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El debate de investidura
aventura una legislatura viva y compleja
ZAPATERO REITERA SUS
PROMESAS
José
Luis Rodríguez Zapatero prometió en su debate de investidura
como presidente un "gobierno de meollo y sustancia", tal como
lo diría Cervantes. Aseguró deberse desde ese momento a
los 42 millones de españoles y que hará "honor"
a su palabra. Así, se reafirmó en el Congreso en las principales
promesas de su campaña electoral, incluida la referida a las tropas
españolas en Iraq.
Por E. S.
Su gobierno
derogará el trasvase del Ebro y suspenderá la entrada en
vigor de la Ley de Calidad de la Educación para el próximo
curso. Rodríguez Zapatero administró entre su discurso inicial
de¡ debate y las réplicas al resto de grupos posteriores,
las concreciones de lo que piensa hacer en estos próximos cuatro
años con un compromiso global de "cercanía, proximidad
y participación".
"Estoy dispuesto a hacer de ésta la legislatura del diálogo",
señaló en su primera intervención, en la que desgranó
los cinco grandes ejes en los que se moverá su gobierno. En el
primero, el de la renovación de la vida pública, incluyó
su propuesta de reforma "concreta y limitada" de la Constitución,
la reforma de¡ Senado y la aceptación de las reformas de
los Estatutos de autonomía propuestas por las Comunidades que así
lo deseen con dos únicas condiciones: el respeto a la Constitución
y su aprobación mediante una amplia mayoría "política
y social". También anunció nuevos estatutos para los
medios de comunicación públicos, RTVE y la Agencia EFE para
liberarlos del control del Gobierno.
En política exterior, Zapatero reafirmó su convencido compromiso
europeísta y afirmó que la participación de las tropas
españolas en cualquier conflicto exterior se decidirá en
el Parlamento. A lo largo del debate y en el turno de réplicas
se refirió a su promesa de retorno de las actuales fuerzas en Iraq
el 30 de junio señalando a la ONU o a "cualquier otro organismo
multilateraV como los únicos que pueden evitar la retirada si toman
el control de la situación.
El ya presidente de Gobierno se refirió también al compromiso
de su Gabinete con la estabilidad presupuestaria y con el mantenimiento
de la presión fiscal global remitiendo a una propuesta de reforma
en material fiscal que se presentará el año próximo
para hacer la recaudación más justa y eficaz. La clave,
para Zapatero, del avance de la economía española está
en la educación á y la investigación, en donde se
comprometió a incrementar la inversión contenida en los
presupuestos en un 25%. Aquí anunció la inmediata suspensión
de la aplicación de la Ley de Calidad de la Educación y
de la Ley universitaria, para las que pidió tiempo a fin de conseguir
un consenso perdurable.
Habrá una nueva política de agua y, mientras, se suspenderá
el trasvase del Ebro, decisión aplaudida por los grupos nacionalistas
catalanes y el único diputado de la Chunta Aragonesista, José
Antonio Labordeta, que ya había anunciado previamente su voto afirmativo
a la investidura del líder socialista.
El candidato llegó a los números con su plan de vivienda
y cifró en 180.000 la cantidad que, en propiedad o alquiler, su
Ejecutivo pondrá a disposición de las familias a precios
asequibles a lo largo de la legislatura. También cifró en
4.000 millones de euros la aportación para subir las pensiones
más bajas y en 600 euros la cifra que debe alcanzar el salario
mínimo interprofesional dentro de cuatro años.
Finalmente, Zapatero se refirió a su proyecto de Ley Integral contra
la Violencia Doméstica, el primero que aprobará su Gabinete,
y a la modificación del Código Civil para permitir las uniones
homosexuales además de a su propuesta de un pacto de Estado por
la inmigración.
Autogobierno, Pacto Antiterrorista e Iraq. No se esperaba otra
cosa: Mariano Rajoy, aunque su estilo no llega a la dureza del de José
María Aznar, no escatimó en críticas con el candidato
a la Presidencia del Gobierno. Unas llegaron en respuesta a las lanzadas
por Zapatero ("No ha hecho un curso de catalán, pero tampoco
ha tenido las tres tardes de economía") y otras fueron cosecha
propia (Gobierno "débil e inestable") En cualquier caso,
el portavoz del grupo parlamentario popular, Eduardo Zaplana, ya había
adelantado lo que sería la intervención del número
uno del PP, asegurando que el discurso de Zapatero estaba "vacío
de contenido".
