Nº 586 - 19/1/2004
Pasarela de 'ministrables'

LUCIA FIGAR, EL TRIUNFO DE LOS "CACHORROS"

Sólo tiene 28 años y ya es una de las más firmes promesas salidas del denominado clan Becerril. Lucía Figar ha pasado de ser una destacada dirigente de las Nuevas Generaciones del PP a ser la secretaria general de Asuntos Sociales en menos de una década. Su trabajo en la fontanería de Moncioa le permitió entrar en contacto
con algunos pesos pesados y con jóvenes aventajados en el partido, con los que sigue manteniendo una buena relación y con los que ha aprendido a recolocarse ante la anunciada marcha de Aznar. Lo ha hecho con su jefe, el ministro de Trabajo, Eduardo Zaplana. Por eso existen serias posibilidades de que, de llegar a gobernar
Rajoy, su capacidad de influencia vuelva a colocara Figar en una posición preferente.

Por V. M.

Su carrera en el Pártido Popular ha sido fulgurante. Con tan sólo 18 años, Lucía Figar de la Calle (Madrid, 1975) ingresaba en las Nuevas Generaciones del PP. Una década después, se ha convertido en la secretaria general de Asuntos Sociales del Ministerio de Trabajo.

Su facilidad para trabajar en equipo y sus conocimientos de varios idiomas (inglés, francés e italiano) le permitieron ir ascendiendo puestos en la organización juvenil del PP, llegando a ser coordinadora de Relaciones Internacionales, vicesecretaria de Formación y miembro de¡ Comité Ejecutivo Nacional desde el año 1997.

Figar logró compatibilizar estas tareas con su beca en Ciencias Económicas y Empresariales en el Colegio Universitario de Estudios Financieros (CUNEF), centro privado adscrito a la Universidad Complutense. Incluso llegó a alternar sus clases con dos empleos: trabajó para la asesora bursátil Morgan Stanley en segundo curso y para una sucursal del banco Santander en Londres durante tres meses.

Con tan sólo 24 años, entró a formar parte de¡ equipo de fontaneros de Aznar. Así, en 1998, formó parte del Departamento de Asuntos Institucionales del Gabinete del Presidente de¡ Gobierno. Allí conoció al que después sería su novio, Carlos Aragonés, jefe de la cocina de Moncloa Y"una de las personas más cercanas al presidente. Un año después, su experiencia en temas internacionales le permitió asumir la tarea que le asignarían en Bruselas, junto a Alejandro Agag: entre 1999 y 2000 fue directora del Gabinete del Secretario General de¡ Partido Popular Europeo, puesto que entonces ostentaba el yerno del jefe del Ejecutivo.

De regreso a España, continuó su buena racha. En junio de 2000, tras la celebración de las últimas generales, se incorporó al equipo M Ministerio de Administraciones Públicas. Lo hizo como directora del Gabinete de¡ Secretario de Estado de Organización Territorial. Con su jefe, Gabriel Elorriaga, formó un tándem perfecto. De hecho, él mismo ha llegado a manifestar que Lucía Figar es lo mejor que le ha pasado en Administraciones Públicas. No sólo por la capacidad de trabajo y voluntad colaboradora de la joven; también porque la actual secretaria general de Asuntos Sociales era pareja de Aragonés, amigo de Elorriaga desde que trabajara a sus órdenes en Moncloa.

Aunque ya no trabajan juntos en el ministerio, Figar colabora con el secretario de Estado de Organización Territorial en el programa electoral de¡ PP para las generales. Además, siguen manteniendo una buena amistad. De hecho, la secretaria general de Asuntos Sociales dice que Gabriel Elorriaga, junto a Jorge Moragas, secretario ejecutivo de Relaciones Internacionales del PP, y Juan Manuel Moreno, antiguo presidente de las Nuevas Generacione s y secretario ejecutivo de Política Local del partido, son sus mejores amigos dentro del PP.

Desde que entrara en el Gobierno, la carrera de Lucía Figar ha adquirido mayo r pei so en el partido. En 2001 fue nombrada miembro de su junta Directiva Nacional. Aquel mismo año, fue una de las tres ponentes del XI Congreso Nacional de las Nuevas Generaciones celebrado en Madrid. Figar expuso el tema La generación de la democracia, que intentó marcar la ideología de la organización (ella misma se define liberal). Dos años después, en febrero de 2003, sustituyó a Concepción Dancausa, que concurría en las listas del PP a la Comunidad de Madrid, en la Secretaría Genera de Asuntos Sociales. Acababa de cumplir 28 años y ya asumía uno de los más altos cargos de responsabilidad de un ministerio. Figar anunció que su línea iba a ser completamente continuista y "de cumplimiento de los compromisos de investidura del presidente del Gobierno y del ministro Zaplana".

