Hemeroteca Esta semana
 
Nº 618 - 4/10/2004

LA LECCIÓN DE AZNAR EN GEORGETOWN

La lección de Aznar en Georgetown ha tenido una repercusión inesperada en España. Nadie, sin embargo, ha publicado íntegras sus palabras traducidas. Ni el propio PP, cuyo extracto del discurso omitía la polémica frase sobre "los moros" . Dado su interés, EL SIGLO ofrece el contenido completo de su conferencia..

Soy un optimista. Creo que el terrorismo puede ser combatido. En el 95 ETA ordenó mi muerte. Afortunadamente, sobreviví al ataque con coche bomba. Y aunque he visto a muchos amigos de mi propio partido, el Partido Popular (y de otros partidos no nacionalistas), caer por las bombas y balas de los terroristas vascos, he luchado con todos los instrumentos que la democracia posee, y los he visto mermar y progresivamente hacerse más débiles. Creedme, sé de lo que hablo. Y es esto precisamente lo que me hace más seguro de mí mismo y optimista. La victoria es posible contra nuestros enemigos.

En el 79 el rey de Marruecos planeaba una vista oficial a Estados Unidos. Cuando un periodista le preguntó sobre sus intenciones, él contestó: "Voy a darles una lección de historia". Por favor, no se preocupen. No estoy aquí para darles una clase de historia. El viaje del rey fue cancelado y no quiero que mi estancia aquí se cancele tan pronto, Lo que me gustaría hacer hoy es compartir con ustedes unas ideas que he ido desarrollando a lo largo de los años en la lucha contra el terrorismo. No soy futurólogo, pero conozco algunas cosas acerca del terror. Sólo hay siete puntos:

1- En primer lugar, la victoria es posible si entendemos, por encima de todo, a qué nos enfrentamos. Es la vieja máxima del gran pensador chino Sunt Tzu "Conoce a tu enemigo".
  
Es comprensible y humano no querer ver los problemas. Pero también es irresponsable y peligroso cuando de lo que estamos hablando es de la peor amenaza a la que se enfrenta hoy la libertad. La Comisión bipartidista sobre el 11-S creo que ha realizado un extraordinario papel definiendo lo que desde esa fecha negra veníamos euf emísti ca mente llamando terrorismo de alcance global, terrorismo internacional o megaterrorismo. Ya se han acabado las ambigüedades: a lo que debemos hace frente primordialmente, en tanto que sociedades democráticas, es al terrorismo islámico. Ni más ni menos. ¿Hay alguna otra forma de terrorismo? Por supuesto. Cuando abandoné voluntariamente el poder, hace ahora medio año, dejé a ETA postrada, pero no acabada, y hay bandas armadas sembrando el terror por medio mundo, desde Colombia a Filipinas. La gran diferencia entre todos esos grupos y el terrorismo islámico es que éste no pretende hacerse con el poder, instalarse en nuestros gobiernos. Aspira a borrarnos como sociedades, a acabar con nuestros gobiernos y estilo de vida al mismo tiempo. Y lo que es más, en su ideología no cabe contentarse con expulsar a los infieles de los Santos Lugares (léase Arabia Saudí o el Golfo). El establecimiento de su Califato pasa por esclavizarnos en todos sus sentidos.
  
Bin Laden comparte una característica común con Adolf Hitler: escribe y dice lo que pretende hacer. Y su visión y planes son cristalinos. Habla sobre la tierra del Islam que abarca desde Al-Andalus (el nombre que los musulmanes utilizaban, hace muchos siglos, para referirse a España) hasta Filipinas. Habla del tipo de gobierno inspirado en la lectura literal del Corán. Quiere que su religión gobierne nuestras vidas. Y cuando no puede gobernarnos o convertirnos, debemos pagar con la muerte o ser erradicados. Algunos dicen que el islam es una fe tolerante. Pero no el islam de Bin Laden, eso está claro.

