Nº 589 - 9/2/2004
El sucesor quiere hacer la campaña en solitario

RAJOY SE ESCAPA DE AZNAR

La carrera ciclista ha comenzado. Según los últimos sondeos, el pelotón popular parte con ventaja para el 14-M seguido del socialista, que pedalea con fuerza a una prudente distancia. El toural que alude Mariano Rajoy cuando se refiere a las elecciones cuenta con decisivas etapas de montaña, algunas imprevistas, como la supuesta filtración de la reunión Carod-ETA o unas tesis sobre armamento en Iraq, utilizadas para avalar una guerra, que amenazan con derrumbarse, El sucesor, sin embargo, se prepara a fondo para la contrarreloj de la primera quincena de marzo y sigue su ruta mientras el presidente del Gobierno lidia con situaciones que, en realidad, son fruto de decisiones personales. El nuevo PP empieza a pedalear sin Aznar.

Por Ana Pardo de Vera

El líder del PP, que recibirá el aplauso de los suyos en la Convención Nacional de este fin de semana, quiere Euna campaña tranquila y tiene el tempo político muy bien calculado, aseguran desde el partido. Por eso no encajó nada bien la supuesta filtración al diario ABC que, desde la Moncloa, se hizo de la información recabada por el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) sobre el encuentro del líder de ERC, Josep Lluís Carod-Rovira, y la banda terrorista ETA. Mariano Rajoy se enteró por la prensa, como todo el mundo de fuera de los límites de La Moncloa, de que el ex conseller en cap buscaba una tregua dialogando con los etarras y no le sentó nada bien la noticia. No sólo por el comportamiento de Carod-Rovira, en su opinión más que censurable, sino porque desde su anterior lugar de trabajo, en la Presidencia de] Gobierno, nadie le avisó de nada, cuando se trataba de una grave interferencia en el periodo electoral. El sucesor no sufrió la temida pájara, pero casi.

Sin embargo, Rajoy, después de haber criticado duramente el comportamiento del republicano, pedido su salida del Gobierno catalán y la disolución de éste, retomó su frase favorita -"Nosotros a lo nuestro"- y siguió desgranando sus propuestas programáticas en distintos y reducidos foros, tal y como tenia previsto hacer desde el inicio de la precampaña.

Así que en pleno periodo electoral, el candidato popular ha dejado solo a José María Aznar frente a cuestiones tan espinosas y tan susceptibles de ser utilizadas como armas arrojadizas contra el PP por parte de la oposición como la citada supuesta filtración de la reunión de Carod con ETA o las cacareadas armas de destrucción masiva iraquies, que no sólo siguen sin encontrarse, sino que, según las últimas dudas surgidas en EE UU y Gran Bretaña sobre los informes que garantizaban su existencia, amenazan con no aparecer jamás. Y lo máximo que se puede esperar del candidato del PP a este respecto es una declaración puntual hecha sin estruendo en la línea oficial de¡ Gobierno.

El domingo 1 de febrero, Rajoy se lo dijo a los suyos en A Toxa (Pontevedra) y a puerta cerrada, según confirman fuentes del PP gallego: "No entréis en la provocación del PSOE", y ésta es la frase que resume la estrategia del sucesor, que, desde luego, no tiene nada que ver con la de quien lo designó. El número uno del PP eligió su tierra natal, concretamente el lugar en el que se casó con Elvira Fernández Balboa ("El día de los Santos Inocentes de 1996", señaló con su retranca habitual) y al que va todos los años' para presentar a los 52 cabezas de lista populares para el 14-M. Aznar no estuvo con ellos y es que, en realidad, el presidente del Gobierno acompañará al candidato popular sólo en los mítines celebrados en los lugares que sea necesario el refuerzo, como aquellas circunscripciones en donde se puede decidir la mayoría absoluta. Tampoco hubo grandes elogios para quien deja el liderazgo, cuyo homenaje se zanjó con un "Uno de los grandes éxitos de José María Aznar ha sido la creación de equipos". Y eso fue todo.

