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Nº
588 - 2/2/2004
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| El ala
dura del episcopado quiere un pronunciamiento sobre la unidad de España
LOS OBISPOS ENTRAN EN LA BATALLA NACIONALISTA Cuando Carod-Rovira comparecía públicamente para reconocer sus contactos con ETA, junto a él y a la cúpula de ERC estaba un conocido ex abad de Montserrat, Cassià María Just. Nada es casual. Días antes, el prior de tan influyente abadia afirmaba en un acto público que la Iglesia catalana carecía de líder y desvelaba que su comunidad estuvo en contra de la pastoral sobre terrorismo suscrita por los obispos en 2002. Tras estos pronunciamientos se encuentra la batalla por la próxima sucesión del cardenal Carles al frente de la diócesis de Barcelona y la desatada por el ala dura de la Conferencia Episcopal para que los obispos se pronuncien, antes de las elecciones, en favor de la unidad de España. Por Inmaculada Sánchez Epróximo dia 17 tendrá lugar en Madrid uno de los tres encuentros anuales de la cúpula episcopal española d'e los que, como es habitual, no se conoce previamente orden del día ni ninguno de los temas a tratar. Sin embargo, dada la cercanía de las elecciones generales, en las sedes mitradas del país se sabe que sobre la reunión de la Comisión Permanente del episcopado planea el pronunciamiento que los obispos suelen hacer antes de los comicios orientando el voto de los católicos. Es en ese contexto en el que los observadores del mundo eclesial interpretaron el arriesgado pronunciamiento del arzobispo de Toledo, monseñor Cañizares, de hace un par de semanas. El también cardenal Primado de España no dudó, en el coloquio que siguió a su conferencia en el Club Siglo XXI titulada España ante la Constitución europea, en afirmar que la unidad de Espana es un bien moral y los obispos debemos plasmarlo en una instrucción". El prelado valenciano, conocido por su talante y su estricta ortodoxia al frente de la comisión de enseñanza y catequesis del episcopado español como "el pequeño Ratzinger", se mostró satisfecho con la instrucción pastoral que el plenario de la Conferencia Episcopal aprobó, no sin serias dificultades internas, en 2002 sobre el terrorismo, aunque señaló que el capitulo quinto, que trata sobre los nacionalismos exacerbados, debía ser completado con un pronunciamiento sobre la unidad de España, "que no es sólo un problema político, sino, sobre todo, un problema moral de gran importancia", dijo ante los ministros Zaplana, Acebes y Michavila y el presidente de Castilla-La Mancha, el socialista José Bono, que habían acudido a escucharle. Que semejante iniciativa no contaba con el consenso de la Conferencia Episcopal lo dejó ver apenas un par de días después respuesta de otro prelado. Que el disenso no tenía su origen en el País Vasco, como en otras ocasiones, quedaba señalado por el protagonista de la respuesta. Era el obispo auxiliar de Barcelona, Joan Carrera, quien contestaba a Cañizares desde la Iglesia catalana en unas declaraciones, apenas recogidas por la prensa local, que no dejaban lugar a dudas. Cuestiones como la unidad de España, para monseñor Carrera Úno pertenecen ni a la fe ni a la rnoral", y, por tanto, hay que mantener separadas las cuestiones políticas y morales sin pronunciarse "ni a favor ni en contra". El obispo catalán recordó también que dentro de la Iglesia catalana "hay independentistas", aunque, según aclaró, no son un sector mayoritario, , Sin embargo, estos movimientos no se reducen al circuito interno de la Iglesia católica y sus fieles. El número dos de Esquerra Republicana de Catalunya y único diputado de¡ partido en el Congreso de Madrid hasta la Cm solución de las cámaras, Joan Puigcercós, se daba por aludido e ironizaba horas después sobre la petición de Cañizares. Si él fuera cristiano, dijo, lo que intentaria sería promova una escisión de la iglesia catalana al estilo de la que, en su día, hicieron los anglicanos. ¿Por
qué un dirigente político catalán de una formación
declaradamente de izquierdas, republicana e independentista sale a contestar
a un obispo de Toledo conocido por su adscripción a la corriente
más conservadora de la Conferencia Episcopal? Porque en el creciente
nacionalismo catalán que la jubilación de Pujo[ ha dejado
libre de destino hay un nada desdeñable poso de incienso y sacristías
hijo de la persecución franquista que también tuvo a clérigos
catalanes entre sus víctimas (Ver: Los obispos, con la 'Cruzada'),
según recuerdan quienes estudidii con atención el irresistible
ascenso de ERC y se ha dejado ver estos días con la presencia junto
