Nº 588 - 2/2/2004
Pasarela de 'ministrables'

NUNEZ FEIJOO, EL GALLEGO CON UN PIE EN SANTIAGO
Y OTRO EN MADRID

El consejero de Política Territorial de la Xunta está en todas las quinielas. A Alberto Núñez Feijoo no le faltan pretendientes políticos, ya sea en Galicia o en Madrid. Su nombre suena cada vez con más fuerza como sucesor de Manuel Fraga, pero eso no descarta que pudiera optar a un ministerio al lado de Rajoy. De hecho, el gabinete del posible presidente sería el trampolín perfecto para regresar al Pazo de Raxoi con todos los honores tras las elecciones autonómicas gallegas. Puestos a elucubrar sobre su posible destino en el Gobierno nacional, la cartera de Fomento le viene como anillo al dedo: su consejería es la equivalente a este ministerio y ya lo conoce desde que fuera presidente de Correos. Además, dice que ÁlvarezCascos ha sido una de las personas que han marcado su vida política.

Por Virginia Miranda

Dicen que es eficiente, que se desenvuelve con soltura en los asuntos técnicos y que tiene fama de dialogante, pero que procura mantenerse en un discreto segundo plano, porque una cosa es asumir una consejería sobre la que planea el desastre del Prestige y la polémica dimisión de Xosé Cuiña y otra bien distinta verse mezclado en asuntos que le son ajenos, no vaya a ser que se le gafe un Ministerio en Madrid. Alberto Núnez Feijoo (Os Peares -Orense-, 1962) fue llamado hace ahora un año para que regresara a Galicia, donde dio sus primeros pasos políticos, para arreglar el desaguisado de Xosé Cuiña, su antecesor en el cargo de consejero de Política Territorial, Obras Públicas y Vivienda de la Xunta. El delfín de Manuel Fraga tuvo que dimitir el 16 de enero de 2003 tras hacerse público que empresas de su familia podrían haber vendido material para la limpieza de fuel procedente de los vertidos de¡ petrolero Prestige frente a las cosas gallegas. Además de chapapote, el pecio griego había traído consigo innumerables críticas sobre la gestión de¡ desastre ecológico, social y económico más grave que hasta entonces había tenido España. En medio de la tormenta mediática y política, las noticias sobre los posibles negocios de¡ entorno de Cuiña sirvieron para que la Xunta tratara de hacer borrón y cuenta nueva: cambio de conselleíro y presentación de un plan ambicioso que, con la excusa de responder a las necesidades más urgentes derivadas de la marea negra, serviría para articular las actuaciones autonómicas en materia de infraestructuras.

Fraga buscó a uno de sus discípulos aventajados, pero no lo hizo en Santiago. Se fue a por él a Madrid, donde marchó de la mano de José Manuel Romay Beccaría y donde se afianzó con Francisco Álvarez-Cascos.

Licenciado en Derecho por la Universidad de Santiago de Compostela, Núñez Feijoo planeaba dedicarse al mundo de la judicatura, pero decidió opositar a Técnico Superior de la Xunta de Galicia y le acabó encontrando el gusto. En 1985 ingresó en la Administración Autonómica, donde asumió las jefaturas de Servicio en la Dirección General de Patrimonio y en la Secretaría General Técnica de la Consellería de Economía y Hacienda, donde permaneció hasta octubre de 1988.

Con tan sólo 29 años, en 1991, fue nombrado secretario general técnico de la Conse¡ lería de Agricultura, Ganadería y Montes, desde donde accedió, dos meses más tarde, a la Consellería de Sanidad y Servicios Sociales, donde fue secretario general técnico.

Aquello duró sólo unos meses. En junio de 1992, Alberto Núñez fue nombrado vicepresidente y secretario general del Servicio Gallego de Salud (SERGAS). El cargo fue gratificado con distinciones en el área sanitaria (es miembro del Patronato de la Fundación Hospital Verín, del Patronato de¡ Centro de Transfusión de Galicia y del Consell de Administración de la Empresa Pública Instituto Gallego de MedicinaTécnica -MEDTEC-) y le dio la oportunidad de alcanzar el bagaje y los contactos suficientes con los que ascender en el que sería el siguiente peldaño de su carrera política. Tras la victoria electoral de¡ PP en las elecciones generales de 1996, su jefe y conselleiro de Sanidad en la Xunta, Romay Beccaría, fue nombrado ministro de Sanidad. Fue él quien le trajo a Madrid, nombrándole secretario general de Asistencia Sanitaria. Además, y a raíz del Real Decreto aprobado el 24 de mayo que establece la nueva estructura de¡ Instituto Nacional de la Salud (Insalud), Núñez Feijoo se hizo cargo también de su dirección.

