Nº 605 - 31/5/2004

Las elecciones europeas, una reválida para Zapatero y Rajoy

DUELO DE EX MINISTROS

El próximo 13 de junio, José Borrell y Jaime Mayor Oreja tienen en sus manos confirmar o darle la vuelta a los resultados de las elecciones generales de marzo. Oficialmente tanto desde el Partido Socialista como desde el Partido Popular -cambiando de posición respecto a lo manifestado tras el 14-M- aseguran que estos comicios europeos tienen relevancia propia, pero a nadie se le escapa que dependiendo de quién gane se volverá a abrir o no el debate sobre la victoria socialista en marzo. Con las encuestas a su favor, Borrell insiste en la visión
europeísta de su partido, comprometido con una "Unión más fuerte e influyente", mientras Mayor Oreja, que trata de luchar contracorriente, niega el euroescepticismo que se atribuye a los populares y reclama una 'Unión de Estados y ciudadanos".

Por T L. y A. P V

Ambos son políticos veteranos, y saben lo que se juegan dentro de dos semanas, tanto a nivel personal como de su partido. La sombra de las elecciones generales planea de manera inevitable sobre estos comicios, en los que los ciudadanos están llamados a votar para elegir a los diputados españoles que integrarán el Parlamento Europeo, un órgano que cada vez tiene más poder de decisión en el complejo entramado europeo, a pesar del desconocimiento general que existe entre los españoles sobre el funcionamiento de las instituciones comunitarias.

Numerosos dirigentes del PP dijeron, con más o menos contundencia, que el triunfo de los socialistas se debió a la manipulación de la gestión realizada por el Gobierno popular tras la catástrofe del 11-M. Hasta el propio Aznar ha declarado que dicha victoria suponía un éxito para los terroristas. Sin embargo, Mariano Rajoy ha querido cambiar el tono y ha comenzado a insistir en la tesis de que las elecciones europeas tienen personalidad propia debido a la importancia de los asuntos que afectan, una línea más acorde con el argumento que no se cansa en repetir el número uno de la lista de] PSOE, José Borreli.

La primera encuesta tras las elecciones, realizada por el CIS, otorgaba a los socialistas una ventaja de diez puntos, es decir, ell doble de lo obtenido el 14-M. La que ha realizado el Instituto Opina para la cadena SER la semana pasada la reducía a ocho, pero aún así, la sensación general es que el PP puede sufrir un nuevo varapalo. Para evitarlo, Jaime Mayor Oreja trata de sortear el asunto de Iraq, que el PSOE sabe que puede explotar a su favor, y más tras el regreso de las tropas españolas, que apoyan la mayoría de los españoles. Para estos dos ex ministros que estaban fuera de la primera línea política, el resultado que obtengan el 13 de junio les supondrá una reválida personal.

Tras el bombardeo informativo de la boda real, los partidos tendrán que luchar ahora contra las vísperas de la Eurocopa y el cansancio electoral para intentar movilizar a los votantes por unas cuestiones que todavía perciben como lejanas y complicada- a pesa. de la influencia directa que tienen sobre nuestra vida diaria. Hay que tener en cuenta además que la Unión Europea está en un momento especialmente significativo, tras haber realizado la mayor ampliación de su historia, cuando intenta superar la fuerte division que causó la guerra en Iraq, y en unas semanas en las que sus dirigentes están ¡ntentando cerrar el texto más relevante de sus 50 años de historia: la futura Constitución Europea.

Borrell, el 'outsider' del ala izquierda

Leva casi 30 años afiliado al Partido Socialista Obrero Español, más de la mitad de su vida, y es que José Borrell (Pobla de Segur, Lleida, 1947) ha tenido claro desde muy joven su pasión por la política, y especialmente, su defensa de los ideales socialistas. Para ello se ha valido de unas cualidades que todos le reconocen pero que algunos distorsionan para convertirlas en defectos. Por ejemplo,donde unos ven una gran inteligencia otros ven soberbia intelectual; lo que para unos es una brillante habilidad dialéctica para otros es que le gusta demasiado oirse; y los que alaban su independencia de criterio, alejado del servilismo a los aparatos del partido, contrastan con los que le critican su excesivo individualismo . "Un sabio distraído", llega a calificarle un amigo, o un arrogante engreído, para los que menos le quieren.