2.- En segundo lugar, para asegurarnos la victoria debemos aceptar y entender que estamos en guerra. Obviamente, no es una guerra convencional o tradicional, pero sin duda es una nueva forma de conflicto. Una guerra que nunca buscamos, que ha caído sobre nosotros impuesta por la implacable lógica del enemigo. Bin Laden nos declaró la guerra a una sociedad occidental democrática, próspera y básicamente secular. Y declaró la guerra total de acuerdo con su visión, donde no hay espacio para negociaciones o acuerdos de paz.
  
Frente a un enemigo en guerra total, el apaciguamiento en sus múltiples manifestaciones no es viable. Mucha gente en España y Europa piensa que los atentados del 11-M se produjeron por haber apoyado la intervención para derrocar a Sadam Hussein en rac. Para ellos, el ataque terrorista más grave de toda nuestra historia se reduce a un castigo por haber ido de la mano de Estados Unidos en su política hacia Iraq. Al respecto, la retirada de la coalición internacional es interpretada como una vuelta a la normalidad y la tranquilidad. Si Iraq fue la causa, nuestra salida de Iraq significará que los terroristas no tendrán ninguna razón para atacarnos de nuevo. Este argumento es tan simple como equivocado.
  Esto es porque, para empezar, como hemos aprendido posteriormente, los atentados del 11-M en Madrid comenzaron a prepararse en octubre de 2001, mucho antes de que la campaña de Iraq se iniciase o incluso se preparase. De todas formas, hay más. Si el problema parte desde los escritos y dichos de Bin Laden, su intención está clarísisma. Se darán cuenta de que el problema que España tiene con Al Qaeda y el terrorismo islámico no comienzan con la crisis de Iraq, De hecho, no tiene nada que ver con las decisiones del Gobierno. Deben retroceder al menos 1.300 años, a principios del siglo octavo, cuando España, recientemente invadida por los moros, rehusó a convertirse en otra pieza más del mundo islámico y comenzó una larga batalla para recobrar su identidad. Este proceso de reconquista fue largo, unos 800 años.
  De todas formas, terminó satisfactoriamente, Hay muchos musulmanes radicales que continúan recordando esta derrota, muchos más de los que la mente occidental es capaz de imaginar. Osama Bin Laden es uno de ellos. Su primera declaración después del 11-S -repito, del 11-S- no comenzó refiriéndose a Nueva York o Iraq. Sus primeras palabras fueron una lamentación por la pérdida de Al-Andalus -la España musulmana medieval- y comparando la ocupación de Jerusalén por los israelíes.
Sé que puede parecer una exageración, acostumbrados como estamos a horizontes mucho más cortos y a ciclos políticos de cuatro, o como mucho, ocho años en total De todas formas, están sus textos y proclamas. Bin Laden maneja escalas temporales y ciclos muy diferentes a los nuestros, y su perspectiva garantiza un enorme sentido de la paciencia. Y es peor cuando lucha, porque tiene la capacidad de resistencia, cosa que merece tenerse en cuenta.
  No estamos ante una guerra que hayamos elegido. Sus condiciones no han sido definidas por nosotros, sino por el enemigo. En este sentido, es esencial difundir el mensaje de que no hay forma posible de escape, y que esconder la cabeza bajo tierra o seguir políticas individuales son opciones que a la larga nos llevan al inevitable desastre. Estamos todos en el mismo barco, aunque es verdad que algunos países, como América, son objetivo por lo que significan como país, el poder más grande del mundo, y por la posibilidad de defenderse del terror por sí mismos. Eliminando el terrorismo islámico nos beneficiaremos todos, especialmente aquellos países que son amenazados.

