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Los actos oficiales
con Don Felipe y la asistencia a eventos de carácter social diseñarán
su agenda
LETIZIA DIBUJA SU
PAPEL DE PRINCESA
La figura
de la próxima princesa de Asturias no cuenta con un papel definido
y requiere de nuevas tareas para llenarla de contenido. La Casa Real necesita
encontrar un cuidado equilibrio para que la futura reina de España
no le pise el terreno a Doña Sofía y, al mismo tiempo, vaya
aprendiendo un oficio que tendrá que comenzar a ejercer el 22 de
mayo. Sin embargo, apenas tendrá margen de maniobra. Las responsabilidades
de Letizia Ortiz estarán en todo momento supeditadas a las de Don
Felipe y todavía tendrá que pasar algún tiempo para
que el protocolo de Zarzuela le asigne su agenda personal, que se reducirá
a la asistencia a actos culturales y la presidencia de eventos de carácter
social.
Por Virginia
Miranda
Desde que
se anunciara su compromiso matrimonial con el heredero de la Corona, Letizia
Ortiz ha estado protagonizando el ensayo general de la vida que le espera
a partir del próximo 22 de mayo. La asistencia a actos de carácter
social y cultural será, a grandes rasgos, el tipo de eventos que
jalonarán su agenda oficial, una jaula de cristal de la que tan
sólo podrá salir cuando los compromisos institucionales
de su futuro marido así lo requieran.
Porque ser princesa ya no es lo que era. la monarquías democráticas
de¡ siglo XXI han perdido la preheminencia de antaño y su
función se limita a aparecer en un in- w maculado y lujoso escaparate.
Incluso las actividades oficiales de] Rey requieren de la previa aprobación
del Ejecutivo y su familia debe seguir las mismas directrices o limitarse
a representar una función meramente simbólica.
Carmen Duerto, autora de 'Príncipe de Corazones" (la Esfera
de los Libros) y de numerosos artículos sobre el heredero de la
Corona y su prometida, explica que Letizia Ortiz "se limitará
a acompañar al Príncipe porque no tiene otra función.
Ocurre lo mismo que en el caso de las monarquías europeas. Los
miembros de la Familia Real ejercen un papel de representación.
Tanto Don Felipe como su futura esposa asumirán las funciones delegadas
por el Rey siempre que sean refrendadas por el presidente o el ministro
correspondiente".
En el caso de Letizia Ortiz, el protocolo de la Casa Real está
cuidando con esmero su futuro papel de Princesa de Asturias, del que no
existe estatuto ni estamento alguno y al que no queda más remedio
que ir dotando de contenido sobre la marcha.
Ajena a la vida en Palacio, Letizia aún tiene mucho que aprender
antes de que Zarzuela le conceda el visto bueno y le permita representar
en solitario la nueva figura de princesa consorte en una monarquía
parlamentaria. Según fuentes de la Casa Real, a partir del próximo
verano la futura reina empezará a acompañar a Don Felipe
en los actos oficiales a los que él acuda y a medio y largo plazo
comenzarán a compaginar este tipo de actividades con agendas separadas.
Será con su marido con quien Letizia disfrutará de mayores
satisfacciones. Si ahora ha sido recibida con todos los honores en el
Congreso y el Senado por los presidentes de ambas Cámaras, dentro
de poco recorrerá el mundo de la mano del heredero de la Corona
española asistiendo a la investidura de presidentes latinoamericanos
o al enlace real de los príncipes y princesas casaderos. La primera
oportunidad la tendrá durante su luna de miel, que se verá
interrumpida durante unos días para poder acudir el 27 de mayo
en Jordania a la boda del príncipe Hamzelh, primogénito
del fallecido rey Hussein y la reina Noor.
Sin embargo, cuando comience a desempeñar su función en
solitario, tendrá que conformarse con representar un papel más
secundario. El ejemplo lo tiene en el resto de princesas consortes europeas,
que siguen el mismo patrón establecido por la Casa Real española.
La inauguración de una gran exposición y la presidencia
de fundaciones de carácter social o cultura¡ son los típicos
escenarios a los que las damas de la realeza dedican buena parte de su
tiempo,
En contadas ocasiones ha habido alguna excepción. Aunque los actos
castrenses están reservados a al Rey y al Príncipe, Doña
Sofía y la Infanta Elena hay llegado a acudir solas a la entrega
de enseñas miiitares. Pero incluso en el mejor de los casos, Letizia
Ortiz tendría que esperar mucho tiempo antes de que la Casa Real
le encomiende una tarea semejante.
Aunque esta agenda pueda parecer mucho menos gratificante, la titularidad
del cargo de Princesa de Asturias requiere de la mejor de las disposiciones.
El periodista y es critor experto en casas reales, Jaime Peñafiel,
explica que, en el caso de Letizia Ortiz, "tendrá el título
de Princesa de Asturias pero no ejercerá el papel institucional
de Don Felipe. Hará pequeñas cosas, como asistir a algún
acto social o benéfico. Pero, como el Príncipe, tendrá
que ganarse el puesto todos los días, porque los méritos
M Rey no son hereditarios'.
Así las cosas, Letizia Ortiz apenas dispondrá de margen
de maniobra y tendrá que relegar a un discreto segundo plano el
carácter independiente del que hizo gala durante su etapa profesional.
