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LA
LECCIÓN DE AZNAR EN GEORGETOWN
La
lección de Aznar en Georgetown ha tenido una repercusión
inesperada en España. Nadie, sin embargo, ha publicado íntegras
sus palabras traducidas. Ni el propio PP, cuyo extracto del discurso omitía
la polémica frase sobre "los moros" . Dado su interés,
EL SIGLO ofrece el contenido completo de su conferencia..
Soy
un optimista. Creo que el terrorismo puede ser combatido. En el 95 ETA
ordenó mi muerte. Afortunadamente, sobreviví al ataque con
coche bomba. Y aunque he visto a muchos amigos de mi propio partido, el
Partido Popular (y de otros partidos no nacionalistas), caer por las bombas
y balas de los terroristas vascos, he luchado con todos los instrumentos
que la democracia posee, y los he visto mermar y progresivamente hacerse
más débiles. Creedme, sé de lo que hablo. Y es esto
precisamente lo que me hace más seguro de mí mismo y optimista.
La victoria es posible contra nuestros enemigos.
En el 79
el rey de Marruecos planeaba una vista oficial a Estados Unidos. Cuando
un periodista le preguntó sobre sus intenciones, él contestó:
"Voy a darles una lección de historia". Por favor, no
se preocupen. No estoy aquí para darles una clase de historia.
El viaje del rey fue cancelado y no quiero que mi estancia aquí
se cancele tan pronto, Lo que me gustaría hacer hoy es compartir
con ustedes unas ideas que he ido desarrollando a lo largo de los años
en la lucha contra el terrorismo. No soy futurólogo, pero conozco
algunas cosas acerca del terror. Sólo hay siete puntos:
1-
En primer lugar, la victoria es posible si entendemos, por encima de todo,
a qué nos enfrentamos. Es la vieja máxima del gran pensador
chino Sunt Tzu "Conoce a tu enemigo".
Es
comprensible y humano no querer ver los problemas. Pero también
es irresponsable y peligroso cuando de lo que estamos hablando es de la
peor amenaza a la que se enfrenta hoy la libertad. La Comisión
bipartidista sobre el 11-S creo que ha realizado un extraordinario papel
definiendo lo que desde esa fecha negra veníamos euf emísti
ca mente llamando terrorismo de alcance global, terrorismo internacional
o megaterrorismo. Ya se han acabado las ambigüedades: a lo que debemos
hace frente primordialmente, en tanto que sociedades democráticas,
es al terrorismo islámico. Ni más ni menos. ¿Hay
alguna otra forma de terrorismo? Por supuesto. Cuando abandoné
voluntariamente el poder, hace ahora medio año, dejé a ETA
postrada, pero no acabada, y hay bandas armadas sembrando el terror por
medio mundo, desde Colombia a Filipinas. La gran diferencia entre todos
esos grupos y el terrorismo islámico es que éste no pretende
hacerse con el poder, instalarse en nuestros gobiernos. Aspira a borrarnos
como sociedades, a acabar con nuestros gobiernos y estilo de vida al mismo
tiempo. Y lo que es más, en su ideología no cabe contentarse
con expulsar a los infieles de los Santos Lugares (léase Arabia
Saudí o el Golfo). El establecimiento de su Califato pasa por esclavizarnos
en todos sus sentidos.
Bin
Laden comparte una característica común con Adolf Hitler:
escribe y dice lo que pretende hacer. Y su visión y planes son
cristalinos. Habla sobre la tierra del Islam que abarca desde Al-Andalus
(el nombre que los musulmanes utilizaban, hace muchos siglos, para referirse
a España) hasta Filipinas. Habla del tipo de gobierno inspirado
en la lectura literal del Corán. Quiere que su religión
gobierne nuestras vidas. Y cuando no puede gobernarnos o convertirnos,
debemos pagar con la muerte o ser erradicados. Algunos dicen que el islam
es una fe tolerante. Pero no el islam de Bin Laden, eso está claro.
