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Nº
582 - 15/12/2003
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de 'ministrables'
RUBALCABA, EL HOMBRE PUENTE DEL PSOE Desde que ingresara en el Partido Socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba no ha dejado de ascender en el seno de la formación hasta convertirse en uno de los políticos más aventajados a los ojos del secretario general, ya fuera Felipe González, Joaquín Almunia, y ahora José Luis Rodríguez Zapatero. Su entrega y dedicación al partido y sus conocimientos sobre dos de los asuntos políticos más importantes para la formación, el terrorismo y la estrategia de comunicación, le sitúan en una posición privilegiada en el PSOE inmune al paso del tiempo y a los cambios de la Ejecutiva Federal. Vicecoodinador del Comité Electoral del PSOE y miembro de la Comisión de Seguimiento del Pacto Antiterrorista, Rubaicaba tiene muchas papeletas para convertirse, en un posible Gobierno socialista, en el próximo ministro de Interior Por Virginia Miranda Alfredo Pérez Rubalcaba (Solares Santander-, 1951) ha demostrado ser todo un atleta. En las pistas Afue una promesa de las carreras de velocidad y en la politica se ha consagrado como un corredor de fondo. En su juventud practicó el atletismo, llegando a ser campeón de la Universidad Complutense de 100 metros lisos y seleccionado para la concentración preolímpica de 1968. En el PSOE, desde que ingresara en la Federación Socialista Madrileña (FSM) en 1974, ha ido escalando posiciones a buen ritmo hasta convertirse en uno de los políticos más entregados a la figura del secretario general socialista, circunstancia que le ha permitido mantenerse al margen de crisis y renovaciones orgánicas para saltar de ejecutiva en ejecutiva sin apenas contratiempos. Su interés por la política activa comenzó durante los últimos coletazos de la represión franquista contra las movilizaciones democráticas. Hasta entonces se había dedicado a la actividad docente. Doctor en Ciencias Químicas con Premio Extraordinario por la Universidad Complutense de Madrid, trabajó de profesor titular de Química Orgánica en la misma universidad y en las de Constanza (Alemania) y Montpellier (Francia). En la FSM colaboró durante un tiempo, hasta que pasó a trabajar en las comisiones de Enseñanza e Investigación tanto del partido como del Grupo Parlamentario Socialista. Sin embargo, no fue diputado hasta 1993, a pesar de que durante la anterior legislatura fue nombrado ministro de Ed u ca ción y Cultura (1992-1993) en sustitució n e Javier Solana (al que le une una estrecha amistad) y que, desde que el PSOE llegara al Gobierno en 1982, ocupó diversas direcciones generales y secretarias de Estado relacionadas con la educación y la enseñanza universitaria. Durante aquel período, en el que todavía no había empezado a despuntar en la familia socialista, tan sólo destacó por la elaboración de la Ley de Reforma Universitaria (LRU) y de la LOGSE. Pero puertas adentro, se convirtió en un efectivo fontanero de Felipe González, habilidad que le valdría el reconocimiento del presidente y que, hoy en día, le sigue reportando réditos en el partido. Fue entre los años 1993 y 1996, correspondientes al último y agitado gobierno de González, cuando el presidente le dio una oportunidad de oro para demostrar su valía en uno de los que iban a ser sus puntos fuertes- la estrategia de comunicación Así ' fue nom*brado titular del recién creado*Ministerio de la Presidencia y de Relaciones con las Cortes, una responsabilidad que asumió con tremendo vértigo y que ahora recuerda co mo una de las etapas más difíciles de su vida, en la que pasaba largas noches sin dormir y sufría molestos dolores de estómago. Y no es de extrañar. En aquel entonces le tocó bailar con la más fea; tuvo que ponerse al mando de la cocina de Moncloa en los años más agitados de la etapa socialista. Al Ejecutivo le crecían los enanos y Rubalcaba tenía que hacer frente a una explosiva mezcla de escándalos, oposición feroz y confabulación mediática, que finalmente acabaron por derrocar al PSOE del Gobierno. Sin embargo, la adversidad le dio tablas y contactos con la prensa, con la que ha sabido desplegar su habitual cordialidad y simpatía. Además, de