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La nueva directora
general de Asuntos Religiosos, clave en las relaciones Iglesia-Estado
UNA PROGRESISTA
LAICA LIDIARA CON LA IGLESIA
Es un símil
taurino muy apropiado para una apasionada de los toros, pero por supuesto
la finalidad de la diplomática Mercedes Rico no será entrara
matar, sino buscar una nueva relación entre el Estado y la Iglesia
Católica. Rico, primera mujer designada directora general de Asuntos
Religiosos, ha tenido siempre una vinculación con la izquierda
que le viene de familia. Ahora su tarea va a ser complicada: por un lado
deberá mejorar el acercamiento a las otras confesiones religiosas
en España, sobre todo con la musulmana, y por otro articular una
solución para uno de los principales asuntos pendientes con la
Iglesia Católica: su financiación.
Por T. L.
La
descripción que hacen de ella en círculos políticos
y diplomáticos es excelente. `Tiene una competencia e inteligencia
extraordinarias", "muy sólida y con sentido de¡
humor" "inteligente y trabajadora", o "aportará
ecuanimidad", son algunos de los piropos que dedican quienes conocen
a la nueva directora general de Asuntos Religiosos y de Registros y Notarios.
María de las Mercedes Rico Carabias (Madrid, 1945) va a ocupar
un cargo al que el Gobierno socialista pretende dar mayor relevancia que
el que ha tenido durante el mandato del PP, para ampliar de manera significativa
el trato con todas las religiones, y de manera especial con la musulmana.
En estos ocho años, la Iglesia Católica ha sido el interlocutor
privilegiado del Gobierno -aunque quizá menos de lo que a los obispos
les habría gustado-, pero el Ejecutivo de Rodríguez Zapatero
pretende equilibrar esa situación, lo que principalmente va a correr
a cargo de la nueva directora general. Y por ello desde el PSOE aseguran
que se ha elegido a una mujer independiente, que no tiene ninguna vinculación
religiosa que pueda afectarla en las decisiones difíciles. Diversas
informaciones han afirmado que Mercedes Rico había reconocido que
es agnóstica, pero ella misma ha querido evitar la polémica.
Eso "no lo he dicho nunca", ha declarado a EL SIGLO, al tiempo
que añade que prefiere no realizar ninguna declaración pública
sobre sus creencias religiosas. En su toma de posesión prefirió,
no obstante, la laica fórmula de¡ "prometo".
Rico es una diplomática de gran prestigio que ha ido abriendo puertas
para las mujeres a lo largo de su carrera, una característica que
le viene de su madre, la famosa periodista Josefina Carabias, una de las
mayores influencias de su hija, como ella misma ha reconocido. El entorno
liberal de la familia se completaba con la figura de su padre, José
Rico, un abogado y profesor de economía que no pudo obtener la
cátedra a causa de sus ideas republicanas y que incluso llegó
a estar encarcelado.
Las ideas socialistas de la madre pasaron a Mercedes y su hermana mayor,
Carmen Rico -conocida como RicoGodoy por el segundo apellido de su padre.
La influencia materna también fue decisiva para que ambas se dedicaran
al periodismo tras pasar su adolescencia en Estados Unidos, cuando Josefina
Carabias fue enviada varios años como corresponsal. Fue en Nueva
York donde a Mercedes se le despertó una gran afición por
la danza y pasó por la decepción de no poder dedicarse a
ello, pero se ha mantenido como una de sus principales pasiones. La otra,
los toros, "un vicio de la familia", como
recuerda Rico a EL SIGLO, ya que su abuelo materno tuvo una pequeña
ganadería.
Licenciada en Ciencias Políticas en París y en Ciencias
Económicas en Madrid, trabajó como periodista y economista
antes de ingresar en la carrera diplomática, consiguiendo ser una
de las primeras mujeres en alcanzar el titulo de esta prestigiosa profesión.
Su trayectoria a partir de ahí es fulgurante: pasa por la Representación
Permanente de España ante la ONU y por la Embajada en Cuba, y en
1982 ingresa en el equipo del primer ministro de Asuntos Exteriores socialista,
Fernando Morán. El veterano diplomático destaca convencido
las cualidades de Rico a esta revista, al tiempo que señala su
"capacidad de ser critica y hacer análisis", y de no
dar siempre la razón a su superior: "desde luego, no es una
persona de decir que sí a todo en absoluto".
Durante dos
años fue directora general de Política Exterior para Iberoamérica,
hasta que en 1985 se convierte en la primera mujer designada embajadora.
Mercedes Rico colaboró también con los dos siguientes ministros
encargados de la política exterior española, Francisco Fernández
Ordóñez y Javier Solana, y hoy insiste en que se destaque
la valía de los tres primeros titulares de Exteriores socialistas:
"fueron extraordinarios, tres ejemplos de visión y honradez".
