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Nº
623 - 8/11/2004
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La descoordinación en la Conferencia de Presidentes y la reedición de la crisis gallega le restan credibilidad LOS BARONES LE QUITAN LA BATUTA A RAJOY El
PP de Rajoy está desbocado y la culpa la tienen los barones. Los
jefes de los ejecutivos autonómicos gobernados por su partido están
comprometiendo el liderazgo del presidente con sus luchas de poder desobedeciendo
las órdenes de Génova. La declaración que los populares
iban a entregar en la Conferencia de Por V. M. Cuando Aznar le pidió que tomara las riendas del PP tras su marcha no fue capaz de preveer lo que se le venía encima. Con el partido cohesionado y una mayoría absoluta en el Parlamento, los comicios generales parecían un mero trámite para llegar a La Moncloa y convertirse en el líder indiscutible del Gobierno y la formación. Tal vez por ello, por el impredicible vuelco electoral y las consecuenc ias que ha tenido entre las filas populares, Mariano Rajoy sigue sin levantar cabeza. De no ser así no se entiende que el presidente popular, recientemente, elegido en el XV Congreso Nacional del partido, aún no haya conseguido poner orden en sus principales feudos territoriales, que parecen no reconocer la nueva autoridad de Génova ni mayor liderazgo que el propio. Pero por comprensible que pueda parecer la baja forma de Rajoy en los combates cuerpo a cuerpo con aligunos de sus barones díscolos, en ningún caso puede ser una disculpa para no acabar de consolidar su liderazgo. Y no lo es no ya para el Gobierno socialista, que en todo caso celebra las distracciones internas del principal partido de la oposición, sino para los presidenles autonómicos, que responden a las debilidades de su líder político con zancandillas desleales. Además, y teniendo en cuenta las nialas cxperíencías que ya ha tenido Rajoy desde que los populares de la Comunidad Valenciana y Madrid comenzaran a ponerle en apuros, el líder del PP ya debería haber aprendido a cortar los problemas de riíz an tes de que se enquistaran definitivamente. Pero no ha sido así, y además de en estas dos comunidades autónomas, en Galicia, donde a él más le duele, las luchas de poder se han convertido en plato de todos los días. Por si fuera poco, la Conferencia de Presidentes convocada por José Luis Rodríguez Zapatero acabó siendo un éxito del Ejecutivo socialista porque Rajoy no fue capaz de que sus líderes regionales deslucieran el acto con una declaración a favor del fortalecimiento de la cohesión territorial anunciada días antes y que los barones no llegaron a presentar. La víspera del encuentro de los 17 presidentes autonómicos y de las dos ciudades autónomas de Ceuta y Melilla parecía que el Partido Popular lo tenía todo dispuesto para armar ruido. Primero dijeron que, como el Gobierno no les había enviado documentición sobre el modelo territorial previa a la reunión preparatoria de la Conferencia, exigirían tratar el asunto en las dos citas. Cuando el ministro de Administraciones Públicas, Jordi Sevilla, se negó a incluir el tema en el orden del día, los líderes regionales del PP aseguraron que acudirían a la cita con su propia declaración institucional e incluso Alberto Núñez Feijoo, vicepresidente de la Xunta, llego a plantear que la coníerencia se aplazara hasta el mes de diciembre argumentando que su convocatoria respondía a la improvisación del Ejecutivo. El vicepresidente de, la Comunidad de Madrid, Ignacio González, confirmó que los populires asistirían al encuentro con una propuesta inspirada en la declaración de San Millán de la Cogolla suscrita en septiembre por el PP y, un día antes de la Conferencia, su contenido íntegro se distribuyó a la prensa. Pues biien, después de montar tanto revuelo, la famosa propuesta no llegó a presentarse,. Según se publicó la pasada semana, Manuel Fraga se ofreció a entregar personilmente el