Desde entonces, ha sacado adelante varias leyes: ha propiciado la actualización de la normativa de familias numerosas, que sustituye a la de 1971; y la modificación del código civil para facilitar las relaciones entre abuelos y nietos en los casos de ruptura matrimonial de los padres; y ha complementado la ley de 1982 relativa Ía la igualdad de oportunidades de las personas con discapacidad. Además, ha sacado adelante varios planes relativos a la violencia doméstica o a la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres. En el primer caso, Asuntos Sociales ha colaborado para que las mujeres maltratadas sin ingresos perciban 300 euros al mes. En el segundo, el IV plan de igualdad contiene 168 líneas de acción en ocho áreas estratégicas y trata de incidir en la promoción de la igualdad en la vida económica, con especial hincapié en la desigualdad salarial, y en la violencia doméstica.

En el ascenso meteórico de Lucía Figar intervienen varios factores. Dicen de ella que es muy "currante", que aprovecha cada minuto de su tiempo sacándole el máximo partido. Dicen también que es una persona con buen talante, colaboradora, minuciosa, con la que es fácil trabajar en equipo. Lo demuestra cada día. Su jornada laboral comienza alrededor de las nueve y media de la mañana y no finaliza hasta pasadas las diez de la noche, siempre y cuando pueda evitar las cenas de trabajo.

En el plano de las relaciones profesionales, hay quien asegura que está muy bien conectada. Su paso por las Nuevas Generaciones del PP le permitió conocer a los que, como ella, formarían parte del selecto clan de Becerril, ese grupo de jóvenes valores del partido que crecieron políticamente a la sombra dejosé María Aznar. Allí hizo buenas migas con las personas adecuadas; lo hizo con los que también fueran sus jefes, Alejandro Agag y Gabriel Elorriaga, y con algunos jóvenes de la ejecutiva, como Juan Manuel Moreno, Sandra Moneo o Jorge Moragas. Ahora, ante la nueva era Rajoy, el clan ha ido perdiendo fuelle, y aunque muchas de aquellas promesas han logrado recolocarse, no a todos les ha ido tan bien como a Lucía Figar, que ha sido de las pocas en alcanzar responsabilidades gubernamentales. Dicen que la secretaria general de Asuntos Sociales ha sabido aprovechar el momento. Ella es joven y mujer, y el partido, que ha protagonizado un importante proceso de renovación en los puestos de responsabilidad, no ha querido dejar pasar por alto un activo con semejantes cualidades.

Por otra parte, sea o no casualidad, su vida privada aparece vinculada indirectamente a la profesional. Su pareja sentimental, Carlos Aragonés, fue quien organizó los primeros encuentros del clan Becerril, a los que Figar siempre ha sido asidua. Además, mantiene una larga relación de amistad con Eduardo Zaplana, el ministro que eligió a la joven para asumir el cargo de secretaria general en su ministerio. Aún es pronto para aventurarle a Figar un destino político de mayor rango, pero no por ello resulta imprevisible. De hecho, su nuevo jefe, con el que mantiene una buena relación (dice llevarse bien con todos los ministros con los que ha trabajado), se ha sabido posicionar al lado de Rajoy y cabe esperar, si así lo desea, que pueda darle el espaldarazo definitivo. Eso sí, de su equipo de confianza apenas se sabe nada. Las direcciones generales de Asuntos Sociales siguen en manos de las mismas personas que trabajaron a las órdenes de Dancausa, y Figar tan sólo se llevó a sus secretarias y a su jefe de prensa.

Por último, desde un punto de vista más personal, cabe mencionar algunos rasgos que la definen. Sus amigos aseguran que es una chica amable y con buen humor, con cierto aire de despistada que a veces la hacen parecer ausente. Dicen también que no sale mucho, quizá por su trabajo, pero que tiene las mismas aficiones que cualquier persona de su edad. Ella misma asegura disfrutar en los conciertos y el cine, donde prefiere ver películas en versión original, aunque se lamenta de no poder hacerlo con la frecuencia que quisiera. Eso sí, el ejercicio físico lo practica con gran disciplina. Al finalizar su jornada de trabajo y antes de llegar a casa, se acerca tres o cuatro veces por semana al gimnasio. Será por eso que la llaman "el cuerpo del PP".

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