Hemeroteca Esta semana
 
Nº 620 - 18/10/2004

Javier Calderón exculpa a Milans, a Armada y al CESID del 23-F


LAVADO DE IMAGEN A LOS GOLPISTAS

Esta semana sale a la venta Algo más que el 23-F (La Esfera de los Libros), el libro en el que Javier Calderón, entonces secretario general del CESID, y Florentino Ruiz Platero, todavía agente del servicio de inteligencia, cuentan su versión del golpe de Estado fallido de 1981. Del libro ya se conoce una prepublicación en la que, en evidente contradicción con anteriores revelaciones y con los hechos acaecidos aquel aciago día, exculpan al entonces capitán general de Valencia, Jaime Milans del Bosch, y al segundo jefe del Estado Mayor, Alfonso Armada, de responsabilidades tácticas en el golpe. Un lavado de imagen que también pretenden extender al CESID y, por ende, al propio Calderón, acusado junto al comandante José Luis Cortina por varios subordinados de ser los supuestos responsables de un grupo de apoyo golpista.

Por E. S.

La prepublicación de los pasajes de Algo más que el 23-F (la Esfera de los Libros) tuvo lugar el 10 de octubre en el diario El País. A doble página y en la sección Domingo, el rotativo dabá amplia cobertura a un libro de la editorial de Pedro J. Ramírez. El hecho no ha pasado desapercibido; la cabecera de Jesús de Polanco nunca ha sido tan generosa con las obras publicadas por su adversario y el director de El Mundo no suele dejar que la competencia le pise sus exclusivas editoriales. Sin embargo, sólo hay que fijarse en los autores del libro para encontrar la explicación. El Mundo, como la revista EL SIGLo, ha publicado numerosas informaciones sobre el supuesto conocimiento previo que tuvo Javier Calderón del fallido golpe de Estado del 23-F, tal y como denunciaron varios agentes del servicio de inteligencia. Mientras, El País, de la mano del periodista especializado en información militar, Miguel González, ha contado en más de una ocasión con información privilegiada del ex director del CESID y coautor del libro.

Hasta aquí la explicación más lógica y razonable. Lo que sin embargo genera verdaderas incógnitas es la serie de conclusiones a las que llegan Javier Calderón y Florentino Ruiz Platero sobre la trama y los protagonistas del fallido golpe de Estado. Para empezar, abordar el tema desde la "creencia" y la opinión, cuando siendo como eran miembros del espionaje español deberían contar con datos objetivos que les permitieran hablar con conocimiento de causa. Además, incurren en contradicciones de bulto. Cuenta Alfonso Guerra en su libro de memorias Cuando el tiempo nos alcanza (Espasa Hoy) que, ante la "sorpresa o la incredulidad ante el hecho insólito de que los servicios de información del Gobierno no hubiesen advertido de los preparativos del golpe me hizo desembocar en lo más sencillo en un país democrático: preguntemos a los servicios de información. Solicité una reunión con los responsables del CESID y, efectivamente, me convocaron para una jornada de trabajo para el día 18 de marzo de 1981 [...]. A aquella sesión informativa exclusiva sobre el golpe acudieron tres re
presentantes del CESID: su secretario general , Javier Calderón, se hacia acompañar por los agentes Florentino Ruiz Platero y J. A. Blanco [...]. Nos hicieron una primera interpretación de los hechos. Según ellos [...] la estructura del golpe según sus datos estaba parcelada en cuatro movimientos paralelos: un golpe militar, encabezado por Milans; un golpe civil, protagonizado porTejero sin sustento militar propiamente dicho; un golpe blando, preparado por Armada con el soporte de Anson y de toda la extrema derecha, desde Silva Muñoz y los almendros que conectan a los otros tres o se filtran en ellos.

[...]. Los agentes informaron sobre el general Armada: para su destino como segundo jefe de Estado Mayor contó con el apoyo del Rey, del ministro de Defensa, Rodríguez Sahagún, y del jefe del Estado Mayor. Se posicionaron en contra Adolfo Suárez y el general Gutíérrez Mellado". El entonces vicesecretario general del PSOE no supo cuánto habia de verdad y cuánto de intoxicación de todo aquello, incluso llega a decir en su libro que ahora, "cuando escribo sobre ello pasados más de veinte años, cuando las últimas publicaciones centran la implicación justamente en los servicios de información, en concreto en el CESID, ¿qué seguridad puedo mantener?".

Lo que no podía prever durante la redacción de sus memorias es que, meses después, los propios agentes secretos iban a desdecirse de todo aquello. Cuentan ahora los autores de Algo más que el 23-F que el golpe está mal explicado porque sus 'muñidores' fueron guardias civiles y militares de nivel medio-bajo. "No incluimos a Milans porque, a pesar de su alta graduación y de sus acciones indudables, en este sentido tue pasivo. Más aún, fue la primera víctima de aquellos. La segunda, creemos, fue Armm-iada". Según su nueva versión, el núcleo clave del 23-F lo conformaban Tejero, García Carrés, Iniesta y Dueñas. Cirrés y el ayudante de Milans, el teniente coronel Mas Oliver, son los que propician un encuentro entre el Guardia Civil y el Capitán General de
Valencia. A partir de entonces serán Mas y el coronel segundo jefe del Estado Mayor de la Capitanía deValencia, Ibáñez, quienes ponen en conocimiento de su superior los supuestos planes de Tejero. Pero, según Calderón y Ruiz Platero, Milans no los suscribe y deciden simular una llamada de Armada para convencerle de que la operación estaría `apoyada o impulsada por el Rey'. A pesar de todo no lo consiguen y el 22 de febrero es Tejero quien había con Milans para decirle que el asalto "ya no podía pararlo".