En este departamento puso en marcha el plan integral de gestión de listas de espera, además de establecer las bases para la reforma de este organismo separando las funciones de financiación, compra y provisión de servicios.

En enero de 1998 presentó, junto al ministro Romay Beccaría, el Plan Estratégico del Insalud, que supuso la modernización de la organización y la gestión del Instituto Nacional de la Salud.

Asimismo, durante su mandato se apio baron las Fundaciones Públicas Sanitarias, (1998) y nuevas normas para la contención del gasto farmacéutico (1999).

Los comicios de 2000 dan por concluida la trayectoria de Núñez Feijoo en el Ministerio de Sanidad. El cambio del equipo de Gobierno deja fuera al hasta entonces titular de Sanidad, pero no así a su director del Insalud. Núñez Feijoo fue repescado por el nuevo ministro de Fomento, Francisco Álvarez-Cascos, quien le nombró director general del ente público empresarial Correos y Telégrafos, dependiente de su cartera. Poco después, el ahora conselleiro lo transformó en sociedad estatal y pasó a presidirla.

Allí se encontraba realmente a gusto. De hecho, dicen que le tienta el Ministerio de Fomento. Sin embargo, su trabajo en Madrid se vio interrumpido por la llamada de Fraga, que le requirió para apagar un fuego que se extendía más allá de las costas gallegas. En la consellería de Política Territorial se ha dedicado a aplicar el plan Galicia, la respuesta del Gobierno al desastre del Prestige. Na da más llegar, anunció que se acortarían los plazos de ejecución de las obras de infraestructuras. Contra todo pronóstico, empezó a ofrecer resultados. Núñez Feijoo asegura que entre 1982 y 1996 se hicieron 15 kilómetros de autovía anuales, mientras que entre 1996 y 2003 se hicieron más de 80 kilómetros, cifra que, dice, el plan Galicia elevará a 100.

La verdad es que no ahorra en maniobras de autobombo. Desde hace dos meses, se están empezando a ejecutar carreteras por toda Galicia, se están colocando las primeras traviesas del AVE y se están levantando polígonos industriales, todo ello aderezado con la presencia de ministros y un amplio despliegue informativo.

Núñez Feijoo ha sabido retomar el timón de la Política Territorial con gran acierto, y es por ello que en Galicia le consideran una de las figuras con más futuro político en la región, hasta el punto de ser considerado el más que probable sucesor de Fraga. Él se descarta como candidato, y dice aquello de que todavía no ha llegado la hora de plantearse el tema. Con la misma modestia esquiva la posibilidad de ser ministr,g, pero en Galicia no dejan de situarle con la misma insistencia en Santiago y en Madrid.

Una cosa no quita a la otra. Es más, pueden incluso resultar complementarias. Dicen en tierras gallegas que una cartera ministerial podría darle lustre a un nombre que, a pesar de representar a una de las consellerías más importantes, no acaba de resultar todo lo conocido que cabría esperar del sustituto de Fraga. Por eso, en un posible gabinete de Mariano Rajoy, dicen que tendría tiempo suficiente para darse a conocer a la opinión pública antes de la celebración de las elecciones autonómicas gallegas, previstas para octubre de 2005.

En su prometedora trayectoria política, Núñez Feijoo no ha estado sólo. De hecho, ha contado con unos padrinos de excepción que él mismo ha identificado como los hilos conductores que han marcado toda su vida política y de gestión: José Manuel Romay Beccaría, Francisco Álvarez-Cascos y Manuel Fraga. Primero fueron el presidente de la Xunta y el consejero de Sanidad y después ministro del ramo, aunque en aquella primera época fue éste último quien jugó un papel más decisivo en la carrera del consejero, dándole la oportunidad de marchar a Madrid y hacer política nacional. Después fue el titular de Fomento, recientemente dimitido. Con él ha conocido un ministerio con el que se ha hecho el traje a medida con el que recalar de nuevo en Galicia y el que, dicen, podría retornar con la cartera ministerial bajo el brazo. Y por último, Manuel Fraga le ha dado una nueva oportunidad para ampliar sus conocimientos en materia de obras públicas.

En el capítulo personal, cabe mencionar que Alberto Núñez Feijoo se distingue por ser una persona muy cercana y accesible, cuya soltería (lo que no le impide tener pareja sentimental) le ha permitido moverse entre Santiago y Madrid y dedicar intensas jornadas laborales a su trabajo. Por último, además de sus distinciones de carácter sanitario en Galicia, fue condecorado con la Gran Cruz de Isabel la Católica en octubre de 2002.

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