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El fundador del conservador
Camino Neocatecumenal cuenta con el impulso de la jerarquía católica
ROUCO APOYA EL AVANCE
DE LOS'KIKOS'EN ESPAÑA
No es casualidad
que Kiko Argüello haya sido el autor de las ya polémicas pinturas
de La Almudena. El pintor, fundador del Camino Neocatecumenal, uno de
los grupos más conservadores entre los católicos, lleva
años gozando del impulso de la Conferencia Episcopal Española
que preside el cardenal Rouco. Gracias a él sus miembros, que ya
se cuentan por miles, han logrado infiltrarse y "controlar",
según sus críticos, un cada vez mayor número de parroquias
además de disponer de tres seminarios en España. Esta expansión,
menos llamativa que la de otros grupos como el Opus Dei, se vio animada
también durante la etapa del PP en el poder.
Por Inmaculada
Sánchez
Pocas cosas suelen suceder por pura casualidad. Y la elección de¡
pintor que ha decorado el ábside de La Almudena, donde el próximo
sábado se casará el príncipe Felipe con Letizia Ortíz,
no es, precisamente, una de ellas.
El descaro del artista, que no ha tenido reparo alguno en no trabajarse
unos bocetos nuevos para la catedral española y, simplemente, ha
autocopiado otros realizados hace años (Ver recuadro "Las
pinturas tienen otra copia anterior en Italia') han dado pie al espectáculo
y a que su nombre se haya hecho más famoso de lo deseado, por él
mismo, siempre reacio a entrevistas y fotos, y por la propia Conferencia
Episcopal, que ha tenido que improvisar todo tipo de explicaciones respecto
a la elección del pintor.
Haya habido, o no, oferta previa a varios artistas antes de designar a
Argüello lo cierto es que la obra del desconocido pintor, no la pictórica
sino la pastoral, viene siendo una antigua aliada del sector más
conservador de la Conferencia Episcopal.
Como ya informó EL SIGLO hace más de tres años (Ver
en el nº del 8 de enero de 2.001: "La derecha católica
avanza en España. Los `neocatecu mena les" se infiltran en
seminarios y parroquias") las comunidades fundadas por Francisco
José Gómez de Argüello, más conocido como "Kiko",
en
1964 han vivido una expansión mundial durante el Pontificado de
Juan Pablo II y en España especialmente durante los años
del Partido Popular en el Gobierno.
No en vano su único seminario en España hasta la victoria
electoral de Aznar era el de Madrid, inaugurado en 1991. Posteriormente,
en 1998, el obispo de Córdoba de entonces, monseñor Martínez
Fernández, y el titular de la diócesis de Castellón,
monseñor Reig Pla, un año después, dieron el visto
bueno para la construcción de sendos seminarios en sus ciudades.
La inauguración de seminarios no es un hecho anecdótico
en la trayectoria de los neocatecumenales, movimiento que tiene su alimento
en la vida interna de las diócesis -sin el visto bueno de¡
obispo de turno apenas pueden hacer proselitismo-. Ya en su origen fue
el arzobispo de Madrid en los años
60, Casimiro Morcillo, quien les dió carta de naturaleza tras descubrir
en Argüello, un hijo de buena familia iluminado por el vacío
de su vida y llegado a las chabolas de Palomeras Altas en busca de la
rendención para los pobres, un perfecto líder populista
con quien frenar la activa agitación política procomunista
con un señuelo espiritual tan de¡ gusto de las clases populares.
Sólo la etapa al frente de la archidiócesis de Madrid de
Enrique Tarancon supuso una remora para la expansión de los "kikos".
Tras él, Angel Suquía les abrió las puertas de las
parroquias madrileñas donde suelen "ocupar" con
su trabajo
voluntario desde las catequesis de las comuniones hasta los cursillos
prematrimoniales para las parejas, expulsando a cualquier otro grupo de
seglares que pretendan trabajar en la comunidad parroquial.
