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GENOVA
SIGUE EN MANOS
DE LOS NOMBRES DE AZNAR
Los
recientes nombramientos en la dirección del Partido Popular despejan
definitivamente las dudas sobre la manera con que el nuevo PP fronta su
etapa en la oposición. José María Aznar no parece
querer retirarse del todo, y tras colocar a dedo a su sucesor al frente
el partido, Mariano Rajoy-, su larga somra también planea ahora
sobre el resto de a dirección. las pocas dudas que quedaban obre
la continuidad del actual secretario geeral con la línea dura del
presidente en funiones se borraron de un plumazo la semaa pasada cuando
Rajoy completó el esuema básico de lo que será el
nuevo PP, y ue tendrá como principales líderes a pesos esados
del partido muy vinculados persoal y profesional mente a Aznar.
Las dos cabezas visibles de este esquema que habrán de acompañar
a Rajoy en las abores de oposición si éste resulta ratificao
como secretario general en el próximo ongreso Nacional del PP-,
son también os máximos exponentes del continuismo on la
línea dura del presidente en funcioes. Como número dos
del partido figura Ángel Acebes, nuevo adjunto a la Secretaía
General del PP. Al ministro del Interior aue recientemente ha sido blanco
de to das las críticas por la actuación del Gobierno tras
la matanza terrorista del 11 -M en Madrid-, se le identifica tanto con
el propio Aznar que durante el debate sucesorio fue calificado como el
"tapado" de Aznar, es decir, aquel al que el presidente reservaba
como candidato apartándole conscientemente de la luz pública
con el objetivo de no exponerle a la pelea y no quemar su figura. Algo
que -junto a su parecido en modos y maneras al propio presidente-, propició
que algunos medios no dudaran en señalarle como el finalmente elegido.
Este nombramiento le sitúa ahora en la mejor posición para
acceder a la secretaría general en caso de que Rajoy decidiera
dimitir i si el PP encaja un nuevo varapalo electoral en las europeas
del próximo 13 de junio. Acebes ya realizó las mismas funciones
a las que ahora ha sido llamado desde 1996 a 1999, cuando el entonces
secretario general, Francisco Álvarez-Cascos, fue nombrado vicepresidente
del Gobierno en el primer Ejecutivo de Aznar.
El segundo -y aún más marcado- hombre de Aznar en el nuevo
diseño del partido es, sin duda, Carlos Aragonés. El todavía
jefe de Gabinete de¡ presidente ha sido, de hecho, el auténtico
hombre en la sombra de José María Aznar desde sus comienzos
en Castilla y León. Ahora ocupará el puesto de adjunto al
secretario general, de nueva creación (y que pasaría a denominarse
de adjunto al presidente en caso de que Rajoy revalide ese cargo tras
el próximo Congreso Nacional del partido).
Miembro del llamado "Clan de Valladolid", este licenciado en
Filosofía llegó al PP a través de UCD, de cuyas juventudes
había sido vicepresidente. Desde que Aznar decidiese incluirle
en su candidatura en el X Congreso (1990) ya no le ha abandonado hasta
ahora. En febrero de 1993 fue designado coordinador de Presidencia y miembro
del Comité Ejecutivo Nacional y pocos meses después accedió
también a su escaño de diputado por Madrid (puesto que ha
conservado hasta hoy). Cuando Aznar ganó las elecciones en el 96,
le nombró director del Gabinete de la Presidencia del Gobierno,
con rango de secretario de Estado. Aunque hasta ahora había permanecido
oculto bajo la maquinaria de Moncloa, la decisión de Aznar de,
abandonar la vida pública parece haberle dado alas para comenzar
la suya propia en la primera línea de fuego. Lo que asegura una
continuación de la línea dura del presidente (que muchas
veces ha sido atribuida directamente a este joven fontanero, como
se demostró durante la última campaña electoral,
cuando conminó públicamente a sus companeros de partido
a endurecer sus ataques al PSOE). Para borrar cualquier posible suspicacia
en relación a esta designación, Rajoy ha dicho: "Quiero
dejar absolutamente claro que le he nombrado yo [ ... ], que es amigo
mío desde hace muchos años..."
Junto a estos nombramientos, Rajoy también ha cambiado de arriba
abajo la titularidad de las diferentes áreas directivas. El único
que se salva de la quema es Gabriel Elorriaga, jefe de la campaña
electoral, que mantiene su puesto de coordinador de Formación.
Para otros dos de los tres puestos, el secretario genera¡ ha escogido,
en primer lugar, a Ana Pastor, mujer de su absoluta confianza que fue
subsecretaria de todos los ministerios por los que pasó hasta que
ella misma fue nombrada por Aznar ministra de Sanidad, cargo que sigue
ejerciendo en funciones. Pastor ha sido nombrada coordinadora de Participación
y Acción Sectorial, en sustitución de Eugenio Nasarre, y
como tal será responsable de la organización de todos los
actos con los que el PP congrega a su militancia y lanza sus mensajes
a la opinión pública. Nasarre será incorporado a
la dirección del grupo parlamentario.
Para el área de Comunicación, Rajoy ha escogido a otro ministro
en funciones, José María Michavila, que al frente de justicia
ha sido alabado por su magnífica relación con los medios
de comunicación. Una relación que seguirá conservando
en virtud de este cargo, pese a que de momento no actuará como
portavoz del partido (Rajoy y Acebes se han reservado esa misión).
En la importante tarea de organización del partido, Rajoy ha dejado
que sea Acebes quien elija a quien va a ser su más estrecho colaborador.
El todavía ministro de Interior ha optado por Sebastián
González Vazquez, presidente de la Diputación de Ávila,
a quien conoce desde antes incluso de iniciar su propia carrera política.
Es pues, un hombre de su estricta confianza.
El esquema de la cabecera aznarita del PP se cierra con la significativa
designación del ministro de Trabajo y Asuntos Sociales y portavoz
del Gobierno (en funciones), Eduardo Zaplana, como portavoz del Grupo
Parlamentario Popular. Zaplana ha logrado hacerse con un puesto codiciado
por muchos, lo que ha podido levantar más de una ampolla en el
seno del partido. Su homólogo en el Senado será Pío
García Escudero, otro de los hombres más fieles a Aznar
desde sus inicios en Castilla y León (que comenzó su andadura
política como director de Patrimonio de aquel Gobierno autonómico).
Junto a estos cambios, Rajoy anunció también el nombramiento
del actual vicesecretario del partido, Javier Arenas como presidente del
PP andaluz y máximo responsable de la Interparlamentaria Popular
(un órgano que si bien ha tenido escasa relevancia durante la etapa
de Gobierno, podría cobrarla a la hora de definir un discurso común
de oposición al PSOE).
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