Nº 593 - 8/3/2004

Pasarela de 'ministrables'


CARMEN CALVO, DEL MUSEO PICASSO AL

ANIVESARIO DE EL QUIJOTE
Era secretaria general de la Universidad de Córdoba y profesora de Derecho Constitucional cuando Manuel Chaves la llamó para que formara parte de su Gobierno. Desde entonces, hace ya ocho años, la hasta ahora consejera de Cultura de la Junta de Andalucía se ha dedicado a ampliar la red de bibliotecas y teatros de toda la región y a poner en marcha el Museo Picasso de Málaga, un ambicioso proyecto que le ha valido el reconocimiento de los andaluces. Ahora inicia una nueva etapa en Madrid con el respaldo de José Luis Rodríguez Zapatero, que le ha ofrecido tres importantes retos, concurrir de número uno por Córdoba a las elecciones generales, formar parte del Comité de Notables del PSOE y asumir el proyecto de conmemoración de¡ IV Centenario de la publicación de El Quijote. Será por eso que en su Comunidad están tan seguros de que un Ministerio de Cultura socialista sería para ella.

Por Virginia Miranda

Fue un domingo por la tarde. Carmen Calvo Poyato (Cabra, Córdoba, 1957) descansaba en su casa cuando sonó el teléfono. Era Manuel Chaves. Acababa (le ser reelegido presidente de la Junta de Andalucíi en las elecciones de 1996 y buscaba mujeres profesionales y compromelidas para incluir en su Gobierno y cumplir su compromiso de paridad. Hasta enlonces no había participado en la política acliva, pero sí era uni reconocidi feminista en Córdoba y Andalucía, donde había pirticipado en conferencias y publicado artículos sobre la igualdad de las mujeres. Por lo demás, su trabajo se circunscribía al ámbito universilario. Ejercía de, secretaria general de la Universidad (le Córdoba, donde era doclora en Derecho Constitucional y había sido vicedecana de la Facultad de Derecho y miembro de¡ Consejo Económico y Social.

Para ella, la propuesta fue una sorpresa, pero decidió asumir el reto. Se reunió con el presidente andaluz y éste le dijo lo que esperaba de ella. Para empezar, asumiría el cargo de consejera de Cultura de la Junta.

Desde aquello ya han pasado casi ocho años, pero no ha perdido el tiempo. A lo largo de dos legislaturas ha abierto 130 teatros, ha ampliado la red de bibliotecas públicas, ha ofrecido becas y subvenciones a los artistas y autores de la región, ha llevado a intérpretes y compañías prestigiosas a todos los municipios de la Comunidad y ha abierto y rehabilitado nuevos museos. Como ella suele decir, ha tratado de democratizar la cultura, de fomentar el amor por la lectura entre todos los estratos sociales con el Pacto Andaluz por el libro, y de que hasta los habitantes de las localidades más pequeñas tengan la oportunidad de ver a grupos musicales y compañías de teatro de¡ momento sin necesidad de desplazarse a ciudades más grandes.

Sin embargo, ha sido otra iniciativa la que ha dado más renombre y proyección a Carmen Calvo. Se trata del Museo Picasso en Málaga. El 27 de octubre de 2003 se inauguró el centro, aunque el proyecto se venía gestando desde 1996, cuando la junta de Andalucía adquirió el Palacio de los Condes de Buenavista, un edificio renacenlisla que años atrás había albergado el Museo de Bellas Artes. El Gobierno autonómico destino 60 millones de euros en la rehibilitación del inmueble y las gestiones necesarias para que los herederos del genio malagueño del cubismo, Christine Ruiz Picasso y Bernard (nuera y nieto del pintor), cedieran las obras a la Junta las llevó personalmente Carmen Calvo. La consejera de Cultura logro finalmente que Christine cediera 133 obras entre óleos, esculturas, dibujos, grabados, cerámicas, y que su hijo hiciera otro tanto de lo rnismo con 22 obras. El resto de las 49 piezas que alberga el museo forman parte de un acuerdo en régimen de cesión gratuita renovable cada diez años.

Este importante acontecimiento ha decisivo en la ascensión de Carmen Calvo. No sólo en su Comunidad, donde la paran por la calle para felicitar a "la del P¡casso", como la conocen los andaluces por ha llevado a Málaga la obra del pintor. También en Madrid y, más concretamente, en Ferraz.

