Nº 604 - 24/5/2004

Prestigiosas firmas de moda se disputan su armario


LETIZIA, LA PRINCESA MODELO


La Princesa de Asturias ha entrado en la Casa Real por la puerta grande. Boda en la Catedral de la Almudena, almuerzo nupcial en el Palacio de Oriente y una Alteza de marido. A partir de ahora deberá estar a la altura de éstos y otros muchos privilegios, ofreciendo la mejor imagen que de ella se espera. Por eso, desde que se
anunciara su compromiso matrimonial, empezó a componer el armario de la que será reina de España. Y no repara en gastos. A sus trajes de Adolfo Domínguez de presentadora del telediario se suman las chaquetas de Chanel y los bolsos de Prada. Las firmas de prestigio se frotan las manos con su modelo de lujo.

Por Virginia Miranda

Después de meses de preparativos, la boda de¡ siglo por fin se ha celebrado. El enlace real ha respondido a las altas expectativas de los contrayentes y organizadores, la apoteosis de la monarquía ha alcanzado su máximo expiendor y, por qué no decirlo, los invitados a la ceremonia han lucido sus mejores galas dando que hablar durante varios días a los espectadores en general y a los comentaristas en particular.

Porque pira ser sinceros, a la mayor parte de la opinión pública, lo que de verdad la tenía intrigada, era la pasarela de moda en que se iba a convertir la alfombra roja de camino a La Almudena. Las damas de la alta sociedad española, las esposas de presidentes y primeros ministros de medio mundo y las mujeres de las Casas Reales europeas no han defraudado a nadie. Sus tocados, sus trajes bordados en sedas y tules y sus estilizados estilelos han sido, para bien o para mal, los temas más recurrentes de la crónica rosa. Pero sin duda, el traje de la novia, el secreto mejor guardado de la boda -o casi-, ha sido el gran protagonista de¡ enlace. El vestido de Pertegaz, realizado con seda de la empresa española Catalá y confeccionada con 12.000 hilos de oro, lució espléndido la mañana de¡ 22 de mayo. El estilo de la novia fue, una vez más, el centro de todas las miradas, algo a lo que se ha venido acostumbrado desde hace más de seis meses. La hemeroteca de la prensa española está repleta de noticias acerca de los trajes, bolsos y zapatos que luce Doña Letizia Ortiz. Cada una de sus apariciones públicas ha venido acompañada de¡ comentario correspondiente sobre su indumentaria, ya sea para hablar de su progresivo abandono de¡ pantalón o para hacer cábalas sobre los centímetros de sus tacones de vértigo. Mientras, ella ha aderezado cada una de las informaciones con un fondo de armario cada vez más lujoso y selecto, convirtiéndose en una modelo de excepción para las prestigiosas firmas de moda.

Hasta que llegara Doña Letizia a la Familia Real, el vestuario de los Reyes y sus hijos apenas habían suscitado tanto interés. Tan sólo la Infanta Elena, desde que contrajo matrimonio con Jaime de Marichalar, fue objetivo de numerosos comentarios acerca de su acertada elección de Christian Lacroix como su modisto de cabecera para las ocasiones especiales. Pero aquello se queda corto con la expectación que genera el estilo de la Princesa de Asturias y con su especial predilección por la ropa de marca. Cuando aún era un rostro desconocido, Doña Letizia solía comprar en las cadenas de la empresa inditex -Zara y Massimo Dutti-. A medida que empezó a aparecer ante las cámaras, sobre todo durante su etapa en TVE, comenzó a tener mayor poder adquisitivo, lo que le permitió comprar un buen número de trajes del diseñador gallego Adolfo Domínguez. Fue tras el anuncio de su compromiso matrimonial con el Príncipe Felipe el pasado 1 de noviembre cuando empezó a lucir un vestuario mucho más selecto. Lo hizo en su pedida de mano. La Princesa de Asturias eligió para la ocasión un favorecedor conjunto de Arman¡ valorado en cerca de 1.200 euros.

