Nº 603 - 17/5/2004

La nueva directora general de Asuntos Religiosos, clave en las relaciones Iglesia-Estado


UNA PROGRESISTA LAICA LIDIARA CON LA IGLESIA


Es un símil taurino muy apropiado para una apasionada de los toros, pero por supuesto la finalidad de la diplomática Mercedes Rico no será entrara matar, sino buscar una nueva relación entre el Estado y la Iglesia Católica. Rico, primera mujer designada directora general de Asuntos Religiosos, ha tenido siempre una vinculación con la izquierda que le viene de familia. Ahora su tarea va a ser complicada: por un lado deberá mejorar el acercamiento a las otras confesiones religiosas en España, sobre todo con la musulmana, y por otro articular una solución para uno de los principales asuntos pendientes con la Iglesia Católica: su financiación.

Por T. L.

La descripción que hacen de ella en círculos políticos y diplomáticos es excelente. `Tiene una competencia e inteligencia extraordinarias", "muy sólida y con sentido de¡ humor" "inteligente y trabajadora", o "aportará ecuanimidad", son algunos de los piropos que dedican quienes conocen a la nueva directora general de Asuntos Religiosos y de Registros y Notarios. María de las Mercedes Rico Carabias (Madrid, 1945) va a ocupar un cargo al que el Gobierno socialista pretende dar mayor relevancia que el que ha tenido durante el mandato del PP, para ampliar de manera significativa el trato con todas las religiones, y de manera especial con la musulmana.

En estos ocho años, la Iglesia Católica ha sido el interlocutor privilegiado del Gobierno -aunque quizá menos de lo que a los obispos les habría gustado-, pero el Ejecutivo de Rodríguez Zapatero pretende equilibrar esa situación, lo que principalmente va a correr a cargo de la nueva directora general. Y por ello desde el PSOE aseguran que se ha elegido a una mujer independiente, que no tiene ninguna vinculación religiosa que pueda afectarla en las decisiones difíciles. Diversas informaciones han afirmado que Mercedes Rico había reconocido que es agnóstica, pero ella misma ha querido evitar la polémica. Eso "no lo he dicho nunca", ha declarado a EL SIGLO, al tiempo que añade que prefiere no realizar ninguna declaración pública sobre sus creencias religiosas. En su toma de posesión prefirió, no obstante, la laica fórmula de¡ "prometo".

Rico es una diplomática de gran prestigio que ha ido abriendo puertas para las mujeres a lo largo de su carrera, una característica que le viene de su madre, la famosa periodista Josefina Carabias, una de las mayores influencias de su hija, como ella misma ha reconocido. El entorno liberal de la familia se completaba con la figura de su padre, José Rico, un abogado y profesor de economía que no pudo obtener la cátedra a causa de sus ideas republicanas y que incluso llegó a estar encarcelado.
Las ideas socialistas de la madre pasaron a Mercedes y su hermana mayor, Carmen Rico -conocida como RicoGodoy por el segundo apellido de su padre. La influencia materna también fue decisiva para que ambas se dedicaran al periodismo tras pasar su adolescencia en Estados Unidos, cuando Josefina Carabias fue enviada varios años como corresponsal. Fue en Nueva York donde a Mercedes se le despertó una gran afición por la danza y pasó por la decepción de no poder dedicarse a ello, pero se ha mantenido como una de sus principales pasiones. La otra, los toros, "un vicio de la familia", como
recuerda Rico a EL SIGLO, ya que su abuelo materno tuvo una pequeña ganadería.

Licenciada en Ciencias Políticas en París y en Ciencias Económicas en Madrid, trabajó como periodista y economista antes de ingresar en la carrera diplomática, consiguiendo ser una de las primeras mujeres en alcanzar el titulo de esta prestigiosa profesión. Su trayectoria a partir de ahí es fulgurante: pasa por la Representación Permanente de España ante la ONU y por la Embajada en Cuba, y en 1982 ingresa en el equipo del primer ministro de Asuntos Exteriores socialista, Fernando Morán. El veterano diplomático destaca convencido las cualidades de Rico a esta revista, al tiempo que señala su "capacidad de ser critica y hacer análisis", y de no dar siempre la razón a su superior: "desde luego, no es una persona de decir que sí a todo en absoluto".


Durante dos años fue directora general de Política Exterior para Iberoamérica, hasta que en 1985 se convierte en la primera mujer designada embajadora. Mercedes Rico colaboró también con los dos siguientes ministros encargados de la política exterior española, Francisco Fernández Ordóñez y Javier Solana, y hoy insiste en que se destaque la valía de los tres primeros titulares de Exteriores socialistas: "fueron extraordinarios, tres ejemplos de visión y honradez".

