Nº 603 - 17/5/2004

El fundador del conservador Camino Neocatecumenal cuenta con el impulso de la jerarquía católica


ROUCO APOYA EL AVANCE DE LOS'KIKOS'EN ESPAÑA


No es casualidad que Kiko Argüello haya sido el autor de las ya polémicas pinturas de La Almudena. El pintor, fundador del Camino Neocatecumenal, uno de los grupos más conservadores entre los católicos, lleva años gozando del impulso de la Conferencia Episcopal Española que preside el cardenal Rouco. Gracias a él sus miembros, que ya se cuentan por miles, han logrado infiltrarse y "controlar", según sus críticos, un cada vez mayor número de parroquias además de disponer de tres seminarios en España. Esta expansión, menos llamativa que la de otros grupos como el Opus Dei, se vio animada también durante la etapa del PP en el poder.

Por Inmaculada Sánchez

Pocas cosas suelen suceder por pura casualidad. Y la elección de¡ pintor que ha decorado el ábside de La Almudena, donde el próximo sábado se casará el príncipe Felipe con Letizia Ortíz, no es, precisamente, una de ellas.

El descaro del artista, que no ha tenido reparo alguno en no trabajarse unos bocetos nuevos para la catedral española y, simplemente, ha autocopiado otros realizados hace años (Ver recuadro "Las pinturas tienen otra copia anterior en Italia') han dado pie al espectáculo y a que su nombre se haya hecho más famoso de lo deseado, por él mismo, siempre reacio a entrevistas y fotos, y por la propia Conferencia Episcopal, que ha tenido que improvisar todo tipo de explicaciones respecto a la elección del pintor.

Haya habido, o no, oferta previa a varios artistas antes de designar a Argüello lo cierto es que la obra del desconocido pintor, no la pictórica sino la pastoral, viene siendo una antigua aliada del sector más conservador de la Conferencia Episcopal.

Como ya informó EL SIGLO hace más de tres años (Ver en el nº del 8 de enero de 2.001: "La derecha católica avanza en España. Los `neocatecu mena les" se infiltran en seminarios y parroquias") las comunidades fundadas por Francisco José Gómez de Argüello, más conocido como "Kiko", en
1964 han vivido una expansión mundial durante el Pontificado de Juan Pablo II y en España especialmente durante los años del Partido Popular en el Gobierno.

No en vano su único seminario en España hasta la victoria electoral de Aznar era el de Madrid, inaugurado en 1991. Posteriormente, en 1998, el obispo de Córdoba de entonces, monseñor Martínez Fernández, y el titular de la diócesis de Castellón, monseñor Reig Pla, un año después, dieron el visto bueno para la construcción de sendos seminarios en sus ciudades.

La inauguración de seminarios no es un hecho anecdótico en la trayectoria de los neocatecumenales, movimiento que tiene su alimento en la vida interna de las diócesis -sin el visto bueno de¡ obispo de turno apenas pueden hacer proselitismo-. Ya en su origen fue el arzobispo de Madrid en los años
60, Casimiro Morcillo, quien les dió carta de naturaleza tras descubrir en Argüello, un hijo de buena familia iluminado por el vacío de su vida y llegado a las chabolas de Palomeras Altas en busca de la rendención para los pobres, un perfecto líder populista con quien frenar la activa agitación política procomunista con un señuelo espiritual tan de¡ gusto de las clases populares.

Sólo la etapa al frente de la archidiócesis de Madrid de Enrique Tarancon supuso una remora para la expansión de los "kikos". Tras él, Angel Suquía les abrió las puertas de las parroquias madrileñas donde suelen "ocupar" con
su trabajo voluntario desde las catequesis de las comuniones hasta los cursillos prematrimoniales para las parejas, expulsando a cualquier otro grupo de seglares que pretendan trabajar en la comunidad parroquial.

De Roma llegó su consagración, donde Argüello y la cofundadora de las comunidades, Carmen Hernández, una monja licenciada en químicas y que preparaba su camino a las misiones cuando cruzó su trayectoria con "la visión" de Kiko, habitan desde que en 1990 Juan Pablo II dio el visto bueno al movimiento con una `Carta de Reconocimiento" en la que exhortaba a los obispos a "valorar" y ayudar su obra.

Con esta "carta de presentación" los "kikos" iniciaron una agresiva expansión en Espana y Latinoamérica, donde envían regularmente a familias de su comunidad en labor de "misiones". Tras la llegada de Rouco a la archidiócesis de Madrid y, posteriormente, a la presidencia de la Conferencia Episcopal, los neocatecumenales tuvieron mucho más fácil abrir nuevos seminarios en España -a pesar de las críticas de algunos prelados por cuanto suponen una vía paralela de formación de sacerdotes no controlados por la diócesis ordinaria- e involucrarse en la vida cotidiana de las parroquias.

Hace apenas dos años, en 2002, el actual Papa les concedió un máximo honor al aprobar su Estatuto fundacional, con lo que los reconoció oficialmente como 'itinerario de formación católica válido para la sociedad de hoy", según palabras de Juan Pablo II.

La polémica sobre el avance de su camino, mucho menos conocido que el de otros colectivos con similares principios ideológicos que persiguen a sus fieles entre las clases dirigentes, como el Opus De¡ o los Legionarios de Cristo, apenas ha sobrepasado los límites de la polémica interna en el mundo eclesial. Sin embargo, tras la llegada de Rouco al frente del Episcopado, su labor entre las clases bajas, ante fas que promociona el valor de la familia más tradicional y la espiritualidad y la liturgia como respuesta al conflictivo mundo moderno, ha sido muy valorada entre la jerarquía católica.