Del "golpe blando de Armada" no vuelven a hacer mención y pasan por alto toda responsabilidad en el 23-F. Eso sí, dicen que mantuvo una comida con Mílans el 10 de enero en Valencia donde "expresaría su opinión acerca de las preocupaciones del Rey sobre la situación, de Suárez, y de los golpes de timón en marcha" y donde estaría el origen de "las implicaciones que después se atribuyeron a Armada. Su posición ante Milans, contraria tanto a Suárez como a Gutiérrez Mellado y favorable al relevo de ambos, tuvo para él graves consecuencias".

Pero, ¿qué credibilidad tiene esta nueva versión de los hechos? Aún existen muchas lagunas que impiden elaborar un relato fiable y contrastado del trasfondo del 23-F, pero la versión de Calderón y Ruiz Platero no resulta en absoluto convincente. Decir que Milans del Bosch tiene una actitud pasiva
cuando saca los carros de combate a la calle arrebata el poder a la autoridad civil y somete a Valencia al toque de queda y la autorídad militar movilizando a las Fuerzas Ar madas no tiene ninguna lógica.

El papel de Armada. Asegurar queArmada fue víctima de unas opiniones supuestamente inocuas, tampoco. Cuando el segundo jefe del Estado Mayor va diciendo en los mentideros políticos y militares que hay que cambiar al presidente del Gobierno sin plantear unas elecciones democráticas y se presenta a las puertas del Congreso de los Diputados para ofrecerse como el De Gaulle espano las sospechas sobre su relación con el asa¡ to son sin duda razonables. El coronel Diego Camacho, uno de los ex agentes del CESID que denunciaron la implicación del servicio de inteligencia con el golpe, lo explicaba el pasado mes de junio en El Siglo (ver número 609 `En torno al 23-F"). La operación buscaba hacer en España lo que el presidente de la IV República Francesa en el país galo. En aquel caso trató de evitar una guerra civil a causa de la independencia de Argelia ofreciendo el poder al general Charles De Gaulle. Sin embargo, en aquel caso los diputados eligieron voluntariamente y en el del 23 de febrero se trataba de secuestrar al Parlamento para crear un Supuesto Anticonstitucional Máximo (SAM) y, bajo coacción, obligar a los parlamentarios a ofrecer la presidencia del Consejo de Ministros a un militar -en este caso Armada-, una fórmula artificial que les permitiría revestir el nombramiento de una pseudo-legalidad para obtener la aprobación del jefe del Estado. Sólo la fidelidad de Tejero a, la causa lo impidió: al teniente coronel de la Guardia Civil le prometieron el regreso de los militares al poder ejecutivo, por eso la llegada de Armada bajo la fórmula del SAM le puso los pies en la tierra y decidió impedirle el paso. Además, si disponen de pruebas que le exculpan de cualquier implicación en el 23-F, ¿no sería mejor que las presentasen en el Tribunal Supremo que condenó al militar a 30 años de prisión?

Existe otra serie de dudas razonables sobre las conclusiones de Calderón y Ruiz Platero. los autores de la nueva publicación advierten sobre Ios efectos negativos respecto a la supuesta implicación del CESID que tuvieron las informaciones que introdujeron dos miembros del mismo centro". Si el servicio de inteligencia español no tuviera nada que ver, ¿por qué tardó más de un mes en abrir una información interna después de que varios agentes denunciaran la implicación previa del centro en el asalto? ¿Por qué ha desaparecido de los archivos ese Informe Jáudenes -publicado tan sólo en el libro del ex coronel Perote 23-F Ni Milans ni Tejero- donde se demostraba que agentes, radios y vehículos de la Agrupación Operativa de Misíones Especiales dirigida por José Luis Cortina sirvieron de apoyo logístico en el golpe? ¿Por qué cuando concluyó la investigación se obliga a los agentes relacionados con el asalto a abandonar el centro para integrarse en las Fuerzas Armadas y la Guardia Civil? ¿ Por qué si prol¡feraban informaciones sobre la existencia creciente del "ruido de sables" se cesa en el mes de agosto al director del CESID y ni se nombra a un nuevo responsable ni se asciende al entonces secretario general, Javier Calderón?

Y por último y no menbs importante. Si el golpe es sólo el disparate atribuible a un puñado de militares sin respaldos civiles ni organización, ¿por qué la corriente de opinión alarmista generada los meses previos al asalto sobre la situación política en España se esfumó nada más fracasar el 23-F? ¿Es que acaso se creó artificialmente con algún fin determinado?


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