3.- En tercer lugar, el hecho de que sea una guerra total -o ellos o nosotros- significa que debemos perseguir una política activa que nos lleve a la victoria, y no simplemente la gestión más o menos apañada del problema. En otras palabras, una política de contención, como la que fue aplicada en la antigua URSS, no es viable. Para bien o para mal, Moscú aceptó el juego de las esferas de influencia y las fronteras geoestratégicas siempre estuvieron muy claras. El fundamentalismo islámico no reconoce o respeta ninguna frontera. Nos atacan en nuestra propia tierra porque ese es su escenario de guerra favorito. Y lo seguirán haciendo por mucho que nosotros contengamos la marea en Oriente Medio. ¿Quién podría sentirse libre de amenazas cuando en Arabia Saudí, los Emiratos Árabes, Kuwait e Iraq, por nombrar algunos, se hubieran instalado repúblicas de corte fundamentalista con claros vínculos con Al Oaeda? ¿Quién puede argumentar que es capaz de cercarlos y enclaustrarlos en esa región?
Además, no nos olvidemos que esa región, el Golfo, encierra las mayores reservas de petróleo del mundo.
Francamente, no encuentro esas opciones ni plausibles ni alentadoras. Nunca los terroristas tendrían más recursos a su disposición para llevar a la práctica sus planes siniestros contra nosotros.
La contención no es posible, y el entreguismo es no sólo imposible sino suicida a medio plazo. Así que debemos concebir una estrategia efectiva para hacer retroceder al fundamentalismo y sus elementos terroristas si queremos prevalecer.

4.- En cuarto lugar, para hacer esto debemos saber contra qué luchamos, no sólo contra un grupo o movimiento terrorista, sino contra una ideología. Por tanto, con la búsqueda y captura de los terroristas no se acaba e¡ problema. Hay que luchar contra su causa. La guerra contra el terror sólo se ganará si al final somos capaces de eliminar la raíz más profunda de su existencia: el odio contra la modernidad y los valores occidentales que emana en Oriente Medio con especial virulencia. Junto a la inteligencia, la policía y las fuerzas armadas, la batalla por las almas y corazones también hay que librarla. E inexorablemente significa una transformación de las condiciones de vida de¡ mundo árabe La teocracia y la corrupción no son guardianes nada más que del resentimiento y el odio. Sólo una liberalización económica y la apertura política pueden llevar un rayo de esperanza a millones de seres que hoy sólo encuentran consuelo en la intolerancia religiosa.
 
Es por eso que la Iniciativa por el Amplio Oriente Medio, encabezada por el presidente Bush, debe triunfar. Es la única alternativa que tenemos contra la frustración y el odio esparcido por países árabes. Sólo el cambio, no el mantenimiento del status quo en el Medio lriente y el mundo sulmán traerá las condiciones para un mejor y más seguro entorno.

5.- En quinto lugar, toda guerra tiene su Ir central. En la Guerra Fría fue Alemania , hoy, en la guerra contra el terror islámico, es Iraq Esto lo de bemos aceptar y entender. Quienes han elegido una agenda política y estratégica antiamericana o contra la hegemonía de Estados Unidos, so n incapaces de ver que el fracaso de lraq conllevaría una derrota para todos nosotros a los ojos del fundamentalismo islámico y le daría nuevos bríos al terrorismo.
 
No podemos olvidar que Bin Lacen no está sólo convencido de que sus muyaidines fueron el elemento principal para derrotar a la URSS en Afganistán en los 80, sino que cree que fue el causante de la implosián y desaparición del imperio soviético. Piensa que puede reproducir esta conducta contra Estados Unido si ganara en lIaq. Por es necesario romper su endiablada lógica para derrotarlo ahora -y a aquellos leales a Saddam y otras fuerzas terroristas- en Iraq. Un lraq democrático y seguro significa un duro golpe contra los presupuestos de Al Qaeda.