Los estrategas populares, al parecer, no quieren la sombra del jefe del Ejecutivo planeando sobre el candidato, que ya en precampaña ha empezado a lanzar notas impensables en el discurso del presidente del Gobierno. "Estoy dispuesto a hablar de lo que sea", aseguró en A Toxa al referirse al debate sobre la reforma de la Constitución, si bien aclaró que no lo considera una "prioridad". Es el estilo Rajoy, con el que muchos populares -y empiezan a decirlo sin timidez- respiran aliviados.

Balance optimista, propuestas realistas y garante único. La campaña del PP tiene tres patas bien diferenciadas y muy en consonancia con el modo de hacer de su líder, que, sin embargo, ha contado con el valioso trabajo del equipo guiado por un eficaz director de campaña. Gabriel Elorriaga insiste en que la clave de ésta -que no incluye efectos especiales, aunque en medios populares no se descarta alguna sorpresa en la contrarreloj final- son las líneas programáticas, sobre todo, el pleno empleo y la convergencia económica con Europa.

La fase inicial de la campaña se ha concentrado en vender los logros de los ocho años de Gobierno Aznar, insistiendo en la idea de que hay que votar al PP si no se desea volver a la situación del 95 (se emplean cifras absolutas para comparar ambas épocas, como una tasa de paro del 22,8% frente al 11,2% actual; una deuda estatal rebajada en diez puntos, del 53,4% al 43,4%; etc.). El balance, en opinión de los populares, es muy bueno, sobre todo teniendo en cuenta que estos ocho años incluyen una alternancia de liderazgo en el partido que se ha abordado con ejemplaridad. "Ocho años de trabajo bien hecho" es el lema de la precampaña popular.

En Génova reina el optimismo e, incluso, es el propio candidato quien impone moderación. Aun así, los populares reconocen que creían que el desgaste natural de ocho años de Gobierno iba a notarse y a hacer peligrar su continuidad. Tero lo hemos tenido más fácil de lo que creíamos", señala un dirigente del PP.

Una vez expuestos los logros populares, toca la fase de las propuestas, en las que se haya inmerso Mariano Rajoy desde hace unos días. "Se lo ha tomado con mucha más calma que el PSOE -explican en su partido-, porque las ideas deben durar hasta la jornada misma de reflexión", el día anterior a la cita de los ciudadanos con las urnas. Entienden, por otro lado, que el PSOE adoptó el papel de "retador" al lanzar sus propuestas programáticas en plenas vacaciones navideñas, aunque creen que podrían agotar el manantial de ofertas antes de tiempo y por eso no emprendieron la contraofensiva. Rajoy va con calma aunque todavía hay en el partido a quien le gustaría un poco más de entusiasmo por parte del líder-, acude a los foros programados y allí plantea los grandes temas de su apuesta electoral, en los que siempre se intenta que subyazca una ideafuerza (pleno empleo, lucha contra la delincuencia, bajada de precios, fin de las desigualdades o defensa del medio ambiente, entre otras).

La última pata de la estrategia electoral del sucesor es el ninguneo de la oposición: el PSOE está "inhabilitado para gobernar" aseguró Rajoy ya en la presentación de sus candidatos, en A Toxa, y quiere que esta idea cale en la ciudadanía. Sólo el Partido Popular, entiende, puede garantizar el mantenimiento del modelo de Estado actual frente a unos nacionalismos cada vez más exigentes y radicales y unos socialistas que les dicen amén con tal de contar con sus apoyos.

El número uno de las listas populares, sin embargo, no es nada partidario de la crispación. Él, que ha dirigido las dos campañas ganadoras del PP, tiene en mente que en la de las generales de 1996, cuando más dura fue, el partido que hoy encabeza no logró la mayoría absoluta, mientras que para las urnas de 2000, con un tiempo electoral mucho más tranquilo, el resultado les garantizó la gobernabilidad en solitario. La experiencia del sucesor de Aznar le hace, pues, actuar con mucha cautela, aunque las encuestas que maneja el partido le sean muy favorables.

Una de las cuestiones en las que se ha centrado la precampaña electoral es, precisamente, la necesidad o no de debates televisados entre los líderes políticos. El PSOE es partidario, sin titubeos, de que Rajoy "coja la bici" y compita con José Luis Rodríguez Zapatero. En el PP, de momento, no se descarta esta posibilidad, aunque se cree que las mayores posibilidades están en el no del candidato. En realidad, creen, algo tendría que pasar que pusiese en peligro la ventaja del PP para que Rajoy aceptase enfrentarse al líder socialista ante las cámaras. Pero como en política, el tiempo que resta hasta el 14 de marzo no es en ningún modo despreciable, el sucesor ha decidido aplazar su negativa, que si las cosas siguen como hasta ahora, caerá poco antes de la jornada de voto.