aquel entonces le viene su fama de negociador, que le permitió incluso hacer amistad con Francisco ÁlvarezCascos, del que valora su capacidad para decir lo que piensa sin andarse por las ramas. Por eso, por su talante dialogante y su manej . o de la información, Almunia le nombró se cretario de Relaciones con los Medios de Comunicación. EL PSOE quería cuidar el mensaje que del partido llegaba a la sociedad para evitar nuevos fracasos y decidieron aprovechar el bagaje de Rubalcaba. La etapa de Almunia al frente del PSOE duró poco tiempo y a Rodríguez Zapatero le llegó su hora. Antes de la celebración del 350 Congreso socialista, que encumbró al entonces secretario general M PSOE en León a la dirección política del partido, Rubalcaba y él ya habían trabajado juntos. Fue con motivo de las labores de comunicación y la campaña electoral de 2000, un breve período de tiempo que sin embargo fue suficiente para convertirles en dos buenos amigos. A pesar de ello, Rubalcaba apoyó a José Bono, el otro candidato en liza. Según explicó a José Luis Rodriguez Zapatero, lo hizo porque creía que era la mejor opción en aquel momento. Pero poco le importó al entonces candidato, que le prometió contar con él si ganaba las elecciones a la Secretaría General socialista. Dicho y hecho. Tras conocer su victoria y nada más quedarse solo, la primera llamada de Zapatero fue para Rubalcaba. El nuevo
líder socialista le quiso cerca de él por tres motivos fundamentales:
porque sabía de su lealtad al secretario general del partido, porque
le serviría para presentarse ante la prensa y desplegar una estrategia
de comunicación y porque tras su paso por el Ministerio de Presidencia
Rubalcaba tenía sobrada experiencia en la lucha antiterrorista;
de hecho, fue el enlace socialista con el interlocutor con ETA durante
la tregua de la banda terrorista. De este modo, y aunque no tenga cargo
en la Ejecutiva Federal, Rubalcaba es miembro de la Comisión de
Seguimiento del Pacto Antiterrorista, en cuya redacción también
participó y por lo que han surgido comentarios sobre su posible
nombramiento como ministro de Interior en un posible Gobierno socialista.
En ella le acompaña Carme Chacón, portavoz de¡ PSOE,
secretaria ejecutiva de Educación, Universidad, Cultura e Investigación
y protegida de Además de estas funciones, el socialista es vicecoordinador del Comité Electoral desde el pasado 9 de junio, uno de los cargos que, de alcanzar buenos resultados en unos comicios, más recompensas políticas puede llegar a obtener. Asimismo, es miembro del patronato de la Fundación Progreso Global, creada en 1998 para aprovechar el trabajo realizado por Felipe González, su presidente, en la nueva etapa del PSOE. Es por esto que Rubalcaba, miembro de la vieja guardia del PSOE y próximo al ex jefe del Gobierno por un lado, y de la máxima confianza de Zapatero, por otro, es el hombre puente del partido. Al principio, esta circunstancia provocó ciertos recelos entre los miembros de la nueva Ejecutiva. Con el propio José Blanco mantuvo unas relaciones distantes. Sin embargo, el secretario de Organización pronto se dio cuenta de que Rubalcaba era uno de los políticos socialistas más valiosos y entregados a la figura del secretario general. Sus jornadas laborales llegan a ser extenuantes y no es raro que salga a las dos de la madrugada de su despacho en Ferraz. Dicen que su capacidad de escuchar y crear ambientes agradables a su alrededor facilita el trabajo con él, aunque también resulta difícil mantener su ritmo. Desde un plano más personal, Rubalcaba es un hombre con sentido del humor, incapaz de pronunciar una palabra más alta que otra y algo tímido. Este talante le permitió, en su día, llevarse bien con ÁlvarezCascos y, ahora, tener un buen trato con Mariano Rajoy. Por otra parte, aunque nació en Santander, desde hace unos 20 años pasa las vacaciones con su mujer en el concejo asturiano de Llanes, donde durante el mes de agosto la agrupación socialista del municipio organiza una cena en su honor. Por último, cabe reseñar que, de cara a un posible Gobierno socialista, dicen que no es una persona ambiciosa, pero parece difícil que su dedicación al partido no obtenga el reconocimiento de un Rodríguez Zapatero presidente. |