6.- En sexto lugar, con el terrorismo islámico comienza un fenómeno global. La cooperación es necesaria. Sin embargo, no debemos sobreestimar ni enganarnos con los posibles resultados, La colaboración internacional es siempre difícil e incluso lo es más en el caso del contraterrorismo. Basta con decirles, por ejemplo, que en los atentados del 11-S la Unión Europea aceptó compartir la definición de terrorismo, gracias a una iniciativa de mi Gobierno, ya que hasta el momento, varios miembros de la Unión Europea no incluían el terrorismo en sus códigos penales como crimen específico. Hay también varias definiciones de lo que es terrorismo aquí, dependiendo de si se trata del Departamento de Estado, el Pentágono FBI.
 
Sin embargo, hemos creado grandes avances en estos últimos años. La Unión Europea tiene ahora una lista de organizaciones terroristas, como la tienen aquí, al igual que Naciones Unidas. No o bstante, no hemos conseguido reunir todas las listas juntas. Estoy convencido de la necesidad de perseguir una única lista, no sólo por razones operativas, sino también para no olvidar poner algúna organización en dicha lista. Debemos evitar la situación en la cual los terroristas son considerados como tales por unas, y luchadores libertarios por otros. Un terrorista es un terrorista, aquí y en cualquier otro lugar No hay excepciones.
 
Cualquiera que sea el caso, complicado o no, los esfuerzos en inteligencia por parte de la policía y la investigación judicial son esenciales para conseguir a victoria. Esto es esencial para el desmantelamiento de las redes que apoyan a los terroristas.
 
De todas formas, debemos ser conscientes de que esto ira siempre es suficiente y puede ser necesario el apoyo con el uso de la fuerza. Afganistan no fije un acto de venganza por parte de América, pero sí una importante medida en la batalla contra Al Qaeda. Y, como he dicho anteriormente, estoy profundamente convencido de que la campaña de lraq es también un paso importante contra la guerra de¡ terror. Si miramos la situación desde los ojos de¡ enemigo no hay duda de ello: todo lo que Al-Zarqaui y compañía están haciendo en lraq está basado en el hecho de que no quieren ver un Iraq próspero y democrático. Y esto debe ser suficiente para convencernos de que si la situación en Iraq empeorara, los ganadores serían los terroristas.
 
Estoy realmente convencido de que la victoria contra el terror requiere, en un futuro cercano, la creación de una Alianza por la Paz, Seguridad y Prosperidad, reuniendo a todas las democracias liberales capaces y con voluntad de actuar y hacer frente al terrorismo.

7.- Finalmente, permítanme recordarles que el nuevo terrorismo no acaba con las viejas formas de terror. Por desgracia, esto lo sabemos en España, porque llevamos sufriendo los ataques de ETA durante más de 30 años. Pero es algo que debemos entender y tener claro: la violencia y el terror debe ser condenados en cualquier circunstancia. No hay, y no puede haber, formas buenas o malas de terrorismo.
 
Muchas veces he leído y oído en los medios de comunicación cómo los terroristas de ETA son descritos como "jóvenes rebeldes" y "militantes proindependentistas". Me gustaría que supieran de todas esas muertes individuales, secuestros, torturas y matanzas de ciudadanos libres en un país democrático. Son terroristas, nada más que eso. Es fácil mirar con simpatía o condescendencia a aquellos que cometen crímenes a miles de kilómetros de aquí. Sin embargo, tan fácil como parece, es también inmoral y extremadamente perjudicial porque cada frase y cada gesto de tolerancia significa un nuevo aliento para que ellos cometan nuevos crímenes. En otras palabras, llamar a ETA una "organización separatista" o a la FARC de Colombia "una organización de liberación" significaría llamar a Al Qaeda "una organización religiosa o espiritual". Esto sería simplemente inaceptable.
 