Aunque el jefe de la oposición habló de hacer ésta
de forma "constructiva", insistió soterradamente, sin
referencias explícitas, en el papel de político insolvente
("preocupante falta de precisión") que Aznar le colgó
al líder del PSOE en su ya pasada etapa de Gobierno. Rajoy continuó
firme en el papel adoptado por el PP como único garante de la estabilidad
del Estado y de la Constitución, defendiendo la actual y advirtiendo
al candidato a la Presidencia sobre la apertura del debate en falso. Aun
así, el líder de la oposición aseguró que
su partido sólo apoyaría una reforma que mantuviese la unidad
de España, la igualdad ante la ley, la autonomía de las
nacionalidades y el mantenimiento de un Estado viable y el fortalecimiento
de los vínculos de solidaridad entre los españoles. La reforma
de los Estatutos no trajo más que preguntas críticas del
sucesor de Aznar dirigidas a Zapatero, que cree que no define su postura
ni frente al catalán, ni frente al de Gernika. Tampoco frente al
plan lbarretxe. Otro de los puntales del discurso de Rajoy fue el Pacto
Antiterrorista, "plenamente vigente". De acuerdo, vino a decir
el popular, en que debe abrirse al resto de fuerzas políticas,
pero advirtió del peligro que esto supone si la consecuencia es
"desvirtuaC el acuerdo.
Para un Mariano Rajoy mucho más agrio que en su etapa de Gobierno,
todo son peros para el nuevo Gobierno: la política exterior,
la política fiscal, la educativa, el reparto del agua,... Incluso,
y a pesar del reiterado compromiso de Zapatero de ordenar el regreso de
las tropas españolas de Iraq si la ONU no se hacía cargo
de la situación antes del 30 de junio, el líder de la oposición
insistió en que el candidato a presidente -finalmente presidente
a la primera- explique qué quiere "de una vez por todas".
El resto de los grupos parlamentarios detallaron al líder sus reivindicaciones,
confiando, cuando como CiU no se sintió suficientemente respondida
por Zapatero en algunos temas económicos, en que estas explicaciones
vengan con el tiempo. Talante receptivo el del nuevo presidente del Gobierno,
que dijo entender la abstención de quienes optaron por ella, como
los catalanes, como "ganas de entendimiento". Con salpicaduras
de amable ironía, tanto losep Antoni Duran i Lleida como Zapatero
llegaron a un amistoso pacto: no hablar de etapas pasadas, empezar con
el "contador a cero", en palabras del socialista. CiU le reclamó,
ante todo, que no se olvide de su compromiso de reformar el Estatut.
Y si el portavoz catalán terminó su intervención
con una poesía en esta lengua, el portavoz de ERC empezó
pidiendo el derecho a expresarse en ella. Y lo hizo en catalán
para traducirlo después. Joan Puigcercós no dejó
lugar a dudas, si es que existía alguna: "Nosotros le vamos
apoyar en la investidura. Tenemos que darnos una oportunidad. No nos defraude
señor Zapatero". De esta forma, se hizo oficial, a¡
margen de las decisiones de los demás grupos, que Zapatero sería
investido presidente del Gobierno a la primera. Aun así desplegó
una larga lista de reivindicaciones, muchas sociales (aborto libre, fin
de la violencia de género y nuevo conceptos de familia) y una que
le hizo levantar la vista del papel durante un buen rato: más reconocimiento
de la lengua catalana.
No hubo, pues, sorpresas desagradables para el PSOE, aunque todavía
hubo de lidiar con el PNV y su plan Ibarretxe, que se encontraron
con la misma postura de rechazo expresada desde el principio por los socialistas.
Más autogobierno por parte de los nacionalistas, un pacto antiterrorista
abierto a todos y la retirada de las tropas de Iraq fueron la tónica
dominante del debate por parte de los grupos que no eran el PP, que pidió
exactamente lo contrario y sin trazas de modificar posiciones. Empieza
la VIII Legislatura.
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