documento, argumentando que fue él quien en 1992 hablo por primera vez de la Conferencia de Presidentes (paternidad que también se atribuye el socialista Juan Carlos Rodríguez Ibarra). Sin embargo, la propuesta ni se debatió ni llegó a manos de Jordi Sevilla, de modo que el encuentro, que el PP pretendía convertir en fuente de enfrentamiento, ha acabado contando con su beneplácito forzoso y evidenciando la falta de autoridad de Rajoy, que tan sólo ha acertado argumentar que "hay que hacer un juicio benevolente" de la reunión porque es la primera. La única que ha cargado las tintas ha sido Esperanza Aguirre, convertida en toda una experta en rentabilizar las debilidades políticas de su jefe de filas. La presidenta de la Comunidad de Madrid ha dicho que si en el futuro no se entra en un "debate a fondo" sobre la "España única, plural y diversa" y se quiere encubrir un proyecto de secesión, la conferencia será Ia foto de la hipocresía". Con estas declaraciones, la que fuera ministra de Aznar y presidenta del Senado vuelve a desvelarse como la líder territorial más combativa, más segura y más dispuesta a plantar cara al Gobierno socialista, destacando no sólo entre todos los barones del PP sino entre los pesos pesados del partido, que hasta ahora no han logrado, ni siquiera Mariano Rajoy, ejercer una oposición a Rodríguez Zapatero tan agresiva como la suya. Después de aquello, a Rajoy sólo le han dado unos días de tregua para volver a comprometer su liderazgo. El protagonista, nuevamente, ha sido Manuel Fraga. Estaba claro que el presidente de la Xurita tenía cuentas pendientes con Xosé Luis Baltar, el secretario general del PP de Ourense y cabecilla del clan de la boina, un sobrenombre que le viene como anillo al dedo al grupo de diputados gallegos aferrados al clientelismo rural que a punto estuvieron el mes de septiembre de abandonar el Parlamento autonómico y provocar un cisma en el Ejecutivo regional. los dos tuvieron una reunión secreta de 20 minutos para aparcar la crisis de la que nada trascendió pero de la que se pudo suponer ciertas conjeturas ahora confirmadas. Tras los de Ourense están los intereses de Xosé Cuiña, que responsabiliza al secretario general del PPdeC, Xesús Palmou, de su salida de la Xurita (dimitió tras hacerse público que empresas de su familia podrían haber vendido material para la limpieza del fuel procedente del Prestige frente a las costas gallegas). Además, Palmou es el hombre de confianza de Rajoy en Galicii y el clan de la boina se resiste a que los de Madrid se inmiscuyan en asuntos que consideran de su exclusiva competencia. Así las cosas, estaba claro que el secretario general de¡ PPdeG, tarde o temprano, acabaría recibiendo malas noticias. Aún no había pasado una semana desde que el 95,3% de los compromisarios asistentes al Congreso gallego le ratificaran en el cargo y Mariano Rajoy le calificara intencionadamente de "extraordinario" cuando los de Ourense decían que habían acordado con Fraga su relevo a finales de año y el presidente de la Xunta admitía que `en cualquier momento" podría reclamar a Palmou que abandonara el cargo. Nuevo disgusto para el líder del PP y nuevo parche de urgencia. Su hombre en Galicia insinuaba que podría no sólo dejar la secretaría general del partido regional sino también su puesto de conselleiro de justicia. En un viaje de apenas unas horas, Rajoy acudió a Santiago de Compostela para entrevistarse con Fraga y convencerle para que mantuviera a Palmou en el cargo. Y así hizo, pero al tiempo que lo anunciaba, apostilló que no se atrevía a "hacer ninguna aseveración" sobre su permanencia futura en la secretaría general. El fundador del PP volvía de este modo a desautorizar a Rajoy, igual que hiciera un día antes respaldando otra de las reivindicaciones de los críticos. Mientras Ángel Acebes, el número dos del Partido Popular, anunciaba en Madrid que, tal y como dicen los estatutos, la designación del sucesor de