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Nº
607 - 14/6/2004
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Los ideólogos dejan paso a los estrategas EL NUEVO GABINETE DE MONCLOA Durante ocho años el gabinete del presidente en Moncloa ha estado ocupado por un selecto grupo de ideólogos del PP. También Zapatero, durante sus años en Ferraz tuvo al frente de su gabinete a un "pensador", el sociólogo José Andrés Torres Mora, hoy diputado. Sin embargo, tras la llegada al poder, el Zapatero presidente ha optado por dar un giro radical al perfil de quienes habrán de apoyarlo desde la sombra. El nuevo Gabinete de Moncloa está dirigido por José Enrique Serrano, veterano fontanero y estratega en anteriores gobiernos socialistas, asistido por quien también fue su número dos entonces, Enrique Guerrero. Tras ellos, un variado equipo de "fieles" de Zapatero, entre los que se incluye una escritora, y el intelectual orgánico más reconocido en el partido, Ludolfo Paramio. Sólo les está vetado el área económica, coto de Miguel Sebastián. Por Inmaculada Sánchez Siempre ha sido un lugar deseado. El Gabinete de Moncloa y quienes manejan sus hilos atesoran una cercanía al Presidente y una influencia muchas veces envidiada por no pocos dirigentes del partido en el poder. Durante ocho años sus despachos han sido ocupados por fieles aznaristas crecidos al calor de la FAFS, la Fundación creada por Aznar y a la que ahora se, ha retirado, donde desde la oposición se nutrió de ideas y programa al PP. Carlos Aragonés fue su gran gurú y el comandante de una tropa bastanle uniforme y sin fisuras -otro panorama se contempla desde que se ha perdido el poder, con Aragonés en Génova auxiliando a Rajoy y uno de sus subordinados en Moncloa, Fernández-Lassquety, en el despacho contiguo a Aznar en FAES El Gabinete de Zapatero presenta, sin embargo, perfiles bien diferentes. Para sorpresa de mas de uno, tal como ya ocurrió con la formación de su primer Ejecutivo, el Presidente no se llevo a Moncloa a quien ha sido su jefe de gabinete en Ferraz durante los años de oposición, algo que ya hizo Aznar al llegar al poder y a anteriores inquilinos del palacio presidencial. No. Zapatero ha puesto al frente de sus fontaneros a quien ocupara este mismo puesto en los últimos años de gobierno del PSOE, aquellos en los que las acusaciones de corrupción y el chantaje al Estado de personajes del calibre de Mario Conde o Javier de la Rosa dominaban la vida interna de Moncloa. Zapatero no ha querido colocar al frente de su retaguardia a un ideólogo y, aunque entre las virtudes de Serrano también se encuentra una soberbia pluma -se le atribuyen algunos memorables discursos de los líderes socialistas con los que ha trabajado-, su principal valor para el puesto es esa visión estratégica, mezcla de oportunidad y futuro, que todo buen político ha de saber conjugar. Profesor de derecho del trabajo en la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense madrileña, donde llegó a ser vicedecano, Serrano es de los que "tiene el Estado en la cabeza", además de¡ oficio para saber moverse dentro de él. Torres Mora, el primer jefe de gabinete elegido por Zapatero nada más ser elegido secretario general del PSOE, tiene contornos bien distintos. Doctor en sociología y profesor de esta materia en la Complutense además de director de¡ emblemático colegio mayor San Juan Evangelista, foco de cultura y resistencia en los primeros años de la transición, el ex jefe de gabinete de Zapatero es considerado por quienes lo conocen como un hombre "de pensamiento" y extraño a la Administración y sus aristas. Perfil también en las antípodas del segundo de Serrano, Enrique Guerrero, quien ya estuviera en Moncloa en el primer gobierno socialista de 1982 con el que 1 llegó a ser subsecretario de¡ ministerio de Relaciones con las Cortes. También profesor universitario -doctor en ciencias políticas-, su olfato y su gusto por los entresijos de la gestión política le han ubicado siempre en este tipo de puestos tanto con el PSOE en el poder como en la oposición -fue, como asimismo Serrano, asesor de Almunia en Ferraz-. Tras ambos, el Gabinete adquiere un semblante peculiar. La primera de sus particulares señas de identidad esta en la supresión del departamento de economía, uno de los habitualmente considerados "fuertes" para elevarlo al rango de Secretaría de Estado y poner a su timón a Miguel Sebastián, director de la nueva Oficina Económica del Presidente, inédita hasta ahora en Moncloa. Sebastián, antiguo director del Servicio de Estudios del BBVA y quien optara, en su día, a la todopoderosa cartera de Economía del primer gobierno de Zapatero, ha conseguido situarse en primera línea de Asesoramiento del Presidente sin tener que estar bajo el mando del director del Gabinete y comandando un equipo propio nutrido del conociclo colectivo "Economistas 2004", organizado por Sebastián para dar apoyo al programa económico del PSOE