a Carod del ex abad de Montserrat. Ribera-Mariné, que, según las fuentes consultadas, conoce las presiones del ala más conservadora del episcopado para lograr otra pastoral como la dedicada al terrorismo que tanta polémica suscitó en su día, tampoco tuvo reparos en revelar que su comunidad había hecho llegar su desacuerdo con la Misma, y, en particular, con la calificación de 1nmoral" atribuida al independentismo vasco, al obispo auxiliar de Madrid, Eugenio Romero Pose, hombre de confianza del cardenal Rouco y principal redactor del documento, cuando el pasado verano pasó unos días en la abadía para realizar unos ejercicios espirituales. El prior también dijo que Josep María Soler, abad de Montserrat desde 2000, ya difundió en su día un manifiesto por la paz y contra la guerra de Irak "en un momento en que no era tan obvio" pronunciarse al respecto, pero señaló que en temas de pastorales "ha de ser un obispo el que hable, hay que responder al mismo nivel". Estas palabras iban claramente dirigidas al i cardenal Ricard María Caries, arzobispo de Barcelona y que desde octubre de 2001, cumplidos entonces los 75 años, continúa en situación "provisionaV al frente de la diócesis a la espera de una decisión de R( Aunque la agenda del Vaticano está dominada desde hace tiempo por el estado de salud del Papa en las últimas semanas ha trascendido, dentro del oscurantismo de estas decisiones, que el nombramiento del sucesor de Caries "está al caer" y ya se habla en los ambientes diocesanos catalanes de los nombres que podría estar manejando el nuncio, Manuel Monteiro, encargado de proponer candidatos a la Santa Sede. Monteiro, asumiendo la sensibilidad nacionalista de la iglesia catalana, habría tranquilizado a determinados círculos asegurándoles que el sucesor sería catalán, según algunas fuentes, aunque nadie da por segura ninguna opción. Entre los nombres que se manejan en las sedes diocesanas se encuentra el actual obispo de Solsona, Jaume Trasera, quien no goza del favor del cardenal saliente, Caries, y que, en su día se ausentó del plenario de los obispos que hubo de votar la polémica pastoral contra el terrorismo. El candidato del actual arzobispo parece ser uno de sus auxiliares de confianza ' Josep Angel Saiz Meneses, de claro talante conservador. Entre ambos también se cita a Monseñor Vilaplana que, aunque alicantino habla perfectamente catalán, o al actual arzobispo de Tarragona, Lluis Martínez Sistach, aunque su conocida rivalidad con Rouco le confiere escasas posibilidades. Mientras tan sensible nombramiento continúa su gestación, el caso Carod y la salida del Govern del líder de ERC no ha hecho más que alimentar el todavía discreto fuego cruzado de las dos sensibilidades de la Iglesia catalana y de ésta con el resto del episcopado. El Partido Popular no va a dejar pasar las buenas relaciones con la jerarquía católica -más allá de] desencuentro personal entre Aznar y Rouco- que sus ocho años de gobierno le han reportado y desde la presencia de los ya citados ministros en la polémica conferencia de monseñor Cañizares hasta la reciente audiencia del Papa a la familia del presidente del Gobierno, con indisimulados halagos a la política del PP desde la jerarquía vaticana, no son pocos los gestos que los populares enseñan estos días a los votantes católicos. Entre las fuentes consultadas, tanto en Cataluña como en Madrid, existe escasa confianza en que Rouco llegue a meterse en el avispero de otra pastoral que vuelva a tensar sus relaciones con los obispos catalanes y vascos como la que le pide Cañizares en el complejo panorama político actual, pero sí se espera un pronunciamiento que señale con el dedo acusador al programa del PSOE. Sus expresas
promesas de reconocer el matrimonio entre homosexuales, ampliar la ley
del aborto o dar cobertura pública a la píldora postcoital,
y, sobre todo, retirar la recién conquistada condición de
evaluable a la asignatura de religión llevará a los obispos
a recomendar un voto alejado del programa de Zapatero. |
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LOS OBISPOS, CON LA CRUZADA Hacía mucho tiempo que un obispo español no se pronunciaba públicarnento sobro la unidad de la patria como acaba de hacerlo el cardenal Primado de España. Pero quienes crífican su petición de una pastoral a favor de la unidad de España recuerdan otra carta conjunta de los obispos españoles que colocó a la Iglesia católica definitivamente a favor del bando franquista en la Guerra Civil española, La extensa pastoral, de cerca de 50 folios, por el cardenal lsidro Gomá con el visto bueno del Papa Pío XI y fechada el de 1 de julio de 1937 con la firma de 45 obispos españoles -sólo cinco, entre ellos el cardenal de Tarragona, monseñor Vidal y Barrado en Roma, y el obispo de Vitoria, monseñor Mújica, se negaron a suscribirla pistificaha, en todos sus extremos la rebelión de las tropas franquistas para frenar una "revolución " 1rihumana", "bárbara", antiespañola" y "anticristiana", tal como los prelados consideraban la gestión del gobierno de la Rupública. La pastoral,
que supuso un antes y despues en la Iglesia española, llegaba a
contener párrafos como éste: "enjuiciando globalmente
los excesos de la revolución comunista española, afirmamos
que en la historia de los pueblos occidentales no se conoce un fenómeno
igual de vesania colectiva ni un cúmulo semejante producido en
pocas semanas de atentados cometidos contra los derechos fundampritalos
de Dios, do la sociedad y de la persona humana." |