Fraga corresponde a la dirección nacional, este decía en Santiago que "habrá un congreso, y habrá también, como es natural, la confirmación del Comité Nacional". Es decir, que será el partido regional el que designe, en congreso extraordinario a su sucesor. De este modo, los diputados críticos se aseguran la elección de un candidato de su cuerda y evitarían imposiciones de Génova que les impidieran hacerse con el poder cuando Fraga deje de presentarse a las elecciones gallegas. Así las cosas, no es de extrañar que Mariano Rajoy ande más atareado en el pa do que en el Congreso de los Diputados, finalmente no logra cambiar de estritegia PP acabará echando mano de otro líder capaz de llenar el hueco dejado por Aznar. Con Aznar en el cogote Con amigos como éstos, Rajoy no necesita enemigos. los presidentes autonómicos de su partido le tienen contra las cuerdas y ahora su antecesor le recuerda que, mientras está pasando por su peor momento político, él está pletórico ante la victoria electoral de George Bush. El líder del PP no lo va a reconocer pero en su fuero interno hubiera preferido que el demócrata John Kerry hubiese vencido en los comicios estadounidenses. Eso le habría bajado los humos a Aznar, que cuando la firma de ejemplares de su libro en grandes almacenes se lo permite, ha estado recorriendo el mundo para manifestar su abnegada admiración por la política exterior de Bush con firme convicción y, por qué no decirlo, con la esperanza de que otros cuatro años republicanos para Estados Unidos le garanticen conferencias para rato en las universidades y princípales foros del país, una de las acti vidades preferidas y más rentables de los presidentes retirados. Además, la repercusión de estas charlas en España resonarán en los oidos de Rajoy como un martilleo, recordándole que mientras él se pelea con propios (del PP) y extraños (del PSOE), su mentor es capaz de seguir siendo el miembro del PP más exitoso sin apenas esfuerzo. La primera oportunidad que Aznar ha tenido para felicitar públicamente a Bush demuestra lo bien que le va a ir a partir de ahora en territorio norteamericano. Ha sido en el diario conservador Wall Street Journal. Bajo el título "El triunfo de la esperanza", el artículo del ex presidente español arremete contra los que "daban por seguro que necesariamente se iba a producir la derrota de Bush. Lo malo de hacer caricaturas es creerse que la gente corriente va a sustituir la realidad por una caricatura". También advierte que 1os gestos de antiamericanismo primario, la hostilidad sin motivo, pondrá más difíciles las cosas a aquellos dirigentes que se han dejado llevar por esa corriente". Incluso advierte de que Bush ha tenido que enfrentarse "no sólo a los enemigos de las democracias, sino también a un frente de rechazo constituido por grupos dispares, una verdadera coalición negativa, unida sólo por el deseo de verle derrotado". Pero al margen de estas crítica Aznar se deshace en elogios hacia el presidente reelegido. Dice qu ha optado por "responder al ataque del terrorismo totalitario con un vuelta a los principios básicos" eso es lo que han votado los estadounidenses. Pudo haber escogido el apaciguamiento. Pudo haber optado por la retórica. Decidió no hacerlo. Decidió oponer firmeza y convicciones frente a la brutalidad' subraya. Sobre los atentados del 11-S, dice que Bush no se dejó llevar por una lógica rabia pasional. Le conozco bien y sé de lo que hab1o. Afganistán fue un objetivo estratégico en la lucha contra el terror, no un acto de venganza. Como también lo ha sido Irak. Aznar continúa diciendo que 1a estrategia internacional de Bush incluye una política activa a favor de la paz en el lugar más peligroso del mundo: Oriente Medio", ya que "ha defendido su apertura política, su liberalización económica y el respeto, la tolerancia religiosa". Después de esto, el ex presidente español tiene bolos garantizados en Estados Unidos por cuatro años. |