Doña Letizia fue criticada por haber aparecido ante las cámaras de blanco y con un dos piezas de chaqueta y pantalón. Se dijo que debería haber reservado el color para el día de la boda y haberse decantado por una falda, más acorde con las normas de protocolo. Sin embargo, en líneas generales, los comentarios a cerca de su estilo siempre son favorables. Tanto es así que desde que se conoció su compromiso empezó a ser comparada con Rania de ]ordania, esposa del rey Abdalá II y, según ¡os expertos, una de las mujeres más elegantes del mundo.

Sin abandonar los diseños de Adolfo Domínguez, que escogió para asistir a la recepción ofrecida por la Casa Real a la Diputación Permanente del Consejo de la Grandeza, al Teatro Real durante la representación de la ópera Tosca o a la iglesia de jesús de Medinaceli, Doña Letizia Ortiz ha al

ternado conjuntos de otros diseñadores españoles con los trajes y complementos de firmas francesas e italianas. La ropa de Purificación García, Antonio Pernas, Ángel Schlesser, Miguel Palacio y Miriann Ocáriz, los zapatos de Pura López, Lurueña, Lamarca y Pepe Rico y los bolsos de Loewe pertenecen a ¡a nómina nacional. Mientras, los trajes de Emporio Arman¡ y Chane¡ y los accesorios de Dolce & Gabbana, Prada y Dior forman parte de su guardarropa internacional. La princesa de Asturias no repara en gastos. El precio de los complementos oscila entre los 300 y los 700 euros, mientras que algunos de sus trajes no baja de los 3.000 enros. Además, a Doña Letizia no se la ha visto repetir vestuario en ninguna ocasión; tan sólo los zapatos y bolsos, casi siempre a juego, los ha combinado con diferentes modelos.

Su puesta de largo ante la realeza europea en la boda de Federico de Dinamarca y Mary Donaldson tampoco estuvo exenta de lujo. Doña Letizia Ortiz encargó al diseñador español Lorenzo Caprile cuatro vestidos de gala, valorado cada uno de ellos en 6.000 euros. Dos de ellos los lució la víspera de la ceremonia y el día del enlace y otro lo reservó para la cena ofrecida por los reyes el pasado viernes en el Palacio de El Pardo.

El desembolso requerido para semejante guardarropa, costeado por la asignación que el Rey concede al Príncipe heredero los Presupuestos Generales del Estado de 2004 destinaron una partida de más de 7,5 millones de euros para que Don Juan Carlos administre libremente-, no ha planteado objeción alguna entre la opinión pública, al menos de forma pública y notoria. Es más, algunos justifican este volumen de gastos con el argumento de que la Princesa de Asturias pasa a ser un símbolo de la más alta institución del Estado y su papel de representación requiere de una imagen acorde con las circunstancias. Además, estilistas y profesionales del mundo de la moda consideran que la mujer del heredero de la Corona va camino de convertirse en la mejor embajadora de la moda española, ya sea en sus comparecencias públicas en España o en los actos en el extranjero.

Pero más allá de la oficialidad del cargo, ser futura Reina y lucir estupenda la moda de temporada tiene otro tipo de implicacio

nes. Doña Letizia se ha convertido en una rentable, maniquí para las firmas de lujo. Todas quieren colgar de su armario alguna de sus creaciones para obtener una jugosa publicidad gratuita. Algunas incluso envían a La Zarzuela sus diseños con la esperanza de que la esposa de Don Felipe escoja entre tedas ellas y las aproveche para asistir a uno de sus muchos compromisos oficiales. Elena Benarroch y Pura López han mandado a la Princesa de Asturias algunos de sus complementos, y aunque en ocasiones no se ha confirmado si Doña Letizia ha lucido o no la totalidad de los envíos, su objetivo, en parte, ya se ha visto satisfecho: su nombre ha sido vinculado al de la futura Reina de España, lo que les convierte en sinónimo de elegancia y distinción.

Mientras, las cadenas de ropa más modestas ya se las han ingeniado para que las mujeres españolas, con independencia de la cantidad de ceros de su cuenta corriente, puedan emular a la Princesa consorte. El conjunto de Armani de la pedida de mano ya tiene dos imitadores. El primero fue Zara, la cadena de moda más popular del empresario gallego Amancio Ortega. Esta primavera ha puesto a la venta un dos piezas muy similar al del diseñador italiano, y tan sólo incluye pequeñas variaciones en la forma del escote y el tejido para evitar demandas por plagio. Límite, una tienda modesta de La Coruña, también comercializa un diseño muy parecido y el volumen de demanda ha obligado a su propietaria a solicitar más modelos al taller de costura.