Y es que con Josep, Pepe o Borrell, según quien le llame, es difícil permanecer indiferente. Desde la casa de su padre panadero donde nació, en el pequeño pueblo leridano de la Pobla de Segur, en el pre-Pirineo, hasta los amplios despachos de los eurodiputados en Bruselas, Borrell ha tenido una larga trayectoria. Primero académica, con una licenciatura de ingeniero aeronáutico

por la Universidad Politécnica de Madrid y un doctorado en Ciencias Económicas por la Universidad Complutense de la capital. Completó su formación en Estados Unidos y Francia gracias a unas becas de la Fundaciones March y Fullbright, y realizó un Master en Investigación Operativa en la prestigiosa universidad californiana de Stanford, y un Master en Economía de la Energía por el Instituto Francés del Petróleo. Antes había pasado por Israel, atraído por el experimento socialista de los kibbutz, y fue allí donde conoció a su mujer, Carolina Mayeur, con la que tiene dos hijos y de quien se separó a mediados de los 90.

Un joven Borrell con solo 28 años regresa a Madrid en 1975, en plenos estertores de la dictadura franquista, se afilia al Partido Socialista e inicia su actividad Política con la colaboración de Luis Solana y Luis Carlos Croissier en la Agrupación Socialista de Madrid-Norte, cantera inagotable de dirigentes durante el mandato de Felipe González. Su primer cargo fue el de concejal de Hacienda del Ayuntamiento de Majadahonda -población madrileña donde ha vivido en diferentes periodos- bajo la dirección de José María Rodríguez Colorado, quien más tarde fuera director general de la Policía. De su gran capacidad da idea el que durante un largo periodo fuera capaz de compatibilizar este cargo con el de director de Sistemas Informáticos de la petrolera Cepsa y las clases que impartía en la Facultad de Económicas de la Complutense.

Este apasionado de las matemáticas dio el salto a la política nacional con la primera victoria de Felipe González, y se convirtió primero en secretario general de Presupuestos, y dos años después en secretario de Estado de Hacienda del ministerio de Economía que dirigía Carlos Solchaga. En los ocho anos en el cargo, Borrell alcanza fama nacional por su rigor en el establecimiento y la aplicación de un sistema fiscal que quiso hacer del pago de impuestos una obligación, pero también casi una virtud. Aquí tiene la oportunidad de aplicar su visión ideológica, una firme defensa del "proyecto socialdemócrata", como él mismo lo califica en el libro La memoria recuperada de María Antonia Iglesias, que `tiene su base en el equili rio territorial y en la mejora de las condiciones de vida de los ciudadanos". Esta creencia en la necesidad de mantener sus convicciones le ha traído problemas en numerosas ocasiones, como reconocen en su entorno. Desde el partido se afirma que una de sus diferencias con González eran sus ideas "excesivamente firmes", frente a la mayor disposición del entonces presidente del Gobierno a modificar su postura. Desde entonces se le atribuye una posición más a la izquierda que la cúpula del partido -aunque él siempre dirá que se sitúa "a la izquierda del centro"- y una independencia que evita que tenga apoyos estables en el partido, aunque a cambio le permite conectar muy bien con las bases. Tampoco se integrará en el guerrismo, a pesar de ser parte del ala izquierda, y solo contará con su apoyo más tarde de manera circunstancial.

Su voz propia ya le hace temible a muchos de sus compañeros cuando en 1991 Felipe le da el gran premio y le nombra al frente de un superministerio: Obras Públicas, Transporte y Medio Ambiente. "Esta fue una época muy interesante", confiesa Borrell a María Antonia Iglesias, "especialmente desde el punto de vista intelectual, con discusiones en el seno M Gobierno entre el gran Ministerio inversor que Felipe me había dado y los ministerios económicos", reconociendo los enfrentamientos con su antaño colega Solchaga y posteriormente con Pedro Solbes, Pero la labor que realiza este catalán minucioso, exigente y perfeccionista es más que notable, contribuyendo a la modernización de sectores tan importantes como el transporte y las telecomunicaciones. Aquí también tuvo encontronazos importantes, sobre todo con Bono, con quien mantiene desde entonces una postura crítica.