El hermetismo de sus actividades -en eso comparte doctrina con el Opus De¡ o la Legión de Cristo-, a las que la Administración en los últimos años ha dado rienda suelta, impide conocer el verdadero alcance de su
realidad en nuestro país. Ademas, al no ser considerada organización religiosa ni seglar alguna que precise inscripción en el registro del Ministerio de justicia el control de sus cifras se convierte también en objeto de selecta aproximación.

Una fundación, la denominada Familia de Nazaret, constituida en 1992, es la única vía para acercarse al movimiento. Su principal responsable en España hace tres años, Rafael Gómez de Salazar, reconocía a EL SIGLO el "objetivo fiscal" de la misma, lo que da idea de que el volumen del dinero manejado requería la búsqueda de una optimización ante Hacienda.

Entre las cifras extraoficiales manejadas por algunas fuentes sobre el presupuesto de las actividades de los neocatecumenales se citan cerca de 120 millones de euros anuales, cantidad nada extraña si se tienen en cuenta los seminarios de formación de sacerdotes y las misiones, principalmente en América Latina, que ha de mantener.

Las vias de ingresos también son oscuras. Según los estatutos de la fundación su financiación llega a través de donaciones privadas y, según quienes conocen la vida interna de estos grupos, de recaudaciones y colectas aparte de la aportación de un porcentaje de los salarios de los fieles e, incluso, de la totalidad de la herencia de la mayoría, lo que provoca no pocos problemas con sus familias y acusaciones, en algunos casos, de un manejo de las voluntades cercano a la práctica de las sectas.

"Para el Vaticano, actualmente, los neocatecumenales son una buena punta de lanza para recuperar a colectivos que podrían caer en movimientos protestantes, dado su gusto por la liturgia y las expresiones musicales con un cierto componente lúdico que enganchan muy bien a gente de nivel cultural medio o bajo -es habitual ver a Kiko con su guitarra en numerosas celebraciones-", explica un experto en movimientos católicos.

Tras este barniz, el cultivo de la familia tradicional, la oración y la obediencia a Roma les han dado su actual lugar en España. Y a su fundador, el privilegio de decorar La Almudena. Aunque a estas alturas, puede que monseñor Rouco esté arrepentido de haber dado a Kiko Argüello tamaña oportunidad de hacer famosa su pintura.


LAS PINTURAS TIENEN OTRA COPIA ANTERIOR EN ITALIA


Las ya famosas pinturas murales realizadas por Kiko Argüello en la catedral de La Almudena parecen tener intención de convertirse en una auténtica pesadilla para el cardenal Roco Varela. Si a los pocos días de ser presentadas públicamente un medio de internet -El Semanal Digital-, que tuvo amplio eco en el resto de medios impresos y audiovisuales del país, descubrió en Santo Domingo otras pinturas prácticamente idénticas realizadas por el mismo autor, hoy, desde EL SIGLO podemos mostrar un tríptico exhibido en un centro de los neocatecumenales en Italia durante un acto litúrgico celebrado nada menos que en 1988.

La foto que reproducimos, y que no deja lugar a dudas respecto a la similitud, casi exacta, de dos de sus piezas con dos de las siete pinturas murales que decoran La Almudena, se encuentra en uno de los libros que suele editar la organización fundada por Kiko Argüello para cultivo y aleccionamiento de sus fieles.

Se trata de una obra titulada El Camino Neocatecumental en los discursos de Pablo VI y Juan Pablo II y está editado en 1992. En él se realiza un exhaustivo recorrido por todos los pronunciamientos de sendos pontífices
en relación a los neocatecumenales.

Precisamente, uno de ellos es la eucaristía que celebró Juan Pablo 11 el 30 de diciembre de 1988 en el centro de los "kikos" denominado "Siervo deYahveh" y que se encuentra situado en la ciudad italiana de Porto San Giorgio, cerca de Roma. Entre las páginas 185 y 193 del citado libro aparecen, además de las palabras del Santo Padre despidiendo y animando a las familias neocatecumenales que se disponían en ese momento a partir para misiones, seis fotografías de la ceremonia, en tres de las cuales se puede contemplar el tríptico citado.
De él, el Cristo Pantócrator central y la Crucifixión que se sitúa a su izquierda son prácticamente idénticos a los pintados por Argüello en el ábside central de la catedral madrileña. La imagen de la derecha, dedicada al entierro de Jesús, sin embargo, no figura entre los siete frescos madrileños.

Las pinturas de Santo Domingo que, hasta ahora, parecían ser las originales sobre las que el propio autor se había autofotocopiado, son posteriores a las italianas.

Estas se encuentran en el seminarío misionero Redemptoris Mater que los neocatecumenales tienen en Arroyo Hondo, un barrio a las afueras de Santo Domingo.

Este seminario, que forma un complejo de edificios, se construyó según las directrices del fundador del Camino Neocatecumenal a lo largo de 1992 y es en el interior de su iglesia en la que Argüello volvió a dejar constancia de su gusto por los frescos bizantinos.

El número de pinturas dominicanas es mayor que las del ábside de la catedral de Madrid pero las siete de La Almudena son una copia casi milimétrica de las americanas.

De la misma manera se pueden adjetivar las que en 1988 decoraban el centro de Porto San Giorgio. Sólo las dimensiones del ábside catedralicio han forzado que la imagen de la crucifixión se estreche acercando a la virgen a la cruz, pero tanto las imágenes como el fondo de almenas rojo e, incluso, el detalle de una calavera a los pies del crucificado son exactos. Otro tanto se puede decir del Pantócrator central. Argüello sólo ha incluido otro color en el aro que circunda a Cristo.

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