Hasta aquí, cualquier intento por tratar de sacar provecho de la imagen de la Princesa de Asturias parece lícito. Sin embargo, la tentación de ir más allá puede reproducir en firmas de moda femenina los mismos que otras empresas vienen cometiendo hace años -ver despiece "La Familia Real patrocinada, y una más". Agasajar a los Reyes y a sus hijos con regalos para relacionar su nombre al de la monarquía puede resultarles muy rentable, pero a la Corona le hacen un flaco favor. El papel del jefe del Estado aparece deslucido cada vez que don Juan Carlos cede su buen nombre en beneficio de una regata de vela o de un nuevo modelo de automóvil y a lo largo de la última década el monarca ha aparecido en más noticias de la crónica social que en informaciones políticas. La Zarzuela está tratando de reconducir la situación para que la Familia Real deje de aparecer con tanta frecuencia en los programas y revistas del corazón, pero si Doña Letizia no logra contener los regalos envenenados, poco podrá hacer la Casa Real para evitarlo.


 

LA FAMILIA REAL PATROCINADA ... Y UNA MÁS

Si la Princesa de Asturias se deja embelesar por la poderosa atracción de las marcas, su familia política poco tiene que reprocharle, Los Reyes y sus hijos llevan años disfrutando de los obsequios interesados de empresas españolas y extranjeras. Les basta conocer los pasatiempos preferidos de la Familia Real española para acertar con el regalo y lograr a cambio un rentable publicidad. La organización de competiciones deportivas patrocinadas por el monarca o sus hijos es una constante. La Copa del Rey de vela-Trofeo Agua Brava cuenta con la presencia de Don Juan Carlos que participa a bordo del Bribón patrocinado a su vez por La Caixa . La imagen corporativa de la entidad ca talana está diseminada por todo el barco y luce también en la indumentaria de toda la tripulación, incluida la del Rey.

Pero la marca de colonia no es la única que saca provecho de la afición naútica de la Familia Real. La marca de reloj . es Breitling da nombre a la regata que desde hace casi diez años organiza el club naútico Puerto Portals. El Príncipe ha participado a bordo del CAM, patrocinado por la Caja de Ahorros del Mediterráneo. Otro tanto de lo mismo ocurre con el Trofeo de Vela que anualmente organiza en Barcelona la marca de ropa masculina Ermenegildo Zegna, donde también participa la Infanta Cristina. En la Ciudad Condal también se celebra la Regata Freixenet, organizada por la marca de cava presidida por José Ferrer. Otras firmas que dan nombre a este tipo de competiciones son Osborne en la Semana Náutica del Puerto de Santa María, y Rolex en el campeonato del mundo IMS. En ambas también participa la Familia Real. Mientras, la Infanta Cristina es el reclamo publicitario de Azur de Puig en todas las competiciones de vela en las que compite.

En la temporada de esquí, la presencia de la Familia Real en Baqueira Beret o Sierra Nevada también es un buen reclamo publicítarío. Así, las botas Nórdica, las tablas Rossignol y los anoraks Descente hacen su agosto en plenas navidades.

Pero el regalo estrella ha sido sii duda el yate Fortuna. Un grupo di empresarios baleares se lo cedieron al Patrimonio del Estado haci cinco años para uso y disfrute d Don Juan Carlos y su familia. La lujosa embarcación costó 18,000 eu ros (3.000 millones de las antiguas pesetas) y está equipada con la má: moderna tecnología. La excusa d semejante dispendio esgrimida por los generosos empresarios fue quc de este modo la Familia Real se. guiría acudiendo a disfrutar de sus vacaciones estivales en el Palacio de Marivent de Mallorca. El objetivo lo han lo logrado con creces, aun a costa de que otras autonomías queden en desigualdad de condiciones. El yate Fortuna mantiene al Rey atado a las Islas Baleares y otros destinos turísticos se lamentan de no poder contar con la presencia de los monarcas españoles.

Hemeroteca Esta semana