En esa década de los 80 la diplomática desarrolla periodísticamente su pasión por el ballet ayudada por Juan Cruz, miembro fundacional de El País y entonces jefe de Cultura, que le invita a hacer crítica de danza. Rico vuelve a ser pionera, en este caso en la crítica especializada en un ámbito de la cultura hasta entonces bastante poco apreciado, que desempeña durante dos periodos, entre 1980-83 y 1985-91.

En los 90 continúa adquiriendo fama de buena negociadora, y algunos le atribuyen un carácter demasiado fuerte que fuentes cercanas al actual ministerio de Exteriores se encargan de matizar: "la diplomacia es un mundo dominado por los hombres, y si no tienes personalidad, te comen". Su último puesto en los Ejecutivos de Felipe González fue la embajada en Italia, cargo desde el que sufre lo que ella misma denomina "una total depuración" a la llegada de¡ PP al Gobierno, con Abel Matutes como primer encargado de Exteriores. Cesa en octubre de 1996 y permanece sin destino relevante durante un par de años, hasta que pide una función de menor categoría y es designada Representante Permanente Adjunta para Asuntos de Desarme en la misión permanente de España ante la ONU en Ginebra.
La enfermedad de su hermana Carmen, que falleció en 2001, le obligó a regresar, y desde entonces ha permanecido en la Inspección General de Servicios de Exteriores.

Rico es bastante dura con la gestión popular, que creó un malestar que se fue generalizando entre los diplomáticos en el último periodo: "muchos compañeros estaban desesperados", afirma, y relata cómo el descontento se hizo aún mayor a raíz de la crisis de Iraq. "La fractura en el consenso en política exterior hirió a muchos en el ministerio, incluso a funcionarios que tenían menos adscripción ideológica", declara a EL SIGLO. Su oposición le lleva a afiliarse al PSOE a finales de 2002 -frente a la creencia generalizada de que ha sido militante durante muchos años-, y a participar en encuentros con otros diplomáticos "para llorar juntos", como dice con cierta sorna. Algunos de estas reuniones tenían lugar en un pub madrileño cuyo nombre supuso que les apodaran como el "grupo del Dickens", mientras otras se celebraban en almuerzos mensuales.

Rico, que mantuvo clara su preferencia por Zapatero como secretario general de¡ PSOE, ha estado vinculada también a la actual secretaria de Internacional, Trinidad Jiménez. Ésta destaca que la diplomática puede mostrar en su nuevo puesto su "flexibilidad para comprender" una Dirección General que fuentes cercanas al episcopado califican irónicamente hasta ahora como Me asuntos católicos", y en la que la integrante de la Ejecutiva Federal socialista espera que "todos se sientan representados".
Es la misma intención que ha hecho pública quien le designó, el ministro de justicia Juan Fernando López Aguilar, que ha puesto especial énfasis también en la necesidad de que el Gobierno sepa "cuándo la libertad religiosa pueda estar encubriendo el terror" El ministro ha afirmado que se desarrollará una "interlocución intensa" con otras confesiones, como la musulmana la protestante y la judía, que están reconocidas como "de especial arraigo" por el Estado, aunque sus representantes se quejan de que no se han cumplido los convenios firmados, en los que se incluían exenciones fiscales y ayudas para la enseñanza y los lugares de oración.

Lugar preferencia¡ tendrán, por supuesto, las relaciones con la Iglesia Católica, y en especial la modificación de su financiación a través de la asignación tributaria. Fuentes cercanas a los obispos reconocen que éstos "perdieron las elecciones" por su claro apoyo al PP, y que se quedarán sin el acuerdo al que habían llegado con los populares (ver El Siglo 601, "Los obispos acongojados"). Los socialistas "están hartos" de que la Iglesia no se autofinancie, añade la misma fuente. Mientras, las primeras declaraciones de la Conferencia Episcopal Española (CEE) han sido para ofrecer "diálogo" y reconocer su "disponibilidad para negociar" El temor principal en la Iglesia es que el Gobierno modifique los Acuerdos con la Santa Sede, sobre todo entre los sectores más conservadores, que juzgan a Rico como una mujer laica "que viene a meter en cintura a la Iglesia", y están acusando al presidente de la CEE, Rouco Varela, de "tibieza y debilidad", según un buen conocedor del ambiente entre la Iglesia. Este es el complicado reto al que se enfrenta Mercedes Rico, que ha deseado "tener capacidad de diálogo".*

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