Por entonces ya se había trasladado políticamente a Cataluña, en busca de mayores soportes de los que tenía en la FSM. Recibido inicialmente con satisfaccción en un PSC que controlaba férreamente Narcís Serra y Josep María Sala, pronto se distanciará de su órbita, y tendrá sus diferencias también con el actual presidente de la Generalitat de Cataluña, Pasqual Maragall, aunque seguirá como diputado por Barcelona desde 1986 hasta este mismo año. Las tensiones en el Partido Socialista estallan al salir del Gobierno, a partir de 1996, y la ambición que todos le reconocen le empuja a presentarse como candidato en las inéditas elecciones primarias que celebra dos años después el PSOE para elegir a su candidato a la Presidencia del Gobierno. Es el periodo más convulso de su carrera; en poco más de un año tiene que batallar duramente contra el aparato del partido,con González a la cabeza, que apoya a Joaquín Almunia -solo obtiene cierto respaldo de los guerristas; obtiene una sorprendente victoria que le concede una aureola de renovación e ilusiona a ¡as bases socialistas; pero se va desinflando rápidamente, con zancadillas de su propio partido, al que se enfrenta desde la estructura paralela que creó con la Oficina de Candidato. Al frente de la misma, Luis Yañez, uno de sus principales colaboradores junto con su compañera sentimental, la actual ministra de Medio Ambiente Cristina Narbona. Otros apoyos han sido el ex ministro Fernando Morán -ahora retirado, el también ex ministro Virgilio Zapatero y algún compañero catalán como José Montilla, actual ministro de Industria, Comercio y Turismo.

En mayo de 1999 se produce el terremoto político que le lleva a renunciar y a partarse de la primera línea de la política durante un tiempo. Dos inspectores de Hacienda catalanes, cercanos colaboradores suyos son acusados de corrupción, y antes de que el escándalo le arrastre dimite inmediatamente como candidato, muy afectado. "Borrell tiene una integridad rayana en el puritanismo", asegura Yáñez, que publicó un libro sobre este convulso año, y este asunto "le tocó muchísimo anímicamente".

Sin embargo, la política española no ha perdido a este clarísimo animal político. Borrell regresa al primer plano de la vida pública con su candidatura a las elecciones europeas, un puesto que reconoce la labor realizada en el ámbito europeo desde la legislatura anterior como presidente de la Comisión Mixta Congreso-Senado para la Un¡( Europea. Además Borrell ha representado Parlamento español en la Convención, el ór gano que se ha encargado de realizar el pro yecto de Constitución Europea, lo que le ha convertido en un gran experto sobre la UE. José Luis Rodríguez Zapatero ha hecho gala una vez más de su capacidad integradora, y ha preferido recuperarle, dejando atrás po sibles diferencias y prefiriendo "no dejar nadie valioso en la cuneta", como añden fuentes socialistas. Además, en este Gabinete Borrell cuenta con buenos apoyos, como Narbona, Montilla, o quien fuera su colaboradora, Elena Salgado.

Esta misma semana tendrá la oportunidad de demostrar su habilidad oratoria frente a Mayor Oreja en el primero de los debates e televisión. "Volvemos a Europa", es el lema socialista para esta campaña, que Pepe Borrell pretende centrar en la decidida voc a ción europeísta de su partido, con quien España ya está "recuperando su lugar y su papel en el liderazgo entre los grandes de la Unión" como dice el Manifiesto Europeo socialista, y en la dura crítica a la política "antieuropeísta" del Gobierno de Aznar, a quien ha responsabilizado de "la enorme división entre los europeos".

En la lista, junto a este apasionado por e, montañismo se encuentra Rosa Díez, ante rior número uno, y cuyas divergencias coi el partido parecen ir en aumento. Buiselas será una etapa más para Borrell, un corredor de fondo, como él mismo se ha definido, que en el Parlamento Europeo seguirá luchando por defender los valores en los que cree firmemente. Entre ellos, una Europa laica, como no podía ser menos en un amante de la Ilustración y la Revolución Francesa.

Mayor Oreja, el 'profeta' de España

Sus ansias centralistas -más acusadas, si cabe, que las de José María Aznar le han jugado algunas malas pasadas, pero él no ceja en su empeño. E Cree que el PSOE llevará a España a la fragmentación si continúa negociando reformas estatutarias con los nacionalistas, que, a día de hoy, se han convertido en los demonios favoritos del 'número uno' del PP para las inminentes elecciones europeas. Así se lo trasladará este martes, sin ningún género de duda, a su rival principal, el socialista ]osé Borrell, ante las cámaras de Telecinco. Hay, pues y finalmente, debate incluso, debates y Jaime Mayor Oreja (San Sebastián, Guipúzcoa, 1951) seguirá erigiéndose como el profeta de España, en la televisión, en Euskadi, en Madrid, en Europa y en donde haga falta.

El Ministerio de interior, en el que estuvo desde 1996 hasta 2001 y en el que aterrizó desde el País Vasco, fue su catapulta hacia el reconocimiento de la opinión pública. Desde que Aznar lo acogió en su Gabinete, su valoración creció de forma impetuosa hasta convertirse, una y otra vez y para desesperación de algunos ministros -dicen las malas lenguas que, incluso, del propio ex presidente-, en el titular más apreciado por los ciudadanos. Es cierto que Interior ha sido siempre el departamento más 'agradecido' frente a la opinión pública, pero Jaime Mayor siempre aprobaba, con nota y sin ser ministro.