2.-
En segundo lugar, para asegurarnos la victoria debemos aceptar y entender
que estamos en guerra. Obviamente, no es una guerra convencional o tradicional,
pero sin duda es una nueva forma de conflicto. Una guerra que nunca buscamos,
que ha caído sobre nosotros impuesta por la implacable lógica
del enemigo. Bin Laden nos declaró la guerra a una sociedad occidental
democrática, próspera y básicamente secular. Y declaró
la guerra total de acuerdo con su visión, donde no hay espacio
para negociaciones o acuerdos de paz.
Frente
a un enemigo en guerra total, el apaciguamiento en sus múltiples
manifestaciones no es viable. Mucha gente en España y Europa piensa
que los atentados del 11-M se produjeron por haber apoyado la intervención
para derrocar a Sadam Hussein en rac. Para ellos, el ataque terrorista
más grave de toda nuestra historia se reduce a un castigo por haber
ido de la mano de Estados Unidos en su política hacia Iraq. Al
respecto, la retirada de la coalición internacional es interpretada
como una vuelta a la normalidad y la tranquilidad. Si Iraq fue la causa,
nuestra salida de Iraq significará que los terroristas no tendrán
ninguna razón para atacarnos de nuevo. Este argumento es tan simple
como equivocado.
Esto
es porque, para empezar, como hemos aprendido posteriormente, los atentados
del 11-M en Madrid comenzaron a prepararse en octubre de 2001, mucho antes
de que la campaña de Iraq se iniciase o incluso se preparase. De
todas formas, hay más. Si el problema parte desde los escritos
y dichos de Bin Laden, su intención está clarísisma.
Se darán cuenta de que el problema que España tiene con
Al Qaeda y el terrorismo islámico no comienzan con la crisis de
Iraq, De hecho, no tiene nada que ver con las decisiones del Gobierno.
Deben retroceder al menos 1.300 años, a principios del siglo octavo,
cuando España, recientemente invadida por los moros, rehusó
a convertirse en otra pieza más del mundo islámico y comenzó
una larga batalla para recobrar su identidad. Este proceso de reconquista
fue largo, unos 800 años.
De
todas formas, terminó satisfactoriamente, Hay muchos musulmanes
radicales que continúan recordando esta derrota, muchos más
de los que la mente occidental es capaz de imaginar. Osama Bin Laden es
uno de ellos. Su primera declaración después del 11-S -repito,
del 11-S- no comenzó refiriéndose a Nueva York o Iraq. Sus
primeras palabras fueron una lamentación por la pérdida
de Al-Andalus -la España musulmana medieval- y comparando la ocupación
de Jerusalén por los israelíes.
Sé
que puede parecer una exageración, acostumbrados como estamos a
horizontes mucho más cortos y a ciclos políticos de cuatro,
o como mucho, ocho años en total De todas formas, están
sus textos y proclamas. Bin Laden maneja escalas temporales y ciclos muy
diferentes a los nuestros, y su perspectiva garantiza un enorme sentido
de la paciencia. Y es peor cuando lucha, porque tiene la capacidad de
resistencia, cosa que merece tenerse en cuenta.
No
estamos ante una guerra que hayamos elegido. Sus condiciones no han sido
definidas por nosotros, sino por el enemigo. En este sentido, es esencial
difundir el mensaje de que no hay forma posible de escape, y que esconder
la cabeza bajo tierra o seguir políticas individuales son opciones
que a la larga nos llevan al inevitable desastre. Estamos todos en el
mismo barco, aunque es verdad que algunos países, como América,
son objetivo por lo que significan como país, el poder más
grande del mundo, y por la posibilidad de defenderse del terror por sí
mismos. Eliminando el terrorismo islámico nos beneficiaremos todos,
especialmente aquellos países que son amenazados.
3.-
En tercer lugar, el hecho de que sea una guerra total -o ellos o nosotros-
significa que debemos perseguir una política activa que nos lleve
a la victoria, y no simplemente la gestión más o menos apañada
del problema. En otras palabras, una política de contención,
como la que fue aplicada en la antigua URSS, no es viable. Para bien o
para mal, Moscú aceptó el juego de las esferas de influencia
y las fronteras geoestratégicas siempre estuvieron muy claras.
