argumentó durante la defensa de la enmienda que si el proyecto presupuestario se propone entregar al jefe del Estado una partida casi "cien veces" superior a la que recibe el presidente del Gobierno, ello no obedece a una "diferencia de responsabilidades" entre ambos, sino que se deriva de su "condición de Rey que hisióricamente ha sido impuesto. Es decir, "no cobra un salario, sino una asignación obligada por parte del pueblo, como en la época medieval", Esas palabras, nunca escuchadas antes en el Congreso, sirvieron para que tanto los diputados socialistas como los populares mostraran su rechazo desde sus asientos, pero también para que otros partidos más minoritarios dejaran patente sus recelos ante el papel de la Corona.

Finalmente la enmienda no prosperó y este capítulo presupuestario salió adelante por el apoyo de los dos grupos mayoritarios, pero sí recabó el rechazo de los diputados de ERC, por supuesto, y de los representantes de Eusko Alkartasuna y Nafarroa Bai, mientras que los diputados del PNV, el BNG e Izquierda Verde (IU-ICV) optaron por abstenerse.

Lo cierto es que el nombre de Don Juan Carlos ha aparecido, últimamente, en más de una ocasión en los debates parlamentarios. Todavía resuenan en los pasillos del Congreso aquel "tienen al Rey como al brazo incorrupto de Santa Teresa" que espeto el pintoresco José Antonio Labordeta a Aznar quejándose de que no dejara a don Juan Carlos pronunciarse sobre una guerra, la de Iraq, que la mayoría de los españoles rechazaba. También el peneuvista Iñaki Anasagasti cuestionó aquellos días el papel del jefe del Estado, e Izquierda Unida ha preguntado en mas de una ocasión sobre el coste de la Casa del Príncipe. Sin embargo, el pleno del congreso nunca se había parado a debatir, aunque fuera brevemente, y a votar el dinero que, los Presupuestos destinan a la Casa Real. Y ha ocurrido precisamente cuando el jefe del Estado ha normalizado su relaciones con la presidencia de Gobierno. La química que tiene el monarca con José Luis Rodriguez Zapatero parece haberle hecho olvidar los malos tiempo que vivió con José María Aznar.

De lo que no cabe ninguna duda es que, corno hemos publicado en esta revista en numerosas ocasiones, la imagen y el papel de la Familia Real ha comenzado a cuestionarse en la sociedad, de ahí los esfuerzos que está haciendo La Zarzuela para cambiar la imagen, un tanto frívola que se tenía de don Felipe.

Un debate que poco a poco se va normalizando. la pasada semana, por ejemplo, Josep Lluis Carod Rovira afirmaba en El Mundo que "no tanto el Rey, pero sí algunos miembros de su familia, están haciendo gestos y tienen comportamientos excesivamente suntuosos y exagerados que distancian (Sic) mucho de lo que es el estatus medio del ciudadano". El catalán no dudaba, tampoco, en hablar de ''la estética de nuevos ricos" de los hijos del monarca.

El nacionalista criticaba también las cacerías de "animales en extinción" del Rey, en referencia a la cita cinegética en Rumanía a la que asistió el monarca hace un mes. Cuestión sobre la que quisieron preguntar en el Parlamento tanto ERC como el PNV sin que la Mesa del Congreso lo permitiera. Una afición, sobre todo cuando trasciende que el monarca libró varias piezas de caza mayor, que ha recibido numerosas críticas y que no comparte con el común de los ciudadanos que le paga.

Pero no son sólo los políticos nacionalistas o republicanos quienes se permiten cuestionar al Rey. Hace solo unos días la eurodiputada socialista vasca Rosa Diez publicaba una carta en el diario El País mostrando su desconcierto y desasosiego por el "abrazo caluroso y la risa complaciente de su Majestad" a Juan José lbarretxe durante la reciente visita de los Reyes a Vitoria. Si bien la socialista alaba la figura de don Juan Carlos como jefe de Estado, también ejerce su derecho a decirle lo que piensa, algo que, de momento, no todo el mundo osa hacer.

Total opacidad. ERC quiere rebajarle la paga al Rey, sin embargo, hay que aclarar que la partida contemplada en los presupuestos no es un sueldo o una asignación personal, sino una cantidad que tiene por objeto el sostenimiento económico de la Casa del Rey. Así esta contemplado en el artículo 65.1 de la Constitución, en el que también se indica que el Rey "distribuye libremente" esa cantidad. Es ahí donde vuelven a aparecer las críticas de parte de los españoles, que, creen que igual que el monarca en ocasiones se ha impuesto obligaciones no contempladas, también podría tener el gesto de dar a conocer, aunque no sea al detalle, las principales divisiones que hace de su presupuesto y, desde luego, someter esos números al control del Tribunal de Cuentas. Una opacidad que, según recoge José García Abad en su libro La Soledad del Rey, "solo es comparable al secretismo de las monarquías musulmanas".