Si queremos ganar los terroristas deben sentir nuestra hostilidad en todo momento. Por esta razón asumí las riendas en 1996 y preparé una ofensiva en varios frentes para luchar contra el terror en todos sus aspectos: militantes de ETA, financiación, su aparato propagandístico y la política que usaron como camuflaje. Creo que la campaña fue satisfactoria y después de nuestro octavo año de ofensiva contra ETA ésta se debilitó más que nunca. Por supuesto, no todo fue cuesta abajo. ETA era muy consciente de que estaba cerca de¡ final, que era la derrota. La liberación de Ortega Lara después de 538 días en cautividad dejó una profunda zanja que estaba destinada a convertirse en su tumba,- fue un momento de gran satisfacción personal para mí. Sin embargo, días después, ETA secuestró al joven concejal del Partido Popular en Ermua, un pequeño pueblo de¡ País Vasco. Como condición a su posible liberación, los terroristas pedían que todos los prisioneros de ETA fueran devueltos a las prisiones de¡ País Vasco en 72 horas. Supe desde el principio que no podía ceder a las propuestas terroristas. Si ellos hubieran conseguido la victoria a expensas del Gobierno nosotros hubiéramos perdido la batalla psicológica y ellos se hubieran crecido. Aquellos fueron momentos muy difíciles porque estaba en juego la vida de un joven. La credibilidad de nuestras medidas políticas estaba en entredicho. Ellos le mataron de dos disparos en la cabeza. A partir de entonces una docena de concejales de partidos no nacionalistas fueron matados a sangre fría en los meses siguientes.
 
Cuando asistí a una cena organizada por el Partido Popular del País Vasco en 1998, pueden estar seguros, que los sentimientos eran intensos. Todos sabíamos que en la próxima reunión alguno de nosotros podría no estar allí porque podría haber caído víctima del terrorismo.
 
Les estoy diciendo que esto es un ejemplo de la dureza requerida en ciertas situaciones. Dureza que no sólo es importante, es vital. De otra forma cuando nuestra fortaleza flojea son los terroristas quienes ganan. Y no sólo digo esto pensando en España, sino también en la batalla contra el terrorismo islámico en la que estamos inmersos. Cuando el presidente Bush nos alerto de que esta sería una guerra larga, una de las que podría durar años, no estaba siendo retórico. Esto es algo que todos deberían saber.

Resistencia y claridad moral. Señoras y caballeros, queridos amigos americanos, déjenme concluir diciendo otra vez que me considero optimista. He gestionado la aplicación de políticas satisfactorias para combatir el terrorismo en mi' país. Sé que el terrorismo puede ser derrotado. No esté diciendo que sea fácil. Ya he mencionado algunos incidentes extremadamente dolorosos en mi vida. Sin embargo, debemos seguir convencidos de que ellos no pueden derrotamos. Es verdad que el caso de ETA es diferente al de Al Qaeda. Sin embargo, la victoria se producirá.
 
Bin Laden tuvo que salir de Afganistán. A pesar de que sigue vivo y no ha sido capturado, sus movimientos y capacidad para dirigir operaciones han disminuido sustancia¡ mente, no sólo desde nuestra perspectiva, sino lo que es más importante a los ojos de nuestros seguidores. En rac, tras la caída de Sadam y la falta de expectativas de su causa por el proceso de reconstrucción que tiene lugar en el país, los terroristas consiguieron una clara victoria después de los atroces atentados del 11-M en Madrid y la consiguiente retirada de¡ contingente español en la región. De todas formas ha sido una victoria parcial, a pesar de¡ estímulo moral que nos ha proporcionado. No se cuáles serán sus intenciones ahora. De todas formas, la presión para demostrar que no han perdido la guerra es muy intensa. Es tan intensa que intentan condicionar el proceso electoral como hicieron en España.
 
No quiero parecer alarmista. No es mi misión avisaros sobre e¡ grado de amenaza que pende sobre Estados Unidos. Sólo quiero mencionar que creo que a los terroristas les gustaría estar presentes en las elecciones de noviembre, ya sea directamente aquí o indirectamente convirtiendo lraq en un infierno para nuestros líderes políticos.

Pase lo que pase, no debemos dejar que los terroristas crean que lo están consiguiendo.

Muchas gracias.

Traducción: Cintia Escandell


Hemeroteca Esta semana