Con un Rajoy fiel a su estilo, haciendo su campaña "sentado", como lo describió un importante dirigente popular, frente a un Aznar que, lejos de dulcificarse en su retirada, arremete aun con más fuerza contra la oposición, no se debe, sin embargo, dar por descontado que no habrá alguna sorpresa. En medios publicitarios, sin ir más lejos, se subrayaba en este sentido el cartel principal de campaña, para el que algunos apuntaban la posibilidad, que se asegura está encima de la mesa de Elorriaga, de que Rajoy apareciese fotografiado con su familia, su esposa Elvira y su hijo Mariano. No obstante, la discreción con la que el gallego ha llevado siempre su vida privada sí haría de esta posibilidad una auténtica sorpresa; incluso, un bombazo electoral.

Las listas de la 'transición PP'

No ha sido fácil, reconocen en el PP, elaborar unas listas en las que se hacía necesario cerrar la etapa Aznar y abrir la era Rajoy sin herir sensibilidades. Y aunque en Génova se felicitan por el éxito que ha supuesto lograr todos los objetivos, los sacrificios son evidentes con sólo echar un vistazo a los nombres que aparecen y, sobre todo, a los que no aparecen.
Con un 44% de las listas renovadas y un importante aumento de la cuota femenina (un 5%, del que en puesto de salida, van 136; 14 encabezan candidaturas -frente a las ocho de 2000-, 15 van de número dos y 26 en el tres), la continuidad anunciada por Rajoy no es, sin embargo, tanta, pues con que se consiguiesen los 183 escaños que tiene ahora el Grupo Popular en el Congreso, sólo 101 diputados repetirían. Al igual que el PSOE, el PP aprobó sus listas por unanimidad, aunque en privado, algún popular admite que ha sido un "proceso delicado", dentro de la normalidad que supone tener que prescindir de gente que ha trabajado eficazmente por el partido.
Pero si algo hay que destacar en las listas del sucesor es la incorporación a ellas de los asesores de Aznar en La Moncloa: el director de Gabinete, Carlos Aragonés, que ya había ido en listas anteriores; el subdirector, Javier Fernández Lasquetti, que se estrena como candidato, además, con muchas posibilidades de lograr escaño (va de número diez), y el responsable del Departamento de Estudios y Comunicación Política de Presidencia, Baudilio Tomé, uno de los nombres a tener en cuenta para un potencia¡ Gobierno Rajoy y nuevo también en las listas. Junto a ellos, el gran emergente del PP Gabiel Elorriaga ocupa el número cuatro de la lista por Madrid, que incluye asimismo, a Rodrigo Rato de número dos; a Ana Mato, a Juan Carlos Vera, a Eugenio Nasarre, a Beatriz Rodríguez-Salmones, a Teófilo de Luis, al tándem de confianza de Rajoy, Francisco Villar y Soraya Sáenz de Santamaría (ver la sección Tumach de esta semana); al que fuera en 2000 número uno por Cantabria, Jesús López Medel, y a la eterna ministrable Mercedes de la Merced, ex primera teniente alcalde del Ayuntamiento de Madrid. Resulta chocante la ausencia del secretario de Estado de Comunicación y hombre de la confianza de Aznar, Alfredo Timermans, aunque fuentes populares señalan que, por supuesto, se le ofreció un puesto en las listas, pero lo rechazó.
En cabeza de lista, destaca la presencia de todo el actual Gabinete de Aznar, excepto José María Michavila y Julia García-Valdecasas, que no van en primeros puestos, sino en el número dos por Valencia en el caso del ministro de Justicia y el tres por Barcelona, en el de la titular de Administraciones Públicas, lo que ha obligado a reorganizar las circunscripciones con relaciones candidato- provincia que, en ocasíones, resulta chocante (Ana Palacio, por Toledo o Pilar del Castillo, por Granada).

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