Efectivamente don Juan Carlos nunca ha explicado de qué manera gasta esos millones, algo que sí hacen otros monarcas europeos o incluso hacía su abuelo Alfonso XIII. Precisamente de aquella información se pueden sacar algunas pistas de lo que hoy puede estar haciendo el Rey con el dinero que le asignan los Presupuestos Generales del Estado.

En 1921, por ejemplo, según el libro Alfonso XIII, hombre de negocios de Guillermo Cortázar, el gasto autorizado para la Familia Real era de siete millones de pesetas, de los que, por dar algún dato concreto, medio millón era para "Jornadas, viajes y Cacerías" o 242.000 pesetas para "Gastos particulares de los Reyes". Asimismo eran públicas las asignaciones al príncipe de Asturias y a los infantes.

Ahora, en España no sabemos si quiera, si la Infanta Cristina tiene una asignación fija o si su padre considera que con su sueldo en la Fundación La Caixa y los beneficios de las empresas en las que está metido su marido Iñaki Urdangarín, es suficiente. Lo único que está claro es que a los duques de Palma de Mallorca no les falta dinero ya que recientemente han comprado una nueva viviencla en el elitista barrio de Pedralbes.

Y qué decir del ya casado Príncipe. ¿Habrá aumentado su asignación tras su enlace con doña Letizia o la periodista paga sus modelitos con sus ahorros?

Sí sabemos que de esos 7,7 millones de euros una parte va para los gastos del personal que trabaja en La Zarzuela, sin embargo, nunca se ha desvelado su número exacto. Se calcula que entre cargos - el Rey tiene absoluta libertad para nombrar a los máxirnos responsables de su Casa- y personal de intendencia puede haber unos cien.

Aunque las comparaciones siempre son odiosas, en este caso pueden ser de gran utilidad ver como se las componen otros monarcas. Hay casas reales mucho más ricas, pero lambién mucho más transparentes.

De los nmonarquías europeas actuales, la Corona británica es la mas potentada. Cuenta con un presupuesto de unos 20 millones de euros, casi el triple que los borbones, perro su destino está mucho más desglosado.

Así, por ejemplo, los británicos saben que la Reina recibe unos 12 millones, el Príncipe de Gales, algo más de 4 o que el duque de Edimburgo disfruta de algo más de medio millón de euros. Asimismo, conocen con detalle como se distribuyen los gastos del heredero Carlos. Además, desde hace algunos años el palacio de Buckingham ha amenzado a dar información muy interesante sobre el patrimonio de los Winsor y las rentas de sus ricas posesiones.

Si bien es cierto que el presupuesto que maneja la realeza española es muy inferior al de la británica o al de la familia de Raniero de Mónaco -18 millones de euros para un microestado con 27.000 habitantes-, hay que tener en cuenta que los 7,7 millones de euros con los que contará don Juan Carlos y su familia en 2005 no cubren todos sus gastos.

Así el combustible que gasta el famoso Fortuna en el que navega toda la ¡amilia Por aguas baleares, corre por cuenta del Estado. Lo mismo ocurre con la gasolina tanto de sus coches oficiales como de los deportivos que tanto le gusta usar al Rey y a su familia. Tampoco tiene que preocuparse de, por ejemplo, el mantenimiento o la rehibilitación de sus palacios, ya que son asumidos por Patrimonio Nacional. Asimismo, parte mportante de los costes de seguridad son sufragados por los ministerios de Interior y Defensa.

La Familia Real no está exenta de la obligaación de formular la declaración de la rena y del patrimonio. El Rey se fija su propio sueldo ¿cual?- y lo comunica a Hacienda, con la que hay establecido un convenio especial. El contenido de esa declaración, igual que la de los ciudadanos de a pie, es confidencial, aunque sí se sabe que no incluye los numerosos regalos que don Juan Carlos recibe y que oficialmente, aunque sei el único en disfrutarlos, pasan a ser del Patrimonio Nacional. El caso más significativo es, sin duda, el mencionado yate Fortuna que el sudor de la frente de un grupo de empresarios baleares y catalanes puso a disposición de don Juan Carlos.

Pero si Hacienda no da datos sobre la declaración de la renta del monarca, tampoco lo hacen ya otros organismos administrativos que publicaban algunas cifras sobre los gastos de la Casa del Rey. En 1995 la Memoria del Parque Móvil dejó de publicar el consumo de gasolina que hacía Zarzuela, posiblemente porque el año anterior había sido la institución que más había gastido en combustible: 77.000 pesetas diarias. ¿Cuanto gasta usted?


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