El fundamentalismo islámico no reconoce o respeta ninguna frontera.
Nos atacan en nuestra propia tierra porque ese es su escenario de guerra
favorito. Y lo seguirán haciendo por mucho que nosotros contengamos
la marea en Oriente Medio. ¿Quién podría sentirse
libre de amenazas cuando en Arabia Saudí, los Emiratos Árabes,
Kuwait e Iraq, por nombrar algunos, se hubieran instalado repúblicas
de corte fundamentalista con claros vínculos con Al Oaeda? ¿Quién
puede argumentar que es capaz de cercarlos y enclaustrarlos en esa región?
Además,
no nos olvidemos que esa región, el Golfo, encierra las mayores
reservas de petróleo del mundo.
Francamente,
no encuentro esas opciones ni plausibles ni alentadoras. Nunca los terroristas
tendrían más recursos a su disposición para llevar
a la práctica sus planes siniestros contra nosotros.
La
contención no es posible, y el entreguismo es no sólo imposible
sino suicida a medio plazo. Así que debemos concebir una estrategia
efectiva para hacer retroceder al fundamentalismo y sus elementos terroristas
si queremos prevalecer.
4.-
En cuarto lugar, para hacer esto debemos saber contra qué luchamos,
no sólo contra un grupo o movimiento terrorista, sino contra una
ideología. Por tanto, con la búsqueda y captura de los terroristas
no se acaba e¡ problema. Hay que luchar contra su causa. La guerra
contra el terror sólo se ganará si al final somos capaces
de eliminar la raíz más profunda de su existencia: el odio
contra la modernidad y los valores occidentales que emana en Oriente Medio
con especial virulencia. Junto a la inteligencia, la policía y
las fuerzas armadas, la batalla por las almas y corazones también
hay que librarla. E inexorablemente significa una transformación
de las condiciones de vida de¡ mundo árabe La teocracia y
la corrupción no son guardianes nada más que del resentimiento
y el odio. Sólo una liberalización económica y la
apertura política pueden llevar un rayo de esperanza a millones
de seres que hoy sólo encuentran consuelo en la intolerancia religiosa.
Es
por eso que la Iniciativa por el Amplio Oriente Medio, encabezada por
el presidente Bush, debe triunfar. Es la única alternativa que
tenemos contra
la frustración y el odio esparcido por países árabes.
Sólo el cambio, no el mantenimiento del status quo en el Medio
lriente y el mundo sulmán traerá las condiciones para un
mejor y más seguro entorno.
5.-
En quinto lugar, toda guerra tiene su Ir central. En la Guerra Fría
fue Alemania , hoy, en la guerra contra el terror islámico, es
Iraq Esto lo de bemos aceptar y entender. Quienes han elegido una agenda
política y estratégica antiamericana o contra la hegemonía
de Estados Unidos, so n incapaces de ver que el fracaso de lraq conllevaría
una derrota para todos nosotros a los ojos del fundamentalismo islámico
y le daría nuevos bríos al terrorismo.
No
podemos olvidar que Bin Lacen no está sólo convencido de
que sus muyaidines fueron el elemento principal para derrotar a la URSS
en Afganistán en los 80, sino que cree que fue el causante de la
implosián y desaparición del imperio soviético. Piensa
que puede reproducir esta conducta contra Estados Unido si ganara en lIaq.
Por es necesario romper su endiablada lógica para derrotarlo ahora
-y a aquellos leales a Saddam y otras fuerzas terroristas- en Iraq. Un
lraq democrático y seguro significa un duro golpe contra los presupuestos
de Al Qaeda.
6.-
En sexto lugar, con el terrorismo islámico comienza un fenómeno
global. La cooperación es necesaria. Sin embargo, no debemos sobreestimar
ni enganarnos con los posibles resultados, La colaboración internacional
es siempre difícil e incluso lo es más en el caso del contraterrorismo.