A pesar de todo, su trayectoria no es, ni mucho menos, un camino de rosas y de la misma forma que goza del afecto de la mayor parte de los españoles, los que no le reconocen mérito alguno pasan al otro extremo y le critican con dureza. Esa fracción está, además, ubicada en Euskadi, en donde el ex ministro desarrolló la mayor parte de su carrera política (presidente de UCD de Guipúzcoa, delegado del Gobierno en el País Vasco, candidato a lehendakari por Coalición Popular, diputado y portavoz del Grupo Popular en el Parlamento vasco, diputado autonómico por Álava, candidato a la Alcaldía de San Sebastián, concejal y portavoz del PP, tres veces candidato a lehendakari por el PP, ... ) De su dedicación a la política vasca, por la que sacrificó su sitio en la política nacional, sólo obtuvo derrotas y hasta lágrimas, porque Mayor Oreja lloró junto a sus más íntimos cuando, tras una durísima campaña en la que se alió con los socialistas, entonces de Nicolás Redondo Terreros, las urnas vascas dieron la victoria al PNV de sus desvelos, que, encima, salió reforzado esa fecha maldita en los anales de Mayor, el 13 de mayo de 2001.

Sin embargo, dicen en su entorno que cuando se le pregunta estos días cómo es posible seguir, y aun ser candidato del PP a las europeas, con tantas derrotas electorales a cuestas, él sonríe "con ese semblante triste, que no se corresponde con la realidad" y asegura que sus derrotas son lo de menos. La muerte de tantos de sus compañeros a manos de ETA es lo realmente importante, aquello por lo que merece la pena seguir luchando. Y tanto, pues parece que a Mayor Oreja le llovieron ofertas para incorporarse a la empresa privada, pero las rehusó amablemente por su puesto de salida en las listas europeas.

Mariano Rajoy confía en el tirón de Mayor para el 13-1, pero algunos de sus compañeros de la calle Génova no lo tienen tan claro: "En esta ocasión, el secretario general debería fiarse del criterio de Aznar, que lo eligió a él como sucesor a pesar del tirón de Mayor Oreja; y se trataba de ganar las elecciones, ¿no?". Porque también el vicesecretario del PP perdió la batalla para hacerse con el sillón de Aznar, si bien, visto lo visto, la noche del 14-M debió dar más de un suspiro de alivio, consciente de que una derrota en las generales ya sería demasiado, y no sólo políticamente.

De Jaime Mayor Oreja, aunque no fue tan contundente como Rodrigo Rato, hoy flamante director gerente del FMI, dijeron en su día que, además de querer ser el sucesor, "trabajaba para ello", tratando de ganarse adeptos. Desde luego, contaba con mucho apoyo en el partido, y con el aliciente de sus buenas notas frente a la opinión pública. Por otro lado, sus coqueteos con la empresa privada -por la que dejó la política entre 1986 y 1989- no le suponían ningún lastre, como le sucedió al ex ministro de Economía, a pesar de que en numerosas ocasiones se le intentó relacionar con temas tan escabrosos como la seguridad privada en el País Vasco. No se logró demostrar nada, por lo que la imagen de Mayor para ser el sucesor de Aznar, entonces parecía que con La Moncloa incluida, se mostraba impoluta, o, dicen, eso creyó él.

Cuando el ex presidente del Gobierno eligió a Rajoy, Mayor, con su gozo muy por debajo del cacareado pozo, fue colocado en varios puestos, todos relacionados con un Ejecutivo que el PP no soñaba tan siquiera perder. Desde una potente Vicepresidencia hasta la Presidencia de la Cámara Alta se vieron adecuadas para un político que, a pesar de sus derrotas, seguía despotricando contra los nacionalistas y advirtiendo del 'lucifer rupturista' que llevaban dentro. Se puso a disposición del elegido y siguió batallando en Euskadi, como portavoz del PP vasco en el Parlamento de Vitoria, aunque allí se empezaba a barajar 'sotto voce' su relevo, pues Mayor Oreja no estaba dispuesto a asumir una nueva derrota como candidato a lehendakari, y las elecciones vascas son en 2005.