Tras la inauguración del centro de arte, José Luis Rodríguez Zapatero la llamó para darle la enhorabuena por el importanle logro que acababa de culminar. Pero las llamadas del secretario general del PSOE le depararían, días después, nuevas sorpresas. Poco tiempo después, estando ella paseando por Madrid mientras se tomaba un descanso de trabajo, recibió una llimada de la Consejería en Sevilla. Rodríguez Zapatero quería hablar con ella y le pasaron al líder socialista a su teléfono móvil. Después de charlar buen rato, le dijo que queríi contar con el en Madrid. Precisamente, Carmen Calvos estaba planteando esa posibilidad. Se lo había comunicado a su partido en Córdoba le habían ofrecido la posibilidad de el elegir. Sin embargo, ella contesto a Zaparero que aún debía hablar con Manuel Chaves, de modo que el secretario general le dijo que cuando lo hiciera le comentara cuál había sido su decisión. Poco después, el candidato del PSOE a la presidencia del Gobierno fue a visitar el Museo Picasso, donde también estaban presentes la consejera de Cultura y el presidente de la junta. En cierto momento, Zapatero le dijo al jefe del Ejecutivo andaluz: "¿Puedo decirlo ya?", pero éste le contestó: "Espérate, que estamos en Málaga". Carmen Calvo ya hibíi hablado con Chaves. Él querría haber seguido contando con ella, pero se lo puso fácil y le dio libertad para elegir.

Sin embargo, la consejera aún no estaba segura, y tuvo que recibir otra llamada para acabar de decidirse. De nuevo era Rodríguez Zapatero. Le informaba de que al día siguiente nombraría su Comité de Notables y quería pedirle permiso para incluirla en él. Carmen Calvo le dió el "sí, quiero" a eso y a lo de concurrir en las listas socialistas al Congreso de los Diputados como número uno Por Córdoba.
Desde entonces no ha parado, porque el líder socialista aún le tenía preparado otro encargo. Debía organizar "para ya" un completo programa cultural con el que conmernorar en 2005 el IV de la publicación de El Quijote. Así que se, le juntaron reuniones, trabajo en la Consejería, actos de campaña del parlido en su ciudad con la elaboración del programa, presentado en Madr¡d el pasado 27 de febrero. En él contempla la colaboración con Iberoamérica, la celebración de seminarios internacionales con los países del arco mediterráneo, la exposición de las primeras ediciones del célebre libro cervantino en la Biblioteca Nacional, la creación de la Escuela Oficial de Traductores de El Quijole en Alcalá de Henares, el encargo a los mas prestigiosos pintores españoles de un cuadro inspirado en el libro, la organización de ciclos musicales y representaciones teatrales, la organización de espectáculos multimedia y la edición de un CD con El Quijote leído, entre otras muchas cosas.

Encargarse de semejante tarea no es baladí. Zapatero le viene dando vueltas por lo menos desde su primer debate sobre el Estado de la Nación, cuando en su discurso en la Cámara Baja ya anuncio su intención de celebrar el centenario. Por eso, por lo del Comité de Notables y por lo de su presencia en las listas del PSOE para las generales, en Andalucía dicen que, de gobernar los socialistas, Carmen Calvo será ministra de Cultura. Y parece que no hay nadie mejor posicionado en las quinielas. Si, finalmente, Zapatero decide dividir en dos el Ministerio de Educación y Cultura, Carme Chacón y Carmen Calvo se repartirían el pastel. A ella, a Calvo, ya le han planteado esa posibilidad, pero responde discreta que hará lo que, el partido diga y lo que el secretario general mande.

Disposición y capacidad de trabajo no le faltan. A las ocho de la mañana ya está dando instrucciones a sus colaboradores y ha sido capaz de recorrer en el rnismo día tres provincias de su región para atender sus obligaciones en la Consejería. Aunque tiene cierta fama de dura, la contrarresta con su simpatía andaluza y se hace querer.

Entre sus debilidades, quienes la conocen destacan tres. Una son los libros, su "vicio", como ella dice. Devora ensayos, publicaciones históricas y, sobre todo, poesía. Otra son los zapatos, que combina con ropa colorista. Y, por último (y no por eso la última) su hija, de 24 años.

Por lo demás, es capaz de compatibilizat aficiones por muy dispares que parezcan Por un lado, aunque la Consejería le ha restado tiempo, no se ha desvinculado de sui militancia feminista y ha procurado seguir escribiendo sobre el tema. Por otro, dicen que le gusta el rock. Le gusta el hispano, el de Bruce Springsteen y el de Bob Dylan. Pero también el hip-hop. Al parecer, se la ha visto en conciertos rodeada de jovenes de la edad de su hija, que miraban asombrados su consejera de Cultura dando botes al ritmo de la música. De llegar a ocupar una cartera ministerial, sus asesores de imagen ta vez le recomienden ser más comedida.

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