Basta con decirles, por ejemplo, que en los atentados del 11-S la Unión
Europea aceptó compartir la definición de terrorismo, gracias
a una iniciativa de mi Gobierno, ya que hasta el momento, varios miembros
de la Unión Europea no incluían el terrorismo en sus códigos
penales como crimen específico. Hay también varias definiciones
de lo que es terrorismo aquí, dependiendo de si se trata del Departamento
de Estado, el Pentágono FBI.
Sin
embargo, hemos creado grandes avances en estos últimos años.
La Unión Europea tiene ahora una lista de organizaciones terroristas,
como la tienen aquí, al igual que Naciones Unidas. No o bstante,
no hemos conseguido reunir todas las listas juntas. Estoy convencido de
la necesidad de perseguir una única lista, no sólo por razones
operativas, sino también para no olvidar poner algúna organización
en dicha lista. Debemos evitar la situación en la cual los terroristas
son considerados como tales por unas, y luchadores libertarios por otros.
Un terrorista es un terrorista, aquí y en cualquier otro lugar
No hay excepciones.
Cualquiera
que sea el caso, complicado o no, los esfuerzos en inteligencia por parte
de la policía y la investigación judicial son esenciales
para conseguir a victoria. Esto es esencial para el desmantelamiento de
las redes que apoyan a los terroristas.
De
todas formas, debemos ser conscientes de que esto ira siempre es suficiente
y puede ser necesario el apoyo con el uso de la fuerza. Afganistan no
fije un acto de venganza por parte de América, pero sí una
importante medida en la batalla contra Al Qaeda. Y, como he dicho anteriormente,
estoy profundamente convencido de que la campaña de lraq es también
un paso importante contra la guerra de¡ terror. Si miramos la situación
desde los ojos de¡ enemigo no hay duda de ello: todo lo que Al-Zarqaui
y compañía están haciendo en lraq está basado
en el hecho de que no quieren ver un Iraq próspero y democrático.
Y esto debe ser suficiente para convencernos de que si la situación
en Iraq empeorara, los ganadores serían los terroristas.
Estoy
realmente convencido de que la victoria contra el terror requiere, en
un futuro cercano, la creación de una Alianza por la Paz, Seguridad
y Prosperidad, reuniendo a todas las democracias liberales capaces y con
voluntad de actuar y hacer frente al terrorismo.
7.-
Finalmente, permítanme recordarles que el nuevo terrorismo no acaba
con las viejas formas de terror. Por desgracia, esto lo sabemos en España,
porque llevamos sufriendo los ataques de ETA durante más de 30
años. Pero es algo que debemos entender y tener claro: la violencia
y el terror debe ser condenados en cualquier circunstancia. No hay, y
no puede haber, formas buenas o malas de terrorismo.
Muchas
veces he leído y oído en los medios de comunicación
cómo los terroristas de ETA son descritos como "jóvenes
rebeldes" y "militantes proindependentistas". Me gustaría
que supieran de todas esas muertes individuales, secuestros, torturas
y matanzas de ciudadanos libres en un país democrático.
Son terroristas, nada más que eso. Es fácil mirar con simpatía
o condescendencia a aquellos que cometen crímenes a miles de kilómetros
de aquí. Sin embargo, tan fácil como parece, es también
inmoral y extremadamente perjudicial porque cada frase y cada gesto de
tolerancia
significa un nuevo aliento para que ellos cometan nuevos crímenes.
En otras palabras, llamar a ETA una "organización separatista"
o a la FARC de Colombia "una organización de liberación"
significaría llamar a Al Qaeda "una organización religiosa
o espiritual". Esto sería simplemente inaceptable.
