Nº 597 - 5/4/2004

GENOVA SIGUE EN MANOS
DE LOS NOMBRES DE AZNAR


Los recientes nombramientos en la dirección del Partido Popular despejan definitivamente las dudas sobre la manera con que el nuevo PP fronta su etapa en la oposición. José María Aznar no parece querer retirarse del todo, y tras colocar a dedo a su sucesor al frente el partido, Mariano Rajoy-, su larga somra también planea ahora sobre el resto de a dirección. las pocas dudas que quedaban obre la continuidad del actual secretario geeral con la línea dura del presidente en funiones se borraron de un plumazo la semaa pasada cuando Rajoy completó el esuema básico de lo que será el nuevo PP, y ue tendrá como principales líderes a pesos esados del partido muy vinculados persoal y profesional mente a Aznar.

Las dos cabezas visibles de este esquema que habrán de acompañar a Rajoy en las abores de oposición si éste resulta ratificao como secretario general en el próximo ongreso Nacional del PP-, son también os máximos exponentes del continuismo on la línea dura del presidente en funcioes. Como número dos del partido figura Ángel Acebes, nuevo adjunto a la Secretaía General del PP. Al ministro del Interior aue recientemente ha sido blanco de to das las críticas por la actuación del Gobierno tras la matanza terrorista del 11 -M en Madrid-, se le identifica tanto con el propio Aznar que durante el debate sucesorio fue calificado como el "tapado" de Aznar, es decir, aquel al que el presidente reservaba como candidato apartándole conscientemente de la luz pública con el objetivo de no exponerle a la pelea y no quemar su figura. Algo que -junto a su parecido en modos y maneras al propio presidente-, propició que algunos medios no dudaran en señalarle como el finalmente elegido. Este nombramiento le sitúa ahora en la mejor posición para acceder a la secretaría general en caso de que Rajoy decidiera dimitir i si el PP encaja un nuevo varapalo electoral en las europeas del próximo 13 de junio. Acebes ya realizó las mismas funciones a las que ahora ha sido llamado desde 1996 a 1999, cuando el entonces secretario general, Francisco Álvarez-Cascos, fue nombrado vicepresidente del Gobierno en el primer Ejecutivo de Aznar.

El segundo -y aún más marcado- hombre de Aznar en el nuevo diseño del partido es, sin duda, Carlos Aragonés. El todavía jefe de Gabinete de¡ presidente ha sido, de hecho, el auténtico hombre en la sombra de José María Aznar desde sus comienzos en Castilla y León. Ahora ocupará el puesto de adjunto al secretario general, de nueva creación (y que pasaría a denominarse de adjunto al presidente en caso de que Rajoy revalide ese cargo tras el próximo Congreso Nacional del partido).

Miembro del llamado "Clan de Valladolid", este licenciado en Filosofía llegó al PP a través de UCD, de cuyas juventudes había sido vicepresidente. Desde que Aznar decidiese incluirle en su candidatura en el X Congreso (1990) ya no le ha abandonado hasta ahora. En febrero de 1993 fue designado coordinador de Presidencia y miembro del Comité Ejecutivo Nacional y pocos meses después accedió también a su escaño de diputado por Madrid (puesto que ha conservado hasta hoy). Cuando Aznar ganó las elecciones en el 96, le nombró director del Gabinete de la Presidencia del Gobierno, con rango de secretario de Estado. Aunque hasta ahora había permanecido oculto bajo la maquinaria de Moncloa, la decisión de Aznar de, abandonar la vida pública parece haberle dado alas para comenzar la suya propia en la primera línea de fuego. Lo que asegura una continuación de la línea dura del presidente (que muchas veces ha sido atribuida directamente a este joven fontanero, como se demostró durante la última campaña electoral, cuando conminó públicamente a sus companeros de partido a endurecer sus ataques al PSOE). Para borrar cualquier posible suspicacia en relación a esta designación, Rajoy ha dicho: "Quiero dejar absolutamente claro que le he nombrado yo [ ... ], que es amigo mío desde hace muchos años..."

Junto a estos nombramientos, Rajoy también ha cambiado de arriba abajo la titularidad de las diferentes áreas directivas. El único que se salva de la quema es Gabriel Elorriaga, jefe de la campaña electoral, que mantiene su puesto de coordinador de Formación. Para otros dos de los tres puestos, el secretario genera¡ ha escogido, en primer lugar, a Ana Pastor, mujer de su absoluta confianza que fue subsecretaria de todos los ministerios por los que pasó hasta que ella misma fue nombrada por Aznar ministra de Sanidad, cargo que sigue ejerciendo en funciones. Pastor ha sido nombrada coordinadora de Participación y Acción Sectorial, en sustitución de Eugenio Nasarre, y como tal será responsable de la organización de todos los actos con los que el PP congrega a su militancia y lanza sus mensajes a la opinión pública. Nasarre será incorporado a la dirección del grupo parlamentario.

Para el área de Comunicación, Rajoy ha escogido a otro ministro en funciones, José María Michavila, que al frente de justicia ha sido alabado por su magnífica relación con los medios de comunicación. Una relación que seguirá conservando en virtud de este cargo, pese a que de momento no actuará como portavoz del partido (Rajoy y Acebes se han reservado esa misión).

En la importante tarea de organización del partido, Rajoy ha dejado que sea Acebes quien elija a quien va a ser su más estrecho colaborador. El todavía ministro de Interior ha optado por Sebastián González Vazquez, presidente de la Diputación de Ávila, a quien conoce desde antes incluso de iniciar su propia carrera política. Es pues, un hombre de su estricta confianza.

El esquema de la cabecera aznarita del PP se cierra con la significativa designación del ministro de Trabajo y Asuntos Sociales y portavoz del Gobierno (en funciones), Eduardo Zaplana, como portavoz del Grupo Parlamentario Popular. Zaplana ha logrado hacerse con un puesto codiciado por muchos, lo que ha podido levantar más de una ampolla en el seno del partido. Su homólogo en el Senado será Pío García Escudero, otro de los hombres más fieles a Aznar desde sus inicios en Castilla y León (que comenzó su andadura política como director de Patrimonio de aquel Gobierno autonómico).

Junto a estos cambios, Rajoy anunció también el nombramiento del actual vicesecretario del partido, Javier Arenas como presidente del PP andaluz y máximo responsable de la Interparlamentaria Popular (un órgano que si bien ha tenido escasa relevancia durante la etapa de Gobierno, podría cobrarla a la hora de definir un discurso común de oposición al PSOE).

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