Ahora, su designación como 'número uno' para Europa ha acelerado el proceso y en el PP se debaten los partidarios de Carlos Iturgaiz, que, sin embargo, acompaña a Mayor Oreja por su periplo europeo como integrante de las listas, y los de Loyola de Palacio, que siempre ha hecho de la causa popular vasca una de sus prioridades. Pero en Euskadi no quieren intromisiones de Madrid, como sería la de la comisaria europea. Creen que entre ellos hay gente lo suficientemente preparada como para afrontar el papel de Mayor (si no regresa Iturgaiz, Carmelo Barrio, María San Gil o el propio Antonio Basagoiti, impulsor entregado de la candidatura de Carlos Iturgaiz), si bien cuentan con un nada despreciable sector partidario de Loyola De Palacio en sus propias filas, que está liderado por el alcalde de Vitoria, Alfonso Alonso.

Mientras tanto, el PP se prepara para la batalla europea con Mayor Oreja al frente. Nunca tan poco entusiasmo se ha respirado en el bunker madrileño de la calle Génova, sostienen algunos de sus habitantes, pues aunque Rajoy se ha cansado de decir a cuantos quieran oírle que el 13-] no se afronta como una segunda vuelta de las pasadas generales, lo cierto es que él mejor que nadie sabe lo bien que le vendría al partido el bálsamo de unos buenos resultados. De momento, ha hecho algunos cambios en el núcleo duro, aunque sin ninguna novedad y apenas unas leves pinceladas de cambio: la Secretaría Ejecutiva de Política Económica y Empleo queda en manos de la ex ministra Elvira Rodríguez, que se perfila como nueva mujer fuerte del aparato económico en lugar de Rato, y la de Asuntos Sociales y Política Migratoria en las del ex secretario de Estado Rafael RodríguezPonga. Asimismo, BaudilióTomé fue rescatado del paro que le supuso su sustitución en el núcleo duro del laboratorio ideológico de Aznar por Javier Fernández-Lasquetty e incorporado a la Secretaría Ejecutiva de Estudios y Programas, en sustitución de Agustín Conde. Por su parte, José Luis Ayllón es desde la semana pasada el secretario de Análisis y Seguimiento.

El lema de las europeas -Contigo fuertes en Europa'- ha pasado a un segundo plano tras conocerse la cuña radiofónica de los populares para las mismas: `España necesita que votes a¡ PP. Pásalo...". Cercanía y humor, tratando de desembarazarse de la figura rígida de Aznar, que no participará en la campaña, son las notas que los populares quieren hacer prevalecer junto al tirón que le otorga Rajoy a Mayor Oreja. Y el líder de¡ PP sabe que más le vale acertar, pues si los resultados no son los esperados, deberá poner su liderazgo encima de la mesa para ver si cuenta con el -al menos aparenterespaldo de sus compañeros. los mismos que confirman que Alberto Ruiz-Gallardón acecha desde su guarida madrileña.






 


 

El 'professore', contra el 'cavaliere'

Bornano Prodi es la gran esperanza del centro izquierda italiano, y su presencia en la vida política ha empezado a dar resultados. Para empemr, Ira logrado que gran parte de la oposición de izquierda, que casi parece hacer gala de su división, se una en la lista 1nidos en el Olivo" para el 13 de junio.

El primer ministro Silvio Berslusconi, consciente del daño que le puede hacer quien ya le derrotara en las (,lecciones de 1996, le acusa de aprovecharse de su actual cargo para perjudiPor ejemplo, con el expediente de alerta temprair¿¡ abierto a Italia por tener un déficit excesivo. Berlusconi suma a su control sobre la vida política, económica y mediática en Italia el número uno en la lista europea de Forza Italia, un escaño de eurodiputado que lógicamente no ocupará.

Al igual que en España, la guerra de Iraq desempeñará un papel decisivo en estos comicios, para los que el centro izquierda asegura tener la ventaja en los sondeos, Hace un par de semanas la oposición conseguía, en otra extraña demostración de unidad, pedir el regreso de las tropas italianas en Iraq hasta que la ONU no se haga cargo de la caótica situación en este país. Hay que tener en cuenta que si

guen secuestrados tres italianos, un factor que está pesando mucho en la opinión pública.

Enfrentado a continuas huelgas (en la justicia o los transportes, por mencionar las últimas) Berlusconi, que ya se ha convertido en el primer ministro italiano más longevo, pretende aguantar los dos años que restan hasta las próximas elecciones generales. Mientras aprovecha para explotar su papel del nuevo aliado más fiel en Europa de Bush, que visitó Roma la semana pasada en medio de las protestas de miles de personas encapuchadas como los priisioneros iraquies.

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