De lo que sí podrá sacar provecho es de su saber estar ante
las cámaras, objetivo indiscreto con el que tendrá que aprender
a convivir en innumerables ocasiones y al que deberá ofrecer una
imagen que ya no es tanto suya como de la Familia Real. Lo que ella diga
o haga ya no se pondrá sólo en su boca, sino en la de toda
la institución monárquica, y los éxitos de sus comparecencias
públicas no serán atribuibles a la joven Princesa, sino
a la corona española.
La futura reina es consciente de la gran responsabilidad que le ha tocado
en suerte y ya está tomando buena nota de todo lo que necesita
aprender antes de asumir su nueva tarea. Por eso se fue a vivir al ala
de invitados del Palacio de La Zarzuela nada más conocerse su compromiso
matrimonial. Porque allí conocería de primera mano todo
lo que debe saber una dama consorte. Allí podría tomar ejemplo
de la reina Doña Sofía, Úuna profesional" en
el cargo desde hace décadas, y pedir explicaciones a los empleados
d la Casa Real. Contrariamente a lo que se ha dicho, no ha recibido clases
de Historia o de Inglés. Cuaderno de notas y bolígrafo en
mano, ha ido preguntando a los responsables de Zarzuela cuantas dudas
le haya planteado su nuevo estatus y apuntando las respuestas para no
dejar pasar por alto
- talle. Y no sólo a los trabajadores de Palacio. A la Reina, alPríncipe,
a sus cuñadas las infantas también ha interrogado sobre
la historia de los Borbones, sobre la representatividad de la Corona o
sobre las estrictas normas de protocolo que rigen cada uno de los pasos
de la Familia Real.
Durante un curso intensivo de seis meses, Letizia Ortiz ha tenido varias
oportunidades para poner en práctica todo lo aprendido y representar
su nuevo papel. El 25 aniversario de la Constitución y la apertura
de la Vil¡ legislatura han sido los actos más representativos
a los que ha tenido ocasión de asistir, aunque de momento lo ha
hecho en calidad de invitada de la Familia Real, tal y como estipula el
protocolo. También ha acudido a un almuerzo de gala con los presidentes
del Congreso y el Senado, Manuel Marín y Javier Rojo, y esta semana
será recibida, junto al Príncipe, por el alcalde de Madrid,
Alberto Ruiz-Gallardón, y la presidenta de la Comunidad, Esperanza
Aguirre, en un periplo por las altas instituciones públicas que
concluirá poco antes de contraer matrimonio en el Palacio de La
Moncloa, donde el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez
Zapatero, ofrecerá una recepción oficial a la pareja para
felicitarla por su inminente enlace matrimonial.
Sin embargo, la asistencia a actos de carácter cultural ha sido
la gran protagonista de la agenda pública de la hasta ahora prometida
del Príncipe, una valiosa pista de lo que le espera a partir del
próximo 22 de ma yo. Su presencia en el concierto de Rostropovich
y en la ópera Tosca en el Teatro Real, en la exposición
de Edouard Manet en el Museo del Prado , en la Feria Internacional de
Arte Contemporáneo ARCO o en la conferencia sobre el "Impacto
de la Constitución de 1812 en América" son algunos
ejemplos.
Ciertos acontecimientos de carácter religioso también requerirán
la presencia de la Princesa de Asturias. Y es aquí donde Letizia
Ortiz debe superar sus años de frialdad católica, tal y
como publicaba el diario El Mundo hace tres meses según fuentes
del arzobispado. los tiempos en los que la monarquía y la Iglesia
ostentaban el poder del Estado han quedado felizmente superados, pero
aún permanecen ciertas reminiscencias de mutua simpatía,
Por eso, el primer baño de multitudes de la futura reina de España
tuvo lugar a las puertas de la madrileña iglesia de jesús
de Medinaceli, y por eso también tuvo que acudir al Santuario de
Covadonga en una de sus visitas a Asturias y a la Misa de Pascua en su
breve estancia en Palma de Mallorca la pasada Semana Santa.
Además, se casará en la Catedral de La Almudena de Madrid,
en una ceremonia oficiada por el obispo y cardenal, Antonio María
Rouco Varela. Incluso ha sido sometida a un examen de conciencia antes
de poder contraer matrimonio con el Príncipe para explicar or qué
había celebrado una primer matrimonio civil si había sido
educada en la fe católica.
La última prueba que le queda por superar a la próxima Princesa
de Asturias antes de su boda es la asistencia a un enlace real. Será
el próximo 14 de mayo en Copenhague, donde el príncipe heredero
Federico de Dinamarca contraerá matrimonio con la abogada australiana
Mary Elizabeth Donaldson.
Allí será presentada por primera vez a lo más granado
de las casas reales europeas, que una semana después asistirán
a su propia boda en la capital española.
A partir de entonces, Letizia Ortiz ya ha pasado por prácticamente
todos los escenarios en los que deberá ejercer su papel de Princesa
de Asturias. Pero a pesar de haber superado ésta y otras pruebas,
aún deberá cumplir un último compromiso: dar a la
Corona su heredero. Tal vez las exigencias de su futuro marido sean demasiado
optimistas durante la pedida de mano, Don Felipe dijo que tendrían
"entre tres y cinco hijos"pero es consciente de que ése
es el principal compromiso contraído con el Príncipe. Lo
que aún está por ver es si, como ya se comenta en los corrillos
periodísticos, nos dan la buena noticia a la vuelta de las vacaciones
en el Palacio de Marivent.
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