De Roma llegó su consagración, donde Argüello y la
cofundadora de las comunidades, Carmen Hernández, una monja licenciada
en químicas y que preparaba su camino a las misiones cuando cruzó
su trayectoria con "la visión" de Kiko, habitan desde
que en 1990 Juan Pablo II dio el visto bueno al movimiento con una `Carta
de Reconocimiento" en la que exhortaba a los obispos a "valorar"
y ayudar su obra.
Con esta "carta de presentación" los "kikos"
iniciaron una agresiva expansión en Espana y Latinoamérica,
donde envían regularmente a familias de su comunidad en labor de
"misiones". Tras la llegada de Rouco a la archidiócesis
de Madrid y, posteriormente, a la presidencia de la Conferencia Episcopal,
los neocatecumenales tuvieron mucho más fácil abrir nuevos
seminarios en España -a pesar de las críticas de algunos
prelados por cuanto suponen una vía paralela de formación
de sacerdotes no controlados por la diócesis ordinaria- e involucrarse
en la vida cotidiana de las parroquias.
Hace apenas dos años, en 2002, el actual Papa les concedió
un máximo honor al aprobar su Estatuto fundacional, con lo que
los reconoció oficialmente como 'itinerario de formación
católica válido para la sociedad de hoy", según
palabras de Juan Pablo II.
La polémica sobre el avance de su camino, mucho menos conocido
que el de otros colectivos con similares principios ideológicos
que persiguen a sus fieles entre las clases dirigentes, como el Opus De¡
o los Legionarios de Cristo, apenas ha sobrepasado los límites
de la polémica interna en el mundo eclesial. Sin embargo, tras
la llegada de Rouco al frente del Episcopado, su labor entre las clases
bajas, ante fas que promociona el valor de la familia más tradicional
y la espiritualidad y la liturgia como respuesta al conflictivo mundo
moderno, ha sido muy valorada entre la jerarquía católica.
El hermetismo de sus actividades -en eso comparte doctrina con el Opus
De¡ o la Legión de Cristo-, a las que la Administración
en los últimos años ha dado rienda suelta, impide conocer
el verdadero alcance de su realidad
en nuestro país. Ademas, al no ser considerada organización
religiosa ni seglar alguna que precise inscripción en el registro
del Ministerio de justicia el control de sus cifras se convierte también
en objeto de selecta aproximación.
Una fundación, la denominada Familia de Nazaret, constituida en
1992, es la única vía para acercarse al movimiento. Su principal
responsable en España hace tres años, Rafael Gómez
de Salazar, reconocía a EL SIGLO el "objetivo fiscal"
de la misma, lo que da idea de que el volumen del dinero manejado requería
la búsqueda de una optimización ante Hacienda.
Entre las cifras extraoficiales manejadas por algunas fuentes sobre el
presupuesto de las actividades de los neocatecumenales se citan cerca
de 120 millones de euros anuales, cantidad nada extraña si se tienen
en cuenta los seminarios de formación de sacerdotes y las misiones,
principalmente en América Latina, que ha de mantener.
Las vias de ingresos también son oscuras. Según los estatutos
de la fundación su financiación llega a través de
donaciones privadas y, según quienes conocen la vida interna de
estos grupos, de recaudaciones y colectas aparte de la aportación
de un porcentaje de los salarios de los fieles e, incluso, de la totalidad
de la herencia de la mayoría, lo que provoca no pocos problemas
con sus familias y acusaciones, en algunos casos, de un manejo de las
voluntades cercano a la práctica de las sectas.
"Para el Vaticano, actualmente, los neocatecumenales son una buena
punta de lanza para recuperar a colectivos que podrían caer en
movimientos protestantes, dado su gusto por la liturgia y las expresiones
musicales con un cierto componente lúdico que enganchan muy bien
a gente de nivel cultural medio o bajo -es habitual ver a Kiko con su
guitarra en numerosas celebraciones-", explica un experto en movimientos
católicos.
Tras este barniz, el cultivo de la familia tradicional, la oración
y la obediencia a Roma les han dado su actual lugar en España.
Y a su fundador, el privilegio de decorar La Almudena. Aunque a estas
alturas, puede que monseñor Rouco esté arrepentido de haber
dado a Kiko Argüello tamaña oportunidad de hacer famosa su
pintura.
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