Si
queremos ganar los terroristas deben sentir nuestra hostilidad en todo
momento. Por esta razón asumí las riendas en 1996 y preparé
una ofensiva en varios frentes para luchar contra el terror en todos sus
aspectos: militantes de ETA, financiación, su aparato propagandístico
y la política que usaron como camuflaje. Creo que la campaña
fue satisfactoria y después de nuestro octavo año de ofensiva
contra ETA ésta se debilitó más que nunca. Por supuesto,
no todo fue cuesta abajo. ETA era muy consciente de que estaba cerca de¡
final, que era la derrota. La liberación de Ortega Lara después
de 538 días en cautividad dejó una profunda zanja que estaba
destinada a convertirse en su tumba,- fue un momento de gran satisfacción
personal para mí. Sin embargo, días después, ETA
secuestró al joven concejal del Partido Popular en Ermua, un pequeño
pueblo de¡ País Vasco. Como condición a su posible
liberación, los terroristas pedían que todos los prisioneros
de ETA fueran devueltos a las prisiones de¡ País Vasco en
72 horas. Supe desde el principio que no podía ceder a las propuestas
terroristas. Si ellos hubieran conseguido la victoria a expensas del Gobierno
nosotros hubiéramos perdido la batalla psicológica y ellos
se hubieran crecido. Aquellos fueron momentos muy difíciles porque
estaba en juego la vida de un joven. La credibilidad de nuestras medidas
políticas estaba en entredicho. Ellos le mataron de dos disparos
en la cabeza. A partir de entonces una docena de concejales de partidos
no nacionalistas fueron matados a sangre fría en los meses siguientes.
Cuando
asistí a una cena organizada por el Partido Popular del País
Vasco en 1998, pueden estar seguros, que los sentimientos eran intensos.
Todos sabíamos que en la próxima reunión alguno de
nosotros podría no estar allí porque podría haber
caído víctima del terrorismo.
Les
estoy diciendo que esto es un ejemplo de la dureza requerida en ciertas
situaciones. Dureza que no sólo es importante, es vital. De otra
forma cuando nuestra fortaleza flojea son los terroristas quienes ganan.
Y no sólo digo esto pensando en España, sino también
en la batalla contra el terrorismo islámico en la que estamos inmersos.
Cuando el presidente Bush nos alerto de que esta sería una guerra
larga, una de las que podría durar años, no estaba siendo
retórico. Esto es algo que todos deberían saber.
Resistencia
y claridad moral. Señoras y caballeros, queridos amigos americanos,
déjenme concluir diciendo otra vez que me considero optimista.
He gestionado la aplicación de políticas satisfactorias
para combatir el terrorismo en mi' país. Sé que el terrorismo
puede ser derrotado. No esté diciendo que sea fácil. Ya
he mencionado algunos incidentes extremadamente dolorosos en mi vida.
Sin embargo, debemos seguir convencidos de que ellos no pueden derrotamos.
Es verdad que el caso de ETA es diferente al de Al Qaeda. Sin embargo,
la victoria se producirá.
Bin
Laden tuvo que salir de Afganistán. A pesar de que sigue vivo y
no ha sido capturado, sus movimientos y capacidad para dirigir operaciones
han disminuido sustancia¡ mente, no sólo desde nuestra perspectiva,
sino lo que es más importante a los ojos de nuestros seguidores.
En rac, tras la caída de Sadam y la falta de expectativas de su
causa por el proceso de reconstrucción que tiene lugar en el país,
los terroristas consiguieron una clara victoria después de los
atroces atentados del 11-M en Madrid y la consiguiente retirada de¡
contingente español en la región. De todas formas ha sido
una victoria parcial, a pesar de¡ estímulo moral que nos
ha proporcionado. No se cuáles serán sus intenciones ahora.
De todas formas, la presión para demostrar que no han perdido la
guerra es muy intensa. Es tan intensa que intentan condicionar el proceso
electoral como hicieron en España.
No
quiero parecer alarmista. No es mi misión avisaros sobre e¡
grado de amenaza que pende sobre Estados Unidos. Sólo quiero mencionar
que creo que a los terroristas les gustaría estar presentes en
las elecciones de noviembre, ya sea directamente aquí o indirectamente
convirtiendo lraq en un infierno para nuestros líderes políticos.
Pase lo que
pase, no debemos dejar que los terroristas crean que lo están consiguiendo.
Muchas gracias.
Traducción:
Cintia Escandell
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