antes de las elecciones. Al lado de, este "islote" trabajan bajo las órdenes de Serrano cuatro directores de área que responden a distintos patrones pero con uno solo reconocido como un intelectual. Se trata de Ludolfo Paramio, el pensador "orgánico" de¡ PSOE por excelencia desde que, tras tinos primeros pasos juveniles como militante en el PCE, se convirtió en un reputado investigador del marxismo y de los movimientos sociales ya dentro del PSOE ejerciendo de profesor de investigación en la unidad de Políticas Comparadas del Centro Superior de Investigaciones Científicas. Insigne defensor del guerrismo en los primeros ochenta pisó posteriormente a militar en las filas renovadoras del partido y en la fidelidad a Felipe González, con quien llegó a Secretario de Formación de la última ejecutiva federal liderada por el ex presidente. Paramio está al frente del departamento de Estudios y Análisis, el responsable de la prospección política del Gabinete y donde, dado el carácter académico de su director, parece va a residir el horizonte ideológico del presidente. Torres Mora, el anterior jefe de gabinete de Zapatero, trabajó en su día a las órdenes de Paramio en la fundación Jaime Vera para la formación de cuadros y siempre ha hablado de él con admiración. Junto a esta "rendición a los veteranos" que puede avistarse tras los nombramientos de Serrano, Guerrero o el mismo Paramio, quien pese a su experiencia es la primera vez que ocupa un puesto de semejante rango en la Administración socialista Zapatero ha dejado un hueco para un par de expertos seleccionados personalmente. Al frente del departamento de Relaciones lnstitucionales ha sido nombrado Fernando Magro, también con experiencia en la Administración ya que ocupó distintos cargos en los primeros gobiernos socialistas, entre ellos director general del Instituto Nacional de la Salud. Magro lleva asesorando a Zapatero desde 1996 cuando el presidente era diputado portavoz de la comisión de Administraciones Públicas. La única mujer del Gabinete -aquí no ha imperado la paridad impuesta en otros niveles- también cuenta con la confianza personal de Zapatero a pesar de aterrizar por primera vez en un cargo público. Se trata de Marifé Santiago, escritora y profesora de filosofía, a quien ya involucrara en su proyecto al designarla coordinadora de educación y cultura del programa electoral. Ahora se encargará de dirigir el departamento de Educación y Cultura monclovita. Finalmente,
para el área de Internacional el presidente se ha dejado aconsejar
por su ministro de Exteriores, Miguel Angel Moratinos, y ha designado
al diplomático Carles María Casajuana, catalán y
con amplio historial de destinos en embajadas españolas hasta recalar
en el Comité Político y de Seguridad de la Unión
Europea, donde ejercía hasta ahora de representante del Gobierno
español. |
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¿Y la FAES del PSOE? Aznar hizo de la FAES, la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales, su laboratorio de ideas cuando el PP estaba en la oposición y el surtidor natural de los hombres de su gabinete cuando ocupó Moncloa, Ahora, tras la marcha del palacio Presidencia¡, allí tiene instalado su despacho y el bunker de sus incondicionales. En el PSOE, desde que se perdiera el poder, en 1996, se ha echado en falta la figura de un thínk-tank al estilo de los de los partidos anglosajones, de donde sacar ideas o estímulos con los que afrontar la difícil travesía de la oposición. Cuando el entonces denominado grupo de "Nueva Vía" gana sorpresivamente el 35 congreso del PSOE y Rodríguez Zapatero asume la secretaría general, algunas de sus "nuevas" ideas -el republicanismo del irlandés Pettit o el "socialismo libertario con el que se hiciera famoso en su primera conferencia- hicieron ver a más de uno el embrión de un bíg bang ideológico. Sin embargo, la compleja tarea de Zapatero para consolidar su joven liderazgo no le dejó espacio para demasiados empeños. Fueron otros socialistas, menos ocupados en las luchas internas, quienes se afanaban en buscar el ansiado think tank. Así, fue el antecesor de Zapatero en la secretaría general y también ex ministro Joaquín Almunia, quien se puso al frente del denominado Iaboratorio de Ideas" de la Fundación Alternativas, una iniciativa que pretendía aglutinar a personalidades de la izquierda en la búsqueda de soluciones después de la derrota frente al PP. Su presidente es Pere Portabella y su vicepresidente Nicolás Sartoríus. Almunia ha sido repescado por Zapatero para cubrir el puesto de comisario europeo dejado libre por Solbes y ha sido otro ex ministro quien acaba de asumir su tarea. Se trata de Juan Manuel Eguiagaray, ex titular de Administraciones Públicas, quien en la anterior legislatura entregó su acta de diputado del PSOE para dejar paso a las huestes de la "era Zapatero" no sin cierta amargura reflejada en una carta de despedida titulada "Fin de etapa". |