En esa década de los 80 la diplomática desarrolla periodísticamente
su pasión por el ballet ayudada por Juan Cruz, miembro fundacional
de El País y entonces jefe de Cultura, que le invita a hacer crítica
de danza. Rico vuelve a ser pionera, en este caso en la crítica
especializada en un ámbito de la cultura hasta entonces bastante
poco apreciado, que desempeña durante dos periodos, entre 1980-83
y 1985-91.
En los 90 continúa adquiriendo fama de buena negociadora, y algunos
le atribuyen un carácter demasiado fuerte que fuentes cercanas
al actual ministerio de Exteriores se encargan de matizar: "la diplomacia
es un mundo dominado por los hombres, y si no tienes personalidad, te
comen". Su último puesto en los Ejecutivos de Felipe González
fue la embajada en Italia, cargo desde el que sufre lo que ella misma
denomina "una total depuración" a la llegada de¡
PP al Gobierno, con Abel Matutes como primer encargado de Exteriores.
Cesa en octubre de 1996 y permanece sin destino relevante durante un par
de años, hasta que pide una función de menor categoría
y es designada Representante Permanente Adjunta para Asuntos de Desarme
en la misión permanente de España ante la ONU en Ginebra.
La enfermedad de su hermana Carmen, que falleció en 2001, le obligó
a regresar, y desde entonces ha permanecido en la Inspección General
de Servicios de Exteriores.
Rico es bastante dura con la gestión popular, que creó un
malestar que se fue generalizando entre los diplomáticos en el
último periodo: "muchos compañeros estaban desesperados",
afirma, y relata cómo el descontento se hizo aún mayor a
raíz de la crisis de Iraq. "La fractura en el consenso en
política exterior hirió a muchos en el ministerio, incluso
a funcionarios que tenían menos adscripción ideológica",
declara a EL SIGLO. Su oposición le lleva a afiliarse al PSOE a
finales de 2002 -frente a la creencia generalizada de que ha sido militante
durante muchos años-, y a participar en encuentros con otros diplomáticos
"para llorar juntos", como dice con cierta sorna. Algunos de
estas reuniones tenían lugar en un pub madrileño cuyo nombre
supuso que les apodaran como el "grupo del Dickens", mientras
otras se celebraban en almuerzos mensuales.
Rico, que mantuvo clara su preferencia por Zapatero como secretario general
de¡ PSOE, ha estado vinculada también a la actual secretaria
de Internacional, Trinidad Jiménez. Ésta destaca que la
diplomática puede mostrar en su nuevo puesto su "flexibilidad
para comprender" una Dirección General que fuentes cercanas
al episcopado califican irónicamente hasta ahora como Me asuntos
católicos", y en la que la integrante de la Ejecutiva Federal
socialista espera que "todos se sientan representados".
Es la misma intención que ha hecho pública quien le designó,
el ministro de justicia Juan Fernando López Aguilar, que ha puesto
especial énfasis también en la necesidad de que el Gobierno
sepa "cuándo la libertad religiosa pueda estar encubriendo
el terror" El ministro ha afirmado que se desarrollará una
"interlocución intensa" con otras confesiones, como la
musulmana la protestante y la judía, que están reconocidas
como "de especial arraigo" por el Estado, aunque sus representantes
se quejan de que no se han cumplido los convenios firmados, en los que
se incluían exenciones fiscales y ayudas para la enseñanza
y los lugares de oración.
Lugar preferencia¡ tendrán, por supuesto, las relaciones
con la Iglesia Católica, y en especial la modificación de
su financiación a través de la asignación tributaria.
Fuentes cercanas a los obispos reconocen que éstos "perdieron
las elecciones" por su claro apoyo al PP, y que se quedarán
sin el acuerdo al que habían llegado con los populares (ver El
Siglo 601, "Los obispos acongojados"). Los socialistas "están
hartos" de que la Iglesia no se autofinancie, añade la misma
fuente. Mientras, las primeras declaraciones de la Conferencia Episcopal
Española (CEE) han sido para ofrecer "diálogo"
y reconocer su "disponibilidad para negociar" El temor principal
en la Iglesia es que el Gobierno modifique los Acuerdos con la Santa Sede,
sobre todo entre los sectores más conservadores, que juzgan a Rico
como una mujer laica "que viene a meter en cintura a la Iglesia",
y están acusando al presidente de la CEE, Rouco Varela, de "tibieza
y debilidad", según un buen conocedor del ambiente entre la
Iglesia. Este es el complicado reto al que se enfrenta Mercedes Rico,
que ha deseado "tener capacidad de diálogo".*
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